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abrazando la eternidad — capítulo 11

  • ¡EDWARD! - gritó Bella, al mismo tiempo que Jacob perdía el conocimiento, haciendo caso omiso a los desesperados gritos de su hija. Su marido se volvió aturdido hacia ella, su rostro roto de dolor, sintiéndose completamente impotente ante el hecho de que Jacob, Jacob Black, el sarcástico, alocado, despreocupado y joven Jacob Black al que tanto había aprendido a apreciar, se apagaba como una vela delante de él sin que pudiera hacer absolutamente nada para evitarlo. - ¡JAMES!

El vampiro abrió los ojos en un gesto de sorpresa, y sólo tardó una milésima de segundo en comprender a qué se refería su esposa. Sin pensarlo dos veces, Edward se abrió paso bruscamente entre los lobos y se agachó junto al brazo derecho del muchacho. Sin perder un segundo, apoyó los labios en la herida y comenzó a succionar a gran velocidad.

Nessie abrió los ojos de par en par, y una suave luz de esperanza se instauró en ellos, más allá de las lágrimas. Conocía la historia de James, aquél vampiro rastreador que eligió como presa a su madre cuando aún era humana. Bella le había contado muchas veces la forma en que la salvó Edward, succionando el veneno del vampiro de su herida como si la hubiera mordido una serpiente de cascabel.

  • ¿Por qué no se me habrá ocurrido antes? - susurró Carlisle, y su voz denotó rabia, cosa que Nessie no había oído nunca en la voz de su abuelo.

  • Por favor, que no sea demasiado tarde, por favor… - susurraba Bella una y otra vez, como un mantra interminable. Lo único que se oía en el bosque. Los lobos habían dejado de gemir, y miraban expectantes, no comprendiendo muy bien lo que se estaba cociendo, pero sintiendo el halo de esperanza que estaba recorriendo a sus aliados. Nessie no se atrevía ni a respirar. Todos estaban pendientes del corazón de Jacob, del sonido de sus latidos, de su respiración…

Durante dos largos minutos, nada cambió. Nessie comenzó a hiperventilar, y Bella se arrastró hacia ella para ayudarla a tranquilizarse. Carlisle, inclinó la cabeza en un gesto de dolor y preocupación, mientras calculaba mentalmente la sangre que le quedaría a Jacob en el cuerpo. Edward cerró los puños, sin dejar de succionar. Seth gimoteó un poco, siendo silenciado al momento por una orden de su hermana. La palidez de Jacob se acrecentó hasta el punto de no haber diferencia entre la piel de los brazos de Nessie y la piel de su rostro. Hasta estar pálido como un muerto.

  • Es demasiado tarde… - susurró Nessie tras otro largo minuto de espera, su respiración irregular haciéndose más rápida todavía. Sin embargo, Carlisle la paró con un gesto de su mano y un gesto pensativo en la cara, inclinándose él también junto a Jacob para reconocerle. Todos dejaron de respirar, aguardando, animando mentalmente al muchacho, dándole fuerzas, deseando con todas sus fuerzas que lo superara…

Y entonces, dos segundos después, la respiración de Jacob comenzó a hacerse más profunda, menos entrecortada, menos trabajosa, más seguida. Nessie sollozó de puro alivio, y sus sollozos se hicieron más intensos cuando el corazón del muchacho volvió a tomar un ritmo casi regular. Un minuto más tarde, el color regresó ligeramente a las mejillas de Jacob, y sus labios tomaron una tonalidad más rosácea, aunque seguían demasiado pálidos. Carlisle asintió con la cabeza, con un gesto completamente concentrado, como si hubiera obtenido la confirmación de algo. Su lenguaje corporal irradiaba esta vez esperanza.

  • Eso es, Jake… - susurró Bella, acariciando la mejilla del muchacho sin dejar de abrazar fuertemente a su hija con un brazo. - Eso es.

  • Vamos, Jake… - susurró Nessie con un hilo de voz, su respiración esta vez más irregular que la del muchacho, mientras acariciaba el sedoso cabello negro del joven quileute.

Pasaron todavía varios segundos más hasta que Edward se separó de Jacob, con un gesto de profundo alivio en su rostro y limpiándose una gota de sangre rebelde que quería resbalar por la comisura de sus labios entreabiertos. Nadie fue capaz de respirar, esperando el veredicto.

  • No voy a decir que está limpio porque sabe horrible... - comenzó el vampiro, torciendo la boca en un gesto asqueado. - Pero ya no queda rastro del veneno en sus venas. - añadió, y el alivio en su voz encendió el corazón de todos los presentes. Los lobos estallaron en aullidos de gozo, y en el rostro de los Cullen, incluso en el de Rosalie, se instauraron sonrisas aliviadas. Bella volvió a estallar en sollozos sin lágrimas, soltando a su hija y abrazándose fuertemente al cuerpo de su mejor amigo, y Renesmee, por su parte, creyó que se iba a desmayar de puro alivio. Su padre se dio cuenta, y la tomó suavemente del brazo, cuestionándola con la mirada.

  • Estoy bien. - murmuró, casi sin aire en los pulmones, su voz rota por un violento temblor. - Estoy bien.

Y era cierto. Jacob se iba a recuperar. No la iba a dejar, no se iba a marchar para siempre. Se había quedado con ella.

Todo iba bien.

(que creyeron que iba a arruinar a mi pareja favorita ??)