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Vida en Hollywood — capítulo 49

-¿Quieres un poco más de lechuga, Natalia?

Miré hacia Marshall, que me ofrecía el plato donde había más comida, pero yo le sonreí y negué con la cabeza.

-No, gracias. Estoy llena.

Estábamos sentados cenando en el salón de su casa, y había un silencio bastante incómodo.

-¿Cuándo vas a sacar el nuevo disco?-preguntó Hailie.

-Todavía estoy en proceso de hacerlo porque he cambiado de idea.-dije mirándola.-Todavía me estoy instalando en Nueva York y mi vida está ahora mismo un poco patas arriba, y también quiero pasar tiempo con mis hermanos... Pero no creo que me retrase mucho.

Oía como Marshall hablaba en voz baja con Alaina y no podía evitar sentirme incómoda, porque sabía que estaban hablando de mí. Sentí que alguien me daba por debajo de la mesa una patada, y mirando hacia Hailie me hizo un gesto con el que quería decir que pasase de ella.

-Ella... no lleva muy bien vuestra relación.-dijo acercándose a mí.

-Creo que lo he notado.-dije sin poder disimular cara de fastidio.

Hailie me miró preocupada y yo me centré en mi plato, casi vacío.

-Papá, ¿puedo enseñarle a Natalia mi habitación?-preguntó ella levantándose.

-No hasta que termines de cenar.-dijo Marshall.

-Ya hemos terminado ¿verdad?-dijo ella abriendo mucho los ojos, haciendo que captara la indirecta.

-Oh, sí.-dije sonriendo.-Ya hemos terminado.

Él miró el plato de Hailie un poco por encima y después miró el mío, comprobando que había cenado lo suficiente.

-Esta bien.

Hailie se levantó corriendo y me agarró de la muñeca para que la siguiera. Salimos de la cocina sin saber muy bien a donde nos dirigíamos.

-Siento haber sido tan brusca, pero todos necesitábamos que salieras de allí.

Intenté no dejarme sorprender por su manera de decir las cosas. Directa, y sobretodo sincera. Me hizo subir las escaleras para llegar a su habitación, una gran habitación decorada acorde con su edad. Me quedé en la puerta observándola y comprobé que le gustaba bastante el rosa.

-¿Te gusta?-preguntó parada en medio de su habitación.

-Sí, es muy... grande.-dije mirando a todos los lados.-Y muy...

-Rosa.-dijo ella interrumpiéndome.-Me encanta, ¿a ti no?

-Bueno, no está mal, pero me gusta más el color azul.-dije siendo sincera.

Ella sonrío al ver que no la mentía.

-Ven, siéntate.-dijo ella sentándose en un sofá que tenía debajo de la ventana.

Me acerqué a ella y me senté a su lado con las piernas cruzadas.

-Guau, me encantan tus zapatos.-dijo mirándolos de cerca.-Intenté convencer a mi padre para que me comprase unos tan altos, pero piensa que soy demasiado pequeña para comprarme eso.

-Y tiene razón.-dije sonriendo.-Yo solo llevo zapatos porque estilizan más y para muchas de las sesiones de fotos quedan mejor, pero preferiría ir siempre en deportivas.

Ella se quedó en silencio mirándome a la cara, algo que me hizo sentirme bastante incómoda.

-Perdona si de vez en cuando no digo nada, pero es que... ¡me parece tan increíble que estés en mi habitación!

Yo me reí nerviosa.

-Cuando mi padre comenzó a trabajar contigo me pareció increíble porque eres una de mis cantantes favoritas.-dijo sonriendo.-Y cuando descubrimos que estabas saliendo con él...¡fue la bomba!

-Bueno, yo no diría que estamos saliendo juntos.-dije sin querer que se hiciese muchas ilusiones.-Simplemente, compartimos nuestro tiempo libre el uno con el otro.

-Eso se lo dirás a cualquiera que te pregunte sobre él en un programa de televisión, pero a mí no me engañáis.-dijo sin dejar de sonreír.-Él está muy ilusionado, y no le veía así desde... desde hacía mucho tiempo.

Sabía que se refería a su madre, la exmujer de Marshall. Ver su cara alegre me hizo pensar que lo que estaba pasando ahora, que ella fuese tan cercana, no era real.

-¿Te molesta que yo esté...-no quería decir la palabra saliendo, pero no encontré otra para definir lo que teníamos.- saliendo con tu padre?

-¡No, para nada!-dijo quitándole importancia.-De hecho, creo que hacéis muy buena pareja. Me encanta que él tenga a alguien a quien querer, porque lo necesitaba.

-¿Entonces...?

-¿Alaina?-dijo anticipándose a mí.-No te preocupes mucho por ella, a ella le gustas mucho como cantante, pero como madrastra...

-¡Uff!-dije asombrada.-Eso ha sonado demasiado fuerte ¿no?

-Bueno, eso es lo que eres.-dijo ahora seria.-Si estás con mi padre, eres mi madrastra.

-¿En serio?-pregunté nerviosa.-¿Para eso no hace falta casarse?

-No, no hace falta.-dijo riéndose al ver mi cara de pánico.-Espero que ahora no salgas corriendo por esto que te he dicho.

-No, no...

Estaba claro que me estaba poniendo las cosas demasiado claras y eso me asustaba, porque mi vida ahora mismo estaba desordenada, y no necesitaba meterme en ningún lío más. Y cuando decía líos, me refería al hecho de depender de alguien más que no fuese mi propia familia.

-Ah, estáis aquí.

Ambas miramos hacia la puerta, por donde Alaina había entrado y se había sentado en la cama de Hailie, haciendo que esta frunciese el ceño.

-No te sientes en mi cama.

-Tranquila, sólo he venido para estar un rato con ella.-dijo señalándome con un movimiento de cabeza.-Tu padre piensa que debo estar con vosotras.

Hailie me miró y yo la miré a ella, pero yo no dije nada.

-Ella tiene nombre, y mi padre también es el tuyo.

-Ya, como quieras.-dijo aparentando que le daba igual.-¿De qué hablabais?

Hubo un silencio en el cual nuestras miradas se cruzaban de unas a otras. Cuando mi mirada coincidió con la suya, y esperé a que ella la retirase para desviar la mía. La única razón por la que no la había contestado era porque era hija de Em, así que apreté los dientes y esperé a que Hailie dijese algo para suavizar el ambiente.

-Estábamos hablando de los zapatos tan bonitos que lleva Natalia.-dijo Hailie.-A ti te gustaban de ese tipo ¿no?

Alaina miró a su hermana y después pasó la vista a mis zapatos.

-Sí, son bonitos.-dijo mientras los seguía mirando.-¿Te los compraste tú o te los regaló tu marido por tu cumpleaños?

La miré a los ojos para ver su cara y comprobar que lo había dicho aposta, pero yo estaba tan cabreada que apenas pude ver la pequeña sonrisa que se le escapaba de los labios.

-Me los compré yo.-dije moviendo la pierna intentando controlarme.

Miré hacia otro sitio de la habitación porque sabía que cualquier cosa que ella hiciese, podría hacer que yo contestase cualquier tontería.

-Sabes que mi padre no suele gastarse mucho dinero en sus novias ¿verdad?-dijo llamando mi atención.-Lo digo para que no te hagas ilusiones si te crees que él te va a comprar muchas cosas, como probablemente haría tu marido.

-Ya vale.-dijo Hailie de mala gana.

-Yo mejor me voy.-dije levantándome.-Estoy cansada, otro día os veré.

-No te vayas.-dijo Hailie levantándose-Si ella tiene un problema y no puede madurar, ella debería irse...

-No...-dije intentando que no discutieran.

-¿Cómo?-preguntó Alaina levantándose también.-¿Es que acaso no te importa que la novia de tu padre tenga tan sólo 4 años más que tú? ¿O sólo 2 más que yo?

Claro, ese era el problema. Y aunque me molestaba como me había tratado Alaina desde el principio, podía entenderla perfectamente.

-Ese no es nuestro problema.-dijo Hailie.-Ella parece más mayor que si tuviese 20 años. Y además, si papá quiere estar con ella...

-No voy a permitir que haga daño a papá, porque si ha sido infiel a su marido con él, ¿qué no impide que también le ponga los cuernos a nuestro padre?

Estaban actuando como si yo no estuviese delante, y a pesar de que quería poner calma entre ellas, ese último comentario me había dolido bastante, así que opté por salir de la habitación y buscar a Eminem. Bajé las escaleras y me dirigí a la cocina, donde él estaba con su hermano sentado en la mesa bebiendo un refresco y hablando. Ambos se me quedaros mirando.

-Me gustaría ir... al hotel a descansar.

Marshall me miró a los ojos porque sabía que algo había pasado.

-¿Qué tal con las chicas?-preguntó Nathan.

-Bueno, Hailie es muy simpática.-dije cruzándome de brazos.-Y Alaina es... muy sincera y directa.

-Oh, ¿qué ha hecho?-dijo su hermano levantándose de la silla.-¿Te ha dicho algo?

-Eh... Simplemente ha expresado sus sentimientos... muy bien.

Marshall se levantó y fue directo hacia las escaleras, pero le paré agarrándole del brazo.

-¿A dónde vas?

-Voy a repetirle otra vez que tiene que ser educada contigo, por lo menos mientras tú estés delante.

-No.-dije seriamente.-Sólo llévame al hotel, no quiero que discutáis.

-Pero...

-No, por favor.

Tiré más de su brazo y él dejó de hacer fuerza.

-Vale, vámonos.-dijo resignado.-Coge tu bolso.

Me despedí de Nathan y le pedí que se despidiera de las chicas. Yo salí por la puerta mientras Marshall le decía algo a su hermano. Me subí al coche y esperé a que él subiese. En cuanto cerró la puerta, se giró hacia mí.

-¿Qué te ha dicho?

Le miré esperando que arrancara el coche.

-Nada, vamos al hotel. Estoy cansada.

Se quedó mirándome esperando que dijese algo más, pero yo no quería cruzarme con su mirada para no decirle nada. Arrancó el coche y aceleró rápidamente, haciendo que me agarrase a la puerta. Observé como agarraba el volante con fuerza, haciendo que los nudillos se le volvieran blancos. Estaba bastante cabreado, y su cara lo reflejaba perfectamente.

-Mira, no voy a echarle la bronca, solo quiero saber qué es lo que te ha dicho para que estés así.-dijo mirando a la carretera.

Sabía que iba a decirle algo, así que seguí ignorando la pregunta.

-Te ha dicho algo de tu marido ¿verdad?

Intenté no hacer nada que diese a entender que así había sido, pero al parecer mi cara era tan expresiva como la suya.

-Vale, ¿qué te dijo?

-Nada.-dije intentando inventarme algo para que no se enterase de lo que había pasado en realidad.-Me preguntó que si estos zapatos me los había regalado mi marido.

Él bajó la mirada hacia mis pies para mirarlos y volver otra vez la vista hacia la carretera. Puso cara de fastidio y apretólos labios.

-¿Lo hizo?

-¿Qué?

-¿Te regaló esos zapatos?-repitió.

-No.-dije sin mirarle.-No me regaló nada.

Se quedó en silencio, pensando en qué decir.

-Pero fue a verte en tu cumpleaños.-dijo sin comprender.-¿No te regaló nada?

-No creo que las cosas estén como para que me vaya regalando nada ¿no?-pregunté ahora fastidiada.-¿Por qué tienes tanto interés ahora?

Sabía que Alaina había hecho esa pregunta aposta, para que su padre se preocupara.

-No tengo interés en lo que te regaló o no, sólo que no me contaste lo que hablasteis ese día.

-¿Qué quieres que te cuente?-pregunté cabreada.

-No sé.-dijo sin mirarme.-¿Sólo hablasteis?

Le miré temiendo saber por donde iba.

-¿A qué te refieres?

-Me pregunto si solo hablasteis, o hicisteis algo más.-dijo serio.

Seguí mirándole sabiendo a que se refería.

-Si te estás preguntando que si le besé, sí, le besé.-dije con miedo.-Pero no me acosté con él.

Oí como respiraba fuertemente y volvía a agarrar el volante fuertemente.

-¿Le besaste?

Me quedé en silencio porque no quería repetirlo.

-¿No se supone que tú y yo estamos saliendo?-gritó mirándome.

-¿Desde cuando estamos saliendo?-pregunté.-No sabes cuales fueron las circunstancias en las que pasó eso, además de que yo le amo y sigue siendo mi marido.

Marshall frenó en seco y se paró en la acera.

-¿Le amas? ¿Y qué pasa conmigo?

-Quiero estar contigo pero él sigue estando en mi cabeza.-dije sinceramente.

-No puedes querer a dos personas a la vez.

-¿Tú no quieres a la madre de Hailie?-pregunté enfadada.

-Eso no tiene nada que ver. No has pasado ni por la mitad de cosas que nosotros hemos pasado.

-Tú no tienes ni idea por lo que yo he pasado, Marshall.-dije seria.-No me conoces, y no malinterpretes lo que te he dicho porque no sabes por lo que yo he pasado.

-¿Cómo que no sé por lo que has pasado?-preguntó arrancando el coche otra vez.-¿Acaso él estuvo contigo en Madrid, intentando que te recuperases?

-No.

-¿Entonces cual es el problema? ¿Estás jugando conmigo?

-¡No!-dije frustrada.-No me dejas explicarte lo que pienso...

-No quiero que me lo expliques.-dijo cortándome.-Creo que esta noche no debería quedarme a dormir contigo.

-¿Por qué?-pregunté mirándole.

-Porque estoy demasiado enfadado como para poder estar tranquilo y no discutir contigo.

-Yo no quiero discutir.

-Yo tampoco, pero como sé que como no va a ser posible por mi parte, hablarte bien, debería irme a casa.-dijo aparcando delante de lo que parecía el hotel.

Se quitó el cinturón para poder meterse la mano en el bolsillo trasero del pantalón, sacó un papel y lo leyó.

-La habitación es la 815.-dijo dándome el papel.-Estápuesta a nombre de María García.

Me tendió el papel pero yo me quedé mirándole.

-¿En serio?

Se quedó esperando a que yo cogiese el papel, pero yo abrí la puerta del coche y me bajé.

-Mañana...

-No creo que mañana me apetezca ir a verte, lo siento.-dije cogiéndole el papel de la mano y cerrando la puerta de un portazo.

Subí las escaleras del hotel rápidamente sin ni siquiera comprobar si él había arrancado o se había quedado esperando a que entrase. No sabía en que momento la conversación se había vuelto en mi contra, pero lo que no esperaba era que Marshall me dejase tirada. Porque eso era lo que había hecho, ni siquiera me había acompañado a la habitación, y eso me había dolido bastante. Aunque le hubiese dicho que no quería verle mañana, llamaría a su hermano para que me llevase a verle para dejarle las cosas claras.

() () (*)

Después de pasar una verja de seguridad, Nathan y yo nos bajamos del coche y preguntamos a un hombre que había por allí por el camerino de Eminem. Al vernos, el hombre sonrió y nos indicó un pequeño grupo de camerinos donde se supone que estaban los artistas y demás.

-¿Entonces tu hermano no te dijo nada de por qué volvió a casa?

-Nada.-dijo Nathan encogiéndose de hombros.-Según entró por la puerta, se fue directamente a su habitación.

Seguimos andando hasta llegar a un camerino donde ponía Eminem.

-Mira, no me quiero meter en vuestros problemas, pero no quiero que juegues con él.-dijo abriendo la puerta.

-Si hubiese jugado con él, no estaría aquí ahora mismo.-dije subiendo las escaleras.

Entré mirando hacia todos los lados, buscando a Marshall, pero no le vi. Después de estar en silencio dos segundos, escuché ruiditos al final del camerino. Miré a Nathan de reojo y él también me miró, adivinando lo que estaba pensando. Eché a correr por el camerino mientras Nathan intentaba llegar antes que yo a lo que parecía ser una habitación. Cuando los dos llegamos al final, Nathan se puso delante de mí al ver lo que teníamos delante.

-Madre mía...-dije en español llevándome las manos a la boca.

Había una chica encima de Marshall, el cual la agarraba por los muslos mientras ella seguía el ritmo acompasado que él marcaba. En cuando ellos notaron un poco de ruido a su alrededor, la chica se levantó rápidamente de encima suya y se tapó como pudo con la sábana que había encima de la cama. Marshall dijo algo con algunas palabrotas, pero yo ni siquiera podía escuchar lo que me estaba diciendo. La imagen que había visto sólo había durado unos segundos, pero todavía la tenía grabada en la cabeza. Observé como él se intentaba poner los calzoncillos mientras Nathan me intentaba sacar del camerino. Pero en cuanto, Nathan me empujó hacia atrás, algo en mi cabeza hizo "chick", como una manilla o una rueda que me obligó a abalanzarme sobre el primero que pillase, a la chica o a Marshall.

-¡Cabrón!-grité intentando alcanzarle con las manos.-¡¿Quién es el que está jugando ahora con quién?!

Nathan me agarró fuertemente con sus brazos haciendo que los míos quedasen pegados a mi cuerpo, para que no pudiese hacer nada. Seguí gritándole insultos a la vez que Nathan me aprisionaba contra el sofá y la chica pasaba por delante de mí vestida totalmente. Yo alargué la pierna para darle una patada, y conseguí alcanzarla en la cintura mientras la insultaba. Ella se cayó sobre la mesa que había enfrente del sofá y después se dio la vuelta con intenciones de pegarme, pero Marshall la empujó hacia delante para echarla del camerino y cerró la puerta. Después, volvió hacia donde estábamos nosotros e intentó acercarse a mí, así que yo volví a lanzar mi pierna esta vez contra él, pero la esquivó.

-Déjame explicarte...

-¡No hay nada que explicar!-grité mientras me daba cuenta de que se me habían saltado las lágrimas.-¡Y como te acerques a mí, te juro que te mato!

Él, apretando los dientes, se acercó a mí para ponerse en el lugar de su hermano e intentar no llevarse ningún golpe de mi parte. Marshall me cogió fuertemente por los brazos, pero antes de que me cogiese bien, saqué un brazo por encima de él y le alcancé la cara con el puño, dándole más fuerte de lo que me creía capaz. Me cogió rápidamente por la brazos y apoyó su cuerpo en mí para tener mis piernas controladas.

-Nathan, sal de aquí.

Su hermano no lo dudó dos veces y salió del camerino rápidamente. Él volvió la mirada hacia mí y me tapó la boca con la mano para que le dejase hablar mientras yo seguía llorando.

-Voy a decirte lo que ha pasado aquí y quiero que me escuches.-dijo todavía sin moverse.-Hemos tenido un descanso en el videoclip y yo la he invitado a pasar a mi camerino porque me ha dicho que no tenía comida en el suyo. Después de estar hablando un rato, ella se me ha lanzado. Tengo que reconocer que la he seguido el juego porque estaba enfadado por lo que me dijiste ayer. Sé que la he cagado y que tienes todo el derecho del mundo a enfadarte y a pegarme, pero quiero que me entiendas.

Yo intenté librarme de él, pero tenía más fuerza que yo.

-No voy a dejar que te vayas con una idea equivocada de lo que siento por ti.-dijo sujetándome todavía.-Estaba enfadado porque besaste a tu marido el día de tu cumpleaños, cuando se supone que yo debería haber estado allí. Quería que arreglases las cosas con él para que te decidieras a estar conmigo, pero ayer entendí que aún le seguías queriendo...

Moví un poco la mano para ver si podía quitarme su mano de la boca, pero me apretaba demasiado, así que moví la cabeza intentándole dar a entender que no iba a gritar. Él despacio me quitó la mano y esperó todavía agarrándome de los brazos.

-Le besé porque le quiero, le quiero porque es mi marido y he compartido con él más de los dos últimos años de mi vida.-tragué saliva para seguir hablando.-Le dije que no iba a seguir con él porque te quería a ti, me iba a divorciar porque quería intentar contigo lo que no me había funcionado con él.

Poco a poco fue haciendo menos fuerza para soltarme las manos.

-Renuncié a todo lo que tenía por ti, a cambio de un simple beso y un intento de seguir trabajando juntos porque habíamos dejado producciones a medias.-me quité las lágrimas de la cara con las manos sus manos todavía en mis muñecas.-He sufrido lo insufrible por ti, casi me he vuelto loca... para nada.

Seguí llorando intentando esconder mi cara de su vista, pero era imposible con él agarrándome de esa manera. Hice otro intento de soltarme de él, pero esta vez me agarró más fuerte y me llevó contra él para abrazarme. Yo le grité que no me tocase, pero mis esfuerzos fueron inútiles.

-Sólo le besé.-dije entre sollozos.-¿Qué te parecería si yo me acostase ahora con él?

No esperaba ninguna respuesta de su parte, pero contestó.

-Tendrías todo el derecho del mundo a hacerlo, más que yo de acostarme con ella.-dijo refiriéndose a la chica con la que le había pillado.-Pero si eso sirve para que vuelvas conmigo, lo aceptaré.

Esta vez logré soltarme y antes de abrir la puerta, me di la vuelta.

-Lo haré, y espero que sufras como yo.

Nunca le había deseado nada malo a nadie, pero la vida me había dado tantos palos, que tenía que empezar a devolvérselos.

() () (*)

-Bueno, nosotros ya hemos terminado.-dije mirando a la cámara con Drake a mi lado.-Espero que os guste el vídeo. Gracias.

Saludé a la cámara sonriendo mientras Drake hacía lo mismo. Me coloqué el bolso mejor mientras nos dirigíamos hacia el ascensor.

-¿Qué vas a hacer ahora?

Miré a Drake intentando no reírme.

-Drake, no lo intentes.-dije sonriendo.-En serio, no tengo cuerpo para salir con nadie ahora mismo.

-Solo te estoy invitando a ir a comer a algún sitio.-dijo él también sonriendo.

Sí, parecía una invitación inocente, pero todas mis historias de amor importantes habían empezado con una simple comida.

-Lo siento, pero tengo que ir a casa.-dije sonriéndole.-Después tengo que ir a recoger a mis hermanos al colegio y...

-Esta bien.-dijo resignando.-No quiero quitarle la novia a Eminem.

Me puse seria de repente en un segundo, pero intenté disimular. Poca gente sabía que entre nosotros dos ya no había nada, pero no iba a ser yo quien dijese algo. Más tarde, cuando me despedí de Drake en la puerta, subí rápidamente al coche rodeada de fotógrafos. Charlie intentó que me dejasen el camino libre, pero visto que era imposible, se abrió paso a empujones. Cuando me fui a poner el cinturón, vi que había una persona a mi lado sentada.

-Ana...

La abracé rápidamente sin importarme que los fotógrafos nos hicieran fotos. Ella también me abrazó emocionada.

-Siento no haber estado aquí.-dijo todavía abrazándome.-Tenía que estar con mi abuelo.

-No pasa nada.-dije sinceramente.-Recuerda que lo primero siempre es la familia.

Ella me sonrío al recordar que eso era lo que siempre le decía cuando se quería quedar conmigo para siempre al principio de mi carrera.

-¿Qué tal está tu abuelo?-pregunté rápidamente.-James ha estado muy preocupado.

Sabía que mi hermano me había mentido cuando me había dicho que su abuelo estaba bien, pero también sabía que lo había hecho para que yo no me preocupase por más cosas. Ana rápidamente me puso al día y me confesó que aunque al principio había estado un poco grave, todo se había quedado en un susto. Hacía tanto que no la veía que parecía que había cambiado bastante, pero rápidamente me di cuenta que seguía siendo mi mejor amiga. Llegamos rápidamente al hotel y nos bajamos Ana y yo en la puerta mientras Charlie seguía actuando de guardaespaldas. Cuando por fin logramos entrar en el ascensor sin ninguna compañía más que la nuestra, respiré tranquila.

-Es duro ¿verdad?-preguntó Ana.

-Más que nunca.-respondí cruzándome de brazos.-Si pudiese echar marcha atrás en el tiempo para evitar lo que ha pasado, lo haría.

Ana me miró de reojo al oírme decir aquello.

-Sé que no es fácil, pero tienes que ser positiva. Ahora que sabes todo lo que ha pasado con Nick y todo lo que te ha ocultado, ¿hubiese merecido la pena estar con una persona que te mintió tan descaradamente cuando te juró que no lo hacía?

Sabía que a Ana nunca le había terminado de caer bien Nick, pero no la podía culpar porque ahora mismo yo también estaba muy desengañada con él.

-A pesar de que me siento un poco engañada, no me arrepiento de haber estado con él.

Salimos del ascensor para dirigirnos a la suite donde vivía temporalmente con mis hermanos. Había estado buscando un piso cercano a el colegio de mis hermanos pero todavía no me había decidido por ninguno, así que le pedí a Ana que me ayudase a elegirlo.

-Este está muy bien.-dijo Ana mirando un papel.-Cuatro habitaciones, un salón, dos cuartos de baño, cocina...

-Pero no me gusta mucho la cocina.-dije mirando las fotos de la casa.-Es demasiado pequeña...

-Aquí hay otro que está muy bien.-dijo James sentándose con nosotras con un papel en la mano.-Cuatro habitaciones, salón-comedor, dos cuartos de baño, cocina amplia con una mesa por si no se quiere ir a comer al salón, gimnasio...

Me levanté para ver la casa que decía mi hermano, pero tuve que pararme en el sitio donde me había levantado porque me estaba empezando a marear.

-Uh...

-¿Qué te pasa?

Me senté de golpe con las manos en la cabeza y esperé un poco a que se me pasara.

-¿Estás bien?-preguntó James acercándose.

-No... Quiero decir, sí, sólo es un pequeño mareo...

-¿Has comido?-preguntó mi hermano.

Me quedé en silencio un momento y me llevé las manos a la cara para restregarme un poco los ojos y espabilarme.

-Ehh... Se me ha olvidado..

-¿Cómo que se te ha olvidado?-preguntó cabreado.

No quería discutir con él porque no tenía ganas, así que simplemente le dejé hablar para que me dijese lo que quisiera.

-...no quiero que empieces otra vez...

Me levanté del sofá y me fui a mi habitación mientras mi hermano seguía hablando.

-¿A dónde vas? ¡Te estoy hablando!-dijo gritándome.

-Vale ya.-oí decir a Ana.-Déjala que descanse un poco.

-Pero...-protestó James.

Cerré la puerta de mi habitación después de echar un vistazo a James, que tenía cara de cabreado mientras Ana intentaba calmarle poniéndose delante de él. Me quité las zapatillas que tenía puestas y me acosté en la cama sin deshacerla, entonces oí como alguien habría la puerta.

-Déjame James.-dije sin volverme para mirarle.-Después de echarme un poco, comeré algo ¿vale?

-No soy James, soy Ana.

Esta vez sí que me volví para mirarla. Ella avanzó hacia el lado de la cama donde estaba tumbada y se sentó para mirarme a los ojos. Me conocía bastante bien como para ver que algo iba mal en mí. Sin decirla nada, me senté y comencé a llorar.

-Natalia, sabes que puede confiar en mí.-dijo mientras yo la abrazaba.-Puedes decirme lo que quieras, yo seré más imparcial que James...

-No es que no confíe en ti, Ana.-dije separándome de ella.-Es que, creo que todavía no me doy cuenta de la situación en la que me encuentro. Mi mente está como ida, no pienso en nada más que no sea ir a trabajar y en mis hermanos. No soy consciente de todo lo que he perdido en apenas unos meses...

-¿Has hablado con Emily de esto?-preguntó refiriéndose a mi psicóloga.

-No, mañana viene a verme.-dije recordando la cita que tenía con ella.-Pero no creo que el problema sea hablarlo con ella o no. Ella me ayuda mucho pero esto es algo que sé que está ahí, sé que está apartado en un lado de mi mente, pero no le doy importancia.

Ana me quitó las lágrimas de la cara y me dejó hablar.

-Últimamente no tengo ganas de vivir.-dije sin mirarla.-Lo que ha pasado con Eminem... Me ha hecho darme cuenta de que lo quería más de lo que yo pensaba.

Ana volvió a abrazarme y yo seguí llorando sabiendo que lo único que podía hacer era dejar pasar el tiempo, mucho tiempo para poder volver a confiar en algún chico.

-Deberías dormir un poco.-dijo Ana separándose de mí.-Me quedaré contigo.

Me volví a tumbar en la cama, pero esta vez me di la vuelta para cogerle la mano a Ana y mirarla a la cara. Tenerla a ella tan cerca de mí me hacía recordar los buenos tiempos en que todo iba bien, cuando mis padres todavía estaban vivos y yo todavía no me había metido en este mundo de la música.

-Descansa.-oí decir a Ana.

Me acurruqué mejor en la cama y noté como el sueño me invadía, sin querer evitar que eso no sucediera.Rápidamente dejé la mente en blanco, sin poner atención en lo que estaba soñando. No se cuanto tiempo pasó desde que me dormí hasta que empecé a ser consciente de que había ruidos en mi habitación., pero no les di importancia y seguí durmiendo.

-Solo quiero hablar con ella.-dijo alguien con voz grave susurrando.

-No me hace gracia que estés aquí.-dijo otra voz que también parecía de hombre.-No quiero que la molestes...

-No voy a molestarla.-contestó la otra voz.- Me sentaré aquí y esperaré a que se despierte.

Oía como seguían hablando, pero apenas prestaba atención a lo que decían. Me moví un poco en la cama para estar más a gusto, pero parecía que ya estaba despertándome, así que decidí abrir los ojos para localizar a Ana.

No había nadie a mi lado, así que respiré profundamente mientras me estiraba encima de la cama. Después me giré hacia el otro lado y me levanté despacio para sentarme en la cama, cuando me di cuenta de que había alguien más en la habitación. Cuando le vi, sentí como algo se apoderaba de mí, un extraño sentimiento que mezclaba odio y amor.

-¿Qué haces aquí?-pregunté con la voz ronca.

Se quedó en silencio un momento, como pensándose la respuesta.

-Quería ver como estabas.-dijo Marshall sentado en el sillón de mi habitación.-Hace mucho que no se de ti.

-Pues ahora que me has visto y que has comprobado que estoy bien, puedes irte.-dije levantándome y señalándole la puerta.

Me miró de arriba abajo sin levantarse.

-¿A qué esperas?

-No he venido solo a eso. Quería pedirte perdón personalmente.

Esas palabras me recordaron el momento exacto en que estaba con la otra mujer.

-Creo que me quedó claro que lo sentías con los ramos de rosas que me has enviado.-dije cruzándome de brazos.

Se volvió a quedar en silencio, pensando como seguir hablando.

-No sé que más puedo hacer para que me perdones.-dijo mirándome a los ojos.-Quiero demostrarte lo importante que eres para mí...

-Pues entonces déjame en paz y vete.-dije casi empezando a llorar otra vez.-Si quieres terminar con esto y que pueda vivir tranquila, simplemente vete.

-El problema es que yo no puedo vivir sabiendo que no me has perdonado.-dijo levantándose.

-Supongo que con el tiempo se aprende a perdonar.-dije encogiéndome de hombros.-He perdonado muchas cosas y esta podría ser otra más, pero nunca voy a olvidar lo que vi.

Se metió la mano en los bolsillos, un gesto que reconocía que él hacía cuando las cosas no salían como él pensaba.

-Lo siento, de verdad. Si pudiese volver en el tiempo y deshacer lo que hice, lo haría para que volvieses conmigo.

Tenía que decirle todo lo que sentía a la cara, porque sabía que cualquier cosa que él dijera podía hacerme querer besarle.

-Tuviste sexo con esa mujer porque te enfadaste conmigo por haber besado a mi marido.-dije acercándome a él.-¡Mi marido! Tú a esa no la conocías de nada.

-Estaba cabreado, y mucho.-dijo sin mirarme.-Creía que haber besado a tu marido era una traición por tu parte, pero debí haber entendido que todavía le quieres y que tú y yo no estábamos saliendo oficialmente.

-Dejé todo por ti.-dije señalándole con el dedo.-Quería intentar algo contigo sabiendo que somos tan diferentes y que la mayoría de la gente estaría en nuestra contra, pero lo que hiciste...

Me di la vuelta y me senté en el borde de la cama apoyando los codos en las rodillas para llevarme las manos a la cara y que no me viese llorar. Noté como él también se sentaba a mi lado, pero no me levanté para mirarle.

-Lo siento...

-No puedes hacerme esto.-dije llorando.-Confiaba en ti...

-Tú eres la única chica en la que confío. Te quiero...

-¿Me quieres?-pregunté con ironía levantando la cabeza.-Pues no lo demostraste el otro día.

-Te voy a decir lo que siento por ti quieras escucharme o no.-dijo poniéndose serio.-Te quiero y sé que tú también me quieres, así que yo estoy dispuesto a hacer cualquier cosa por ti. No ha sido fácil para mí hacer todo lo que he hecho por estar contigo, pero aquí sigo, y no me voy a ir hasta que comprendas lo que te estoy diciendo.

Me levanté de la cama para alejarme un poco de él.

-Sabes que me costó mucho recuperarme y pensé que de verdad te importaba lo que me pasase, pero... No puedo confiar en ti. Cuando entré en el camerino y te vi, me di cuenta de que te quería más de lo que yo creía.

Apartó la mirada dolido por lo que acababa de decir, pero yo continué.

-Lo siento.

-Yo también siento haberte hecho perder el tiempo conmigo, pero de verdad pensé que podíamos tener algo.

-Por favor, te necesito.-dijo acercándose a mí.-Eres una de las mejores cosas que me han pasado desde hace unos años y quiero que estés conmigo.

Yo me limpié las lágrimas y esperé a que dijese algo más, pero se acercó a mi para abrazarme y yo no intenté apartarle. Noté sus brazos a mi alrededor y cerré los ojos para sentirle bien cerca. Cuando volví a abrirlos, vi que encima de la mesa había otro ramo de rosas con otra nota. Estaba muy dolida, pero también creía que él y yo podíamos tener algo serio. Y lo peor de todo, es que yo también le necesitaba a él.

-Si te preguntas si al final fui a buscar a mi marido el día que pasó todo eso, sí que fui, pero no me acosté con él.-dije sin dejar de abrazarle.-En el momento en el que me bajé del avión y le vi, me di cuenta de que él no era a quien yo más quería.

Marshall me abrazó más fuerte, pero yo me separé de él para mirarle a los ojos.

-Ayer interpuse la demanda de divorcio.-dije aún sin creérmelo.

-¿Por qué?-preguntó todavía abrazándome.

-Cuando nos vimos en mi cumpleaños, él me dijo que quería volver conmigo.-dije tranquilizándome un poco.-Pero el otro día, cuando estuve con él, me confesó que estaba saliendo con otra persona.

-¿En serio?-dijo mirándome a los ojos.-Es una manera un tanto rara de querer que vuelvas con él.

-Lo sé, por eso solicité el divorcio ayer.-dije mirando sus labios sin querer.-Siento que me ha mentido tantas veces, que no quiero volver a tenerlo nunca más en mi vida. Lo peor de todo es que me han dicho que la chica con la que sale, es su novia desde principios de marzo.

Él abrió los ojos por la sorpresa, porque se dio cuenta de lo mismo que yo, que Nick en mi cumpleaños ya estaba saliendo con ella.

-Te dije desde el principio que él no te merecía.-dijo ahora con cara de cabreado.-Te juro que nunca más te haré daño, que cuidaré de ti y que te protegeré de los demás.

Le miré a sus ojos azules, haciendo otra vez que mi mirada fuese a sus labios.

-Más que nada porque no quiero recibir otro puñetazo de tu parte.

Me reí al ver que por lo menos él se lo tomaba a risa.

-Lo siento no quería pegarte tan fuerte...

-No, sí querías y además me lo tenía merecido.-dijo acariciándome el pelo.

Volví a mirarle a los ojos y supe que él no me besaría si yo no daba el primer paso, así que me acerqué a él y le besé. No se si le pilló por sorpresa, pero volver a sentir sus labios y su aliento en mi boca, fue algo que necesitaba desesperadamente.

-Tío, no sabes como necesitaba esto.-dijo separándose un poco de mí.-Te he echado de menos.

-No te voy a engañar, yo también.-dije riéndome.

Esta vez él me besó sin previo aviso, y cuando bajó sus manos por mis caderas hasta mi trasero, se separó de mí seriamente.

-Por favor, no dejes de comer.

Fruncí el ceño al saber que era lo que había pasado.

-Mi hermano no puede mantener la boca cerrada ¿no?

-Tu hermano no ha hecho falta que me diga nada.-dijo todavía agarrándome.-Estás más delgada, se nota a la vista y al tacto.

Me apretó fuertemente para comprobarlo mejor.

-Vale, si no te gusto, no me toques.-dije apartándome de él.

-No, ahora en serio.-dijo volviendo a abrazarme.-No quiero que vuelvas a dejar de comer.

-No he dejado de comer.-dije dejándome abrazar por él.

-Bueno, da igual lo digas. A partir de ahora podré comprobar por mí mismo lo que comes.

Volvió a darme un beso y yo le eché las manos al cuello. Teníamos mucho que hablar, pero no me importaba alargar este momento.