Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Vida en Hollywood · de

Vida en Hollywood — capítulo 53

Después de haber cantado con Jay y Kanye en los premios BET de Hip-Hop, todos estábamos disfrutando de la fiesta que daban después.

-¿Crees que Jay se enfadará?-le pregunté a Beyoncé.

-Haz lo que quieras, pero no hagas nada que provoque cualquier discusión.-dijo ella mirándome a los ojos.-Sabes que si él se mete entre vosotros, Jay no se va a quedar parado viendo lo que habláis. Para él eres como una hija y sabes que quiere que te respeten por encima de todo.

La miré sabiendo que me daba el mejor de los consejos para no meterme en líos, pero yo no iba a buscarlos. Eso seguro.

-Bueno, probemos a ver que pasa.-dije acariciándole la tripa antes de levantarme.

-Pero por favor, no bebas más.-dijo agarrándome de la muñeca.

Asentí mientras me levantaba como podía. Avancé entre Jay y Kanye para dirigirme a otra parte de la zona VIP mientras ellos no me quitaban la vista de encima. Observé como de reojo Kanye le cogía del brazo a Jay para que no me dijese nada, porque estaba claro que no le gustaba ni un pelo lo que iba a hacer. Cuando llegué a donde quería, le di a Drake unos golpecitos en el hombro para advertirle de mi presencia. En cuanto se giró y me vio, me cogió de la cintura y me besó en los labios. Yo me sorprendí de que fuese tan efusivo, así que no abrí la boca para seguirle el juego.

-Tranquila, aquí no nos ve nadie.-dijo sonriendo apartándonos a un lado..

No le contesté pero no era eso lo que en realidad me importaba. Desde que me había liado con él la primera vez, se lo había tomado muy en serio y eso me preocupaba. Yo le había dicho que no quería novio, pero él estaba en su nube.

-Relájate.-dijo bajando sus manos por debajo de mi cintura.-Disfruta del momento.

No se si fue el alcohol o que estaba clamando venganza, pero me dejé llevar y le pasé un brazo por el cuello mientras abría la boca besándole. Sin pensarlo dos veces, me coloqué el bolso debajo del brazo del vaso y bajé la mano por su tripa, pero él la retiró rápidamente. Se separó de mí para mirarme y sonrió.

-Ahora eres demasiado lanzada.

-Ya me conoces, no tengo punto medio.-dije dando un trago a mi bebida acabándomela.

-¿Sabes que mejoras con el alcohol?-dijo mirándome de arriba abajo.-Creí que no sería posible, pero sabes un poquito mejor cuando te beso.

-Sí, tu también pero mi bebida se ha acabado.-dije dejando el vaso en la mesa más cercana.-Creo que voy a ir a por más.

-Esta bien, pero no tardes.-dijo dándome otro beso, bastante largo.-Y ten cuidado.

Le saludé riéndome cuando pasé al lado de Lil Wayne, que parecía muy satisfecho de que nos estuviésemos liando. Me cogió por el brazo y se me acercó al oído.

-Me gustaba la pareja que hacías con Eminem, pero me gustas más con Drake.-dijo con su voz de hippie.

-No somos pareja.-dije mientras mi mirada se cruzaba con la de Jay a lo lejos.-Solo somos amigos.

-Claro.-dijo sonriendo.-Pronto caerás en sus redes.

-No creo.-dije mientras Jay me indicaba que me alejase de Lil Wayne.

Cuando por fin me pude escapar y bajé las escaleras de la zona VIP, suspiré profundamente. A Jay no le había hecho ninguna gracia que me estuviese liando con Drake, más que nada porque Drake estaba en la discográfica de Lil Wayne y Jay se llevaba a matar con Lil Wayne. Caminé con cuidado porque no estaba muy estable y cuando llegué a la barra no había mucha gente, así que me apoyé en ella preparada ya para pedirme mi bebida. Estaba dispuesta a beberme otra copa más, porque así alomejor me evitaba el dolor que tenía en el pecho y me hacía olvidar a quien realmente quería. Sabía que él estaba en la discoteca porque Beyoncé me había dicho que le había visto con los demás chicos, pero yo había hecho lo imposible por no encontrármele. Estaba en la zona VIP pero justo al otro lado, así que no me había movido mucho para no verle, porque sabía que si nuestras miradas se cruzaban iba a ser mi perdición.

-Gracias.-dije antes de pegarle un buen trago.

Cogí la copa en una mano y el bolso en la otra, pero al darme la vuelta ahí estaba él, esperándome con un RedBull en la mano, como de costumbre. Me quedé parada mirándole a los ojos sin saber que decir ni que hacer. Él se acercó y dejó el RedBull encima de la barra y después de dirigió a mí.

-¿Qué haces?-me preguntó mirando mi copa.

Me quedé en silencio unos segundos. Me parecía un poco raro que abriese una conversación así entre nosotros después de lo que había pasado la última vez que nos vimos.

-Beber.-dije intentando mostrar indiferencia en mi voz.

-Eso ya lo veo.-dijo mirándome a los ojos.-Me refiero a que estás haciendo con tu vida.

-No tengo porque darte explicaciones de lo que hago o dejo de hacer.-dije pasando por su lado para ir con Drake.

Él me cogió del brazo bruscamente para detenerme pero perdí un poco el equilibrio.

-¿Te has dado cuenta como vas?-preguntó Marshall serio.-Deja de beber.

-No eres mi padre y ya no eres mi novio.-dije intentando soltarme de su brazo.

-Porque tú no quieres.-dijo apretándome el brazo.

-Suéltame.

-Ahora que te he encontrado no te voy a dejar ir sin más.-dijo acercándose a mí.-Vamos a hablar quieras o no.

-No quiero hablar con alguien que no me quiere.-dije frunciendo el ceño.

-Te quiero más que a nada en el mundo y no voy a dejar que estés con otro.

Suspiré cabreada. Dejé la copa y el bolso encima de la barra y me giré hacia él soltándome de su agarre.

-¿Es que no te das cuenta?-grité enfadada.-No es cuanto me quieras, es que solo quiero estar contigo si solo me amas a mí y no a tu exmujer. Entiendo que la quieras porque es la madre de Hailie y porque has pasado momentos importantes con ella, pero si tú no entiendes que ella está en tu pasado y yo estoy en tu presente, no quiero estar contigo.

-¿Por qué me preguntaste eso de repente?-me preguntó pidiéndome explicaciones.-¿Por qué te fuiste? Estaba siendo uno de los mejores días de mi vida hasta que Kim llegó...

Estaba mirando como Nate terminaba de leer la carta con lágrimas en los ojos. Cuando levantó la cabeza, sus ojos expresaban odio como nunca lo había visto en él.

-Díselo.-dijo levantando la carta.-Díselo en cuanto se vaya o se lo digo yo antes de que ella se vaya.

-No.-dije quitándole la carta de la mano.-Hemos hecho un trato y lo vas a cumplir.

-¡No voy a dejar que esta puta te amenace y te diga que investigues cosas sobre Em para que le dejes!-gritó poniéndose de pie.-¿No te das cuenta que lo hace para que le dejes y así él sufra?

Oí como la puerta de la entrada se cerraba de golpe.

-Nate, por favor.-dije levantándome yo también para guardar la carta en la maleta rápidamente.-Cállate, déjame a mí hablar con Marshall.

Nate se acercó a mí.

-¿Acaso la crees a ella?-preguntó susurrando.

-No, no la conozco...

-Escucha, Marshall ha cometido muchos errores en su vida y la mayoría se los ha causado ella. No seas otro error suyo sin que ninguno de nosotros quiera por culpa de ella.

Salí de la habitación rápidamente mientras me quitaba las lágrimas que podían haber salido de mis ojos sin que yo quisiera. Bajé las escaleras centrales de la casa, que llevaban a la puerta de entrada, y allí le vi. Estaba sentado en una de las sillas que había a cada lado de las puertas con las manos en la cabeza mirando al suelo. Yo me acerqué y carraspeé la garganta para avisarle de mi presencia. Levantó la cabeza e intentó sonreír.

-¿Qué ha pasado?-pregunté mirándole a los ojos.

-Nada, cariño.-dijo agarrándome de la mano para que me sentase encima de sus rodillas.

Me quedé sorprendida al oírle llamarme cariño, ya que no recordaba que me lo hubiese llamado antes.

-Era tu mujer ¿verdad?

Me miró serio después de comprobar el gesto de mi cara.

-Exmujer.-dijo enfatizando el hecho de que ya no tenía nada que ver con ella.

-¿Qué quería?-dije mientras notaba como me pasaba la mano por la espalda.

-Nada.-dijo mirando hacia otro lado.-Tonterías.

-Supongo que no vendría para nada ¿no?-dije insistiendo-¿Qué quería?

Él me miró y frunció el ceño.

-¿Por qué lo quieres saber?

-No sé, quizá porque me molesta que venga a tu casa el día de tu cumpleaños y hable contigo.-dije levantándome de sus rodillas.

Marshall sonrió.

-¿Estás celosa?-preguntó entendiendo mal mi mensaje.

-Sí, pero me gustaría saber que has hablado con ella, porque puedo apostarme cualquier cosa a que habéis estado hablando de mí.

-No tengo porque decirte lo que he hablado con ella.-dijo levantándose de la silla.

Me crucé de brazos indignada.

-O sea, tú y yo podemos hablar sobre mi exmarido pero no podemos hablar sobre tu exmujer.-dije cruzándome de brazos.-Es totalmente justo ¿verdad?

-No es lo mismo.-dijo seriamente.

-¿Otra vez la misma historia?-pregunté apretando los dientes.-¿Te crees que eres el único que ha sufrido o sufre por amor?

-No, pero no se puede comparar con...

-¿Y tú que sabes todo lo que he pasado?-dije interrumpiéndole.

-No lo sé.-dijo frunciendo el ceño.

-¿Cuál es el problema entonces? ¿Por qué no me quieres contar lo que habéis hablado?

-¿Qué te pasa? ¿Estás buscando que nos peleemos?-dijo sin comprender a donde quería llegar.-¿Por qué tanto interés ahora sin venir a cuento?

Suspiré sabiendo que no iba a llegar al tema que quería sacar, así que se lo pregunté directamente.

-¿Todavía la amas?

-¿Cómo?

Entrecerró los ojos para que se lo repitiese.

-¿La amas?-repetí respirando entrecortadamente.

Se quedó callado mirándome a los ojos sin decirme nada. Volví a notar como mi corazón bombeaba más rápido de lo normal al no obtener ninguna respuesta así que me senté en la silla para no caerme al suelo.

-No, no la amo.-dijo al verme en ese estado.-Solo te quiero a ti.

-No me mientas.-dije con lágrimas en los ojos.

-No te estoy mintiendo.-dijo acercándose a mí.-Te quiero a ti, lo único que me pasa con ella es que cuando la veo sé que la odio pero no sé si la quiero.

Me levanté para alejarme de él y mirarle a la cara.

-¿No se suponía que me querías solo a mi? ¿Qué la habías dejado en el pasado como yo con Nick?

-Solo te quiero a ti.-dijo serio.

-Si no sabes si la quieres o no, es que la echas de menos y eso no lo puedo aguantar.-dije quitándome las lágrimas de la cara.-No estoy dispuesta a que la persona a la que quiero no sepa a quien ama porque eso me mataría, como lo está haciendo ahora.

Se quedó callado mirando al suelo, algo que me dolió aún más.

-Me voy.-dije respirando profundamente.-Te quiero pero no puedo aguantar como te quedas callado.

-No te vayas.-dijo acercándose a mí.-Nos ha costado mucho llegar aquí.

-Sí, nos ha costado mucho pero tú lo acabas de estropear todo.-dije dándome la vuelta para subir las escaleras.

-Por favor, solo estoy confundido.-dijo sin moverse del sitio.-Necesito tiempo para olvidarme de ella pero sé que te quiero.

Me crucé con Alaina en las escaleras, que me sonrió, pero al verme la cara se puso seria.

-¿Qué la has hecho ahora?-le preguntó a Marshall según caminaba a la habitación para hacer mi maleta.

-No me hagas sentir culpable por algo que me tenías que haber dicho desde el principio.-dije cogiendo el vaso para beber otra vez.-Se lo suficientemente hombre para decirme a la cara que quieres a tu exmujer.

-Te quiero a ti.-dijo intentando quitarme el vaso de la mano.-En ese momento me quedé bloqueado porque verla después de tanto tiempo me confundió, pero solo porque es la madre de mi hija.

-Yo siempre te voy a querer ¿sabes?-dije ignorando lo que acababa de decir mientras paraba para dar otro trago.-No sabes cuanto te quiero realmente, no puedo vivir sin ti.

Se quedó callado mirándome.

-Odio cuando te quedas callado sin decirme nada.-dije señalándole con el dedo.-Te odio porque no estás conmigo cuando podíamos ser las personas más felices del mundo, o por lo menos intentarlo.

-Deja de beber.

Hizo otro intento de quitarme el vaso por las buenas, pero yo le di otro trago. Le miré como iba vestido y no pude evitar suspirar porque iba guapísimo. Di otro trago para no mirarle.

-Vale, ya está bien.-dijo quitándome el vaso de la mano.-Se te ha acabado la tontería.

-¿Qué haces?-pregunté enfadada.-Es mía.

-¿Quieres que te de un coma etílico?-dijo alejando aún más la copa.-¡Mira como estás!

-¿Sabes porque estoy bebiendo así?-dije acercándome a él para dejárselo claro.-¡Porque sabía que si te veía hoy, no iba a poder evitar besarte!

Empecé a sentirme muy mal, con ganas de vomitar, pero respiré profundo antes de continuar.

-¡Besarte como mínimo!-dije cogiendo mi bolso de encima de la barra.-Y lo único que sé que te puede alejar de mí para que no me beses es que yo beba.

-¿Y por qué te niegas a besarme si es lo que quieres?-me preguntó sin entender nada.

-¡Porque te odio!-grité poniéndome una mano en la tripa.-Odio depender de ti de esta forma. No hago más que pensar en ti, y no solo cuando estoy con Drake, si no cuando me levanto y cuando me acuesto, cuando estoy jugando con mis hermanos, cuando canto encima de un escenario...

Me apoyé en la barra para obligarme a parar el impulso de vomitar. El mareo que estaba sintiendo era algo que hacía mucho no sentía, desde que bebía con mis amigos en España y se nos iba de las manos.

-¿Estás bien?

Oí como Marshall me hablaba. Le miré a los ojos y al parecer mi cara lo dijo todo.

-Vamos al baño.-dijo cogiéndome de la mano

Me agarré a él fuertemente sin importarme quien nos viera. Necesitaba un baño urgentemente y él era el único que podía llevarme lo más rápidamente posible. Cuando llegamos a las puertas de los baños me arrastró hacia el baño de los chicos, con un par de hombres dentro que al verme protestaron. Marshall intentó decirles algo pero yo le di el bolso y fui todo lo rápido que pude hacia la taza más lejana del baño. Levanté la tapa y me tiré al suelo para vomitar. Fui a sujetarme el pelo pero Marshall me lo cogió para que no me manchara y pudiese vomitar mejor. Las arcadas que me daban hacían que se me saltasen las lágrimas sin poder hacer nada para remediarlo. Me quedé quieta encima de la taza esperando a que saliera más, pero ahora lo único que hacía era escupir para quitarme el asqueroso sabor de la boca.

-Apártate de ahí.-dijo Marshall retirándome del olor.-Ven aquí.

Me senté en el suelo como pude mientras él me levantaba la cabeza para limpiarme la boca. Me di cuenta que había cerrado la puerta para que no nos viera nadie y había cogido papel para limpiarme la boca.

-He preferido meternos en este baño para que no corra la voz tan rápidamente como podía hacerlo en el baño de las tías.-dijo mientras seguía limpiándome.

-Tienes toda la razón.-dije intentado no cerrar los ojos.

-Oye, no te duermas.-dijo cogiéndome de la barbilla.-Si no te voy a tener que llevar en brazos y ahí sí que la gente se va a dar cuenta que pasa algo.

Le miré mientras apoyaba la cabeza en la pared y él se sentaba en frente mía. Me devolvió la mirada haciendo que mi respiración se acelerase.

-Te echo de menos.-dije en un suspiro.

No podía engañarme a mí misma y aún menos a él. Él no tenía ninguna culpa de tener una mujer que estaba obsesionada con él, y tampoco tenía la culpa de querer a la madre de su hija, de un modo u otro.

-Yo también.-dijo serio.-Mira, sé que no debería hablar contigo ahora que estás en este estado, pero sé que sino lo hago ahora, no voy a poder hablar contigo porque no quieres quedar conmigo ni me coges el teléfono.

Paró un momento para que yo le respondiera.

-Habla.-dije intentando moverme para colocarme mejor.

-Por favor, vuelve conmigo.-dijo mirándome fijamente.-No hago más que pensar en ti, te necesito a mi lado. Cada vez que te veo con... Drake, me dan ganas de meterle un puñetazo.

-Bueno, él no tiene nada que ver en esto.-dije interrumpiéndole.-No estoy saliendo con él, aunque él crea lo contrario. Simplemente me estoy divirtiendo un poco.

-Te has acostado con él.-preguntó Marshall afirmando.

-Sí, pero yo ya no estoy contigo y puedo hacer lo que quiera.

Se levantó rápidamente y salió dando un portazo haciendo que retumbasen las paredes. Me quedé callada esperando algún golpe más, pero volvió a aparecer unos segundos después. Intenté levantarme, pero él me ayudó cogiéndome por las axilas. Me di la vuelta lentamente y vi el bolso apoyado en la pared encima de la taza. Bajé la tapa para sentarme encima suspirando. Me miró y se puso de cuclillas delante mía.

-Te he visto besarle y no quiero que le vuelvas a besar nunca más.-dijo apoyando los brazos sobre mis rodillas.-Casi me da algo, en serio... Me han tenido que sujetar para que no fuera a separaros.

Alcé mis manos y le acaricié los brazos hasta llegar a sus manos.

-Incluso borracha estás guapísima y perfecta.-dijo mirándome a los ojos.

Me deshice de sus manos para volver a subir por sus brazos hasta llegar a su cara. Le acaricié las mejillas con los pulgares y después le cogí de las orejas. Siempre me habían hecho gracia sus orejas así que no pude evitar reírme. Se quedó quieto mientras pasaba ahora a su pelo, el cual me encantaba pasar la mano por encima.

-Te besaría ahora mismo si no fuera porque apesto a alcohol y a vómito.-dije cerrando los ojos mientras me llevaba las manos a la cara.-Lo siento.

Noté como se levantaba y me cogía de las muñecas para que hiciese lo mismo. Me miró a los ojos demasiado cerca, pero yo me aparté un poco.

-Vuelve conmigo.-dijo cogiéndome de las manos.-Olvidemos lo que ha pasado, olvida los fallos que he cometido y empecemos de nuevo.

Me solté de sus manos y suspiré.

-¿Puedes aguantar la respiración un momento?

Levantó una ceja extrañado.

-¿Para qué?-preguntó.

-Hazlo y punto.-dije apoyándome en la pared.

Me miró serio, pero cogió aire exageradamente y esperó. Yo me lancé a él y le abracé rápidamente. Con tacones era más alta que él, así que le pasé los brazos por encima de los hombros y acerqué la nariz a su cuello. Inhalé su olor con los ojos cerrados mientras él me abrazaba por la cintura. Hacía mucho que no le olía, pero no se me había olvidado lo que sentía al hacerlo. Le di un beso en el cuello y después me separé de él.

-No es justo, yo también quiero olerte.

-No creo que quieras oler lo que yo estoy oliendo y sintiendo ahora mismo.-dije acercándome a la puerta para abrirla después de coger mi bolso.-Creo que deberías salir tú primero.

Se quedó quieto mirándome.

-Prométeme que me llamarás mañana.-dijo antes de que abriese la puerta.-Que nos veremos pronto y que volverás conmigo.

Sonreí al ver que insistía tanto.

-Está bien.

-No, promételo.

Le cogí de la mano otra vez y entrelacé mis dedos con los suyos.

-Prometo llamarte mañana después de descansar un poco y tener energías.-dije especificando.-Prometo que intentaré verte lo más pronto posible.

-¿Y?-preguntó insistiendo.

-Y prometo que haré lo posible por volver contigo.

Sonrió satisfecho, esa sonrisa que tanto me gustaba.

-Podrías volver ahora.-dijo abriéndome la puerta.

-No te emociones, ahora lo único que necesito es un poco de agua.-dije saliendo y dirigiéndome hacia el lavabo.

-¿Estarás bien?-preguntó a mi lado.

Me enjuagué un poco la boca y me levanté para mirarle.

-Tranquilo, lo único que haré ahora será irme a dormir.

-Sola ¿verdad?

-Sí, sola.-dije empujándole para que se fuera.

-Hasta mañana.-dijo antes de salir.

-Hasta mañana.-le contesté antes de agacharme otra vez.

No había nadie en el baño, porque era un baño VIP y venían pocas personas, pero aún así no quería salir. Sabía que cuando le dijese a Drake que no quería seguir con él, se lo tomaría bastante mal. Me miré al espejo una última vez arreglándome el rimel para poder parecer una persona normal y corriente y salí por la puerta armándome de valor.

() () (*)

Me apoyé en la barandilla entrelazando mis dedos mirando hacia donde estaba Marshall con nuestras bebidas en la mano. Las dos chicas, con unos vestidos que dejaban mucho al descubierto, le estaban dando demasiado conversación.

-¿Qué miras?

Royce apareció y se apoyó en la barandilla a mi lado con su bebida.

-Eso miro.-dije señalando con la cabeza hacia abajo.

Royce buscó con la mirada a lo que me refería y se rió.

-Estate tranquila que no va a hacer nada.-dijo dando un trago de su bebida.-Ha luchado mucho para que vuelvas a su lado.

Le miré de reojo y sin querer sonreí.

-Desde que le he visto en los premios MTV no he podido besarle ni hacer nada con él porque no hemos tenido ni un segundo solos.-dije enfadada.-Y no le he besado desde su cumpleaños, es mucho tiempo y me va a dar algo.

Royce se levantó de la barandilla y me miró.

-No sé en que momento me he convertido en tu mejor amigo o lo que sea, pero no me cuentes las cosas que hacéis porque no me interesan.

-Necesito hablarlo con alguien, porque si no voy a bajar ahí abajo y las voy a apartar de un puñetazo.-dije mirando a las tías que estaban con él, viendo como una de ellas se acercaba a su oído para decirle algo.

-¿Por qué no os habéis escapado un rato y os habéis ido al coche a hacer lo que sea?-dijo captando mi atención.

-Lo he pensado, pero nos hemos estado poniendo al día desde que hemos llegado a la discoteca.-dije cruzándome de brazos.-Además que no quería llamar la atención y mostrar lo necesitada que estoy de él.

-Tú por lo menos te has acostado con Drake, pero él lleva sin mojar desde que estuvo contigo.-dijo serio.-Le rompiste el corazón.

Suspiré y miré hacia abajo para ver que Marshall ya no estaba.

-No hace falta que me lo recuerdes.

Le busqué con la mirada y le encontré ya casi a nuestro lado.

-Lo siento, hay bastante gente ahí abajo.-dijo dándome mi RedBull.

-Sí, y también hay bastantes tías ahí abajo.-dije entrecerrando los ojos.

-Con buenos melones.-dijo Royce poniéndose las manos delante del pecho haciendo que tenía grandes tetas.

-Ni me he fijado.-dijo Marshall intentando no reírse.

-¡No mientas!-dije dándole un golpe en el hombro.-Son más grandes que tu cabeza.

Volví a mirar a las dos chicas, que seguían en el mismo sitio. Las dos estaban mirando hacia donde estábamos nosotros, y con una sonrisa en la cara que no me gustó nada, nos saludaron con la mano.

-¿Qué demonios...?

Levanté la mano para mostrarles mi dedo corazón, pero Marshall me cogió el brazo y me llevó dentro de la zona VIP donde nadie de abajo nos podía ver, mientras Royce volvía con sus amigos.

-¿Qué haces?

-¿No has visto su cara?-dije señalando hacia donde estaban.-Esas no saludaban por cortesía...

-¿Estás celosa?-preguntó sonriendo.

-¿Tú que crees?-dije dejando el vaso en la mesa más cercana.-Lo mismo se creen que estás todavía en el mercado de la soltería, pero no es así.

-Ah, ¿no?

-¡Pues no!-dije cruzándome de brazos.-Eres mío.

Volvió a sonreír mientras dejaba el vaso también encima de la mesa y me cogía las manos para entrelazarlas con las mías.

-¿Qué has dicho?-preguntó acercándose a mi cara mientras se fijaba en mis labios.

-Que eres mío.-dije mirándole a los ojos, para dejárselo claro.-Solo mío.

Sentí su respiración sobre mis labios y no esperé ni un segundo más. Me solté de sus manos y le agarré del cuello con una mano mientras que el otro brazo se lo pasaba por el cuello para tenerlo más cerca. Noté como una de sus manos me agarraba por la espalda y la otra bajaba hasta por debajo de mi cintura. Deseaba besarle tanto que estaba empezando a ser algo salvaje para mí, con ganas de recorrer y explorar su boca con mi lengua lo más placenteramente posible. Cuando sentí que me apretaba el culo con las dos manos, sonreí.

-Lo siento.-dije dejándole de besar y abrazándole.

-No te disculpes.-dijo encogiéndose de hombros.

-Siento haber estado este tiempo alejada de ti, siento todo lo que te he hecho.

Le miré a la cara esperando una respuesta pero no contestaba. Me recorrió la espalda con las manos y después las posó en mi cintura.

-Tenemos que hablar.-dijo acercándose a mi oído.

El tono con el que lo dijo me asustó bastante, y cuando le miré a la cara estaba inexpresivo. Me cogió de una mano y me sentó en unos sillones que estaban libres, un poco alejados de los demás.

-Sé lo de la carta.

Me quedé mirándole a la cara sin saber que hacer ni que decir. No me esperaba para nada que supiese nada sobre ese tema, y menos aún que lo sacase hoy a relucir. Pensé en como se podía haber enterado Marshall, y la única cosa que se me venía a la cabeza era Nate.

-¿Ahora eres tú la que no contesta?-preguntó todavía con mi mano agarrada a la suya.

-No sé que decir.-dije desviando la mirada.

-¿Qué tal si me dices porque me ocultaste que mi exmujer te había enviado una carta a través de Whitney?

-No quería que discutieses con la madre de tus hijas.-dije levantándome.-Mira, no quiero hablar de esto ahora...

-No estoy enfadado.-dijo cogiéndome de la mano otra vez y obligándome a sentar encima de sus rodillas.-Solo quiero saber como fue todo para comprender por qué te fuiste así, sin ningún motivo aparente.

Me miró esperando que empezase a hablar.

-Soy todo oídos.-dijo rodeándome con sus brazos y acercándome más a él.

Suspiré mientras me colocaba el pelo detrás de las orejas.

-Estaba hablando con Nate en la habitación cuando Whitney vino con la carta y me dijo que no te podía decir nada.-dije mirándome las manos.-Cuando leí la carta decidí no decirte nada porque era evidente que podrías decirle cualquier cosa a tu exmujer y se podía armar la de dios.

-¿Qué ponía en la carta?-preguntó serio.

-No recuerdo muy bien...

-No mientas.-me interrumpió con tono serio.

Puse lo ojos en blanco y chasqueé la lengua.

-Decía algo como que tú todavía la querías, que hablabas de ello en canciones de tu álbum Recovery...-dije por encima.-Que si ella te pidiese volver, volverías con ella...

-Sabes que es mentira ¿no?-volvió a interrumpirme.

-Eso espero.-dije mirando al suelo.

-Lo sabes.-dijo pasándome una mano por mis piernas.-Te quiero a ti y solo a ti, ella es parte de mi pasado...

-Pero la quieres...-dije interrumpiéndole.-Escuché una canción en Recovery en la que lo dices. No recuerdo muy bien lo que dices, pero es algo así como que todavía la querías y que harías cualquier cosa por ella.

-Eso fue antes de enamorarme de ti.-dijo mirándome a los ojos.-Odio a esa mujer con toda mi alma, y ahora más que nunca. Tú eres la única por la que haría cualquier cosa.

Sonreí tímidamente mientras seguía con su mano recorriendo mis piernas.

-¿Todavía tienes la carta?

-Creo que sí, en algún sitio de mi habitación.-dije encogiéndome de hombros.-¿Por qué?

-Porque quiero verla de todas maneras. No voy a dejar que te coma la cabeza sin ningún motivo.

Fruncí el ceño enfadada porque yo quería pasar del tema cuanto antes.

-Nate me dijo que estabas preocupada antes de que Whitney te diese la carta...-dijo mientras bajaba su mano hasta mis rodillas.

-Vi cuando abriste la puerta y no me gustó como la miraste.-dije sinceramente.-No era una mirada de odio precisamente...

-Estaba sorprendido por verla porque hacía mucho que no la veía.

Se me quedó mirando a la cara viendo que no estaba muy convencida.

-No te mentiré, estuvimos hablando de ti.-dijo sinceramente.-Al igual que a ti, me intentó convencer de que nuestra relación no iba a terminar bien y que no era buena para nuestras hijas, pero viendo como te adoran las chicas, me importa una mierda lo que piense el resto del mundo.

Le besé en los labios mientras volvía a subir la mano por la pierna.

-Es que no entiendes lo que significas para mí.-dijo mirándome a los ojos.-Me sentía solo, pensaba que no podía volver a confiar en otra mujer el resto de mi vida y tú apareciste de la nada, haciendo que me preguntase qué te hacía tan especial del resto de las personas. Eres una de las mejores personas que he conocido en la vida, y los sacrificios que has hecho por mí y lo que te he hecho pasar, simplemente por eso, te mereces todo mi respeto.

Desvió la mirada para que no le viera la cara.

-¿Estás llorando?-pregunté haciendo que me mirase a la cara.

No me contestó pero intentó no mirarme a la cara.

-Oh, Marshall.-dije abrazándole.-Te quiero.

Se sorbió la nariz rápidamente y se llevó la mano a los ojos para quitarse las posibles lágrimas que pudiesen salir.

-Pero ya está todo bien.-dije pasándole una mano por el pelo.-La próxima vez que pase algo así, te lo diré.

-Eso espero.-dijo con su mano otra vez entre mis piernas.-La próxima vez mataré a cualquiera que se meta contigo.

Se acercó a mí y me besó en los labios mientras subía su mano lo máximo que podía entre mis piernas y me apretaba. Suspiré y bajé mi mano para apartarle la suya y no hacer nada escandaloso en medio de la discoteca.

-Vámonos.-dije levantándome.-Ahora.

Se levantó y me cogió del culo otra vez mientras me volvía a besar.

-Me gusta como te quedan estos pantalones cortos, pero me gusta más cuando no los llevas.-dijo haciendo que caminase al revés.-Por cierto, ¿he visto mal antes mientras cantabas o te has hecho un tatuaje nuevo?

-¿Lo has visto?-pregunté sonriendo.

-Yo, y medio mundo.-dijo todavía con sus manos en mí.-Quiero verlo.

-Voy a por mi bolso y nos vamos.-dije separándome de él.

-Espera, no vaya a ser que te pierdas.-dijo agarrándome de la mano.

Me arrastró hacia donde estaban sus amigos, y mientras él hablaba con Paul, Royce se acercó a mí para decirme algo.

-¿Ya os vais?

Asentí con la cabeza.

-Hazle disfrutar como nunca lo has hecho.

Le miré sin creerme lo que me estaba diciendo.

-¿Qué?

-Ha estado destrozado todo este tiempo sin ti.-dijo mirando hacia Marshall a ver si nos oía.-Cuando te vio con Drake casi le da un ataque, se merece todo lo mejor que le puedas dar.

-¿No eras tú el que decía que no te contase lo que hacíamos?

-Sí, pero quiero que sea feliz.-dijo insistiendo.

-¿Qué te crees, que vamos a ir a jugar al parchís?-le pregunté molesta.-Yo ya sé lo que tengo que hacer con él, no hace falta que te metas donde no te llaman.

-¿Nos vamos?

Marshall volvió sonriendo, yo asentí con la cabeza y me fui sin despedir de Royce. Nos acercamos hacia donde estaba James con Ana, que seguían en el mismo sitio y tenía mi bolso. Bajamos las escaleras y nos dirigimos por las puertas traseras hacia donde estaban los coches aparcados en el garaje. Le agarré de la mano para dirigirnos a mi coche, que no estaba muy lejos.

-¿Quieres conducir mi coche?-le pregunté agarrándome de su cuello.

-Si tú me dejas...

Me apoyé en el maletero mientras le besaba y él me cogía por las piernas para subirme encima. Sonreí y le miré a los ojos.

-Deberíamos irnos, o por lo menos meternos dentro del coche.-dije pasándole la mano por el pecho.-Más que nada porque no quiero que nadie nos vea.

-Ah, yo creía que lo decías porque querías acostarte conmigo.-dijo levantándome un poco la camiseta para meter las manos debajo.

-Eso también.

Le rodeé con mis piernas y él me cogió en brazos para llevarme hasta la puerta del copiloto. Me dejé caer poco a poco hasta tocar el suelo y luego le empujé para que fuese hasta el asiento del piloto. Abrí el coche con las llaves y me metí dentro esperándole. Cuando se sentó y me pidió las llaves se las di, pero antes de que arrancara le agarré la mano.

-Antes de que arranques, podríamos hacer algo.-dije acercándome a él con una mano apoyada en su pierna.

-Lo que quieras.-dijo agarrándome del cuello para besarme.

Fui subiendo la mano poco a poco mientras notaba como él me besaba más ansiosamente. Busqué su cinturón para desabrocharlo a la vez que él bajaba una de sus manos a mi sujetador. Cuando le desabroché el pantalón vaquero, le metí la mano dentro del calzoncillo. Dejó de besarme para mirar lo que hacía mi mano. Observé como entreabría la boca y suspiraba y no pude evitar morderme el labio.

-¿Me has echado de menos?-pregunté mirándole a los ojos.

-Sí.-dijo agarrándome del pelo por la nuca.-Mucho.

Volví a besarle mientras seguía moviendo la mano de arriba abajo. Su otra mano ya estaba dentro de mi sujetador agarrándome bien fuerte. Dejé de besarle para mirarle a la cara y sonreírle, verle la cara que ponía era algo que me encantaba.

-¿Qué quieres que haga?

-Sabes lo que me gusta.-dijo mojándose los labios con la lengua.

Le volví a besar lentamente antes de que me agachase entre sus piernas y suspirase profundamente.