← Vida en Hollywood · de
Vida en Hollywood — capítulo 55
Me bajé del coche medio dormida todavía despidiendo a Paul, que me había dejado en la puerta del estudio mientras él volvía a la radio para estar con Slaughterhouse, el grupo de Royce. Yo llamé al timbre mientras me abrigaba bien por el frío, a la vez que Paul arrancaba. La puerta se abrió mientras una voz automática me indicaba que cerrase la puerta al entrar. Recordaba el estudio un poco, porque la última vez que había estado aquí había sido hace casi un año, cuando grabé la canción "I need a doctor" con Dre y Marshall. El pasillo central estaba bastante oscuro, pero cuando llegué a la sala principal todo estaba más iluminado. Marshall estaba de espaldas delante de una mesa, haciendo algo. Cuando oyó mis pasos, se dio la vuelta y sonrió. Hacía mucho que no nos veíamos, porque yo había pasado la nochevieja en España y después había pasado unos días con Katy y Rihanna en la playa, para recordar los viejos tiempos e intentando animar a Katy por su divorcio. Se acercó a mí y me abrazó fuertemente.
-¿Cómo estás?-preguntó todavía abrazándome.
-Fatal.-dije apoyándome en su hombro.
-¿Me dejas besarte?-preguntó separándose un poco de mí.
-Marshall, estoy constipada.-dije sorbiéndome la nariz.-No quiero pegarte nada...
-Me da igual.-dijo poniéndose serio.-Y no creo que te niegues a nada que yo quiera después de la que has armado.
Me miró el brazo derecho levantando las cejas, que estaba escayolado. Yo puse los ojos en blanco porque se lo había explicado varias veces ya.
-Te dije que me caí estando de vacaciones con Rihanna y Katy.
-Bebiendo y fumando sustancias extrañas.-dijo frunciendo el ceño.-Que no quiero que fumes.
-Me caí sin querer, ¿vale?-dije empezando a cabrearme.-Además, mientras controle lo que hago, no pasa nada.
-Pero prefiero que no lo hagas.-dijo mientras yo me soltaba de él.-Prefiero que no hagas nada de eso...
-¿Me estás tomando el pelo?-pregunté enfadada.-¿Tú me dices que no fume nada ni beba nada? ¿En serio?
-No es lo mismo.
-Ya empezamos.-dije dejando el bolso encima de la mesa.-No me gusta esta actitud tuya, porque no es justo que tú me digas eso.
-Mira, yo sé mejor que nadie a donde lleva eso.-dijo mirándome a los ojos.-No quiero que te dejes llevar por nada que hagan los demás...
-¿Te estás oyendo?¿Desde cuando yo me dejo llevar por la gente?-dije interrumpiéndole.-Me estás cabreando porque no tienes razón. Solo me estaba divirtiendo un poco y tú lo estás llevando al extremo.
-Te ha visto fumando y bebiendo todo el mundo.-dijo metiéndose las manos en los bolsillos.
-La gente solo me ha visto bebiendo de un vaso encima de un yate y fumando un cigarrillo.-dije cruzándome de brazos.-Lo demás lo supone todo el mundo, como tú.
Suspiró mirándome sabiendo que en este tema no iba a convencerme.
-No te enfades.-dijo cogiéndome de las manos.-Solo quiero que te controles, por favor.
-No quiero discutir.-dije mientras pasaba sus brazos por detrás de mi espalda.-Estás actuando como si fueras mi padre, y eso no me gusta.
-Estoy actuando como tu novio.-dijo acercándose a mí.-Me preocupo por ti.
-Yo era así antes e conocerte, si es lo que te preocupa.-dije siendo sincera.-Lo había probado antes, pero siento que ahora tengo más libertad para hacer lo que quiera sin avergonzarme.
-Y puedes, pero no quiero que te pase como a mí.-dijo antes de besarme
Abrí la boca al notar sus labios y le agarré del cuello para besarle mejor. Aparté mi brazo escayolado para que me abrazase mejor. Noté sus brazos como bajaban por mi cintura para que sus manos me cogiesen de las piernas y me subiesen a su cintura. Pasé las piernas por detrás de él y me sentó en la mesa. Se separó de mí y se dirigió hacia mi abrigo, el cual me desabrochó y me ayudó a quitármele.
-Sé que estás enfadado, pero confía en mí.-dije atrayéndole hacia mí para abrazarle.-Te juro que solo lo hago cuando estoy de fiesta.
-Aún así no me gusta.-dijo devolviéndome el abrazo.
Le apreté más fuerte y suspiré.
-Te he echado de menos.-dije tosiendo un poco.
-Yo también.-dijo acariciándome la espalda.-Oír tu voz todos los días no ha sido suficiente.
Le agarré de la camiseta para besarle otra vez, pero un ruidito me hizo detenerme cuando ya tenía sus labios sobre los míos.
-¿Qué es eso?-pregunté sin apartarme de él.
-No sé.-dijo Marshall sonriendo.
Miré hacia la caja que tenía al lado, encima de la mesa, y me quedé parada esperando otro ruidito. Esta vez fue un claro maullido.
-¡Oh!-dije poniéndome la mano en la boca.
Marshall se estiró un poco sin escaparse de mis piernas y me acercó la caja.
-Es para ti, mi último regalo de Navidad.-dijo mirando la caja.-No te lo he podido dar antes porque era muy pequeño.
Le miré a los ojos y luego volví la vista a la caja otra vez. Subí una pierna a la mesa y la pasé por encima de la caja para acercarla a mí. Levanté la tapa y vi a un gatito mirándome, de color blanco y negro, que apenas podía ocupar mi mano.
-Oh, Marshall.
Metí la mano para cogerle delicadamente porque parecía que se iba a romper y aparté la caja. Me le acerqué a la cara mientras volvía a maullar.
-Oh.-dije mientras me cruzaba de piernas para ponerme más cómoda.
-¿Te gusta?
-Me encanta.-dije sin dejar de mirar el gatito.-Es tan mono que me dan ganas de comérmelo.
Dejé al gatito en la mesa para ver como andaba, y apenas podía caminar sin balancearse.
-Oh, Marshall.-dije llevándome las manos a la boca.-Te quiero.
-¿A mí o al gato?
Cogí al gato y le acerqué a mi pecho para controlarle mejor y que no se me escapara.
-A ti, tonto.-dije sonriendo.-Te quiero a ti.
Me acerqué y le di un pequeño beso en los labios, pero él lo hizo más intenso. Me apretó contra él haciendo que hubiese poco espacio para el gatito, que maulló al ver que estaba atrapado.
-No hace falta que le aplastes.-dije separándome.
-No lo estoy aplastando, solo tiene hambre.-dijo cogiéndome de la cintura.-Vamos, ven.
Fuimos hacia el otro lado del estudio, a una parte en la que no había estado nunca. Abrió una puerta y pasamos a lo que parecía ser una cocina.
-¿Tienes cocina aquí?-pregunté sosteniendo al gato entre mis brazos.
-Sí, por si acaso estoy en un apuro y tengo que pasarme aquí todo el día.-dijo encogiéndose de hombros.-Para trabajar es importante alimentarse.
Y no hacía falta que lo jurase, porque comía dos veces más que yo. Sacó un poco de leche de la nevera para ponerla en un recipiente pequeño y meterlo un poco a calentar. Después se dio la vuelta y se cruzó de brazos.
-¿Quieres algo de beber?
-No, gracias.-dije sentándome en una silla.-¿Hay alguien más aquí, en el estudio?
-No.-dijo sonriendo.-Y nadie puede entrar sin que nos enteremos.
Me eché a reír viendo sus intenciones.
-No me voy a acostar contigo aquí.-dije riéndome.-Lo sabes, ¿no?
-¡Pero si no va a venir nadie!-dijo quejándose como un niño pequeño.-Además que me merezco un premio por mi regalo ¿no crees?
Desvié la vista del gatito para ponerme seria.
-Estoy empezando a tener la sensación de que solo me regalas cosas y estás conmigo para tener sexo ¿sabes?-dije frunciendo el ceño.-Yo estoy aquí contigo y me he perdido los People Choice Awards porque prefiero estar contigo y no te lo recrimino.
Esta vez se echó a reír él al ver que me ponía seria.
-Y tu sabes que solo lo hago para picarte ¿no?
Sonó la campanilla del microondas y sacó la leche poniéndola encima de la mesa. Se sentó a mi lado mientras yo acercaba al gatito para que bebiese. Comenzó a beber y yo me apoyé en el respaldo de la silla con las piernas cruzadas para vigilarle.
-¿Entonces no?-preguntó insistiendo intentando contener la risa.
Le miré y después suspiré conteniéndome mientras me cruzaba de brazos.
-Sabes que lo que más quiero en este mundo a parte de mis hijas, eres tú.-dijo acercándose más a mí.-Pero también me gusta acostarme contigo. Y mucho.
Intenté ocultar mi sonrisa.
-Te he echado de menos y solo quiero estar contigo, en todos los sentidos.-dijo pasando su brazo por detrás de mí para apoyarlo en mi respaldo.-Porque no es normal que desde que has llegado el gato haya estado más tiempo en tus tetas que mis manos.
-Así que ahora estás celoso del gato.-dije riéndome.
-Tengo celos de cada persona que está contigo.-dijo pasando su mano por mi pierna.
-Bueno, tú sabes que puedes tocarme siempre que quieras.-dije cogiéndole la mano.-Y ahora quiero que lo hagas.
Le acerqué su mano hasta mi pecho y la apreté, después él hizo el resto. Siguió apretándome hasta que decidí besarle. Pasé mi brazo escayolado por su cuello y bajé mi mano por su pecho. Seguí acercándome a él hasta estar al borde de la silla, topándome con su entrepierna.
-Uy, perdón.-dije sonriendo.-No quiero tocarte ahí porque si no voy a tener que acostarme contigo sí o sí.
-¡Puedes tocar!-dijo abriendo más las piernas y me cogía de la mano para llevarla a su entrepierna.
-Marshall...-dije como regañándole.-Sabes que no me gusta de esta forma.
-No mientas, a ti te gusta de todas las formas, lo que pasa es que te da vergüenza que venga alguien y nos pille.-dijo sonriendo.-Pero eso no va a pasar porque solo puedo abrir yo la puerta.
-¿Ni si quiera Paul?-pregunté asegurándome.
-Le he pedido su llave para asegurarme.
Miré al suelo y después al gatito sin saber que hacer.
-Venga, anda.-dijo cogiéndome de la mano.
Observé como el gato se apartaba de la leche e intentaba caminar hacia nosotros. Le cogí en mis manos para abrazarle.
-No quiero dejarle solo.-dije apartando la cara del gatito para no toserle encima.
-Lo único que va a hacer ahora es dormirse, hazme caso.-dijo levantándose y arrastrándome de vuelta al estudio.-Verás.
Fuimos caminando hacia la mesa donde estaba la caja en la que había estado antes de que yo le viera. Marshall la cogió y me indicó que le siguiera. Abrió otra puerta, donde había una mesa con varios papeles encima con un ordenador. Al otro lado había una mesa con cuatro sillas, unos armarios y un sofá. En las paredes estaban colgados algunos records que Marshall tenía en la música, entre ellos el artista de la década.
-Ven.
Apenas me dejó admirar los cuadros para llevarme hacia el sofá donde se sentó tirando de mí para que me sentase a su lado. Me miró y yo esperé.
-Ahora, mientras se duerme quiero preguntarte algo.-dijo poniéndose un poco de lado para que le mirase de frente.-¿No has notado nada nuevo en mí?
Me sorprendí cuando me preguntó eso, porque estaba claro que no lo había notado. Le miré el pelo, la cara, los ojos y la ropa.
-No está en mi cara ni en mi ropa.-dijo viendo lo que miraba.-Busca en mis brazos y en mis tatuajes.
Me incliné un poco sobre él para buscar en sus brazos detenidamente. Primero miré su brazo izquierdo, y al no ver nada pasé al derecho. Miré el retrato de Hailie y después me fijé en las flores que había debajo. Cuando me di cuenta que algo había cambiado, le miré a los ojos.
-¿Lo has visto ya?
Era un detalle minúsculo y era normal que no lo hubiese visto, pero me había hecho la persona más feliz del mundo. Antes había un corazón con los nombres de Marshall & Kim dentro de él. Ahora el corazón estaba relleno y no había rastro de ningún nombre.
-¿Qué te parece?-preguntó sacándome de mis pensamientos.
-No sé que decir.-dije sonriendo.-Evidentemente me gusta pero, no sé...
-¿Qué pasa?
-¿Por qué te lo has borrado?-pregunté pasando el dedo por encima.
-Bueno, creo que después de todo lo que has pasado por mi culpa, te mereces más respeto por mi parte.-dijo seriamente.-Te quiero a ti, y no a ella.
Me apoyé por completo en el respaldo del sofá sonriendo, subiendo una pierna a sus piernas. Seguí acariciando el gatito sonriendo.
-¿Puedo decirte algo?-pregunté viendo como asentía.-Creo que si ahora mismo, por alguna razón, tuviéramos que separarnos, me moriría.
Suspiré intentando tragarme las ganas de llorar, pero sin querer me emocioné. Me llevé una mano a la cara para taparme mientras que con la escayolada sujetaba al gatito como podía.
-Oh...
Marshall me abrazó y me apoyé en su pecho para llorar.
-Eres todo para mí.-dije abrazándole.-Te quiero tanto que me duele todo cuando no estoy contigo. Eres como mis ojos, mis oídos, mi voz...
-Sí, sé a lo que te refieres.-dijo apoyando su cabeza en la mía.-Yo nunca imaginé que me volvería a enamorar de otra mujer, y aún menos tan joven.
Me quité las lágrimas de la cara y me tranquilicé. Hacía tanto que no lloraba de alegría que me parecía estúpido llorar por estar feliz.
-Al principio me daba hasta vergüenza.-dijo riéndose.-La primera vez que te miré con ojos de deseo me sentía tan culpable que le dije a Paul que me negaba a cantar contigo.
Levanté la cabeza para mirarle por lo que acababa de decir.
-¿Cuándo fue eso?
-En el show de Letterman, cuando cantaste conmigo y con Jay para promocionar nuestros discos, te pedí que en los premios MTV cantases conmigo ¿te acuerdas?
-Sí, que yo al principio no estaba muy convencida porque no quería dar muchas vueltas en avión debido a que después de los conciertos en Detroit y Nueva York volvería con Nick a su tour.
-Sí, algo así me dijiste.-dijo un poco molesto.-Bueno pues después de verte cantar vestida de esa forma... Sí ves el vídeo de Letterman cuando cantamos juntos, parece que huyo de ti y apenas te miraba. Siempre lo hacía cuando tú no mirabas.
Suspiró y se tranquilizó al recordarme.
-Pero si no iba provocativa.-dije recordando lo que llevaba ese día.
-Ese es el problema, que me empezaste a gustar no solo porque estuvieses buena, si no porque me estabas pareciendo una chica bastante simpática.-dijo abrazando.-Algo que pocas veces me había pasado.
-Y luego en los premios MTV me miraste de una manera al final de la canción...-dije recordando la conversación que tuve con Ana.-Mi amiga Ana me dijo que tú me mirabas con otros ojos que los de un compañero de profesión.
-Es que cuando me abrazaste de esa manera y te vi tan cerca, me dieron unas ganas de besarte.-dijo mordiéndose el labio.-Estabas guapísima.
Miré hacia el gatito, que estaba acurrucado en mi regazo.
-Guau, ¿viene desde tan lejos?-pregunté sin mirarle.-¿Por qué no me dijiste nada? Sí me lo hubieras dicho, hubiésemos perdido aún menos tiempo.
-¿Qué te dijese algo?-preguntó riéndose.-¿Ni si quiera te acuerdas como reaccioné cuando grabamos tu video? Fui un auténtico idiota.
Fruncí el ceño al recordarlo.
-Sí, recuerdo que fuiste bastante bipolar. Cuando te besé, fue cuando me empezaste a gustar de manera sexual.
-¿De manera sexual?
-Sí, porque siempre he sido una gran fan tuya, y besarte fue algo que me hizo desearte más allá que como una fan.-dije casi avergonzada.-Creo que desde que mi hermano me ponía tus canciones te he comprendido perfectamente, aunque fuese una niña pequeña.
-¿En serio?-preguntó riéndose.-¿También me entendías cuando me metía con Britney Spears y demás?
-Bueno, me parecería gracioso.-dije encogiéndome de hombros.-Sé que si yo hubiese sido de tu época te hubieses metido conmigo, pero no me lo hubiera tomado tan en serio.
-No, no creo.-dijo Marshall negando con la cabeza.-Yo siempre me he metido con la gente porque han dicho algo sobre mí que no me ha gustado, o han hecho algo que no me ha gustado. Pero sé que tú hubieses sido diferente, sé que no me hubiese metido contigo porque no eres comercial como la mayoría de las cantantes. De alguna forma me recuerdas a mí.
Abrí los ojos sorprendida.
-Sí, me refiero al hecho de que los dos somos blancos firmados por negros, cantamos un tipo de música que supuestamente no es para nosotros, ambos hemos tenido pérdidas importantes en nuestras vidas, nos sacrificamos por nuestra familia para que tengan una vida mejor... Estaba claro que teníamos que estar hechos el uno para el otro.
Me reí al oír el tono con el que lo dijo.
-Sí, la pena es la edad.-dije comprobando que el gatito estaba dormido.
-Bueno, deja de quejarte. Al fin y al cabo estamos juntos.
Me cogió del cuello y me besó.
-Escucha, no quiero forzarte a hacer nada si no quieres, solo era una broma.-dijo serio.-Lo que no era una broma es que tengo ganas de ti.
-Lo siento pero no.-dije seriamente.-La verdad es que estoy bastante cansada y no me apetece hacer nada, solo quiero estar aquí sentada contigo.
Se me quedó mirando unos segundos, pero luego sonrió intentando disimular que en realidad estaba esperando otra cosa.
-Vale, entonces descansemos.-dejó caer la cabeza en el respaldo, resignado.
Comencé a reírme mirándole.
-Marshall, disimulas muy mal.-dije cogiendo al gatito con la mano buena.-Ayúdame a levantarme, anda.
Me acerqué al borde del sofá y esperé a que él me empujase. Cogí impulso mientras él me agarraba del trasero. Caminé hasta la caja que había dejado encima de la mesa y metí al gatito en ella. Observé que tenía una pequeña toalla debajo para que estuviese más cómodo. Le observé unos segundos más y cerré la caja para darme la vuelta. Él me estaba mirando serio.
-Haría cualquier cosa por ti.-dije acercándome a él.-Aunque esté enferma, tenga un brazo escayolado y sea más pronto de lo normal, todavía tengo fuerzas para acostarme contigo.
Me senté encima suya a horcajadas.
-Estoy cansada e verdad, así que te dejo que mandes tú hoy.
Intenté ponerme aún más cerca abrazándole. Subió sus manos por mis piernas hasta mi cintura para pasar a mi parte delantera.
-¿Por qué eres tan mala conmigo?
Intenté ocultar mi sonrisa, pero era algo imposible.
-¿Sólo me puedes hacer tu de rabiar?-pregunté antes de besarle.
Bajé las manos por su pecho para apretarle sus músculos, después bajé a su cinturón e intenté desabrochárselo, pero me paró las manos.
-Vamos a hacer lo que yo diga ¿no?-preguntó mirándome.
Asentí con la cabeza mirándole.
-Entonces quítate los pantalones y la sudadera.
Sonreí divertida mientras me levantaba para hacer lo que me dijo. Me quité las zapatillas primero y después me quité el pantalón. Me desabroché la sudadera y la tiré al otro sofá que había al lado.
-¿Llevas otro pantalón debajo?-preguntó riéndose.
-¿Sabes el frío que hace aquí en Detroit?-pregunté defendiéndome.-Puede que tú aguantes el clima, pero yo no estoy hecha para este tipo de frío.
Me cogió de la muñeca y tiró de mí. Me tumbó en el sofá y se puso sobre mí para meterme mano.
-¿Puedo tocarte yo?-pregunté con los brazos abiertos para que sus manos me siguieran explorando.
-Primero déjame disfrutar lo que hace mucho que no veo.-dijo obligándome a quitar la camiseta para dejarme en sujetador.-Madre mía...
Me besó mientras me apretaba fuertemente el pecho a la vez que yo abría las piernas para tenerle más cerca. Me metió las manos por debajo de la espalda para desabrocharme el sujetador, pero antes de quitármele del todo me crucé de brazos sujetándome el pecho.
-Llevas demasiada ropa.-dije esperando a que se la quitara.
Me sonrió y se levantó para quitarse la camiseta y el pantalón rápidamente. Después se quitó el calzoncillo y esperé a que se tumbase encima mía. Tiré el sujetador al suelo y llevé la mano a su entrepierna. Se acercó a mí y comenzó a besarme por el cuello para bajar hasta mi pecho, se dirigió a mí pecho y pegó su boca a mi pezón.
-¡Marshall!-grité quejándome.
Me llevé la mano al pecho y me lo agarré fuertemente para intentar que se me pasase el dolor.
-¿Tú sabes que si muerdes haces daño?-pregunté enfadada apartándole.
-Lo siento, me he dejado llevar.-dijo quitándome la mano para ver si me había hecho algo.-Ha sido sin querer.
Me miré y vi que lo tenía un poco rojo, pero él se volvió a acercar y esta vez me besó dulcemente. Yo me relajé y me coloqué mejor en el sofá mientras bajaba por mi tripa hasta mis piernas, me agarró del tanga y me lo quitó tirando bruscamente de él. Después volvió a abrirme las piernas para introducir su cabeza.
-Uf...
Me llevé una mano a la cara mientras que con la otra me agarraba al sofá.
-¿Vas a hacer lo que yo quiera?-preguntó desde abajo.
Asentí con la cabeza sin poder responder.
-Respóndeme.
-Sí.-dije con un hilo de voz.
Se levantó del sofá agarrándome de las manos para sentarse él y que yo me sentase encima.
-Vamos.-dijo dándose golpecitos en las piernas.-Siéntate.
Me senté otra vez encima lentamente mientras que con su ayuda me penetraba. Me mojé los labios a la vez que sus manos se ponían en mi cintura y me ayudaban a subir y bajar.
-Bésame.-dijo mirándome a los ojos.
Al parecer se había tomado demasiado en serio lo de mandar pero no me importaba, así que le cogí con las dos manos y le besé lentamente, a la vez que el ritmo que llevábamos. Marshall comenzó a ir más deprisa haciendo que gimiese de placer y cerrase los ojos, pero el ruido de un móvil hizo que los abriese mientras él paraba un segundo de empujar.
-No es mío.-dije comprobando que no era mi melodía.
-Sí, es mío, pero no lo voy a coger.-dijo volviendo a empujar.
Le miré esperando a que lo cogiera.
-¿Por qué no lo coges?-pregunté mientras seguía a lo suyo.-Puede ser importante.
-No hay nada más importante que esto ahora.-dijo abrazándome.
Me separé un poco de él para que me viese la cara.
-No me voy a ir a ningún lado si paramos un segundo.-dije riéndome.-Anda espera, que me levanto yo.
-No...-dijo Marshall quejándose.
Me levanté lentamente y me acerqué a su pantalón, que era de donde salía el sonido. Cuando lo cogí y vi quien era, contesté sonriendo.
-Hola, Paul.-dije acercándome a Marshall para sentarme encima, pero él se levantó.
-Ah, hola Natalia.-dijo Paul.-¿Está Em por ahí cerca?
-Ehh...
Marshall me puso mirando contra la pared apoyada con las rodillas en el sofá y los brazos en el respaldo mientras volvía dentro de mí.
-Uff...-dije sin poder contenerme.-Sí, pero está un poco ocupado.
-Ya me supongo con que.-dijo cabreado.-Dejar de hacer cosas mientras os hablo por teléfono, no es nada agradable.
-En realidad, ha sido idea mía contestar al teléfono porque él no quería.-dije agarrándome con una mano al sofá como podía.
-Pásamelo ya.-dijo sin querer escucharme más.
Me levanté un poco y le pasé a Marshall el móvil.
-¿Qué quieres?-preguntó de malas formas.
Volvió a recuperar un ritmo más lento, ya que con una mano era más difícil controlar la situación.
-¿Pero no me has dicho que no ibais a venir hasta dentro de un buen rato?-preguntó cabreado.
Yo me di la vuelta alarmada al escuchar aquello. No querían que nos pillasen con las manos en la masa, así que intenté separarme de Marshall pero él me cogió por la cintura con el brazo para que no me escapase.
-¿Cuánto tiempo me das?-preguntó pegando su cuerpo al mío.-Vale, adiós.
Colgó rápidamente tirando el móvil al sofá agarrándome con las dos manos.
-Has dicho que no te ibas a escapar.-dijo pegando su boca a mi oreja.
-Pero porque no sabía que venían tan pronto.-dije sin poder quejarme mucho, debido a lo que me gustaba su voz.
-Nos da tiempo todavía...
-Vamos, date prisa antes de que vengan.-dije apoyándome en el sofá otra vez.
Sonrió mientras pasaba sus manos por toda mi espalda, de arriba abajo, deteniéndose en mi último tatuaje, el atrapasueños.
-Nunca me has dicho el significado de este tatuaje.-dije empujando más fuerte.-De este, ni de ninguno.
-Cállate ya y sigue a lo tuyo.-dije girándome para mirarle a los ojos.
Se rió y se acercó para besarme mientras subía sus manos por mi tripa hasta mi pecho, que apretó fuertemente. Separé mis labios de los suyos y le miré a los ojos fijamente, para demostrarle que me encantaba lo que hacía.
-Te quiero.-dije susurrando sobre sus labios.-No me dejes nunca.
-Tranquila, eso nunca va a pasar.
Me cogió del pelo para hacerlo más deprisa. Me mordí el labio sin poder evitar gemir. La verdad es que en este momento, no podía quejarme de mi vida. Solo por el simple hecho de tenerle a él, era la persona más feliz del mundo.
() () (*)
-Es que no me lo puedo creer.-dije apoyada en una columna mirando a Rihanna.
-Tranquila.-dijo Marshall cogiéndome por el brazo para que me diese la vuelta.-No le digas nada ahora porque es su cumpleaños...
-No le voy a decir nada por eso mismo.-dije cortándole de mala manera.-Pero ahora mismo me siento como una estúpida y me quiero ir.
-Vale, lo primero de todo háblame bien.-dijo serio.-Y lo segundo, no te puedes ir porque sería lo peor que pusieses hacer ahora mismo. ¿Irte sin decir nada? Un poco sospechoso ¿no crees?
Resoplé y le cogí de la mano para entrelazar sus dedos con los míos.
-Lo siento, pero no quiero estar aquí.-dije mirándole a los ojos.-Con lo que prometía la noche, y ahora se ha ido todo a la mierda.
-Bueno venga.-dijo pasándome un brazo por los hombros mientras me obligaba a meterme hacia dentro.-Yo me lo estoy pasando bien.
-No mientas.-dije sentándome en un asiento que vi libre.-Solo estás aquí por mí.
-Sí, pero estar contigo ya es pasármelo bien.-dijo sentándose a mi lado.
Le agarré del brazo y me quedé mirándolo un buen rato. Estábamos en la fiesta de cumpleaños de Rihanna, que la estaba celebrando después de los Grammy. Marshall me había dado la sorpresa de asistir a los Grammy sin decirme nada, y cuando me senté en mi sitio y le vi detrás con Dre, fui la persona más feliz del mundo. Después, habíamos ido a la fiesta porque Rihanna había insistido en que fuese a pesar de que yo quería estar a solas con Marshall. Pero lo que yo no sabía es que había invitado a Chris Brown a la fiesta, algo que me había pillado de sorpresa.
-Deja de pensar ya.-dijo Marshall sacándome de mis pensamientos.-Se supone que hoy es una buena noche para ti ¿no?
-Se supone.-dije encogiéndome de hombros.-Me siento fatal, como si mi esfuerzo no hubiese servido de nada, como si todo el apoyo que la he dado hubiese sido por nada...
-Vale, para.-dijo cogiéndome de la mano.-No me gusta que estés triste, porque si no me vas a poner triste a mi también.
Le miré y vi como sacaba morros para ponerse triste. Sonreí mientras él bebía un trago de su Coca-cola Light y se acercaba a mí para besarme.
-Estás muy guapa esta noche.
Me besó en los labios y yo le agarré del cuello para que no se escapara.
-Pero bueno, ¿qué está pasando aquí?
Me separé de Marshall y miré hacia la persona que nos había interrumpido.
-¿Por qué no dejas a mi hermana que se venga conmigo a bailar un rato?-preguntó Rihanna señalándome.-Apenas he estado con ella.
-Es toda tuya.-dijo Marshall encogiéndose de hombros.
-Rihanna, no me apetece ir a bailar.-dije sin moverme del sitio.-Estoy cansada.
-¿Qué pasa?-preguntó acercándose y sentándose en la mesita que teníamos delante.-¿Por qué me llamas Rihanna?
-¿Es tu nombre no?-dije seriamente.
-Sí pero tú normalmente me llamas Robyn o Riri.-dijo con una copa en la mano.-Pocas veces me llamas Rihanna.
-No me pasa nada.-dije intentando poner buena cara.-Solo que estoy cansada...
-¿Entonces por qué has venido?-preguntó molesta.
-Por que es tu celebración de cumpleaños y me has pedido que venga.-dije cruzándome de brazos.
-Pero para que te lo pases bien.-dijo echándome en cara que no me estuviese divirtiendo.-¿Ha bebido algo desde que habéis venido? Me refiero a alcohol.
Se lo preguntó a Marshall, que estaba callado observándonos.
-No bebo alcohol cuando estoy con él.-dije antes de que Marshall hablase.-Creía que ya sabías que él ya no bebe alcohol.
-Perdona, se me había olvidado.-dijo cortante.
Rihanna se me quedó mirando a los ojos esperando que hiciese algún movimiento que la indicase mi enfado, pero yo no la iba a decir absolutamente nada hoy.
-Riri, Chris te está buscando por el otro lado.-dijo su amiga Ella con mala cara.-Me ha dicho no se que de la canción...
Sin querer se me abrieron los ojos de la sorpresa. ¿Encima iban a hacer una canción juntos? Miré a Marshall intentando relajarme, así que me limité a apretar los dientes para no soltárselo todo. Él levantó las cejas para que me tranquilizase.
-Vale, ya sé lo que pasa.-dijo haciendo que la mirase.
Esperé a que hablase.
-¿Tú que crees que pasa?-pregunté bajando las manos a mis rodillas.
-Es por Chris.-dijo seria.-No te hace ninguna gracia que esté aquí.
-No, estás equivocada.-dije mirándola a los ojos.-No me hace ninguna gracia descubrir que mi mejor amiga me ha mentido respecto a un tema que yo lo creía de otra manera.
No quise comentar el hecho de que le había pegado una paliza porque no quería ser cruel y dura. Se quedó callada y respiró profundamente.
-No voy a decirte nada más ahora porque es tu fiesta y quiero que lo pases bien, pero cuando quieras decirme por qué me has mentido, estaré encantada de escucharte.
Miré a Marshall antes de levantarme.
-Yo me voy a ir, si tú te quieres quedar...-dije sintiendo presión en el pecho.
-No, te acompaño.-dijo dejando su RedBull en la mesa.-Vamos.
Marshall se levantó y se despidió de Rihanna, que le contestó con una sonrisa tímida. Noté como me miraba, pero yo pasé de largo. Me dolía en el alma hacer eso, pero creía que era lo que tenía que hacer para demostrarla sin palabras como me sentía.
-Por favor, no seas tan dura con ella.-dijo Ella según pasaba por su lado.-Te comprendo perfectamente, pero intenta no dejarte llevar.
Suspiré y la sonreí.
-Si te pregunta, dila que estoy abiertahablar con ella en cualquier momento, pero que estoy decepcionada.
Ella asintió, así que me di la vuelta y seguí a Marshall, que me miraba preocupado.
-¿Estás bien?
-Vámonos de aquí.-dije agarrándome a su brazo.-Necesito salir ya.
Marshall me agarró fuertemente de la mano para poder salir de la discoteca sin echar una lágrima.