← Vida en Hollywood · de
Vida en Hollywood — capítulo 50
-Estaba un poco nervioso porque no llegabas, pero tranquila, siempre suele ponerse así antes de un concierto.
Paul, su manager, me acompañaba a la caravana donde estaba Marshall ya que no me dejaban entrar sin una autorización previa, algo que no habíamos planeado cuando hablamos para quedar hoy en el concierto que tenia que dar en el festival de Bonnaroo y así quedarme unos días con él. Yo miré el reloj del móvil y vi que aún quedaban unas cuantas horas para el concierto.
-Mira, ahí está.
Miré hacia donde me indicaba Paul con el dedo y yo sonreí al verle en la puerta de su camerino. Él también me vio a mi y bajó rápidamente las escaleras para reunirse conmigo. Oí como Paul decía algo y se fue hacia otro lado, supongo que para no interrumpir nuestro reencuentro.
-¿Dónde has estado?-preguntó Marshall un poco enfadado abrazándome y dándome un beso en la mejilla.
-Mi hermano pequeño esta enfermo.-dije todavía abrazándole.-He tenido que quedarme un poco más para que se tomase una pastilla que le ha mandado el médico, que hasta que se la ha tomado...
Observé como relajaba la cara y sonreía un poquito.
-¿Qué pasa?
-Nada, solo que te echaba de menos.
Esta vez sonrió más y me dio un beso en los labios. Sabía que estaba ocultándome algo, pero no quería presionarle.
-Bueno, vamos dentro que te están esperando.-dijo dándose la vuelta para subir por las escaleras del camerino.-Tienen ganas de conocerte...
Yo le detuve por el brazo antes de que entrásemos. Él se detuvo y me miró esperando a que le dijese lo que quería.
-Si voy a estar contigo ahí dentro un buen rato sin poder besarte, me gustaría poder hacerlo ahora antes de entrar.-dije volviéndole a abrazar.-Solo para aguantar hasta que nos volvamos a encontrar solos.
Esta vez sí sonrió con mas ganas, y sin querer echó un vistazo alrededor antes de dejarse besar por mí. Yo ignoré ese detalle y le agarré del cuello para besarle mejor, después de un rato, se separó de mí suspirando.
-Deja algo para luego ¿vale?
Abrió la puerta del camerino dispuesto a dejarme pasar primero, pero le indiqué con la mano que mejor pasara él, ya que a mi me daba un poco de vergüenza. Cuando entré, todo el mundo se quedó en silencio esperando que Marshall me presentara. Era la típica sensación que se podía tener cuando sabías que unos segundos antes habían estado hablando de ti.
-Tíos, esta es Natalia.
Saludé estrechando la mano a todo el mundo mientras Marshall me decía el nombre de cada uno de los que estaban allí.
-Y bueno, a Royce y a Mr. Porter ya les conoces.-les salude, esta vez un poco más relajada porque a ellos ya les conocía.
-Siéntate, por favor.-dijo el que respondía al mote de Kuniva levantándose del sofá para que me sentase.-Como si estuvieses en tu propia casa... o camerino, mejor dicho.
Sonreí mientras me sentaba y todo el mundo se quedaba en silencio mirándome. Yo intenté no reírme porque era una situación bastante incómoda para todos, e incluso diría yo que más para ellos que para mí. Miré a Marshall, que se había sentado a mi lado y me volví a reír.
-Bueno... ¿quieres algo de beber?-dijo andando hacia la mininevera.
-Claro, ¿qué tienes?-dije mientras miraba a Royce, que también se había empezado a reír.
-Ehh... Toma, esto es lo mejor que tengo para ti ahí dentro.-dijo dándome un redbull.
No quise preguntar que es lo que había ahí, y aunque sabía que por parte de Marshall no había nada sospechoso, de los miembros de su grupo podía haber cualquier cosa. Fui a abrir la lata pero la risita de Royce volvió a interrumpir mis pensamientos.
-¿De qué te ríes?-pregunté mirándole.
-No, es que estás actuando de la misma manera que cuando me conociste a mi.-dijo Royce.-Estás siendo igual de vergonzosa pero en realidad estas deseando sacar conversación.
Miré a cada uno de ellos, los cuales también me miraban a mí. Abrí la lata, que incluso hizo eco al abrirse.
-Tienes razón.-dije dando un sorbo.-Estoy incómoda porque tengo la sensación de que estabais hablando de mí antes de entrar aquí.
-¿Qué te hace pensar eso?-preguntó Swift.
-Bueno, el silencio prolongado después de que me presentase ha sido clave para pensar eso.-dije encogiéndome de hombros.
Todos se miraron entre sí seriamente, hasta que comenzaron a reír.
-¿Sabes qué, Em?-dijo Bizarre mirando a Marshall.-Tu novia es más inteligente de lo que pensábamos, enhorabuena.
Novia. Sonaba tan raro que incluso yo puse cara rara, sin saber como responder a eso.
-Nos has pillado.-dijo Bizarre otra vez hablando.-Teníamos unas cuantas preguntas rondando por nuestra cabeza.
-Oh, no.-dijo Marshall seriamente mirando a sus amigos.-Esto no es ninguna entrevista...
-Ya que tú no contestas nuestras preguntas, se las tendremos que hacer a ella.-dijo Swift.
-No.-dijo Marshall negando con la cabeza.-No me importa que os intereséis por mi vida porque sois mis amigos, pero sé por donde vais a ir...
-Déjales que pregunten, si no quiero responder algo, no responderé.-dije intentando ser amigable.
Marshall me miró de reojo para después volver la mirada hacia sus amigos, como vigilándoles.
-Como escuche algo que no me guste...
Todos se removieron en sus asientos, y Bizarre fue el primero en hablar.
-¿Es verdad que tienes 20 años?
Me quedé sorprendida por la pregunta, pero me reí al ver que ninguno de ellos creía que tuviese esa edad.
-Sí, puedo enseñarte mi carné de identidad si quieres.-dije llevando la mano a mi bolso, algo que Marshall detuvo.
-Pero... ¿y te fijaste en él?-dijo Kuniva señalando a Marshall.
-¿Y por qué no?-pregunté encogiéndome de hombros.
-Eso digo yo.-dijo Em.-¿Por qué no?
-Tio, tienes...-dijo Swift intentando echar la cuenta de cuantos años nos llevábamos.
-¿Diecinueve años más que yo?-dije intentando ayudarle.
-Ehh... si.-dijo riéndose.-¿No había otro más joven?
Había algo en esa pregunta que no me gustaba, como que tenía doble significado, y para mí esa pregunta iba en la dirección de Nick, así que suspiré y miré a Marshall.
-¿Qué pasa?-dijo él.-¿Te molesta que tenga novia?
-No pero...
Abrieron la puerta del camerino y Paul se asomó.
-Marshall y Royce, vamos a la entrevista...
Marshall me miró preocupado.
-Vente conmigo.-dijo levantándose.
-¿Por qué?-preguntamos todos a la vez haciendo que me riese.
-No quiero que te interroguen como si fuesen policías.
Les miré a todos y luego le volví a mirar a él.
-Tranquilo, me las apañaré sin ti.
-¿Seguro?
Asentí con la cabeza mientras Royce pasaba por delante mía riéndose.
-Porter, confío en ti.-dijo señalándole.-Que no se pasen.
Mr. Porter asintió riéndose mientras ellos salían del camerino no sin antes echar una mirada de amenaza.
-Bien...-dijo Kuniva frotándose las manos, haciendo que me asustase.
-¿Por qué tenéis tanto interés en mí?-pregunté echándome hacia atrás en el asiento.
-Em no nos habla de ti y no sabemos por qué.-dijo Swift.-Nosotros simplemente queremos conocerte mejor para saber que tipo de persona eres.
-No queremos que sufra, es nuestro amigo.-dijo Bizarre.-Y hay que estar prevenidos, por si está saliendo con una... indeseable.
Sé exactamente que palabra quería utilizar, y en mi interior le agradecí que la hubiese cambiado al final porque yo no me iba a callar.
-Tíos tranquilos, es una buena chica.-dijo Porter para quitar el hielo.
-O sea qué eres su novia ¿no?-preguntó Bizarre otra vez.
-Ehh... supongo.-dije riéndome.
-¿Son buenas tus intenciones?
-No tengo ninguna intención.-dije sinceramente.-Sólo quiero pasar tiempo con él.
-¿Solo?-preguntó Kuniva.-¿No os acostáis? Porque me parece raro en él...
Intenté evitar ponerme colorada.
-Kuniva...-dijo Porter avisándole de que no siguiera por ahí.
-No voy a contestarte a eso.-dije sonriendo.
-¡Ahh!-dijeron todos a la vez riéndose.
-Y eso que parecías una chica buena.-dijo Bizarre.
-Eso no tiene nada que ver.-dije dando mi punto de vista.
-Pero tú antes estabas con el chico ese del anillo de castidad, el de los Jonas Brothers.-dijo Swift.-¿Nunca lo hicisteis?
Le miré a los ojos e intenté ver que solo era una broma y que no iba con maldad. Ninguno de ellos sabía lo que yo había pasado con ese tema y todo el divorcio que estábamos atravesando, así que intenté hablar como si nada.
-No te creas todas las historias de anillos de castidad.-dije intentando sonreír.-No te voy a contar nada de lo que hice o dejé de hacer, más que nada porque no te importa.
Todos se rieron porque le había dejado mal, incluso Swift.
-Vale, esta bien.-dijo él riéndose.-Sólo nos preocupamos por él, no hace falta que te pongas a la defensiva.
-No se qué tiene que ver mi vida sexual con que os preocupéis por vuestro amigo.-dije mirándoles uno a uno.
-Bueno, en verdad no tiene nada que ver, era solo morbo.-dijo Bizarre.-Pero él esta preocupado.
-Sí, tío, bastante preocupado.-dijo Swift.
-Se lo notamos ¿verdad, Porter?-dijo Kuniva mirándole, que hasta ahora no había dicho nada.
-Sí, algo ronda por su cabeza.-dijo cruzándose de brazos.
-¿Sí?-pregunté extrañada.
-Al parecer no le gustó demasiado tu actuación con Drake en los premios Billboard.-dijo Swift serio.-Te arrimabas demasiado a él.
Recordé como había sido la actuación y sonreí sin querer.
-Oh, venga.-dije sin preocuparme.-Era parte del espectáculo.
-Sí, pero él se arrimaba demasiado.-dijo Bizarre.-Todos lo vimos.
-¿Y?-pregunté esperando que me dijesen algo más.-Me da igual lo que penséis, é a mi no me ha dicho nada.
-La estáis metiendo mucha caña.-dijo Porter saliendo en mi defensa.-En serio, hablemos de otra cosa.
Entonces la puerta se volvió a abrir y entró por ella Marshall, con cara de cabreado.
-¿Qué tal?-preguntó mirándome.-¿Te han dicho algo ofensivo?
-¿Por qué íbamos a hacerlo?-dijo Bizarre.-Sabemos comportarnos como caballeros.
-Cuando queremos.-dijo Kuniva riéndose.
-Venga, todo el mundo fuera.-dijo señalando la puerta.
-¿Por qué?-preguntó Swift.
-Porque sí.-dijo él intentando no ser borde.
-¿Ella también?-dijo Kuniva señalándome mientras se reía.
Vi como Marshall apretaba los dientes mientras la voz de Royce se oyó a los lejos.
-Vamos, que quiere estar con su novia.
Fueron saliendo uno tras otro del camerino. Cuando Porter fue el último en salir, Marshall cerró la puerta y echó el cerrojo. Se acercó a mí y cuando se sentó a mi lado, suspiró.
-Dime que no han sido muy cotillas.-dijo mirándome medio tumbado.
-No, lo justo y necesario.-dije sonriéndole mientras me giraba un poco más para mirarle mejor.-¿Qué tal la entrevista?
-Ha ido bien, pero no me cambies de tema.-dijo mientras me atraía hacia él.-¿Dé que habéis estado hablando?
-Oh, pues...-intenté hacer tiempo para pensar algo.-Hemos hablado de que ya era tu novia oficialmente, aunque me suene un poco raro...
-Si...-dijo él con su mirada fija en mí haciendo que me pusiera nerviosa.
-Hemos hablado de la actuación en los premios Billboard...-dije sin mirarle.
-...si...
-Hemos hablado...
-Espera.-dijo interrumpiéndome.-¿Los premios Billboard?
-Sí...-dije temiendo que supiese lo que habíamos hablado.-¿Por qué...?
-¿Qué habéis hablado, exactamente?-preguntó intentando entrar en mi campo de visión.
-Ehh... pues... Que les gustó mucho mi actuación...
-¡No!-dijo alejándose un poco.-Espero que no te hayan dicho lo que yo creo.
-No sé.-dije encogiéndome de hombros ahora mirándole intentando no reírme.
-¡Te han dicho lo del baile con Drake!-dijo señalándome con el dedo.
-Pues sí, no te voy a mentir.-dije ahora poniéndome seria yo.-Y quiero que sepas que no fue para tanto.
-Ellos me preguntaron que si me había gustado tu actuación, y yo dije que bueno...-dijo intentando explicarse.-A partir de ahí empezaron a sacar sus conclusiones, que si habíais bailado muy juntos...
-Era parte del espectáculo y de la canción.-dije cortándole.
-¡Casi te toca el culo!-dijo ahora serio imitando en el aire el movimiento que hizo Drake con la mano, como si hubiese un culo delante nuestro.
-Eso fue una broma.-dije bajándole la mano riéndome.
-No me gustan ese tipo de bromas.-dijo cruzándose de brazos.
-Vamos, Marshall...-dije intentando que descruzase los brazos.
Él me miró a los ojos y después haciéndose el ofendido, giró la cara. Yo me reí e intenté que girase la cara, pero al ver que no podía, me senté sobre sus rodillas mirándole a la cara con mis piernas a los lados.
-Esto ya me gusta más.-dijo descruzando los brazos para ponerlos alrededor de mi cintura.
-Así que estabas celoso ¿no?-dije pasándole una mano por el pelo.
-Lo estoy todavía.
-No tienes por qué.-dije intentando que se relajara.
-Y lo peor de todo, es que tenía una cámara enfocándome todo el rato a mi cara.-dijo molesto.-Odio eso.
-Lo siento.-dije ahora sintiéndome culpable.-No quería que fueses el centro de atención...
-Pero es lo que hay.-dijo él bajando su vista por mi cuello.-Si es lo que tengo que pasar para estar contigo, no me importa.
Sonreí y le abracé para quedarme apoyada encima de él, pero al segundo noté como sus manos comenzaban a bajar por mi cintura. Carraspeé la garganta y me separé de él para subirle las manos otra vez hacia mi cintura.
-¿Qué pasa?-preguntó extrañado.
-Nada.-dije sonriendo.
-Entonces por qué no me dejas...
Volvió a bajar las manos y yo me rendí. Buscó mi boca y yo le agarré del cuello para besarle mejor, algo que me gustaba bastante. Me cogió con sus brazos y me tumbó en el sofá poniéndose él encima, metiéndose entre mis piernas y buscando mi sujetador. Yo intenté pensar que no estábamos en un camerino para poder concentrarme, pero lo único que hice fue pensar en que estaría pensando la gente de fuera.
-Para.-dije dejándole de besar.
-¿Puedes decirme qué te pasa?-preguntó cabreado.-¿Por qué estás tan tensa?
-No me siento cómoda haciéndolo aquí.-dije quitándole las manos del cuello.
-No hay otro sitio.-dijo abriendo los ojos.-Esto es lo único que tenemos, en todo caso que te quieras quedar a dormir hoy conmigo en el hotel.
-No puedo, mi hermano está enfermo...
-Lo sé, y sé que no te vas a quedar, por eso te ofrezco pasarlo bien mientras podamos.-dijo volviéndome a besar.
Yo volví a besarle, pero cuando yo pensaba una cosa era difícil quitármelo de la cabeza, así que volví a apartarle de mí. Él apretó los dientes e intentó ser comprensivo.
-¿Pasa algo más?
-No quiero que pienses que no quiero acostarme contigo, porque lo estoy deseando.-dije siendo sincera.
-¿Cuál es el problema, entonces?-preguntó con ironía.
-Cada vez que nos vemos, lo único que hacemos es acostarnos.-dije diciéndole lo que pensaba.-Pero también quiero poder salir a la calle contigo...
-Oh, dios...-dijo apoyando su cabeza en mi pecho.
-Poder ver la luz del sol a tu lado ¿sabes?-dije intentando que me escuchara.-Porque parecemos vampiros.
-Sabía que tarde o temprano ibas a decirme esto.-dijo con la cabeza apoyada todavía.-Y lo peor de todo es que tienes razón.
-¿Sí?-pregunté extrañada.
-No podemos vernos a escondidas el resto de nuestras vidas, más que nada porque creo que me volvería loco.-dijo abrazándome.-Pero tampoco quiero que nos sigan a todas partes ¿sabes? No quiero exponer nuestra relación a todo el mundo.
-Yo tampoco, y no te estoy pidiendo que vayamos a todos los lados juntos, simplemente quiero poder estar en la calle contigo, como una pareja más...
Levantó la cabeza y se acercó un poco más a mi para besarme y yo le correspondí abrazándole.
-Te he echado tanto de menos.-dijo sonriendo.-Gracias por haber venido.
-Oh, de nada.-dije sonriendo también.-Yo también te echaba de menos.
Le agarré del cuello y le volví a besar sin importarme nada más en ese momento.
() () (*)
Estaba sentada en la butaca de la primera fila en los premios BET, y estaba esperando nerviosa a que comenzaran a decir las nominadas a mejor artista femenina de R&B. Era la primera vez que yo estaba nominada en estos premios, y también la primera vez que una mujer blanca era nominada, así que estaba de los nervios. Ya había actuado cantando las canciones "Take a bow" y "Sweet dreams", algo que la gente había aplaudido bastante, y eso me había tranquilizado porque no sabía como iba a aceptar la comunidad negra que yo cantase en unos premios que eran para gente de color. Entonces vi como los dos presentadores aparecían en el escenario y comenzaban a andar hacia el micro, los cuales eran Nicky Minaj y Justin Bieber.
-Este año hay mucha competencia en la categoría de mejor artista femenina de R&B, y una de ellas es excepcional.-dijo Justin mirando a Nicky.
-Natalia es la primera mujer blanca que está nominada a estos premios, y sería todo un record que consiguiese ganar este premio, ya que nadie nunca de raza blanca lo ha ganado.-dijo ella sonriendo.
La gente empezó a aplaudir mientras yo suspiraba nerviosa agarrando la mano de Ana, que estaba sentada a mi lado. Sin querer miré hacia la siguiente fila de asientos, donde Marshall estaba sentado mirando hacia los presentadores. Cuando notó mi mirada encima suya, asintió con la cabeza para tranquilizarme.
-Y el premio es para...-observé como Justin abría el sobre, algo que se me hizo una eternidad, y después de unos segundos, sonrió mirando el papel.-¡Nataliaaaaa!
Miré hacia Ana, intentando ver en su cara que lo que acababa de pasar era real. Ella me agitó el brazo para que me moviese, pero era algo que no podía hacer porque estaba totalmente paralizada. Me llevé la mano derecha a la boca para tapar parte de mi asombro mientras que con la mano izquierda me apoyaba en la butaca para levantarme. Abracé a Ana fuertemente mientras ella me decía algo que mi mente era incapaz de procesar, así que me di la vuelta para subir por las escaleras mientras la gente seguía gritando y yo me arreglaba el vestido que llevaba puesto, de color rojo, por encima de la rodilla y con un hombro cubierto. Pasé por delante de Marshall y le volví a mirar de reojo, pero me contuve de ir a abrazarlo para no generar espectáculo. Nicky me entregó el premio mientras me abrazaba, y después Justin me abrazó más fuerte que Nicky, transmitiéndome su alegría porque yo hubiese ganado. Yo le devolví el abrazo sonriendo para luego darme la vuelta y dirigirme a todo el mundo. Cuando les vi a todos levantados, lo único que pude hacer fue gritar con el premio alzándolo por encima de mi cabeza.
-Guau, esto es bastante irreal para mí. Hace unos años estaba recorriendo las discográficas con mi maqueta para que me diesen un contrato discográfico y así poder cumplir mi sueño de oír mis canciones en la radio y conseguir algo de dinero para ayudar a mi familia.-dije cogiendo el premio con las dos manos al ver que estaba temblando.-Yo no sabía nada sobre los discos de platino o de oro, sobre las listas de Billboard o sobre cualquier otra cosa que conllevase cambiar mi vida para siempre. Entonces todo fue mi rápido, vivía casi prácticamente en el estudio para poder aprender lo que no sabía y grabar mis canciones, mi vida se convirtió en algo público y casi no tenía vida que compartir con mi familia.
Estaba empezando a notar como las lágrimas se acumulaban en mis ojos e intenté retenerlas ahí mientras la gente comenzaba a aplaudir otra vez.
-Quiero dar las gracias a la primera persona que confió en mi, Jay-Z.-dije señalándole en la primera fila, con sus típicas gafas de sol puestas.-Sin él no hubiese sido lo que soy hoy porque todo lo que sé me lo enseñó él, se lo debo todo a él y a mi discográfica. A Tom por haberme aguantado desde que Jay nos presentó y por haber hecho todo el trabajo que yo no quería hacer a pesar de que era muy importante. Gracias a los dos por apoyarme desde el principio, gracias a mi amiga Ana que hoy ha venido conmigo y que ha estado siempre conmigo, a Rihanna por ser la mejor hermana que he tenido en el mundo de la música, a Beyoncé, por ser una inspiración para mí tanto como artista y como persona. A mi familia que son lo más importante en mi vida, mis hermanos pequeños, mi hermano James, mi tío Alex, mi primo Edu, Lori, que también es parte de la familia, y sobretodo a las cuatro personas que me están viendo desde el cielo ahora mismo.-dije suspirando.- A todos mis fans, que son los mejores fans en el mundo ya que ellos son los que han hecho que hoy esté aquí subida. Pongo todo en cada canción que escribo, y saber que hay tanta gente que se identifica con las letras o que simplemente les gusta lo que hago, es una bendición para mí.
Esta vez tuve que quitarme las lágrimas de los ojos antes de que cayesen por mi cara.
-Este premio significa más que cualquier otro premio que haya recibido en mi carrera, porque significa que he sido reconocida como artista en un tipo de música que supuestamente no estaba hecha para mí.-dije mirando a toda la gente de la primera fila.-No soy un cenicienta, mi vida no ha sido un cuento de hadas, olvidar la imagen, los vestidos, los rumores, como se lleva el pelo, ¡lo que sea! Nunca dejéis de soñar porque si una simple chica de España con un montón de sueños en la maleta ha conseguido ganar este premio, todo es posible. Esto se lo debo a los fans y nunca los olvidaré. Gracias por haberme dejado soñar, a día de hoy siento que acabo de empezar mi carrera como artista, y sobretodo, más importante, como persona. Soy completamente feliz y finalmente libre para ser quien realmente soy y saber lo que quiero en la vida.
Volví a alzar el premio para hacer notar a la gente mi alegría. Me di la vuelta y Justin me volvió a abrazar, así que yo le pasé el brazo por los hombros mientras salíamos del escenario. Cuando llegamos al backstage, volví a abrazarle.
-¡Acabas de hacer historia!-dijo él todavía abrazándome.-¡Enhorabuena!
Seguí llorando en su hombro mientras veía como algunas personas nos hacían fotos. Toma apareció de la nada, y en cuanto le vi me abracé a él.
-Enhorabuena Natalia.-dijo sonriendo.-Tenemos que ir al photocall para posar con el premio.
Yo sonreía a todo el que me saludaba mientras Tom me llevaba de la mano por la parte de atrás del escenario, pero justo antes de llegar a la sala donde íbamos a esperar para prepararnos, él se detuvo y me miró a los ojos.
-Tengo que avisarte de algo antes de que entres.-dijo poniéndose serio.-Es probable que no quieras hacerlo y si no quieres hacerlo haré lo posible para que no poses con él, pero es lo que se suele hacer en estos premios.
Mi sonrisa poco a poco se fue borrando al saber a lo que se refería.
-Chris Brown ha ganado el premio al mejor artista masculino y lo que se hace en el photocall es...
-Posar juntos.-dije acabando la frase por él.
Observé el premio que tenía en la mano y luego volví a mirar a Tom. Rápidamente pensé lo que debería hacer, que sería lo correcto en esta situación.
-Haremos lo que tú quieras.-dijo serio.-Lo que quieras.
Miré alrededor y suspiré antes de tomar mi decisión.
-¿Cuánto tiempo tenemos? Me gustaría hablar con él antes de nada.
Tom me miró sabiendo que de verdad necesitaba tiempo con él para poder estar a su lado en el photocall, así que me cogió del brazo y me dirigió a otra sala diferente a la que teníamos que entrar. Había unas cuantas personas en ella, algunos de los cuales podía reconocer como amigos de Chris y otros a los cuales no había visto nunca. Saludé con la mano a todos los que me felicitaban por mi premio mientras otro simplemente me ignoraban. Cuando Tom me señaló donde estaba él, le vi sentado con su premio en la mano mientras escuchaba como sus amigos hablaban sin hacer mucho caso. Él notó que alguien le estaba mirando, así que cuando levantó la mirada y se encontró conmigo, su cara de sorpresa fue bastante evidente. Hizo el amago de levantarse pero se volvió a sentar, así que yo levanté la mano y le pedí que viniese a verme. Chris se acercó a mi precavido pero con su aire de chulería todavía con él, algo que no podía evitar incluso antes de que pasara todo lo que pasó con Rihanna.
-Hola.-dije seria pero intentando parecer amigable.
-Hola.-me contestó él con una sonrisa en la cara, apunto de darme un abrazo para saludarme.-¿Qué tal te va todo?
Le miré a los ojos y vi su arrepentimiento, volví a recordar el mensaje que me envió días después de que sucediese eso con Rihanna, ya que cuando me había llamado yo no le había cogido el teléfono. Éramos amigos, pero evidentemente él no podía esperar nada de mí porque yo le conocí gracias a Rihanna.
-Por cierto, Felicidades.-dijo mirando mi premio.-Te lo mereces, has tenido un año increíble.
-Felicidades a ti también.-dije intentando sonreír, pero sin añadir nada más.
Nos quedamos en silencio, yo esperando que se me ocurriese algo con lo que empezar nuestra conversación, y deseando que dijese algo.
-Chris...-dije sin mirarle.
-Yo...-dijo él a la vez. Esperé a que hablase.-Sé que fue hace tiempo, pero sólo quería pedirte perdón en persona.
Volví a mirarle sabiendo a que se refería, y mi cara no pudo ocultar desagrado.
-Te decepcioné, como amigo y como novio de tu amiga, por eso quería pedirte perdón.-dijo mirándome arrepentido.-Era algo que tenía que hacer para poder tener mi conciencia tranquila. Sé que ahora mismo la alegría de tu premio puede ser eclipsada por este momento, y comprenderé perfectamente que no quieras salir ahí afuera conmigo, pero espero que algún día me perdones.
-Ella me dijo que hablase contigo.-dije diciéndole la verdad.-Me dijo que nos llevábamos muy bien como para que lo que pasó destrozase nuestra amistad, pero yo no puedo olvidarme de su cara cuando fui a verla.
Él se removió incómodo y suspiró, sabiendo que tenía que aguantar cualquier cosa que dijese.
-No quiero molestarte diciéndote esto, pero sé que nuestra amistad no volverá a ser la misma.-dije mirándole a los ojos.-La próxima vez que nos veamos no volveremos a hablar del tema porque para mí es agua pasada, pero quiero que sepas que yo no tengo nada que perdonarte porque no fue algo que pasara entre tú y yo.
-Gracias por guardar tu opinión sobre lo que pasó. Te lo agradezco de verdad.
-Ya te he dicho que no era algo de lo que yo tuviese que opinar.-dije encogiéndome de hombros.-Espero que comprendas que no te estoy dando de lado como artista y que probablemente tú y yo no haremos nunca nada juntos, pero quiero que te quedes tranquilo con tu conciencia de que entre tú y yo, no hay ningún problema.
Él sonrió no muy convencido, pero pareció convencido con lo que le dije. Abrió los brazos para abrazarme como señal para zanjar la disputa, así que yo lo abracé tragándome mi orgullo. No podía evitar pensar en lo que había hecho, pero si estaba hablando con Chris, era por Rihanna.
-No olvides que esto lo hago por ella.-dije separándome de él.
Me di la vuelta esperando que me siguiera mientras pasábamos entre sus amigos, que ahora parecían más amigables. Llegamos a la puerta donde estaba el photocall y abriendo la puerta me dejó pasar primero. Yo le sonreí y caminé comprobando que llevaba bien puesto mi vestido mientras todos los flashes comenzaban a dispararnos y los fotógrafos gritaban nuestros nombres. Yo levanté el premio y grité con todas mis fuerzas para olvidarme del momento que acababa de pasar. Él levantó también su premio y después me miró esperando que me acercase a él. Yo me acerqué y le pasé el brazo por la cintura mientras él hacía lo mismo pero por mis hombros. Los fotógrafos empezaron a gritar nuestros nombres más fuerte de lo que lo hacían normalmente, pero supuso que lo hacían por el morbo de vernos juntos. Yo sonreí e intenté pensar en otra cosa que no fuera mi premio, porque en cualquier momento podría mandar todo a la mierda y salir por patas.