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Vida en Hollywood — capítulo 48
Bajé del coche mientras echaba un vistazo hacia la verja del colegio para ver si desde allí los fotógrafos podían captar fotos de nosotros, pero visto que les era imposible ver nada, di la vuelta al coche y me apoyé en él al lado de Robert Pattinson.
-Gracias por venir.
Robert me miró de reojo y me pasó el brazo por los hombros para reconfortarme.
-Sabes que me gusta mucho pasar tiempo contigo, y ahora que necesitas apoyo, estaré más que nunca.
Pasé por alto lo que dijo y seguí mirando la puerta del colegio para ver si empezaban a salir los niños.
-Se van a poner muy contentos al verte.-dije intentando sonreír.-Me preguntan mucho por ti.
-Bueno, ya sabes que para mí son como mis hermanos pequeños. Les tengo mucho cariño.
Seguí esperando pacientemente que hubiese algún movimiento, pero parecía que habíamos llegado demasiado pronto a buscar a mis hermanos. Era el colegio nuevo donde les había inscrito desde que se mudaron a Estados Unidos, y quería que se sintieran lo más integrados posible. La mayoría de las mañanas les llevaba al colegio e intentaba ir a buscarles también por las tardes, pero era algo muy difícil teniendo en cuenta que había empezado a grabar nuevas canciones para el disco que se suponía que iba a salir reeditado esa misma semana. Ahora que vivía en Nueva York tenía que empezar una nueva vida desde cero, porque al haber inscrito a mis hermanos al colegio bilingüe para que diesen clases en español, mi vida se había vuelto un caos. Estábamos viviendo en la suite de un hotel hasta que encontrase la casa perfecta ya que quería vivir cerca de mis hermanos, pero también había otra razón poderosa para vivir aquí. Nueva York estaba relativamente cerca de Detroit, donde Eminem tenía su residencia fija, y era algo positivo en todo el problema en el que estaba envuelta.
-Ya salen.-dijo Robert sacándome de mis pensamientos.
Presté atención mientras volvía a pensar en como era mi vida ahora. Sabía que el cambio que había pegado había sido muy brusco con mis hermanos siendo demasiado pequeños, pero yo estaba intentándolo hacer lo mejor posible, algo que no me daba la sensación.
Sonreí al ver a la profesora de mis hermanos la primera en la fila mientras todos los demás niños iban dados de la mano de uno en uno. Cuando Laura y Daniel aparecieron por la puerta, vi que llevaban algo en la mano. Me adelanté un poco para que me viesen mientras Robert se quedaba apoyado en el coche.
-¡Natalia!
Los dos vinieron corriendo hacia mi, pero Daniel llegó primero. Me agaché para abrazarles y ver que llevaban en la mano.
-¿Qué tal el día hoy, chicos?
-Hoy hemos terminado tu regalo.-dijo Laura enseñándomelo.-¿Te gusta?
Lo cogí para averiguar lo que era y descubrí que era una especie de bolso hecho con materiales perfectos para niños pequeños: cartón, corcho, papel de todos los colores... Lo abrí y descubrí que había un papel con un dibujo de nosotros tres en la portada pintado por ellos. Miré dentro para ver que más había y vi que habían escrito con dificultad: "Para la mejor hermana del mundo. Te queremos."
Les miré sonriendo con los ojos llorosos.
-Hay otro.-dijo Daniel dándome algo envuelto en papel rosa.-¡Felicidades!
Lo abrí cuidadosamente y vi que era un marco de fotos hecho por ellos, aunque supongo que con la ayuda de su profesora, donde aparecíamos los tres en una foto de cuando todavía estaba con Nick.
-Es... Precioso.-dije abrazándoles para que no me viesen llorar.-Me ha gustado mucho.
Me aparté de ellos para dejarles ver quien estaba apoyado en el coche, y al verle, se lanzaron a por él y le abrazaron. Yo me quité las lágrimas de la cara rápidamente y me volví hacia ellos para montarles en el coche. Cuando monté, Robert les dio conversación mientras conseguía calmarme.
-¿Y qué habéis hecho hoy en clase, chicos?
Salí por la puerta del colegio mientras veía que había fotógrafos haciéndonos fotos. Algunos se quedaron delante del coche intentando captar las mejores fotos, pero empecé a acelerar y a pitar para que se quitaran del medio.
-Tranquila, Natalia...
-Te juro que como no se quiten me los llevo por delante.-dije agarrando el volante fuertemente.
En cuanto pude, salí rápidamente del colegio y aceleré hasta que el primer semáforo me paró. Noté como Robert me miraba, pero le ignoré completamente mientras suspiraba. Entonces mi móvil comenzó a sonar, pero al tenerlo detrás también lo ignoré.
-Suena el móvil.-dijo Daniel al ver que no respondía.
-Ya lo sé cariño, pero no puedo cogerlo, voy conduciendo.-dije mirando a Daniel por el retrovisor.
Robert se dio la vuelta y cogió mi bolso.
-¿Qué haces?
Empezó a rebuscar en el bolso mientras yo se lo impedía. Cuando por fin lo encontró, me miró sonriendo.
-Es... Marshall.
Yo le miré de reojo, pero volví a mirar a la carretera.
-No puedo cogerlo, voy conduciendo.-repetí esta vez para Robert.
-¿No quieres cogérselo?
-¿Se nota mucho?-pregunté irónicamente.
Robert puso cara de mala leche al contestarle de esa forma.
-No me hables así.-dijo metiendo el móvil otra vez en el bolso.
Chasqué la lengua porque sabía que me había pasado.
-Perdona, últimamente estoy un poco irritable.
-Creo que me he dado cuenta.-dijo mirando a la carretera.-¿Por qué no quieres...?
-Porque ya he hablado con él esta mañana.-dije interrumpiéndole.-Y me ha dicho que hoy no puede venir a verme.
-Ahh...
Le miré otra vez de reojo porque esa no era la respuesta que yo esperaba.
-¿No vas a decir nada más?-dije acelerando el coche.-¿No me vas a apoyar?
-¿Qué quieres que te diga?
-Pues que debería venir a verme el día de mi cumpleaños ¿no?
Se quedó callado por un segundo.
-Si te digo la verdad, alomejor ha hecho bien porque con todo lo que tenéis encima deberíais veros menos...
-¿Pero qué estás diciendo?-le pregunté indignada.-¿Debería dejar de verle porque hay coches en la puerta de mi casa día y noche? ¿Eso es lo que hacías tú con Kristen?
-No...
-¿Entonces?
No me contestó y como yo pasé del tema, lo que nos quedaba de camino al hotel fuimos en silencio. Cuando llegamos, había un par de fotógrafos a la puerta, pero no consiguieron mucho. De camino a la suite del hotel donde ahora vivía con mis hermanos, yo fui hablando con Laura y Robert con Daniel. Cuando entramos a la habitación observé que había más gente de la necesaria.
-¿Qué hacéis aquí?
Fui mirándoles a todos a la cara para ver que algunas de mis mejores amigas estaban en la habitación. Miley, Selena, Demi y Taylor estaban sentadas en la mesa, y cuando me vieron aparecer se acercaron a mí y me abrazaron fuertemente.
-Felicidades.-dijo Demi sonriendo.
-Esperamos que no te enfades por esta invasión a tu habitación, pero necesitábamos verte.-dijo Selena.-Y la mejor excusa era tu cumpleaños.
Volví a abrazar a Selena al ver que después de todo lo que había pasado, seguía comportándose igual conmigo. Desde que me había "dado a la fuga" después de los Grammy, apenas había hablado con ella, ni con ninguna de las otras, así que sabía que las debía una disculpa.
-Perdonarme...
-¿Por qué?-dijo Miley.-Sabemos que no lo has pasado muy bien y que necesitabas tiempo para ti, así que no nos pidas perdón. Sigues siendo una buena amigas para nosotras.
-bueno, creo que deberíamos ponernos al día ¿no?-preguntó Taylor sonriéndome.-Hacía mucho que no nos reuníamos todas.
Saludé a mi hermano, a mi tío y a mi primo antes de meterme en una interminable conversación con las chicas. Les conté más o menos lo que había pasado desde que no había tenido contacto con ellas, y pronto comprendieron que todavía no estaba recuperada del todo para volver al trabajo, pero que tenía que hacerlo. Se ofrecieron para quedarse con mis hermanos si algún día quería ir a ver a Eminem, pero yo ya las dije que Lori estaba trabajando con nosotros para cuidar de mis hermanos.
-Nosotras queremos que te recuperes pronto y que vuelvas a ser la de antes.-dijo Miley.-Te echábamos de menos.
-Sí, sabes que tú eres la que nos mantiene unidas.-dijo Demi.
-Pero sobretodo queremos que estés bien y que puedes contar con nosotras para lo que sea.-dijo Taylor.
Selena volvió a abrazarme para reconfortarme.
-Creo que deberíamos irnos ya.-dijo ella mirando el reloj.-Tenemos que hacer muchas cosas y tú tienes que descansar.
-Prométenos que estarás más disponible.-dijo Taylor.
-Haré lo que pueda.-dije sonriendo mientras las acompañaba hacia la puerta.-Sabéis que en este negocio nunca se sabe.
Me despedí de ellas y cerré la puerta. Cuando volví al salón, me di cuenta que solo quedaba Robert con mis hermanos.
-¿Dónde está James?
-Ha salido con tu tío y tu primo.-dijo sentado en el suelo jugando con Daniel.-Vendrán más tarde.
Me senté en el sofá con Laura para ver lo que hacía, pero no me podía quitar de la cabeza una cosa.
-Robert.
-Dime.-dijo sin mirarme.
-¿Crees que debería llamarle?
Se giró para mirarme, pero esta vez estaba serio.
-Ahora ya no, más tarde.-dijo volviendo a mirar a Daniel.
-¿Por qué?
-Porque ahora tienes cosas que hacer.
En ese momento llamaron a la puerta. Me fui a levantar para abrirla pero Robert se levantó corriendo para mirar por la mirilla. Al ver quien era, se volvió hacia mi rápidamente.
-Mira, sé que alomejor no estás preparada para esto, pero necesitas verle.-dijo mientras recogía los juguetes de Daniel.-Le prometí a Eminem que no te dejaría sola con él, pero creo que necesitas estar a solas con él para aclarar vuestras ideas...
-¿Pero que estás diciendo?-pregunté interrumpiéndole.
-Acuérdate que lo hago por vuestro bien.-dijo mientras cogía a Laura de la mano para ayudarla a bajar del sofá.
-¿A dónde vamos?-preguntó Laura.
-A dar una vuelta, ahora mismo venimos.-dijo Robert sonriéndola.-
-¿A dónde vais?-dije mientras me acercaba a ellos.
Robert soltó la mano de Laura y abrió la puerta para dejar entrar a la persona que había llamado. Cuando le vi delante de mí, sentí que el suelo desaparecía debajo de mí, haciendo incluso como si me mareara. Vi como mis hermanos le saludaban y se me cayó el alma al suelo al comprobar que para ellos era más que alguien conocido.
-Si necesitas algo, llámame.-dijo Robert cerrando la puerta en mis narices llevándose a mis hermanos.
Me había quedado sin habla y casi respiraba porque mi cuerpo lo hacía automáticamente, pero estaba claro estaba empezando a respirar menos.
-¿Natalia? ¿Estás bien?
Cuando noté que sus dedos tocaban mi brazo, me eché a llorar. Él se acercó a mí y me abrazó fuertemente. Yo lloré en su hombro mientras él no decía ni una palabra.
-Nick...
-Shhh...-dijo mientras me conducía al sofá para que me sentase y no me cayese.-Calla.
Se sentó a mi lado y me atrajo hacia él para que me apoyase en su pecho. Yo suspiré mientras seguía llorando e intentaba no mancharle la camisa que llevaba, que le quedaba perfectamente. Como siempre. Necesitaba mirarle a la cara para ver que era real, que estaba a mi lado, así que me sequé las lágrimas de la cara y me separé de él.
-Lo siento tanto.-dije sin querer tocarle.
Se quedó en silencio sabiendo que yo necesitaba expresar mis sentimientos cuanto antes, porque si no me volvería loca.
-Nunca pensé que podría ocurrirme esto. Te quiero más que a nada en el mundo, pero esto ha sido algo inesperado...
Siguió callado mientras me miraba a los ojos.
-Sé que lo he hecho mal, y que yo te recriminé lo que yo he hecho ahora, pero no sabía que pensar de lo que estaba pasando.
-Yo lo hice mal desde el principio.-dijo con la voz entrecortada.-Desde el momento en que le dije a mis padres que íbamos a casarnos sin tú consentimiento, ese fue mi gran error, el que desencadenó todo esto.
-Nick, yo también dije que quería casarme contigo...-dije intentando convencerle de que la culpa era mía.
-¿Qué ibas a decirme si me amabas, si harías cualquier cosa por mí?-dijo él enfadado.
-Y todavía te amo.-dije seriamente.
-Sé que si hubiese hecho las cosas de otro modo...-dijo ignorándome.-Desde el momento que nos conocimos, todo fue de mal a peor.
Me quedé callada mirándole a los ojos.
-Cuando te liaste con Joe fue un golpe muy bajo para mí, pero a pesar de eso, lo superé e intenté tener una relación contigo. Pero mi familia y Camilla Belle influyeron muchísimo en mí, y por eso decidí que lo mejor sería que cada uno fuese por su lado. Ese fue mi primer error.
Estaba empezando a sospechar que Nick quería sacar todos los trapos sucios que habíamos tenido durante nuestra historia de amor, pero aunque me doliese, iba a escuchar como se tenía que desahogar.
-Cuando después volvimos en los Grammy, creo que pequé de rapidez a la hora de presentarte a mis padres, sobretodo a la hora de presentarte el mismo día que Camilla.-dijo mirando al suelo.-Mi madre me dijo que podríamos conocernos más profundamente, y sé que lo hizo con la mejor intención, pero por lo menos debería haber sido otro día diferente a ese.
-Fue duro, pero al final Camilla y yo nos hicimos amigas.-dije pensando en la buena relación que tenía con ella ahora.
-Después, con el tema de Courtney Galiano...-dijo Nick haciendo una mueca.-Sé que no debí haber intentado con ella nada sin haberte dejado las cosas claras...
-Pero tu me dijiste que no pasó nada con ella mientras estábamos juntos.-dije interrumpiéndole.
-Te mentí.-soltó rápidamente.-Te mentí para que no me abandonases, te juré que no la había tocado, pero sí que la besé. No quería que nuestra relación se terminase y que luego no accedieras a casarte conmigo.
Noté como en mi pecho me comenzaba a faltar el aire.
-Por eso he venido, Natalia.-dijo Nick cogiéndome de la mano.-Aún habiéndome engañado tú esta vez, sigues siendo mejor persona que yo. Cuando me dijiste que te habías liado con...-rectificó para no decir su nombre-que le habías besado, me confesaste todo. Me dijiste que fue mientras grababas el videoclip, el tiempo que llevaba sucediendo, y fuiste honesta conmigo aún sabiendo que nuestra relación se iba a acabar.
Intenté apartarme de él, pero él me cogió por el brazo para que no escapase. Parecía que después de todo, yo no era la más mala de la película.
-Por favor, entiéndeme.-dijo intentando que le mirase a la cara.-Te quiero, y no quiero que terminemos con lo que tenemos. Eres mi mujer y quiero que lo sigas siendo toda la vida.
Respiré profundamente y me levanté del sofá para tener más confianza en mí misma.
-Nick, no puedes venirme ahora con eso.-dije mirándole a los ojos.-Yo ya me había hecho a la idea de que nos íbamos a divorciar a pesar de que yo también te quiero. Lo he pasado muy mal por el cargo de conciencia que tenía, pensando en que aunque tú me habías hecho lo mismo, no habías tocado a Courtney Galiano mientras estábamos juntos.
-Lo siento.-dijo Nick levantándose.
-¡No lo sientas!-grité apartándome más de él.-¿Por qué no me has dicho esto mientras estaba en Madrid muriéndome por ti? ¿Por qué no diste señal alguna para que yo supiera que todavía era posible algo entre nosotros?
-Pensé que lo mejor sería no molestarte.-dijo Nick alzando la voz.-Además de que estabas muy bien acompañada ¿no crees?
-Si te refieres a Marshall...
-¡Ah, así que ahora es Marshall!-dijo enfadado.-¿Eso significa que estáis oficialmente saliendo?
-No, eso significa que él estuvo a mi lado cuando otros no.
Vi su cara cuando dije eso, y me arrepentí un poco. Sentir que me dolía verle sufrir un poco, me indicó que todavía le quería, pero que ya no era lo mismo. No podía quitarme de la cabeza el hecho de que me había mentido y casi me había vuelto loca por eso.
-Nick, me mentiste.-dije sin mirarle a la cara.-Recuerdo que cuanto te pregunté si la habías besado, estábamos en el set de tu serie. Cuando yo intuí que así había sido, me convenciste de que no la habías tocado. Ahora me doy cuenta de que lo hiciste para no perderme, pero te aseguro si me lo hubieras dicho, hubiera seguido adelante contigo, porque se suponía que ya lo habíamos superado.
-Perdóname.-dijo acercándose a mí.-Perdóname haberte engañado y haberte hecho sufrir tantas veces, perdóname por haberte convencido para casarnos siendo tan jóvenes, y sobretodo perdóname por no haber estado a tu lado cuando me necesitabas.
-Yo quería casarme, Nick, no lo olvides.
-Pero te metí mucha presión.-dijo ahora cogiéndome de la mano.-Sabía que el matrimonio no te gustaba, y que nunca te iba a gustar, así que no debí haberte pedido matrimonio. Debí haber dejado que las cosas fluyeran, y si hubiésemos tenido necesidad de acostarnos, que lo hubiéramos hecho sin pensar que estaba mal, porque sabía que después de todo lo que habíamos pasado estábamos hechos el uno para el otro.
Estaba demasiado cerca, pero en ese momento quería besarle. Le echaba de menos, era mi vida, pero descubrir que había estado engañada tanto tiempo me había hecho ver las cosas de otro forma, incluido a él. Noté su mano en mi cintura y dejé que me cogiese por el cuello para besarme, así que cuando noté sus labios en los míos, abrí la boca para besarle con todas las ganas del mundo.
Respiraba profundamente mientras seguía explorándole como hacía tiempo que no lo hacía. Estaba claro que todavía estaba enamorada de él, pero la única persona que me venía a la mente en ese momento era Eminem. Pensé en que iba a venir a mi cumpleaños, pero por alguna razón al final no había venido. Me pregunté si la actitud que Robert había tenido en el coche estaba conectada con el hecho de que Marshall hubiese cambiado de planes. Entonces recordé lo que había dicho Robert antes de salir de la habitación: "Le prometí a Eminem que no te dejaría sola con él...".
-Para.-dije apartándome de él.
Él paró y me miró decepcionado.
-No voy a mentirte, Nick.-dije separándome de él.-Pero creo que esto ya no es lo mismo, te estaba besando y... Le veo a él. No puedo mentirte más porque no sería justo ni para ti, ni para mí.
-Lo entiendo.-dijo Nick mordiéndose el labio.-Es mi culpa, te dejé marchar sin darte ninguna esperanza y ahora le quieres a él.
Le miré a los ojos porque había dicho exactamente lo que yo pensaba.
-No me voy a dar por vencido porque te quiero, pero aceptaré tu decisión.
Me crucé de brazos para seguir escuchándole, pero se dio la vuelta para salir por la puerta.
-Sólo espero que pase lo que pase podamos mantener una relación cordial, no una amistad porque sería imposible, pero si una relación de trabajo.
Asentí con la cabeza al recordar que habíamos dejado algunas producciones a medias.
-Por supuesto, sabes que no te voy a dejar tirado con respecto al trabajo.-dije sin poder moverme.
Abrió la puerta mientras yo seguía observándole desde mi sitio.
-Bueno, espero tener noticias tuyas pronto.
Esperó a que le contestara, pero al ver que no lo hacía, salió al pasillo y cerró la puerta. Yo me quedé de pie en silencio procesando lo que acababa de pasar, pero llamaron a la puerta. Me acerqué a ella, y cuando la abrí, Nick se acercó a mí y me volvió a besar. Esta vez dejé que durase lo que él quisiera porque tenía el presentimiento de que iba a ser nuestro último beso. Cuando se separó de mí me abrazó fuertemente mientras yo empezaba a llorar.
-Por cierto, felicidades.-dijo antes de darse la vuelta y enfilar el pasillo hacia el ascensor.
() () (*)
-Vale, ya hemos terminado.-dijo el fotógrafo mientras me miraba sonriendo.
Yo le devolví la sonrisa por educación mientras Eminem a mi lado carraspeaba su garganta. Observé como se bajaba del montacargas en el que estábamos subidos de un salto y se dirigía hacia su representante Paul. Yo puse los ojos en blanco mientras intentaba idear una forma de saltar de allí sin mancharme y sin hacerme daño por los tacones que llevaba.
-Ven, yo te ayudo.
Volví a oír la voz del fotógrafo que tenía los brazos estirados para ayudarme a bajar. Me quedé unos segundos mirándole mientras pensaba una forma de bajarme sin tener que acercarme mucho a él.
-No, ya puedo yo sola...-dije sentándome en el montacargas. Aún así, seguía siendo bastante alto como para tirarme con tacones. Miré hacia Eminem, que me miraba de reojo mientras hablaba con mi representante Tom.
-Te vas a hacer daño.-dijo el fotógrafo insistiendo.
-Ven, anda.
Dre había aparecido en el momento justo para librarme del fotógrafo y evitarme el enfado de Eminem luego. Me tiré a sus brazos sin pensarlo mientras el fotógrafo se alejaba sabiendo que su truco no había funcionado. Dre me dejó en el suelo y yo me limpié el culo con la mano por el simple hecho de que el montacargas estaba lleno de mierda.
-Gracias.-dije mientras caminábamos hacia donde estaba Eminem.
-De nada, pero la próxima vez intenta no seguirle el juego a todo el que te haga ojitos.-dijo Dre andando más despacio.-Es posible que a Em le de un ataque.
-Pero si no he hecho nada.-dije parándome para poder hablar tranquilamente.-He intentado ser educada toda la sesión de fotos e incluso he rechazado su ayuda ahora mismo para que nadie se ponga celoso.
-Todavía te queda mucho por conocer de Em.-dijo sonriéndome.-Pero compréndele, hace mucho que no esta en una relación.
Me quedé mirándole pensativa. ¿Estábamos en una relación? No había pensado mucho en ello, pero por lo que parecía que él iba diciendo a sus amigos, estábamos saliendo. No pude evitar sonreír sin querer al saber que él me estaba tomando en serio.
-¿Por qué sonríes?
Como de costumbre, Em había aparecido a mi lado sin que me diese cuenta.
-Nada.-dije ahora enfocándole a la cara.-Cosas mías.
-Claro...-dijo mirando a Dre de reojo.
-Yo me voy.-dijo este mientras se alejaba riéndose.
-¿Tienes algo que hacer ahora?-dijo Marshall mirándome a los ojos.
-Bueno...
Me quedé pensativa, ya que era la primera vez que nos veíamos desde mi cumpleaños y quería recompensarle por no haberle cogido el teléfono cuando me había llamado, pero también quería volver a Nueva York lo antes posible para estar con mis hermanos.
-Podrías quedarte esta noche... y mañana por la noche también.-dijo mirándome a los ojos rogándome que me quedase.-He reservado una habitación en un hotel para estar juntos mientras grabo el nuevo videoclip, pero si quieres volver...
Miré a Tom sabiendo que eso era exactamente lo que habían estado hablando. Él, que estaba esperando que le mirase, se encogió de hombros para que yo eligiese que hacer.
-Yo habría pedido una tarde contigo, pero si quieres que me quede toda una noche, me quedaré.-dije sonriendo mientras me mordía el labio inferior.
Observé como se llevaba las manos a la cara y se frotaba los ojos mientras suspiraba profundamente. Cuando abrió los ojos, me miró de arriba abajo para echarme un vistazo rápido y después me cogió de la muñeca.
-Vámonos ya.
Sabía lo que estaba pensando, así que sin querer me puse colorada. Cuando llegamos donde estaban Tom y Paul, ambos se percataron de mi sonrojo y se rieron. Decidí ir a despedirme de Dre para que se me pasara un poco el subidón mientras ellos seguían hablando de quien se iba a llevar mi coche.
-Espero verte pronto.-me dijo Dre sinceramente.-Ha sido un placer trabajar contigo.
-Ya sabes que siempre que quieras puedes llamarme para lo que sea.
-Pásalo bien con Marshall.-dijo mirando por encima de mi hombro.-Y sobretodo relájate más para que puedas disfrutar.
Me di la vuelta para ver como él venía con mi abrigo y mi bolso. Me despedí de todo el mundo, incluido el fotógrafo al que Eminem había matado con la mirada cuando le había dado el abrazo de despedida que le daba a todo el mundo. Cuando me monté en su coche, parecía que me había montado en un avión privado.
-Tu coche es enorme...
Ni siquiera me dio tiempo a decir nada más porque se me lanzó a la cara. Noté como rápidamente buscó mi boca y sus manos comenzaban a recorrer mi cuerpo. Intenté pararle empujándole hacia atrás del pecho, pero parecía tan desesperado que ni siquiera notaba que quería decirle algo. Dejé el bolso en el suelo como pude mientras intentaba hablar.
-¿Por qué... estás tan... ansioso?-dije intentando que parase.
Casi estaba encima mía y de mi asiento, así que simplemente yo también me dejé llevar al ver que era imposible pararle. Definitivamente besarle era tranquilizador, llevaba tanto tiempo sin poder hacerlo que a mi también me entró prisa por tener cerca de mí. Su mano llegó rápidamente a mi pecho y yo suspiré al recordar la última vez que nos habíamos acostado. Sin querer llevé mi mano al cinturón de su pantalón, haciendo que él reaccionara.
-Vale, para.
-¿Por qué?-pregunté sonriendo.
-A parte de porque no es el lugar más indicado para hacer nada.-dijo volviendo a su asiento.-No se tú, pero yo necesito respirar, un poco de descanso ¿sabes?
-Como quieras.-dije sentándome correctamente y poniéndome el cinturón de seguridad.-Vamos donde quieras.
Arrancó el coche y comenzó a conducir por la carretera por las calles de Detroit. Se conocía el lugar bastante bien porque no miraba las indicaciones y conducía ligero con confianza. Llamé a mi hermano James para contarle que hoy no iba a ir Nueva York porque Marshall me había invitado a quedarme en Detroit, algo que no le había hecho mucha gracia. Después de hablar con mis hermanos pequeños y decirles que en dos días estaría en casa, colgué el teléfono.
-¿Has hablado con tus hermanos?
Le miré a la cara, ya que nunca había preguntado por ellos de esa manera tan... preocupada.
-Sí, están bien.-dije encogiéndome de hombros.-No les gusta que no esté en casa, pero n que quejan.
Volví la vista a al carretera para ver el paisaje porque el camino se me estaba haciendo eterno.
-No quiero separarte de tus hermanos, pero yo también te necesito...
-¿Cuánto queda para llegar al hotel?-pregunté interrumpiéndole.
-Bueno, vamos a hacer una pequeña parada antes.-dijo mirándome de reojo.
Volví la vista lentamente otra vez hacia el paisaje y me di cuenta de que estábamos en una zona urbanizada. Volví la vista hacia él y intentó ponerse serio.
-¿A dónde vamos?
-No quería decírtelo hasta llegar, pero como eres demasiado inteligente...-dijo agarrando el volante con las dos manos.-Vamos a mi casa.
Me quedé mirándole porque no me creía lo que me acababa de decir. Él desvió la mirada de la carretera un momento para mirarme y comprobar que no me había dado un patatús.
-¿Estás bien? Te has puesto blanca en un momento.
Volví la vista a la carretera otra vez e intenté poder decir algo para quejarme, pero algo en la garganta me impedía hablar.
-Te diría que si no quieres daría la vuelta, pero no voy a dar la vuelta.
-¿Por qué?-pregunté sin mirarle.
-¿Por qué, qué?
-¿Por qué me haces esto?-dije siendo consciente ahora de lo que iba a pasar.-Es demasiado pronto.
-¿Para conocer a mis hijas?-dijo sabiendo a lo que me refería.-No creas, Hailie me amenazó con no hablarme si no os presentaba antes de que yo arruinase cualquier cosa que tuviésemos.
Me quedé mirando el salpicadero del coche mientras seguía asimilando hacia donde nos dirigíamos. Estaba segura que era una equivocación, pero ya no había marcha atrás. De repente nos paramos delante de una enorme verja negra que daba paso a un camino de gravilla que conducía hacia una casa al final del camino. Marshall se bajó del coche y llamó al telefonillo, contestándole una persona de voz femenina, algo que hizo ponerme más nerviosa. Cuando él se subió al coche, estaba agarrada al asiento para no salir pitando del coche.
-Tranquilízate.-dijo sonriéndome.-Sé que debería habértelo dicho, pero sabía que no ibas a venir si te lo preguntaba así que...
Algo de lo que dijo hizo que reaccionara, así que comencé a gritar sin querer.
-¿No podías haberme avisado por lo menos antes, cuando estábamos haciendo la sesión de fotos?-dije enfadada.
-Por favor, no estés enfadada ahora.-dijo dirigiéndose a la puerta principal.-Échame la bronca luego, pero ahora sé tú misma.
-¿Y si me niego a bajar del coche?
-¿Te vas a quedar aquí sola, en el coche?-dijo mientras apagaba el motor.
Asentí con la cabeza mientras él se me quedaba mirando. Vi como sonreía con una mano todavía en el volante e inclinado hacia mí. Se acercó a mí poniendo morritos para darme un beso, pero yo le puse la mano en la cara y abrí la puerta del coche para escapar de él. Cogí el bolso y rápidamente cerré la puerta del coche. Caminé hasta las escaleras de la entrada y esperé a que estuviese a mi lado para seguir andando.
-No me vuelvas a hacer esto nunca más.-susurré a su lado.
-No es para tanto.-dijo agarrándose a mi cintura.
Intenté separarme de él pero él me dio un beso en la mejilla. Llegamos a la puerta de entrada y llamó a la puerta esperando a que alguien abriese. Me pregunté si no tendría llaves de su propia casa, pero supongo que sería para darles tiempo a prepararse. Cuando abrieron la puerta, noté como tenía el corazón en la garganta. Marshall me apretó el codo para darme ánimos y tranquilizarme.
-¡Hola!
Una niña rubia con ojos azules de unos 15 años abrió la puerta muy sonriente. Se acercó a Marshall y le abrazó para darle después un beso en la mejilla. Yo me quedé mirando sin saber que hacer.
-Natalia, esta es Hailie, mi hija.
Ella me tendió la mano para estrechármela y yo la respondí sonriente. Estaba más nerviosa que si tuviese que salir y cantar delante de miles de personas, y eso se notaba en lo tensa que estaba.
-No puedo creerme que estés aquí.-dijo todavía estrechándome la mano.-Creía que mi padre se lo estaba inventando, pero no, estás aquí, en mi casa...
-Sí...-dije sonriendo nerviosamente.
-Cuando hago promesas las cumplo, Hailie.-dijo Marshall.
-¿Puedo abrazarte?
Pero ni siquiera me dio tiempo a contestar porque ella lo hizo sin permiso. Me abrazó tan rápidamente y tan fuerte que no sabía que hacer. Me había pillado desprevenida, así que lo único que hice fue devolverle el abrazo mirando a su padre.
-Ya vale, Hailie.-dijo Marshall intentando separarla de mí.-La estas agobiando.
-¿Qué pasa, no pasáis a casa?
Un chico más mayor que yo, de la edad de mi hermano, apareció en la puerta. Debería ser el hermano de Eminem, porque se parecía bastante a él, así que cuando Hailie me soltó, también le estreché la mano pero más tranquilamente. El hecho de que alguien más mayor que yo estuviese por la casa me tranquilizaba, ya que yo solía relacionarme mejor con gente más madura que las hijas de Eminem.
-Encantada de conocerte.-dije entrando en la casa con Hailie todavía a mi lado.
-Las chicas deben estar por ahí.-dijo su hermano Nathan.-¡Alaina!
Observé como su hermano caminaba hacia unas puertas que estaban abiertas y esperaba a que alguien llegase. Miré a Em y vi que estaba bastante serio, así que dirigí mi mirada hacia Hailie, que seguía mirando como si fuese un espejismo. La sonreí al ver que estaba emocionada, pero rápidamente otra cosa llamó mi atención. Una niña pequeña, de unos 8 años entró rápidamente a la entrada y se dirigió a Em para abrazarle. Después me miró a mí y se quedó esperando a que le dijese algo.
-Hola.-dije agachándome a su altura.-¿Cómo te llamas?
-Whitney.-dijo acercándose a mí y dándome un abrazo.
Miré a Marshall y sonreí. Él me había hablado de ella, era la hija de su exmujer, la cual también había adoptado porque iba de un lugar a otro de acogida.
-Yo me llamo Natalia.-dije cuando se separó de mí.
-Ya se quien eres.-dijo sonriendo.-Te he visto en la tele, eres la novia de Em ¿verdad?
Me quedé pasmada con lo que había dicho, pero lo único que pude hacer fue sonreír.
-Bueno, somos amigos.
Alguien carraspeó fuertemente. Había una chica apoyada en el marco de la puerta del cual había salido Whitney, tenía los brazos cruzados y por su cara estaba claro que no estaba de humor. Me levanté para saludarla, pero ella no se inmutó.
-Hola, me llamo...-dije tendiéndola la mano.
-Ya sé quien eres.-dijo cortándome.
Ella pasó de tenderme la mano y se me quedó mirándome de mala manera. Después, suspiró fuertemente de manera despectiva y caminó por un pasillo hacia otra habitación.
-¡Alaina!
Marshall fue detrás de ella mientras yo me quedaba parada en mi sitio sin saber que hacer. Estaba claro que no le caía bien a toda la familia.