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Vida en Hollywood — capítulo 51

Estaba esperando en la barra a que me pusieran mi copa y la de Ana, y aunque sabían perfectamente que no tenía todavía los 21 años, cada vez que pedía alcohol me lo servían sin ningún problema. Al parecer Jay les había pagado más dinero por servirme alcohol porque él sabía que era capaz de controlarme y saber cuando tenía que dejar de beber.

-¿Cómo vas?

Me giré para ver quien había preguntado y vi a Kanye a mi lado apoyado en la barra.

-Bien.-dije sonriéndole.-Aunque no hace falta que Jay te envíe para ver si voy borracha o no.

Él sonrió al ver que le había pillado y bebió un trago de su copa. Jay me había organizado una fiesta sorpresa después de los premios BET y había invitado a algunas de las personas que eran mis amigos y habían asistido a la ceremonia, y a otros que se habían acercado porque ya sabían que iba a ver una fiesta.

-Sí, Jay me ha dicho que te vigile, pero él no me ha dicho que venga a verte.

Me giré para mirarle mejor mientras ponían mi copa encima de la barra junto con la de Ana. Las gafas oscuras que llevaba me impedían ver hacia donde estaba mirando, pero rápidamente capté la indirecta. Levanté la cabeza hacia el piso superior, donde el espacio era más reducido y sólo podían subir personas que eran de mi confianza, y vi apoyado a Marshall en la barandilla hablando con mi hermano. Cuando vieron que les estaba mirando, disimularon y lentamente se volvieron hacia las demás personas.

-¿Te han contratado para que seas mi niñera?-pregunté cogiendo el vaso con la mano y dándole un trago.

-No, pero ahora que lo dices podía comentárselo.-dijo él dándose la vuelta hacia la gente que bailaba.

Yo me reí y me di la vuelta también para ver lo que hacía la gente. Kanye y yo no teníamos ningún problema ya, después de lo que pasó con Taylor Swift arreglamos nuestras diferencias y volvimos a tener la relación que teníamos antes. Yo había colaborado en el último disco de Kanye y en el nuevo que iban a sacar él y Jay. Yo le consideraba algo así como un tío, porque de alguna manera él había cuidado de mí al igual que Jay.

-Por cierto, no se lo he querido comentar a Eminem porque no tengo la suficiente confianza para decírselo, pero he conseguido que Jay os reserve una habitación para los dos en el hotel donde os vais a hospedar esta noche.

Dejé las copas encima de la barra y le abracé haciendo que casi le tirase su copa. Le di un beso en la mejilla y volví a abrazarle.

-Tranquila...

-¿Cómo lo has conseguido?-pregunté sonriendo.

-Bueno, no es tonto y sabe perfectamente que os acostáis.-dijo sacándome los colores.-Hoy es un día especial y ha decidido que te iba a hacer ese regalo gracias a que yo le he insistido un poco, aunque también me ha dicho que no quiere oírte hablar de nada sexual con él.

Me di la vuelta y cogí mi bolso para sacar el móvil y hacernos una foto para subirla al twitter. Me puse sus gafas para que no se me viesen los ojos: "Tengo otro tío favorito. ¡Viva la familia Roc Nation!". Le enseñé la foto y sonrió.

-Puedes quedarte las gafas.-me dijo mientras avanzábamos hacia la multitud.-Entonces ¿crees que te puedo dejar sola?

-Tranquilo, si tengo algún problema te aviso.-dije sonriendo.

Se fue por donde se suponía que estaba Jay y yo volví por donde estaban la chicas. Iba un poco aparatosa porque llevaba las dos copas en la mano y el bolso debajo del brazo, y la gente bailaba sin importarle mucho las personas que pasaban a su alrededor. Me crucé con unos cuantos conocidos que me saludaban con la cabeza o me sonreían, como Justin Bieber. Pasé por al lado de un grupo de chicos los cuales estaban bastante contentos, incluso uno de ellos se puso en mi camino sonriendo con la mirada perdida.

-¿Te ayudo en algo, guapa?

No tenía ni idea de quien era, así que simplemente negué con la cabeza e intenté volver a pasar para llegar a mi sitio, pero el tío se volvió a poner en medio.

-Perdona, pero quiero pasar.-dije esperando a que se quitase.

-No me había dado cuenta, pasa.-dijo bebiendo de su copa y apartándose un poco.-No quiero tener problemas con la novia de Eminem.

Le miré de reojo y le aparté un poco para que no se acercase a mí. Cuando llegué a mi sitio, le di el vaso a Ana mientras me sonreía.

-¿Has tardado un poco, no?

-Sí, me he encontrado a Kanye en la barra.-dije dando otro sorbo a mi copa.-Además que es un infierno pasar por ahí con todo esto en la mano.

De repente noté como alguien me abrazaba por detrás y me daba un beso en la mejilla.

-¡Robyn!-dije gritando.

Rihanna me volvió a abrazar fuertemente mientras nos reíamos. Poca gente la llamaba por su nombre de pila, pero yo muchas veces la llamaba así porque Jay nos presentó antes de que yo sacara mi primer disco.

-¿Qué haces aquí? ¿Por qué cuando te he llamado no me has dicho nada?

-¡Era una sorpresa! He terminado el concierto y no quería perderme tu fiesta.-me dijo al oído.-¡Enhorabuena por el premio, te lo mereces más que nadie!

Me quedé mirándola porque quería hablar con ella el tema de Chris Brown, ya que antes por teléfono no lo habíamos comentado mucho.

-Ya te he dicho antes que no te preocupes por ese tema.-dijo sonriendo.-¡Esta noche tenemos algo que celebrar!

Comenzamos a bailar mientras Nicki Minaj se unió a nosotras. Ana y Rihanna se conocían bastante bien, así que estábamos todas juntas disfrutando de la música. Después de un rato y unas cuantas fotos que nos hicimos, les dije que iba a ir al baño pero Rihanna me dijo que me acompañaba. En el camino nos encontramos con Charlie, mi guardaespaldas, que me dijo que Eminem me estaba buscando. Yo le di el bolso para que me lo sujetase mientras iba al baño.

-Bueno, ¿cómo se siente al ser la primera mujer blanca en ganar este premio?-me preguntó a la salida del baño.

-¡Increíble!-dije casi gritando.-Todavía no me lo creo... No tengo palabras.

Me volvió a abrazar y yo la sonreí.

-Te quiero tanto.-dije cogiéndola de la mano mientras me levantaba las gafas para que me viese los ojos.

-Lo único que te voy a decir es que hiciste lo correcto en el photocall y que no esperaba menos de ti.-dijo apretándome la mano.-Sé que el tema también te afectó a ti porque eres mi amiga pero no quiero que hagas enemigos por mi culpa.

-Me da igual lo que piensen los demás.-dije encogiéndome de hombros.-Lo único que quiero es saber tu opinión.

-Ya sabes que hace mucho tiempo tenías que haber hablado con él porque erais buenos amigos, pero me alegro que hayas solucionado lo que pasara entre vosotros.

Volví a sonreírla esta vez con la conciencia tranquila.

-¿Os pasa algo, chicas?

Ambas nos giramos para ver quien nos había interrumpido. Cuando volví a ver al chico que antes se había puesto en mi camino, comencé a ponerme nerviosa. Observé que la copa que llevaba en la mano estaba llena otra vez.

-¿Quieres algo?-preguntó Rihanna mirándole.

-No, solo me preguntaba si alguna de vosotras querría bailar conmigo.-dijo poniéndome un brazo sobre los hombros.

-No, ahora mismo estamos ocupadas hablando.-dije quitándole el brazo de encima mía.

-Vamos, es sólo un baile.-dijo tambaleándose. Estaba tan borracho que apenas podía entenderle.-Sólo uno.

-No.-dije dejándoselo claro.-No quiero bailar contigo.

-No te hagas la estrecha.-dijo ahora agarrándome por la cintura.-Antes me has evitado, pero ahora quiero que bailes conmigo...

-Tío, te esta diciendo que no quiere bailar contigo.-dijo Rihanna intentando apartarle de mí.-¿Qué es lo que no entiendes?

-Sólo quiero un baile.-dijo empujando a Rihanna mientras yo me alejaba de él.

La gente seguía bailando en la pista de baile sin que nadie se diese cuenta de lo que estaba pasando. El chico me agarró del brazo fuertemente haciendo que se me escapara el vaso de las manos y se me cayera al suelo al zarandearme. Después noté como su mano bajaba por mi cintura hasta mi trasero, pero yo le empujé hacia atrás mientras Rihanna hacia lo mismo. Entonces, él recibió otro empujón por la espalda que casi hizo que se cayese al suelo.

-¿Qué se supone que estás haciendo?

Marshall había aparecido de algún sitio sin que le hubiésemos visto venir y estaba cabreado. Yo me quedé parada deseando que no hiciese ninguna locura.

-Sólo quiero bailar con la chica de la fiesta.-dijo señalándome.-No pasa nada por un baile.

-No sé si te has dado cuenta, pero ella no quiere bailar contigo.-dijo acercándose al chico.-Además, es mi novia y no quiero que la toques.

-Marshall, déjale está borracho...-dije cogiéndole del brazo para separarle.

-Si no quieres que la meta mano ponla un cártel para saber que es de tu propiedad.-dijo el chico sonriendo.

Sin apenas verlo venir, Marshall me apartó y lanzó el puño a la cara del chico, haciendo que se cayese hacia atrás y se diese con la cabeza en el suelo. Se volvió a acercar a él y agachándose le cogió del cuello de la camisa. Volvió a levantar el puño en su dirección, pero esta vez le cogí del brazo más fuerte y evité que el problema fuese mayor.

-¡Marshall, por favor!-grité tirando de él.

Dejó el puño en el aire mirando al chico, que había empezado a sangrar por la nariz y estaba totalmente indefenso, como esperando a que le diesen otro puñetazo. Otro par de manos me ayudaron a levantar a Marshall y alejarlo de allí a la vez queCharlie aparecía por otro lado todo lo más deprisa que podía con mi bolso todavía en la mano.

-Más te vale que respetes un poco más a la mujeres, ¡y sobretodo a esta!-dijo Marshall señalándome.

Me di cuenta que era Royce quien me había ayudado a sacarle de allí mientras los demás amigos de Marshall se habían quedado con Charlie y el chico que estaba en el suelo, porque sus amigos también habían aparecido.

-¿Por qué le has pegado un puñetazo?-pregunté gritando mientras le llevaba a un sitio apartado.- ¡Puedes meterte en problemas por esto!

-¿Cómo?¿Qué por qué te he defendido?-preguntó ahora gritándome.-¡No voy a dejar que te falte al respeto de esa manera!

-¿Pero no te has dado cuenta que quería provocarte?-dije intentando que entendiera lo que quería decirle.-Lleva persiguiéndome toda la noche...

-¿No te habrá metido mano, verdad?-preguntó ignorándome totalmente.

Yo me quedé callada porque no quería mentirle, así que volvió a dar un par de pasos hacia donde estaba el chico pero Royce le detuvo.

-Marshall tranquilo...-dijo Royce empujándole hacia atrás.

-¿Cómo que tranquilo?-dijo gritando.-¿Tú dejarías que esto pasase?

-Esto ya no es como antes.-dije contestándole por Royce.-Ahora te puede denunciar, y si lo hace vas a salir perdiendo.

Marshall me miró enfadado.

-¿Le he dado un puñetazo a ese tío por ti, y no me apoyas?

-Hubiese valido con que nos hubiésemos ido de allí.-dije cogiéndole del brazo.

-Y a ti te hubiese valido con no venir vestida como una puta para evitar lo que acaba de pasar...

Al oírle decir aquella frase se me cortó el habla. Me quedé mirándole a los ojos sin saber que hacer, si pegarle un puñetazo o salir de allí para no verle la cara nunca más. Oí como Royce le decía algo, como si le estuviera echando la bronca, pero no sabía exactamente lo que le estaba diciendo. Vi como la cara de Marshall se tornaba de arrepentimiento, pero ya era demasiado tarde.

-¿Qué has dicho?-pregunté sin saber qué hacer.

Se llevó las manos a la cabeza y suspiró.

-Perdona, no quería llamarte eso...

-¿Ah, no?-dije ahora gritando.-¿Y se puede saber por qué soy una puta?

-No, yo no he dicho que...-dijo corrigiéndome.

-¿Es por qué he estado con mis amigas bailando y sólo he estado contigo 5 minutos en toda la noche?-pregunté empujándole hacia atrás.-Me has estado controlando para ver lo que hacía.

-Si no lo llego a hacer alomejor ese tío te hubiese hecho algo.-dijo señalando al chico al que había dado un puñetazo, el cual ya le habían levantado del suelo.

-¡No me hubiese hecho nada!-grité.-¡Estamos delante de una discoteca llena de gente, no iba a hacerme nada!

-Eso no lo sabes.

-¿Entonces qué es lo que te molesta, el vestido?-dije señalándome.-¿Es que quieres que vaya tapada de arriba abajo?

-No.-dijo mirándome el escote.

-¿No te fías de mí?-pregunté dándome cuenta que Royce había desaparecido.

Se quedó callado sin mirarme, algo que me puso de los nervios.

-Pero ¿qué te pasa?-le grité empujándole para que me mirase.-La que no debería fiarse de ti soy yo, te lo recuerdo.

-¡No me gusta que pases tanto tiempo con Drake, ni con ningún otro tío!-gritó diciendo todo lo que pensaba.- Es más o menos de tu edad y te llevas bien con él.

-Tenemos una canción juntos y hay que promocionarla.-dije sin creer que estuviese celoso de Drake.-Además de que somos buenos amigos.

-¿Y quién me dice que no te estás liando con él?-dijo con los ojos muy abiertos.-Si ya lo has hecho una vez, ¿qué más da que me lo hagas a mi también?

Que nombrase indirectamente que le fuese a Nick infiel fue algo que me pilló por sorpresa, más que nada porque no era justo que él hiciese ese comentario. Me crucé de brazos para no hacer algo de lo que me pudiese arrepentir y me apoyé en la pared mirando al suelo. Se me cayeron las gafas que me había dado Kanye, así que me agaché a por ellas y me las puse para que no me viese llorar. Él me miró otra vez arrepentido, así que se acercó a mí con intención de abrazarme, pero yo le detuve antes de que estuviese demasiado cerca.

-Sabes que no quería decir eso, digo las cosas sin pensar.

-Kanye me ha dicho antes que había conseguido que Jay reservase una habitación para nosotros dos solos, pero creo que lo mejor es que te vayas a casa.-dije sin mirarle.-No será mucho cambio cuando tenías pensado irte de todas maneras.

-Lo siento.-dijo quitándome la mano de su pecho.-Por favor, vamos a hablar esto a un sitio más tranquilo.

-No.-dije apartándole.-Me voy yo sola.

Avancé hacia donde estaba Charlie con mi bolso, que sin darme cuenta me había estado vigilando todo el tiempo por si tenía algún problema con Marshall. Al igual que él, los demás también nos habían estado mirando de reojo. Por suerte, el chico al que Marshall había golpeado y sus amigos, ya se habían ido.

-Espera.-dijo Marshall agarrándome fuertemente del brazo.-No te vayas.

-Déjame en paz.-dije tirando de mi brazo para que me soltara.

-No.-dijo serio.-No te vas a ir hasta que hablemos.

-¿Tú me vas a decir qué es lo que tengo que hacer?-dije empujándole otra vez.

-Sí porque soy tu novio.-dijo acercándome a él.

-¡Suéltame!-grité mirándole a la cara.-Has arruinado una de las mejores noches de mi vida, que lo sepas.

Él se paró de golpe y soltó mi brazo. Yo me di la vuelta sin mirarle y me dirigí a Charlie, que tenía cara de cabreado.

-Te juro que te llega a coger otra vez y le estampo contra la pared.-dijo Charlie dándome el bolso.-Vámonos de aquí ahora mismo.

Me cogió por el brazo y me llevó a través de la gente hacia algún lugar para alejarnos de Marshall. La gente seguía bailando a mi alrededor mientras yo intentaba calmarme y dejar de llorar. Estaba decepcionada porque no podía esperar eso de él, pero de una forma u otra sabía que al final íbamos a acabar discutiendo y que él sacaría su parte violenta.

-Natalia...

Ni siquiera me había dado cuenta que habíamos llegado donde Charlie quería. Me encontré con Rihanna de frente, que me abrazó fuertemente mientras intentaba tragarme mis lágrimas.

-¿Estás bien? ¿Qué ha pasado?-dijo ocultándome un poco de la gente.-Me he ido a buscar a tu hermano, pero como no le encontraba he ido a buscar a Jay.

La miré a la cara y vi que estaba muy preocupada, pero aún así no me había hecho gracia que hubiese dicho algo a Jay de que Marshall y yo habíamos discutido.

-¿Qué le has dicho a Jay?-pregunté ahora mirando a Jay por encima del hombro de Rihanna.

-Nada, sólo le he preguntado si sabía donde estaba tu hermano. Él me ha preguntado para qué, y le he dicho que simplemente estabas cansada y que te querías ir a dormir.

Ambas sabíamos que Jay nos controlaba como si fuésemos sus hijas, así que decirle esa mentira no iba a implicar nada malo, más que nada porque no quería que él discutiese con Marshall.

-¿Qué ha pasado con Eminem?-preguntó Rihanna cogiéndome de la mano.

Me crucé de brazos y me apoyé en la pared suspirando.

-Hemos discutido por el tío ese baboso, le he dicho que no debería de haberle pegado un puñetazo y se lo ha tomado mal.-dije encogiéndome de hombros mientras la volvía a mirar a los ojos.-Nos hemos dicho cosas un poco fuertes...

No quería decirle lo que me había llamado, pero también sabía que no se lo iba a poder ocultar ya que me conocía bastante bien y sabía cuando no le decía toda la verdad.

-¿Qué cosas?

-No quiero repetirlas, Robyn.-dije diciéndoselo claramente.-No creo que debas saberlo porque no quiero meterte en esto. Por lo menos no ahora.

-¿Te ha insultado?-preguntó poniéndose seria.

Me quedé callada sin querer responderle nada, así que se tomó mi respuesta como un sí haciendo que frunciese el entrecejo.

-¿Quién te ha insultado?-Jay apareció detrás de Rihanna con una copa en la mano y bastante serio-¿Qué esta pasando?

Ambas nos miramos sin saber muy bien qué decir. Rihanna me miró dándome a entender que me dejaba a mi hablar.

-Nada, sólo estamos hablando.-dije mirando a Jay.-Son cosas de chicas.

-¿Hablando?-preguntó levantando una ceja.-¿Desde cuando llevas gafas en las discotecas?

Me quitó las gafas de la cara y me miró a los ojos.

-O sea que... Cosas de chicas ¿no?-dijo señalándome con las gafas.-¿Es eso lo que te ha hecho llorar?

Le quité las gafas de las manos y me las volví a poner sin decirle nada más.

-¿Qué te pasa?-me preguntó poniéndose a mi lado.-¿Te ha pasado algo con Em?

Parecía que nadie en la discoteca se había dado cuenta de la pelea que se había formado, así que no le iba a decir nada a Jay porque sabía que no le iba a gustar. Si se enteraba, ya le daría explicaciones.

-No.-dije mirando a Rihanna.

-No me mientas.-dijo él mirando a Rihanna también para ver si ella hacía algún gesto que demostrase lo contrario.-La única razón por la que puedes estar así en una noche como esta es que has discutido con él.

Seguí callada esperando a que dejase de interrogarme.

-¿Te ha hecho algo?-me preguntó ahora poniéndose recto.-Como te haya hecho algo...

-Jay no te metas en esto.-dije seriamente.-Es algo entre él y yo.

-No quiero que sufras y no voy a permitirle que te haga nada.-dijo señalándome con el dedo.-Me da igual que le quieras o lo que sea, no voy a dejar que juegue contigo.

-Vale, ya vale.-dijo Rihanna interrumpiéndole.-Deberíamos ir a por una copa o algo y disfrutar de la noche.

-¿Estás intentando distraerme?-preguntó Jay mirándola a ella ahora.-Quiero que me cuente que ha pasado porque le voy a decir unas cuantas cosas...

-No vas a decir nada a nadie.-dije levantándome yo de la pared.-Déjame vivir mi vida ¿vale? Soy lo suficientemente mayor como para saber qué es lo que tengo que hacer.

Jay me miró serio, como si estuviese enfadado.

-No me hables así porque yo no soy tu colega. Lo único que quiero es que me digas si te ha hecho algo...

Volví a mirar a Rihanna sin saber qué hacer. Estaba claro que no le iba a decir nada por mucho que insistiera, pero tenía que decirle algo para que me dejase en paz. Entonces vi como aparecía Marshall por donde yo había venido. Se encontró con Charlie, que le detuvo, pero él le dijo algo para que le dejase pasar. Cuando llegó a mi lado, saludó con la cabeza a Jay y a Rihanna, y sin esperar respuesta se dirigió a mí.

-Me voy.-dijo con las manos en los bolsillos.-Pero antes me gustaría hablar contigo.

Fui a contestarle, pero Jay se me adelantó.

-¿Qué tal la noche, Em? ¿Habéis tenido algún problemilla o algo de lo que deba enterarme?

Marshall me miró otra vez esperando que dijese algo.

-Vale, yo también me voy.-dije para evitar un enfrentamiento, después miré a Rihanna.-Voy a llamar a mi hermano ahora, pero de todas maneras si le ves dile que me he ido y que ya hablaré con él.

Rihanna se despidió de mí y cogió a Jay por el brazo para llevárselo de allí.

-Ya hablaremos tú y yo.-dijo Jay mirándome.-Cuando llegues al hotel llámame.

-Pero...

-Llámame y punto.-dijo casi de espaldas.-Voy a avisar a Charlie para que vaya a por el coche. Le diré que os espere en la puerta.

Vi como se reunía con los demás y volví la vista hacia Marshall. Él me quitó las gafas para verme los ojos, algo que no me hizo mucha gracia.

-Lo siento, pero me voy a casa.-dijo serio.-No quiero seguir aquí si no me lo voy a pasar bien, y aún menos si no estás conmigo.

-¿Te vas a Detroit?

-Sí, creo que es lo mejor...

-Ven conmigo, por favor.-dije cogiéndole la mano para entrelazarla con la mía.-Yo también quiero hablar contigo y este no es el mejor lugar para hacerlo.

Miró hacia nuestras manos y luego me volvió a mirar a los ojos. Lentamente se acercó a mí y me abrazó, me rodeó con sus brazos por la cintura y suspiró en mi cuello. Sentí un escalofrío mientras esperaba a que dijese algo.

-¿Vienes?

Se separó un poco de mí y me miró a los ojos, así que yo me acerqué a él y le abracé otra vez sin querer besarle.

-Vámonos.-dijo separándose de mí.

Me devolvió las gafas, y mientras me las ponía me agarró de la mano y me llevó a través de la multitud hacia la salida. Cuando llegamos al vestíbulo, vi a Charlie y al guardaespaldas de Marshall que nos esperaban en la puerta.

-Espera, tengo que llamar a mi hermano.-dije soltando su mano.-Un segundo.

Saqué el móvil del bolso y marqué el número de mi hermano. Ahora la música estaba bastante baja, así que podía oírle perfectamente.

-¿James?

-¿Dónde estás?-me preguntó gritando.-¿Qué ha pasado?

-Me voy al hotel con Marshall.-dije intentando que me oyese, ya que suponía que estaba en la discoteca.-Te he estado buscando.

-¿Estás bien?

-Sí.-dije queriendo cortar la conversación.-Mañana hablamos ¿vale?

-Quisiera verte antes de que te vayas pero como sé que no vas a venir, llámame cuando llegues al hotel ¿vale?

-Esta bien.-dije dándome la vuelta para salir.-Dile a Ana que mañana la llamo.

Colgué sin esperar respuesta y me dirigí hacia donde estaban los demás. Marshall me echó por los hombros su chaqueta para que no pasase frío en el camino. Me volvió a agarrar de la mano para salir por la puerta, y aún sabiendo que estaría lleno de fotógrafos, no me soltó ni un momento. Vi mi coche aparcado delante mientras los fotógrafos se apiñaban a nuestro alrededor para sacarnos fotos. Marshall me indicó que me montase en la primera puerta que estaba abierta mientras nuestros guardaespaldas nos protegían de la que teníamos a nuestro alrededor. Cerré la puerta rápidamente y esperé a que Marshall se metiese por el otro lado. Me puse el cinturón y su chaqueta delante de la cara para que no me sacasen fotos, ya que los fotógrafos estaban delante del coche y no nos dejaban salir. Charlie comenzó a pitar y arrancó rápidamente en cuanto pudo. Me di cuenta que el guardaespaldas de Marshall no había subido al coche.

-¿Dónde está...?

-Se queda en la discoteca.-dijo Marshall sin dejarme terminar.-Se va con Royce y los demás.

Supuse que los demás se habían quedado, así que no hice más preguntas. Cuando llegamos al hotel, Charlie nos dejó en la puerta porque no había ningún fotógrafo. Nos dio el nombre al que estaba puesta la habitación y arrancó para aparcar el coche. Llegamos al ascensor y me quité los zapatos, ya que me dolían bastante los pies de toda la noche. Marshall me miraba serio.

-¿Qué pasa?

-Nada.-dijo suspirando.-¿Quieres que te lleve algo?

-No.-dije encogiéndome de hombros.

Me quité su chaqueta de los hombros y se la di. Cuando salimos del ascensor, me pasó su brazo por mis hombros, así que yo me paré para mirarle. Me acerqué a él y le abracé, y sin querer me emocioné otra vez.

-Lo siento.-dijo abrazándome fuertemente.-Soy idiota, soy... No tengo palabras para describir como me siento. Ahora mismo eres lo más importante que tengo y no quiero joder nada por mis cagadas.

Me dio un beso en la mejilla y después buscó mi boca, pero yo me aparté. No quería besarle por mi orgullo, para demostrarle que no solo había sido una falta de respeto, si no que además me había hecho daño de verdad. Me separé de él y comencé a andar por el pasillo hasta la habitación donde íbamos a dormir. Él me siguió en silencio, y cuando entramos en la habitación dejé los zapatos al lado de la cama y las gafas de sol encima de la mesa junto con el bolso, y después me dirigí al baño para mirarme al espejo. Tenía todo el rimel corrido y los ojos rojos. Me lavé rápidamente la cara con las toallitas que había en el baño para despejarme un poco, y después salí a la habitación. Marshall se había quitado la ropa y se había puesto lo que parecía un pantalón de pijama de hotel. En cuanto me acerqué a mi pijama para cambiarme, él se metió al baño. Cuando salió, yo ya estaba cambiada con el pijama. Al ver mi cara, se paró en seco delante mía.

-¿Qué pasa?

Suspiré y miré al suelo para no verle la cara que ponía.

-¿Crees que esto merece la pena?

Se sentó a mi lado sin tocarme.

-¿A qué te refieres?-preguntó con gravedad, sabiendo de lo que hablaba perfectamente.

-Me refiero a nuestra relación.-dije todavía sin mirarle.-Te quiero pero...

-¿Pero qué?-dijo interrumpiéndome.

-¿No tienes la sensación de que después de cada problema que tengamos, va a venir otro?-pregunté ahora mirándole a lo ojos.-¿No piensas que alomejor nunca vamos a poder disfrutar el uno del otro?

Se quedó en silencio esperando a que me explicase mejor.

-No solo está el problema de que casi tienes 20 años más que yo, si no que tenemos personalidades muy diferentes.-dije buscando más razones.-Está claro que tu familia no me traga y es normal, porque soy unos pocos años mayor que tus hijas; nuestros amigos son diferentes...

-¿Estás rompiendo conmigo?-preguntó ahora levantándose.

-No lo sé...-dije confusa.-No sé que es lo que quiero.

-Bueno, pues te voy a decir lo que yo quiero.-dijo alzando la voz.-Me importa una mierda lo que opinen los demás de nuestra relación, de si podría ser tu padre o lo que sea que digan. A mis hijas les caes perfectamente, te sorprendería ver el cambio que ha dado Alaina con respecto a ti desde la primera y única vez que hablaste con ella en persona; puede ser que se sienta un poco culpable por su actitud de niña pequeña, pero está deseando que vuelvas a casa algún día para hablar contigo más tranquilamente.

Suspiré mientras seguía escuchándole.

-¡Mis amigos están encantados contigo! Se piensan que eres bastante divertida y que tienes un carácter parecido al mío, y eso sí que puedo afirmarlo. Eres igual que yo con respecto al trabajo, siempre buscando que quede todo perfecto y no cometer algún fallo.

-¿Y si te pido que conozcas a mis amigos?-pregunté levantándome.-Porque yo conozco a tus amigos pero tú no conoces a los míos.

-¡Porque son todos adolescentes!

-¡Como yo!-dije abriendo los brazos.-Y no todos son adolescentes.

-Tú siempre has dicho que te considerabas más mayor que el resto de la gente de tu edad.-dijo Marshall gritando.-Eso es lo que me gusta de ti, que cuando tienes que comportarte como una persona adulta lo haces, y cuando tienes que ser divertida eres como una adolescente.

Me quedé callada sin saber que decir.

-No voy a dejar que rompas conmigo porque te quiero más de lo que tú imaginas.-dijo quitándose el colgante y dejándolo encima de la mesilla.-Pero alomejor de todas maneras quieres consultarlo con la almohada esta noche, así que debería irme a dormir al sofá.

No sé en que momento de la conversación me había empezado sentir culpable pero ahora no quería que se fuese a dormir al sofá. Se tumbó mirando hacia el respaldo, de manera que me daba la espalda para no verme.

-Cuando termines apaga la luz, que me molesta.

Caminé hasta el sofá, pero primero me senté en el sillón sin saber qué decir. Al sentir mi presencia cerca, se dio la vuelta y me miró.

-¿Vas a dormir ahí? Porque si no vas a utilizar la cama duermo yo en ella.

Me levanté y me eché el pelo hacia atrás antes de sentarme en el sofá donde estaba tumbado. Se dio la vuelta y se quedó otra vez mirando hacia el otro lado.

-Marshall, duerme conmigo por favor.

-No.-dijo con los ojos cerrados.-Debes pensar si quieres estar conmigo o no.

-Quiero estar contigo.-dije apoyando mi mano en su hombro.-Por favor...

-Tienes que aprender muchas cosas todavía y no darte por vencida a la primera de cambio, porque nadie te dijo que el amor fuese fácil.-dijo dándose la vuelta para mirarme a los ojos.-A veces el amor dura, pero otras en cambio duele.

Le miré a los ojos y comprobé que estaba bastante enfadado.

-Y yo pensé que esta era una de las veces que dura.-se volvió a dar la vuelta.-Buenas noches.

Suspiré y me di por vencida. Había metido la pata hasta el fondo y ahora no lo iba a solucionar, así que me levanté para irme a la cama no sin antes intentar un último acercamiento.

-¿Puedo darte un beso de buenas noches?

Tardó un rato en responderme, pero al encogerse de hombros acepté la respuesta como afirmativa. Me acerqué a él y le di un beso en la mejilla.

-Ponte la camiseta del pijama para que no cojas frío.-dije mirándole sin obtener respuesta, después proseguí.-Quiero que sepas que si te cansas del sofá puedes venirte a dormir conmigo. Cuando quieras.

Volvió a ignorarme, así que me fui a la cama. Le eché un último vistazo antes de acostarme y apagué la luz. Me agarré a la almohada preocupada y comencé a dar vueltas en la cama, imaginándome como sería mi vida ahora sin él. Me había ayudado muchísimo pero parecía que cada vez teníamos más problemas y no quería volver a tener una relación como la que tuve con Nick porque sabía que eso no era bueno para ninguno de los dos. De repente una melodía comenzó a sonar en mi cabeza. No sabía si estaba despierta o dormida, pero me encantaba como sonaba. La melodía pronto comenzó a tener letra, y ahora me vi sentada en un piano. Después todo desapareció y abrí los ojos de golpe. Me senté rápidamente en la cama y me quedé quieta unos segundos intentando recuperar la melodía en mi cabeza. En cuanto volví a recordar, me levanté corriendo de la cama a oscuras y me acerqué a la mesilla porque creía que antes había visto un bolígrafo con la tarjeta del hotel. Comencé a caminar siguiendo el borde de la cama hasta donde se suponía que estaba mi bolso con mi móvil. Llegué a la mesa y me di un golpe con la pata, así que apreté los dientes para no gritar de dolor mientras buscaba con las manos mi bolso. Lo abrí y cogí el móvil para dirigirme al baño, cerré la puerta y bajé la tapa del váter para sentarme en ella y poder escribir fácilmente. Comencé a escribir la letra de la canción que tenía en mi cabeza para que no se me olvidase, después abrí una aplicación en el móvil que era un piano y comencé a tocar la melodía a la vez que intentaba cantar en bajo para no despertar a Marshall. Comencé a repetir la letra cada vez que escribía un verso nuevo, y sin querer iba subiendo más la voz. Volví a cantar la canciónrnotra vez, y cuando estuve satisfecha salí del baño y dejé todo al lado delrnbolso. Volví a la cama otra vez y me acosté sin comprobar si Marshall se había despertado.

-Me gusta.

Oí su voz, pero al oírla tan cerca me asusté así que me di la vuelta para encender la luz. Le vi mirando el techo y dos segundos después giró la cabeza para mirarme. Yo estaba apoyada sobre mi codo, pero al verle a mi lado me tumbé del todo y suspiré.

-¿Cuánto tiempo llevas aquí?

-Antes de que te levantaras a componer la canción ya estaba aquí, pero tú no te has dado ni cuenta.-dijo girándose para mirarme mejor.

Miré al techo intentando no ponerme colorada.

-¿Has escuchado toda la canción?

-Casi toda, pero no porque estuviese dormido si no porque has intentado que no la escuchara.

-No sabía que estabas despierto, pero si lo llego a saber no hubiese cantado tan alto para que no me hubieses oído.

Oí como suspiraba y se movía hacia mí, pero no me inmuté. Apartó la sabana y se puso sobre mí para mirarme directamente a la cara. Me pasó una mano por la cara y luego metió su mano entre mi pelo.

-No quiero estar enfadado contigo. Metí la pata al insultarte y te pedí perdón. Entiendo que estés cansada de mis cagadas pero por favor no me dejes, eres la única mujer en la que puedo confiar. No tengo miedo en decirte que te quiero y que sé que si no estoy contigo, voy a estar el resto de mi vida solo.

Me quedé callada sin moverme unos segundos mirándole a los ojos intentando no desviar mis ojos a sus labios. Él también esperó a que dijese algo mientras me pasaba una pierna por un lado para acomodarse mejor.

-¿Tengo que decir algo?-pregunté seria.

Sonrió sin que yo me lo esperase.

-No seas así. Sé que me quieres, puede que no tanto como yo a ti pero sé que no puedes estar mucho tiempo enfadada conmigo, así que déjate de tonterías y bésame que sé que lo estás deseando.

Intenté no reírme, pero era imposible ser inmune a sus encantos desde tan cerca. Saqué las manos de debajo de su cuerpo y pasé los brazos por alrededor de su cuello para lentamente acercarle a mi.

-Te quiero.

Quise responderle, pero antes tenía que aclararle algo.

-¿Siempre dices tantas veces "te quiero" a todo el mundo?-le pregunté sin querer especificar en el mundo femenino.

-¿Cómo que a todo el mundo?

Vi su manera de fruncir el ceño y quise aclararlo rápidamente.

-Quiero decir que me dices muchas veces te quiero...

-¡Porque es verdad!-dijo interrumpiéndome.

-Pero me asusta.-dije intentando que comprendiera.-No se si es cariño lo que sientes por mí o...

No quise terminar la frase porque me daba vergüenza.

-¿Qué esté enamorado de ti?-preguntó sonriendo.

Respiré tranquila al ver que no se lo había tomado tan mal, y que de alguna manera me comprendía.

-Sé que eres demasiado reservado con tus sentimientos al igual que yo, así que me extraña que me muestres tantas veces lo que sientes por mí.

-No me conoces y no sabes como soy en mis relaciones.-dijo sin enfadarse.-Todavía te queda mucho por descubrir de mí, así que no te asustes tanto y disfruta del momento.

-No quiero cometer otro error.-dije seriamente.-Y quiero que lo entiendas.

-Tranquila, te entiendo perfectamente.-dijo tumbándose a mí lado.

Me acerqué a él y apoyé mi cabeza en su hombro.

-Deberíamos dormir un poco ¿no crees?-preguntó abrazándome.

-Bueno, es casi de día.-dije sin querer sonriendo.-Y nos queda poco tiempo en la habitación...

-Y...-dijo él obligándome a terminar la frase.

-Y aunque hayamos dormido poco...-dije ahora mirándole mientras bajaba mi mano por su cintura.-No me importaría no dormir nada.

Sonrió al notar mi mano y se acercó a mí.

-¿Qué mejor manera de demostrarte que estoy enamorado de ti que haciendo el amor contigo?