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Vida en Hollywood — capítulo 56
Estaba consciente, lo sabía. Ya no esta soñando porque podía sentir mi cuerpo y lo sentía bastante pesado. No tenía ganas de mover ninguna parte de mi cuerpo, pero pensé que alomejor era necesario hacer alguna señal de que estaba bien, aunque no fuese a abrir los ojos todavía. Podía intuir lo que había pasado y por qué me encontraba en esa situación, pero aunque fuese un poco egoísta por mi parte, quería tener los ojos cerrados un poco más. Noté como alguien tenía mi mano cogida y no me la soltaba, así que ordené a mi cerebro que apretase esa mano un poco. Ni siquiera hice mucha fuerza porque no podía, pero fue suficiente para poner en alerta a quien se encontrase a mí alrededor. De repente me entraron unas ganas tremendas de toser, así que simplemente tosí, pero sentí como algo me impedía que mi aire saliese de una forma normal. No le di importancia y seguí con los ojos cerrados. Supuse que sería la mascarilla que me ponían cada vez que me daba un ataque de asma.
No sabía cuanto tiempo había pasado desde que había recuperado la conciencia y había seguido durmiendo, pero estaba empezando a notar el dolor en todo el cuerpo. Moví la cabeza un poco hacia el lado derecho y suspiré fuertemente.
-¿Natalia?
Su voz hizo que moviese la mano y la apretase para reconocer su mano también.
-¿Me oyes, cariño?
No pude evitar sonreír al oír la palabra cariño de sus labios. Giré la cabeza en la dirección en la que venía la voz e intenté abrir los ojos. Él volvió a apretarme la mano para darme un poco de fuerzas. Cuando por fin pude abrir los ojos, le vi inclinado sobre mí.
-Marshall.
Oí mi voz, la cual estaba rasposa y seca por el tiempo que llevaba sin hablar y sin que nada me refrescase la garganta. Intenté aclararme la garganta pero comencé a toser.
-Cuidado.-dijo agarrándome la mano fuertemente.-No fuerces la garganta.
Levanté la otra mano y me quité la mascarilla que llevaba como pude para toser sin que nada me lo impidiese. Él me miró con aprensión esperando a que terminase de toser. Respiré profundamente y volví a mirarle para observarle mejor.
-Póntela.-dijo subiéndome la mascarilla a la boca otra vez.
Le dejé que me la pusiera mientras le miraba a los ojos. Me pasó la mano por la cabeza y me acarició el pelo a la vez que me fijaba en que estaba bastante serio. Tenía los ojos un poco rojos y llorosos.
-¿Por qué lloras?-pregunté entrelazando sus dedos entre los míos.
Tragó saliva después de suspirar, se abalanzó sobre mí y pasándome los brazos por debajo de la espalda me abrazó. Apoyó su cabeza en mi pecho y se quedó allí quieto sin decir nada. Esperé un rato sin saber que era lo que pasaba, y simplemente le oía sorberse la nariz.
-¿Estás bien?-pregunté lentamente.
-No vuelvas a hacerme esto.-dijo sin levantar la cabeza.-Por favor, si te pasa algo más, simplemente dímelo.
-Pero...
-Te juro que te llega a dar algo más fuerte y me muero.-dijo ahora mirándome a los ojos.- ¿Por qué no me has dicho que tienes problemas?
-¿De qué estás hablando?-pregunté haciendo que se levantara para mirarle mejor.-Solo tengo asma.
-¡Pero no sabía que te tomabas medicación!-dijo enfadado.- ¡No sabía que dependiendo del esfuerzo que hicieses te podías desmayar debido a la falta de oxígeno!
-Marshall, no es tan serio.-dije intentando tranquilizarle.
-Sí, sí que lo es.-dijo interrumpiéndome.-Llevas tres días en cama durmiendo.
-¿Tres días?-pregunté alarmada. Nunca había estado tanto tiempo durmiendo por el asma.
-Sí, con ese oxígeno puesto porque apenas podías respirar por ti misma y con medicación por vena.-dijo quitándose una lágrima de la cara.-Me lo tenías que haber dicho.
-Lo siento.-dije viéndole así.-Lo siento mucho, no pensé que iba a ser tan fuerte esta vez.
-No es excusa.-dijo mirándome a los ojos.
Desvié la mirada para no verle la cara e intenté girarme un poco en la cama hacia el lado opuesto de donde estaba él, pero apenas tenía fuerzas.
-¿Qué intentas?-preguntó Marshall bajando la barra de seguridad de la cama.
-Lo siento.-dije sin contestarle.-No quería asustarte.
-Ven.-dijo dándome golpecitos en la espalda.
Seguí ignorándole, así que optó por subirse a la cama conmigo para abrazarme por la espalda.
-¿Por qué te escondes?-dijo pegando su boca a mi oído.
-Porque estoy avergonzada de mi misma.-dije notando escalofríos en mi cuerpo al tenerle tan cerca.-Siento habértelo hecho pasar mal...
-Casi me muero.-dijo abrazándome más fuerte.-No quiero vivir sin ti.
-No digas eso.-dije enfadándome.-Eres demasiado valioso en el mundo como para morir por mí.
-Lo haría cuando hiciese falta, en cualquier momento.-dijo ahora acurrucándose contra mí.
Intenté volver a darme la vuelta para tenerle de frente y ver su preciosa cara con detalle. Coloqué mejor la vía para que no me hiciese daño y suspiré cuando por fin con su ayuda conseguí mirarle a los ojos.
-Incluso en sueños te he echado de menos.
-He estado contigo todo el tiempo.-dijo repasándome la cara con la mirada.-Me encanta verte con los ojos abiertos.
-¿James y mis hermanos?
-Les ha llevado al colegio.-dijo con su mano en mi cintura.-Han venido a verte un par de veces porque insistieron mucho, pero James no quería que estuviesen mucho por aquí.
Me acerqué más a él respirando profundamente para quitarme la mascarilla.
-No te la quites...
-Quiero besarte.-dije ahora con la mano en su cara.- ¿Me dejas?
No le veía muy convencido, pero en cuanto puse mis labios en los suyos rápidamente me siguió el rollo.
-Te necesito en mi vida.-dijo después de ver que yo ya no podía más.-Quédate conmigo para siempre.
Volví a ponerme el oxígeno en la boca y me acurruqué entre su hombro y su cuello.
-Para siempre, mi chico.-dije cerrando los ojos.
Me pasó los brazos alrededor y no me preocupé de nada más, nada más que de escuchar su corazón latir.
() () ()*
-Bueno, siguiente pregunta. ¿Disfrutaste cantando en la SuperBowl?-dije mirando el folio que Tom me había dado.- ¡Fue fantástico! Una de las mejores experiencias de mi vida, algo que nunca olvidare, sobre todo por haber tenido a Slash tocando la guitarra conmigo.
Cogí el móvil para ver lo que la gente ponía en twitter por mi chat en vivo que estaba haciendo ahora mismo.
-Está siendo un año increíble para mí tanto en lo profesional como en lo personal, y creo que nunca en mi vida he estado mejor.-dije viendo preguntas.-Por cierto, si queréis seguir mandándome preguntas porque las vuestras no estén en esta hoja-levanté el folio para que lo vieran.-podéis seguir haciéndolo por twitter.
-¿Cómo se siente la dueña de la discográfica más rentable de todos los tiempos?-dije leyendo otra pregunta.-Bueno, si te refieres al hecho de que tengo a Dakota Vison, Bruno Mars y Jessie J., son lo mejor que podría tener. Las respuestas que tuvieron cada uno de ellos con sus discos fue increíble y el hecho de que los tres estén en mi discográfica, es un sueño hecho realidad. De momento no tengo pensado firmar a más personas, con lo que somos estamos bien, pero bueno. Supongo que nunca se puede decir nunca.
Alguien abrió la puerta del cuarto donde me encontraba, y al verle sonreí.
-Siguiente pregunta.-dije mirando el papel.-Enhorabuena por tus 7 premios Grammy. ¿Cómo se siente ser la mujer más joven que más Grammys tiene? Por cierto, me encantó tu actuación en esos premios y en los Brit Awards.
Dejé el folio en la mesa todavía sonriendo.
-Ya he comentado muchas veces que para mí el hecho de estar simplemente nominada es un honor, porque mi música son mis pensamientos y emociones, y que te premien por expresar eso es algo que no tiene precio.-dije intentando concentrarme en lo que estaba haciendo, algo un poco difícil.
Volví a mirar hacia detrás de la pantalla. Tom estaba a lo suyo, leyendo el periódico, mi primo Eduardo estaba con el móvil sin hacerme caso con Shasa, mi gata, entre sus piernas y Marshall que acababa de entrar, me estaba haciendo muecas para que me riese.
-¡Vale ya!-dije señalándole.-Así no puedo trabajar.
-Está bien, te ayudaré.-dijo encogiéndose de hombros y pasando delante de la cámara.
Abrí los ojos al verle ponerse a mi lado, Tom levantó la cabeza para ver lo que pasaba y Edu siguió a lo suyo.
-¿Qué pasa, idiotas?-dijo agachándose a mi altura.
-Vale, aquí no digas palabrotas.-dije avisándole.-Y aún menos insultes a nadie.
-Sabes que es de broma.-dijo caminando hacia una silla para sentarse a mi lado.-Hoy estás más guapa de lo normal.
Le miré de reojo intentando no ponerme colorada. Tom siguió a lo suyo.
-Está bien...-dije riéndome.-Vamos a hacer como si él no estuviera aquí.
-¿Por qué?-preguntó intentando estar serio.
-Me encanta tu nuevo vídeo "We found love", y la canción es increíble.-dije leyendo el papel que tenía delante.- ¿Por qué dirigiste tú el vídeo y a quien va dirigida la canción?
-Esa es una buena pregunta.-dijo Marshall haciéndose el interesante sabiendo ya la respuesta.
-Dirigí el vídeo porque era una canción muy personal. Normalmente cuando escribo una canción ideo en mi cabeza como podría ser el videoclip, y en esta lo tenía bastante claro. Puede que a la gente le parezca un poco fuerte, pero solo es una historia que yo me he imaginado en la cabeza y que pude que se parezca o no a la vida real. Y el hecho de que lleve 20 semanas en el número uno solo me hace aún más feliz...
-¿Y para quién va dirigida?-preguntó Marshall mirándome.
Entrecerré lo ojos porque no quería decirlo.
-Solo me aseguro que tus fans sepan todo lo que preguntan.
-Tú lo sabes y eso es suficiente.-dije buscando más preguntas en el móvil.
-No me acuerdo.-dijo serio.
-Oh, por favor.-dije intentando no reírme.-No me hagas decirlo en voz alta.
-Dilo.
-Mmm... La escribí... pensando en ti.
Marshall se acercó y me abrazó. Yo me dejé abrazar.
-No seas tan malo conmigo delante de la gente.-dije en voz baja.
-Bah, sabes que en el fondo te quiero.
Sonreí volviendo a mirar el móvil, pero de repente me sonaron las tripas.
-Uy...
-¿Tienes hambre?-preguntó mirándome.- ¿Quieres que te haga algo?
-¿Qué me puedes hacer?
-Eh... Cereales... Caviar...
-¿Caviar?-pregunté seria.- ¿Cómo cocinas caviar?
-No lo sé, pero cocino caviar ¿vale?
-Bueno, lo dudo mucho...-dije riéndome.
-Si no quieres caviar, hay otra cosa que puedes comer sin que haga falta ni siquiera cocinarla.
Le miré unos segundos a los ojos en silencio mientras él me miraba a mí.
-¿Por qué tienes que ser tan... sucio?-dije intentando buscar un adjetivo que no fuera "salido".-Fuera de aquí...
-¡Vale, vale!-dijo mientras le empujaba.-Ya me cayo.
Notaba como me había puesto colorada por lo que había insinuado.
-¿Quieres que te ayude?-dijo Marshall mirando mi móvil para cambiar de tema.
-Bueno.-pregunté seria.- ¿Sabes utilizarlo?
-No me subestimes.-dijo cogiéndome el móvil de mi mano.-No puede ser tan difícil.
Cogí el papel y seguí contestando preguntas.
-Sabes que entre Rihanna y tú siempre ha habido rumores de que os habíais liado y que estuvisteis saliendo juntas. ¿Alguna vez has pensado en Rihanna en más que como una amiga?-levanté la mirada y miré a la cámara.-Dejemos una cosa clara: Rihanna está buena, y si tuviese pene no me importaría acostarme con ella.
Marshall levantó la cabeza al oír aquello.
-¿Te gustan las mujeres?
-No, no creo que me gusten porque prefiero los tíos, pero sí que puedo diferenciar cuando una mujer está buena y cuando no, sin que me importe decírselo a los demás.
-¿Alguna vez le has metido mano a Rihanna?-preguntó Marshall.
-Bueno, depende de lo que llames meter mano.-dije encogiéndome de hombros.-He besado a Rihanna y no me dio nada de asco... De hecho fue todo lo contrario.
-Vale...-dijo él volviendo al móvil para pasar del tema.-No me importa.
Volví a responder preguntas sonriendo por su reacción hasta que Marshall me dio un codazo para que mirase algo.
-Bueno, la gente pregunta mucho lo mismo y creo que ya no puedo ayudarte, así que debería irme.
Miré el móvil cuando me lo lanzó a la mano y vi esa pregunta otra vez. Enfadada ya con el mismo tema que sacaban una y otra vez, decidí contestar mientras Marshall salía de la vista de la cámara.
-Ya sé que Nick Jonas ha roto con su novia, pero no me importa.-dije siendo sincera.-Lo único que quiero es que sea feliz porque yo ya lo soy con la persona con la que estoy ahora mismo.
Marshall se sentó con Edu, pero éste le dio a Shasa y se fue de su lado. Suspiré intentando no ponerme de los nervios.
-Quiero a Marshall y eso nadie lo va a poder cambiar. Así que volvamos a lo que estábamos...
Edu me miró de reojo y se sentó en otro sofá que había más lejos.
-¿Dónde estás ahora mismo?-dije mirando una pregunta en el móvil.-Estoy en Detroit, en el estudio de Eminem. Acabo de volver de hacer la campaña "Move your body" en un colegio y para no tener que volver a Nueva York a hacer el chat, él me lo ha ofrecido.
De repente Tom miró el reloj y mirándome de reojo me hizo una señal para ir despidiéndome a la vez que se levantaba.
-Bueno chicos, ha sido un placer para mí compartir esta media hora con vosotros.-dije mientras Marshall se levantaba y ponía a Shasa en el suelo para que viniese a mí.-Shasa os dice adiós.-dije levantando la patita de la gata.-¡Adiós, os quiero!
Apagué la cámara como Tom me había indicado, y me levanté para dirigirme hacia Marshall.
-No seas tonto ¿eh?-dije dándole un beso en los labios.-Te quiero a ti.
-Lo sé, pero llegan a ser un poco pesados.-dijo abrazándome.-Parece que él nunca va a salir de nuestras vidas.
-No te equivoques, él ya está fuera de nuestras vidas.
Dejé a Shasa en el suelo y le besé en los labios, algo que le hizo sonreír.
-Natalia, tenemos que irnos.
Oí la voz de Edu y lentamente le miré enfadada.
-Sí, deberíamos ir a recoger a Laura y Dani.-dije separándome de Marshall.
-¿Y si nos quedamos aquí un poco más y vamos más tarde?-dijo Marshall sonriendo.
-No.-dijimos Edu y yo a la vez.
Le volví a mirar entrecerrando los ojos sin saber a que venía tanta bordería.
-Está bien, Edu y yo vamos al coche ¿vale? Mientras tú recoges esto ¿te importa?-dije mientras cogía mi bolso.- ¿Dónde está Tom?
-Se ha ido a la otra habitación con Paul, tenía que hacer no se qué.-dijo Edu.
Con Shasa y el bolso en la mano me dirigí hacia Edu y le empujé hacia la salida de mala manera.
-¿Qué se supone que te pasa?-pregunté caminando hacia la salida.
-Nada, simplemente me quiero ir de aquí.-dijo encogiéndose de hombros.
-Mira, te he traído aquí para que vayas aprendiendo lo que vas a tener que hacer durante mucho años si quieres seguir conmigo.-dije seriamente.-Tu padre me lo dejó bien claro: enséñale como va a trabajar el resto de su vida para ver si no quiere estudiar nunca más.
-No seas pesada.-dijo mirando su móvil.-Vámonos y punto.
Fruncí el ceño enfadada y sin pensármelo dos veces le quité el móvil de la mano.
-¿Qué haces?-dijo Edu enfadándose.-¡Dame el móvil!
-Te recuerdo que soy yo quien paga tu factura de teléfono y eso conlleva que te pueda quitar el móvil cuando quiera.-dije alejándome de él.
-No eres mi madre y no tienes derecho a hacer eso, así que dámelo.
-Te lo devolveré cuando me escuches de una vez por todas ¿vale?
Me metí en el coche antes de que pudiese reclamarlo otra vez. Él se sentó en los asientos traseros e intentó quitarme el móvil.
-Ni se te ocurra.-dije mirándole enfadada.-Ya te he dicho que te lo voy a devolver.
-Me da igual, lo quiero ahora.
-No insistas que sabes que no te lo voy a dar.-dije metiéndolo en mi bolsillo.- ¿Tienes algo que esconder?
-No.-dijo poniéndose el cinturón con cara de pocos amigos.
Marshall abrió la puerta del coche y arrancó rápidamente.
-Me ha dicho Tom que él vuelve mañana, así que si queréis quedaros a dormir en casa para esperarle, podéis quedaros.
-Ya sabes que por mí no hay ningún problema, pero no creo que aquí mi primo quiera quedarse.-dije señalando con la cabeza hacia Edu.
-Me da igual, como queráis.
Oírle decir aquello me sorprendió bastante, más que nada porque yo sabia que no aguantaba a Marshall y que quería estar el menos tiempo posible con él. Miré por la ventana sin saber muy bien si el hecho de que le hubiese quitado el móvil había influido para que hiciese lo que yo quisiera.
Cuando llegamos a la casa, Laura y Dani estaban jugando con Alaina en el salón.
-Hola, pequeños.
Ambos me sonrieron y se levantaron para abrazarme efusivamente, algo que me sorprendió. Ayer les dormí, pero parecía ser que me habían echado de menos. Dani se quedó agarrado de mi cuello esperando que le cogiese en brazos. Me alcé con él y fui a sentarme al sofá.
-¿Vamos a ir al colegio mañana?
Me quedé mirándole estupefacta.
-¿Alguien te ha dicho que no vayamos a ir?-pregunté mirándole a los ojos.
-No, pero como sé que quieres estar con Marshall...-dijo sonriendo.-Podríamos saltarnos un día de clases.
Me quedé con la boca abierta sin saber que decir.
-No es mala idea.-dijo Marshall sentándose a mi lado en el sofá.-No es que apoye que no vayan al colegio, pero si puedo tenerte un día más conmigo antes de que te vayas de gira, lo agradecería muchísimo.
-No sé.-dije poniendo mala cara.-No me gusta que falten a clase.
-Vamos.-dijo Laura apareciendo de repente con Alaina.-Por favor.
-Si queréis que me quede con ellos un rato más, no me importaría.-dijo Alaina sentándose en el sillón.-Nos llevamos bastante bien y lo hemos pasado genial este rato.
Me quedé mirándoles como si se hubiesen puesto de acuerdo a mis espaldas.
-No sé, voy a preguntar a Edu.-dije apartando a Daniel de encima mía.-Ahora vengo.
Me levanté y caminé hacia la entrada sin verle.
-¿Sabéis donde está?-pregunté desde la entrada.
-Me ha dicho que subía al baño de arriba.-me contestó Alaina.
Subí las escaleras lentamente y me dirigí al baño, el cual tenía la puerta abierta. Volví en mis pasos para ir buscándole por las habitaciones, hasta que llegué a una que estaba cerrada, la de Hailie. Cuando fui a llamar a la puerta, oí como charlaban dentro de la habitación. Con la mano en alto, me quedé escuchando.
-Tenemos que decírselo.-dijo la voz de Hailie.-Se van a dar cuenta, y es peor que nos pillen a que se lo digamos nosotros.
-Pero si se lo decimos no lo aceptaran.-dijo Edu.-Ten en cuenta que somos casi familia.
-No somos familia ni nada.-dijo Hailie.-Mi padre está saliendo con tu prima, no nos toca ni de lejos.
Me llevé la mano a la boca al darme cuenta de lo que estaban hablando. ¿Cómo no me había dado cuenta antes? Me alejé un poco de la puerta y me poyé en la pared sin hacer ruido, sin saber si quería seguir escuchando lo que decían o no.
-Podemos intentarlo.-dijo Hailie.-Puede que les cueste entenderlo, pero sé que Natalia nos apoyará al final.
Me metí la mano en el bolsillo rápidamente y saqué el móvil de mi primo. No debería cotillear en su móvil, pero esta era una situación de emergencia y tenía que saber con exactitud lo que pasaba antes de decirles nada. Desbloqueé el móvil y la primera página que me salió fueron unos mensajes, una conversación con Hailie. Respiré profundamente al ver lo que ponía en el mensaje: "Estoy intentando convencerlos para ir directamente hasta tu casa y así tener más tiempo para nosotros. Estoy deseando verte." Retiré la mirada de la pantalla del móvil sin saber que hacer. Estaba enfadada porque se habían estado viendo a escondidas, pero estaba cabreadísima porque ahora es como si fueran familia. Estaba claro que como mucho eran primos lejanos y que en realidad no eran familia por así decirlo, pero estaba mal. Y ni siquiera quería pensar en como reaccionaria Marshall al enterarse.
-No nos pueden decir nada.-dijo Edu.-Ellos no son la pareja más típica que te puedas encontrar hoy en día, la edad que se llevan...
-No digas eso porque no tienes razón.-dijo Hailie.-El amor no tiene edad, y ellos lo han demostrado.
-No te enfades.-dijo Edu.-Anda ven aquí.
Sabía lo que iba a suceder, así que me acerqué corriendo a la puerta y la abrí de golpe. Les vi con los labios juntos y no pude más que quedarme parada con la mano en el pomo de la puerta. Ellos se separaron rápidamente y me miraron.
-¿No sabes llamar a la puerta?-preguntó Edu en su línea, siendo igual de simpático que siempre.
Me llevé la mano a la cabeza para apartarme el pelo y caminé hasta ellos.
-¡¿Cómo que si no sé llamar a la puerta?!-pregunté acercándome a ellos.- ¿Es que os habéis vuelto locos?
-No chilles, por favor.-dijo Hailie levantándose con un dedo en los labios.-Esto tiene su explicación.
-¿Qué explicación va a tener nada más que nos habéis estado engañando durante mucho tiempo?-pregunté alzando la voz.-Acabo de leer el mensaje que le has enviado antes a Hailie y no quiero ningún tipo de explicación.
-¿Qué has hecho qué?-gritó Edu levantándose.-Dame el teléfono ahora mismo.
-No te voy a dar nada hasta que me digas desde hace cuanto tiempo os estáis viendo.-dije intentando cruzarme de brazos.
-Dámelo.-dijo Edu intentándome quitar el móvil de la mano.
-Aléjate.-dije empujándole.
-Vale, tranquilos.-dijo Hailie poniéndose en medio.-Desde hace un par de meses o así nos estamos conociendo mejor.
-¿Conociendo como? ¿A través de la boca?-pregunté irónica.-Porque si es así creo que os conocéis bastante bien ¿no?
-Natalia, por favor.-dijo Hailie poniéndose un dedo en los labios otra vez.
-De todos modos, ¿qué quieres que haga yo mientras tú estás con tu novio compartiendo tantos momentos felices en vuestro mundo ideal?-preguntó Edu.-Hailie es más o menos de mi edad y es la única que me entiende.
-¿Por qué le odias tanto?-pregunté enfadada.- ¿Es porque si yo no estuviese con él, tú estarías con Hailie?
Se quedó callado mirándome.
-Pues no es así, Edu.-dije seriamente.-Sin él, tú y yo no estaríamos en esta casa, así que deberías mostrarle un poco más de respeto.
-Natalia, no te estoy pidiendo que compartas nuestra decisión, simplemente que la respetes.-dijo Hailie.-Yo le quiero...
-No digas eso tan rápido.-dije sinceramente.-La vida da muchas vueltas, sobre todo cuando somos tan jóvenes.
-Quiero decírselo más adelante a mi padre, no me quiero esconder más y necesito tu ayuda.
-No puedo ocultarle a tu padre lo que he visto Hailie.
-¿Qué has visto?
La voz de Marshall me asustó, al igual que a los demás que no le esperaban para nada. Le miré a los ojos sin saber qué hacer, pero su mirada me delató lo cabreado que estaba. Sin duda, sabía con seguridad que nos había escuchado. O por lo menos sabía de qué iba el tema.
-¿Natalia?
Suspiré mientras miraba a Hailie y a Edu. Los entendía perfectamente. Sabía lo que era que nadie diese un duro por tu relación y que dudasen de tus sentimientos, sabía lo que era que todo el mundo te juzgase por lo que habían oído y no por lo que habían visto, así que no pude decir nada. Tampoco podía mentirle a Marshall, aunque no nos hubiese oído. Todos me miraron esperando que dijese algo.
-Hailie quiere decirte una cosa, Marshall.
Marshall me miró serio y pasó su vista Hailie, que suspiró dando un paso hacia delante.
-Papá... Yo...
-A ver como lo vas a decir.-dijo Marshall.
-¿Nos has oído hablar?-preguntó Hailie.
-¿Tú qué crees?-dijo metiéndose las manos en los bolsillos.-Simplemente quiero oír como mi propia hija me dice que me ha estado engañando los últimos meses con un niñato como este.
Miré a Edu por si acaso tenía que interponerme en medio, porque fuese quien fuese mi novio, estaba segura que no le iba a dejar que hablase así de él.
-No te he engañado, papá.-dijo Hailie.-Estaba asustada por tu reacción, no sabía como decirte que le quiero...
-¿Cómo vas a querer a alguien que es como de tu familia?-dijo Marshall enfadado.-No es posible, no mientras vivas conmigo.
Conocía esa faceta suya, protector y dictador, y eso no me gustaba nada.
-Cuando le conocí no pensé que fuera el primo de tu novia.-dijo Hailie explicándose.-Simplemente un chico más...
-Pero no lo es.-dijo Marshall interrumpiéndola.-No quiero hablar más de este tema, os dejaréis de ver y punto.
-No puedes prohibirnos nada.-dijo Edu hablando por primera vez.
-¿Qué?-preguntó Marshall girándose para mirarle.
-Si quiero verla la voy a ver sea como sea, y tú no me lo vas a impedir por muy Eminem que seas.-dijo Edu frunciendo el ceño.
Avancé hacia ellos por si acaso.
-¿Me estás desafiando en mi propia casa, después de habernos engañado a mí y a tu prima y haber estado saliendo con mi hija a mis espaldas?
-Tú también has engañado a Natalia.-dijo Edu.-Estoy seguro que todavía no le has dicho que su exmarido, Nick Jonas, fue a visitarla al hospital cuando ella todavía estaba dormida.
Me quedé mirándole a los ojos, pero luego pasé a Marshall, al cual se le había puesto cara de sorprendido. Noté como me estaba empezando a cabrear, el mismo odio que sentía cuando alguien me engañaba y no me decía cosas importantes que debería haber sabido hacía mucho tiempo.
-¿Es eso verdad?
Él no me respondió, simplemente esperó a que le dijese algo. Apreté los dientes intentando no gritarle por haberme escondido algo como eso.
-Y Natalia también tiene secretos.-dijo Edu volviendo a hablar.- ¿Alguna vez te dijo que estuvo embarazada de su ex?
Volví la cara para mirarle.
-Si ese bebé estuviese aquí, ninguno estaríamos aquí.-dijo recordándome lo que le había dicho antes.
Él me miró esperando que estuviese enfadada, pero no que estuviese decepcionada. Sin pensármelo dos veces me acerqué a él y le di un tortazo, algo que debería haber hecho hace mucho tiempo. Se llevó la mano a la cara para frotarse la mejilla, cuando volvió a mirarme, vi como de arrepentido estaba.
-Cuando lleguemos a casa le vas a decir a tu padre lo que has hecho.-dije en español señalándole con el dedo.-Y después vas a hacer la maleta porque te vas con tu madre a España.
Me di la vuelta para salir de la habitación con Marshall intentándome coger por el brazo.
-¡Déjame en paz!-dije zafándome de él.
Salí por la puerta rápidamente y bajé por las escaleras. Cuando crucé por delante del salón, Alaina me llamó, pero yo seguí andando y salí hacia fuera. Intenté no pegar un portazo, pero mi cuerpo actuaba sin que yo tuviese control. Comencé a andar mientras me daba cuenta que hacía un frío increíble, así que me crucé de brazos mientras me acercaba al lago que había hacia un lado de la casa. Visualicé un banco al lado de la orilla y me acerqué para sentarme en él.
¿Cómo podía haberme hecho eso Edu? Cuando me quedé embarazada le dije que no se lo dijera a nadie porque era algo privado, y cuando perdí el bebé dijimos de no volver a sacar ese tema delante de nadie porque nadie lo sabía nada más que nosotros. Yo le había dado de todo aquí en Estados Unidos, le había defendido de su padre cuando le acusaba de ser un vago y no hacer nada, ¿y así me lo pagaba? Pero esta vez iba a ser la última, porque yo no tenía porque aguantar las tonterías de un niñato de 17 años que no tenía un mínimo de educación y respeto hacia su propia familia. Estaba harta, y aunque luego pudiese arrepentirme de mandarle de vuelta a España, esto tenía que acabar.
Y encima Marshall... Me coloqué el pelo mejor porque el aire no hacía más que descolocármelo, me froté los brazos para entrar en calor y subí las piernas al banco cruzadas. Ya no sabía que pensar. Estaba tan cansada de todo que lo único que quería era desconectar por una buena temporada. Miré el lago y la fuente que había en medio, intentando respirar profundamente y tranquilizarme. Más tarde oí los pasos de alguien por detrás pero no me di la vuelta para saber quien era. Cuando le vi delante de mí desvié la mirada hacia otro lado. Escuché como se quitaba la sudadera y me la ponía por los hombros.
-Póntela, anda.-dijo intentando abrochármela.-No quiero que te enfermes otra vez.
-¿Y tú?-pregunté viéndole que se quedaba en manga corta.
-Soy de Detroit, es mi tiempo.-dijo sonriendo.
Metí las manos por las mangas y me levanté para abrocharme su sudadera, después me senté a unos palmos suyos.
-No te vayas tan lejos.-dijo Marshall cogiéndome del brazo para arrastrarme hacia su lado.- ¿Estás bien?
-No.-dije mirando al suelo.-Me siento avergonzada de mi propio primo y de mi misma.
-¿Por qué?-dijo él pasando un brazo por detrás de mí para apoyarlo en el respaldo del banco.
-Me he dado cuenta que los grandes errores que he cometido en mi vida siempre van a volver para joderme de alguna manera. Nunca voy a poder estar tranquila, alguien siempre va a estar ahí para decirme lo que hice y así volver a traer este sentimiento de mierda, de querer desaparecer del mundo para siempre.
-No hables así.-dijo Marshall serio.-No me importa lo que te pasara en el pasado, solo quiero que tú estés bien.
-No lo entiendes.-dije cruzándome de brazos.-El quedarme embarazada fue la razón más importante para casarme con Nick.
Se quedó en silencio esperando que siguiese hablando.
-Me quedé embarazada sin querer, cuando me acosté con él por primera vez.-dije mirando al lago.-Y a él le entro el pánico, tanto que fue directamente a sus padres prometiéndoles que se casaría conmigo, incluso cuando yo ya había perdido el bebé.
Resoplé enfadada.
-Todo por ser "puro" hasta el matrimonio.-dije indignada.-Y una mierda.
-Y tú...
-No compartía para nada esa idea, pero cuando amas a una persona haces cualquier cosa por ella. Yo ya me había acostado con mi anterior novio, pero evidentemente no sabía en donde me metía cuando empecé a salir con él.
Ahora Marshall sí que me pasó el brazo por los hombros.
-Evidentemente él no me quería lo suficiente como para dejar de lado las habladurías y simplemente quererme sin necesidad de casarnos con 18 y 19 años. No me arrepiento de haberle querido, porque de algún modo me ha llevado a ti, solo me arrepiento de no haberle dicho que no quería casarme con él.
Le miré y me acercó a él para abrazarme, apoyé la cabeza en su pecho y escuché como su corazón latía.
-Siento no haberte dicho que fue a verte al hospital...
-Realmente no estoy enfadada.-dije acurrucándome junto a él.-Me hubiese gustado que me lo hubieras dicho, pero no quiero saber lo que hablaste con él. No quiero saber nada de él porque tengo más recuerdos malos que buenos con él, y no necesito saber lo que te dijo porque probablemente sea la misma historia de siempre.
-Has acertado.-dijo Marshall relajado.
Alcé un poco la cabeza y le di un beso en el cuello, haciendo que los pelos de su brazo se pusiesen de punta. Sonreí quedándome parada en su cuello.
-Oh Dios, te quiero tanto.-dijo abrazándome aún más fuerte.
Levanté la cabeza y le besé en los labios, le acaricié con una mano la cara para bajarla por su pecho.
-Quédate conmigo.-dijo mirándome a los ojos.
-¿Hoy?-pregunté sin saber a que se refería exactamente.-Por supuesto.
-No, para siempre.-dijo poniéndose recto.-Vente a vivir conmigo, quiero estar contigo el resto de mi vida y quiero que estemos juntos todo el tiempo posible.
Me puse recta en el banco yo también y desvié la mirada.
-Sé que soy un poco egoísta pidiéndote esto, pero estar aquí contigo me hace sentir la persona más feliz del mundo.-dijo cogiéndome de las manos.
-Marshall...-dije apretándole las manos.-Soy muy feliz contigo y me encantaría vivir en la misma casa que tú, porque eso significaría tenerte a mi lado siempre cada mañana, pero no puedo aceptarlo. Al igual que tú quieres estar con tus hijas, mis hermanos me necesitan, y no puedo cambiarles de sitio cada poco tiempo. Me he instalado en Nueva York y creo que va a ser por una buena temporada, su colegio es bilingüe y le doy mucha importancia al hecho de que quiero que sepan español.
-Lo sé, lo sé.-dijo apartando la mirada.-Sé que ellos son lo más importante para ti...
-Tú también.-dije dejándoselo claro.
-Ya, pero tienes toda la razón.-dijo encogiéndose de hombros.-Por intentarlo no perdía nada ¿no?
Le sonreí con tristeza al verle la cara.
-En serio, no te preocupes.-dijo abrazándome otra vez.-Supongo que algún día...
-Te prometo que algún día estaremos viviendo juntos.-dije pasándole los brazos por sus hombros para besarle.
Saborearle era una de las mejores cosas que podía hacer en el mundo, y por nada del mundo iba a dejar de hacerlo.
-Ven, quiero enseñarte una cosa.-dijo levantándose.
Comenzó a caminar hacia otro lado que no era la entrada de la casa.
-¿A dónde vamos?-pregunté pegándome a él por el frío.
-Al estudio.-dijo sin mirarme.
O sea que el tema era algo serio. Lo sabía más que nada porque él no solía bajar a este estudio, según él, le traía malos recuerdos. De cuando tomaba pastillas y antes de que su mejor amigo Proof muriese.
-Quiero que escuches algo.-dijo sentándome en un taburete dentro del estudio.
-¿Una nueva canción?-pregunté sonriendo.
-Sí, una nueva canción para ti.-dijo serio.
Me quedé parada sin moverme viendo como tocaba algunos botones y metía un CD para que se reprodujese y así poder escucharlo. Cuando la música empezó a sonar le miré a los ojos.
*"We touch, I feel a rush, we clutch, it isn't much but it's enough to make m e wonder what's in store for us.It's lust, it's torturous, you mus t be a sorceress, cuz you just did th e impossible; gained my trust. Don't play games it'll be dangerous , if you f uck me over, cuz if I get burntIma show you what it's like to hurt cuz I b een treated like dirt before ya and love is evol, spell it backwards I'll show ya.**Nobody knows me, I'm cold, walk down this road all alone .I t's no one's fault but my own, it's the path I've chosen to go, frozen as snow.I show no emotion whatsoever so don't ask me why I have no love for these mo'fuckin' hoes blood suckin' succubuses. What the fuck is up with this ,**I've tried in this department but I ain't have no luck with this.**It sucks, but it's exactly what I thought it would be like tryna start over.I got a hole in my heart, some k ind of emotional roller coaster, something I won't go till you toy with my emotions so it's over .*It's like an explosion, everytime I hold ya I wasn't joking when I told ya: you take my breath away, you're a supernova, and Imma..."
Desvié la mirada para que no viera lo que estaba pensando. "I'm a space bound rocketship and your hearts the moon, and I'm aiming right at you, right at you. 250 thousand miles on a clear night in June and I'm aiming right at you, right at you, right at you"
Me coloqué mejor en el taburete y seguí escuchando. "I'll do whatever it takes, when I'm with you I get the shakes. My body aches, when I ain't with you I have zero strength. There's no limit on how far I would go, no boundaries, no lengths. Why do we say that until we get that person that we thinks gonna be that one, then once we get them it's never the same. You want them when they don't want you, soon as they do feelings change. It's not a contest and I ain't on no conquest for no mate. I wasn't looking when I stumbled on to you, musta been fate but so much is at stake, what the fuck does it take? Let's cut to the chase, before the door shuts in your face. Promise me if I cave in and break and leave myself open that I won't be makin' a mistake.**Cuz Imma..."-le mire otra vez de reojo para comprobar que seguía mirándome.-"I'm a space bound rocketship and your hearts the moon, and I'm aiming right at you, right at you. 250 thousand miles on a clear night in June and I'm aiming right at you, right at you, right at you"
Comencé a notar como las lágrimas se agolpaban en mis ojos, así que intenté mirar hacia otro lado y disimuladamente quitármelas. "So after a year and six months, it's no longer me that you want but I love you so much it hurts, never mistreated you once. I poured my heart out to you, let down my guard, swear to God. I blow my brains in your lap, lay here and die in your arms. Drop to my knees and I'm bleedin, I'm tryna stop you from leavin'. You won't even listen so fuck it, I'm tryna stop you from breathin'. I put both hands on your throat, I sit on top of you squeazin' til I snap your neck like a popsicle stick. Ain't no possible reason I can think of to let you walk up out this house and let you live. Tears stream down both of my cheeks now I let you go and just give and before I put that gun to my temple I told you this..".-oí el disparo de una pistola y me asusté.-"And I woulda did anything for you to show you how much I adored you, but it's over now, it's too late to save our love. Just promise me you'll think of me everytime you look up in the sky and see a star cuz I'm a space bound rocketship and your hearts the moon, and I'm aiming right at you, right at you. 250 thousand miles on a clear night in June and I'm so lost without you, without you, without you."
Oí como se levantaba de la silla en la que estaba sentado, y yo rápidamente le miré disimulando. Se acercó y me cogió de las manos.
-Eres parte de mi vida ahora, y haría cualquier cosa por ti.-dijo mirándome a los ojos.-Tengo a mis chicas que son lo más importante del mundo, pero tú también eres mi chica ahora y te mereces mucho más de lo que te doy cada día. Sé que no es fácil para ti estar viajando alejada de tus hermanos para verme, por eso a partir de ahora intentaré ir más a Nueva York.
-No quiero que te alejes de tus hijas.-dije interrumpiéndole.
-Alaina y Hailie ya van siendo mayores.-dijo cogiéndome la cara con las manos.-Y Whitney también está acostumbrada a verme cada 15 días. Tus hermanos son más pequeños y necesitan más de ti. Sé lo que es criar a niños llevando un ritmo de vida estresante.
Le abracé todavía sentada en la silla mientras él me pasaba los brazos por los hombros.
-Me gusta la canción.-dije sin despegarme de él.-La última parte me ha asustado un poco, pero es preciosa.
Oí su risa a través de su pecho.
-Algunas veces sueño cosas muy raras, pero qué te voy a contar a ti ¿no?-dijo dándome un beso en la frente.
-No pensaba que me fueses a hacer una canción.-dije mirándole.-No pega contigo ¿sabes? Pareces un tipo más duro…
-Bueno, yo también tengo mi corazoncito.-dijo poniendo sus brazos sobre mis hombros.-A veces tengo la sensación de que no me comporto como un novio de verdad.
-¿Qué?-pregunté sin saber a qué se refería.
-Me refiero a que nunca te he sacado por ahí al cine o hemos ido a cenar…
-No me importa, yo solo quiero estar contigo.-dije encogiéndome de hombros.-Sé que no te gusta que te persigan y a mi tampoco, así que prefiero llevarlo como lo hacemos ahora.
-Podemos intentar ir a cenar alguna vez aquí en Detroit primero.-dijo apartándome el pelo.-Y después ir avanzando a Nueva York…
-Marshall, no quiero que te sientas incómodo.
-Te he dicho que por ti haría lo que fuera, así que no insistas.
Me levanté para ponerme a su altura y pasarle las manos por los brazos.
-¿Qué vamos a hacer con Hailie y Edu?-dije notando como sus brazos se tensaban.
-No sé que hacer, pero lo que estoy seguro que no va a pasar es que tú y yo no estemos juntos.-dijo agarrándome de la cintura.-Eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo y no voy a dejar que nadie lo arruine.
-Pero…
-Quiero hablar con Hailie seriamente y que me cuente todo.-dijo preocupado.- ¿Qué vas a hacer con tu primo?
-Bueno, le he dicho que a la vuelta iba a hacer las maletas para volver a España, pero ahora que estoy calmada no sé que hacer.-dije sinceramente.-Supongo que no único que podemos hacer es intentar comprenderles y ver como se va desarrollando la situación.
-No quiero que mi hija salga perjudicada y dolida de esta situación.-dijo Marshall serio.
-Y yo tampoco quiero que Edu lo pase mal.-dije indignándome apartándome de él.- ¿Te crees que esto lo hace por divertirse un rato?
Marshall suspiró e intentó acercarse a mi otra vez.
-¿Ves lo que nos hace esta situación?-preguntó pasándome las manos por los brazos acariciándome.-No me puedo permitir perderte a ti y a Hailie.
Chasqueé la lengua y le agarré de la camiseta para que se acercase.
-Tenemos que hablar con ellos ¿vale?-dije mirándole a los ojos.-Calmados e intentando no empeorar la situación.
Acerqué mi frente a la suya y después le besé en los labios para intentar calmarle.
-Está bien.-dijo entrelazando sus dedos con los míos.-Vamos.
Tiró de mi mano para salir por donde habíamos entrado después de apagar todas las luces mientras mi corazón iba a mil por hora deseando que las cosas se aclarasen y ser por fin una pareja normal y corriente.