abrazando la eternidad — capítulo 3
Tras una fructífera caza, Jacob y Nessie se habían tumbado en uno de los claros del bosque, en silencio, escuchando los pequeños sonidos que los animales creaban a su alrededor. Ninguno de los dos hablaba. Estaban muy cómodos tumbados en silencio sobre los helechos, el uno al lado del otro, disfrutando de la calmante presencia del cuerpo a su lado, dejando la mente divagar sin pararse a pensar en nada.
Conforme el sol se fue escondiendo por el horizonte, el ambiente se fue haciendo más frío. Y cuando ya las estrellas brillaban en el firmamento, Renesmee sufrió un escalofrío. A pesar de que su temperatura corporal era sólo dos grados menor que la de Jacob, no tenía la resistencia al frío del muchacho. Ni siquiera la de los vampiros. En ese sentido, era muy humana. Sin decir nada, Jacob la atrajo hacia él, pasando uno de sus fuertes brazos alrededor del menudo cuerpo de la muchacha. Ella sólo sonrió, y se acurrucó entre sus brazos, suspirando de forma satisfecha. Sin darse cuenta, se fue deslizando poco a poco hacia el mundo de los sueños, sintiéndose cómoda y calentita. Cuando estaba con Jacob, no necesitaba una cama para dormir de forma confortable.
Pronto, el muchacho se dio cuenta de que Nessie estaba dormida, y sonrió con ternura. Con mucho cuidado la levantó y la tomó entre sus brazos, sin esfuerzo, para empezar después a caminar hacia la casa de la muchacha.
Bella lo oyó acercarse, y para cuando el muchacho llegó a la puerta, ésta ya estaba abierta, y el camino hacia la habitación de Nessie, despejado. No era la primera vez que Jacob traía a Renesmee ya dormida. A la muchacha le encantaba dormirse en brazos de Jacob y despertar al día siguiente arropadita en su cama, aunque no sabría decir por qué le gustaba tanto. La primera vez que Jacob había traído a Renesmee dormida y a esas horas, poco le había faltado a Bella para abalanzarse sobre Jacob por preocuparla de esa forma. Mientras metía a Nessie en la cama con cuidado y la arropaba, Jacob rió quedamente con el recuerdo. Bella, siendo humana, siempre había sido muy explosiva. Esa característica de su humanidad no la había abandonado cuando se convirtió en vampira, cosa que Jacob no tuvo más remedio que aprender poco después de su conversión.
Antes de marcharse de la habitación, el joven quileute se permitió quedarse unos segundos observando a la bella muchacha dormir, su pecho subiendo y bajando con cada respiración, sus mejillas sonrosadas por el calor que desprendía el cuerpo de Jacob, sus labios entreabiertos en una pequeña sonrisa, sus rizos cobrizos, que la muchacha había insistido en cortar por debajo de sus hombros hacía un par de años, desparramados por la almohada. La respiración de Jacob se enredó en sus pulmones ante tan bella visión, y el muchacho, esbozando una sonrisa tierna, no pudo más que besar la sedosa mejilla de la muchacha, que se removió un poco en su sueño.
- Jake… - susurró.
Por un momento, Jacob se quedó congelado, pensando que la había despertado. Pero la muchacha sólo sonrió sin despertarse, se volvió hacia el otro lado y siguió durmiendo tranquilamente.
"Falsa alarma" pensó Jacob. "Es curioso que haya heredado de Bella precisamente la costumbre de hablar en sueños".
Curioso, el muchacho tomó suavemente la estilizada mano de pianista de Nessie y se la puso con cuidado en la mejilla. Esperaba encontrarse con los remolinos de colores que constituían siempre los sueños de la muchacha, así como las caras de todos sus seres queridos, pero esa vez solo una imagen irrumpió en su mente.
Era él, sonriendo.
Al saber que la muchacha estaba soñando con él y sólo con él, el corazón de Jacob se hinchó, provocándole un cálido sentimiento de ternura y amor tan grande que parecía imposible que el muchacho no explotara por su fuerza. Con una sonrisa, una de esas que el muchacho guardaba sólo para Renesmee, Jacob volvió a poner la mano de la muchacha sobre las sábanas, y, sin hacer ruido, salió de su habitación.
Suprimiendo un bostezo, Jacob bajó las escaleras de la pequeña casita, y ya en el salón se encontró cara a cara con una sonriente Bella.
- Hey, Jake. - saludó ella. - Pensaba ponerme a ver una película. ¿Te apuntas?
Jacob rodó los ojos. Típico de Bella, olvidarse de que él sí que necesitaba dormir. Aunque hacía tiempo que Bella y él no pasaban una velada solos, y lo cierto es que Jacob echaba de menos pasar más tiempo con su mejor amiga. El sueño podía esperar un rato más.
-
¿Cómo negarme a tan atrayente petición? - sonrió, dirigiéndose perezosamente al sofá arrastrando ligeramente los pies. - ¿Y Edward?
-
Se ha ido a la casa principal, quería hablar con Carlisle. - contestó Bella, inspeccionando la gran colección de DVDs. - Ven, elige tú. Pero no se te ocurra elegir ninguna de esas películas horribles que os gustan a los tíos, elige algo bueno.
-
Si, señor. - murmuró Jacob con un saludo militar, ganándose una mirada fulminante de Bella.
A mitad de la película "La lista de Schindler", una de las favoritas de Jacob, un agudo grito proveniente del piso de arriba puso a los dos amigos de pie de un salto.
- Nessie… - susurró Bella, cruzando una mirada aterrorizada con Jacob.
Sin esperar más, ambos se lanzaron escaleras arriba. Bella llegó antes, pues Jacob tenía las limitaciones de su cuerpo humano. En cuanto el muchacho entró por la puerta, rápidamente hizo un análisis del entorno, su tembloroso cuerpo preparado para defender lo más importante que tenía en su vida de cualquiera que fuera la amenaza que la asolara. Pero no había nada amenazante en la habitación. Jacob parpadeó extrañado. Tras un par de segundos su mirada captó la figura de Bella inclinada sobre Nessie, quien parecía estar sufriendo una violenta pesadilla. La joven vampira estaba intentando despertarla, sin mucho éxito.
- ¡¡JAKE!! - gritó Nessie, sin despertar, de forma desgarradora.
En un segundo Jacob estuvo a su lado, quitando a Bella de en medio de una forma un poco brusca. A Bella no le importó, pues sabía que el sufrimiento de su hija era también el sufrimiento de Jacob.
-
¡Nessie! - la llamó el muchacho, tomándola por los hombros. - ¡Nessie, estoy aquí! ¡Despierta!
-
¡¡NO!! ¡¡JACOB!! - volvió a gritar la muchacha.
Bella y Jacob cruzaron una mirada aterrorizada ante el sufrimiento que emanaba de la muchacha y las lágrimas que recorrían sus mejillas, mientras ella se retorcía en su angustia. El muchacho se lanzó entonces a por la mano de la muchacha, poniéndosela rápidamente en la mejilla.
Varias imágenes acudieron inmediatamente a su mente. Aro y Alec acercándose lentamente a la muchacha con una sonrisa amenazadora, mientras que Jane, Marcus y Cayo se hallaban a poca distancia inclinados sobre un cuerpo ensangrentado.
El suyo.
Jacob dejó caer la mano de la muchacha, y ante la mirada atónita de Bella, sacudió enérgicamente el cuerpo de Renesmee.
- Nessie… - dijo, sin dejar de sacudirla. - Nessie… Nessie, eso no es real…
Bella tomó entonces la mano de su hija e imitó el gesto que acababa de hacer Jacob, soltándola segundos más tarde, completamente horrorizada ante la imagen del cuerpo sin vida de su mejor amigo.
-
No… - sollozó Nessie. El corazón de Jacob pegó un vuelco, encogiéndose ante el dolor de la muchacha. - Jacob, no…
¡¡RENESMEE!! - exclamó entonces Jacob, sorprendiendo a Bella, pues el muchacho no solía llamarla por su nombre completo. - ¡¡ESTOY AQUÍ!! Lo que estás viendo no es real. ¡No es real! ¡Despierta!
- No… - siguió sollozando la muchacha.
Desesperado, Jacob la sacó de la cama y la tomó entre sus brazos, acunándola. En su pecho, su camiseta comenzó a empaparse con las lágrimas de la muchacha.
Nessie… - le susurró al oído. - Vamos, despierta… despierta, pequeña… Sólo es un sueño, una pesadilla… Estoy aquí. Ellos no pueden hacernos daño. Vamos, despierta, cariño...
La perspicaz mirada de Bella fue testigo de cómo, ante la susurrante y ronca voz del muchacho, los sollozos de Nessie fueron acallándose. El calor corporal del muchacho derritió poco a poco la fría oscuridad en la que se hallaba la muchacha, y las sombras que la asolaban se retiraron lentamente.
-
Jacob… - susurró entonces Renesmee, entreabriendo los ojos y acurrucándose aún más contra el cuerpo del muchacho. - Oh, Jacob…
-
Shhh… ya está, ya ha pasado. - susurró Jacob. - Sólo ha sido un mal sueño. Todo va bien, no pasa nada, pequeña.
-
Ha sido horrible… - susurró ella, comenzando a sollozar de nuevo. - Ellos llegaban por sorpresa, y tú… tú…
Los desgarrados sollozos impidieron a la muchacha seguir hablando. Jacob volvió a acunarla, intercambiando una mirada silenciosa con Bella.
-
Lo que has visto… - dijo ella entonces. - Cielo, eso que has visto no puede suceder. No mientras Alice esté mirando.
-
Alice no puede vernos, ni a Jake ni a mí. - sollozó Renesmee. - ¿Cómo iba a preverlo?
Pero si los Vulturi planearan hacernos una visita, Alice lo vería, nada le impide ver eso, cariño - afirmó Bella, pasando la mano repetidamente por la espalda sudorosa y temblorosa de su hija, que comenzó a relajarse.
-
Bella tiene razón. - afirmó Jacob, tomando suavemente a la muchacha por la barbilla para que los bellos ojos marrones de Renesmee pudieran ver la sinceridad en los suyos.
-
No quiero que te pase nada… - susurró la muchacha, tan bajito que tanto a Bella como a Jacob les costó oírlo.
No me va a pasar nada. - le aseguró Jacob con una sonrisa apaciguadora, revolviéndole el pelo en un gesto cariñoso, tal y como hacía cuando ella era tan sólo un bebé.
- No, Jake, no lo entiendes. - dijo Nessie algo más fuerte, volviendo a estallar en sollozos contra el pecho del muchacho. Súbitamente, la muchacha se dio cuenta de algo en lo que no había caído nunca. Algo que se le clavó en el corazón como una afilada daga. - ¡¡NO SOPORTARÍA QUE TE PASARA NADA!! - gritó.
La vehemencia con la que lo dijo sorprendió a Bella y a Jacob, pero el muchacho reaccionó rápidamente, envolviendo a la muchacha en un abrazo protector, sus ojos llenos de lágrimas con el sufrimiento de ella.
- Nessie. - le susurró. - Nessie, créeme. No me va a pasar nada, ¿vale? Te lo prometo, pequeña. Te lo prometo.
Entre las caricias de Bella en su espalda y el calor y las palabras susurradas de Jacob, Renesmee se fue calmando. Al final, levantó la vista hacia el muchacho que la sostenía entre sus cálidos brazos, sus bellos ojos enrojecidos por las lágrimas, e inclinó la cabeza en un gesto de muda interrogación.
-
¿Qué, Nessie? - preguntó Jacob, sonriendo ante la belleza y la inocencia de la muchacha. Bella se quedó observando a ambos con una sonrisa triste. El momento estaba tan cerca…
Yo… - comenzó Nessie. - Me preguntaba… - levantó la palma de la mano dubitativa, acercándola a la cara del muchacho, pero sin llegar a tocarla. - Jake, ¿por qué estás siempre conmigo? - nada más hacer esa pregunta, la palma de la mano de Renesmee contactó con la mejilla de Jacob, mostrándole en un barullo de imágenes muchos de los recuerdos que la muchacha tenía de Jacob. No recordaba un momento de su vida en el que Jacob no hubiera estado con ella.
Bella jadeó horrorizada sabiendo que su hija acababa de clavarle un puñal en el corazón al joven quileute, y Jacob, herido, se apartó rápidamente de la muchacha poniéndose de pie en un salto para sorpresa de Nessie, quien rompió el contacto de su palma contra la mejilla del muchacho de forma brusca.
¿N-no… no quieres que esté contigo? - preguntó entonces Jacob, el dolor tan tangible en sus palabras que podía incluso cortarse con un cuchillo.
- ¿Qué…? ¡NO! - contestó ella rápidamente. - No, claro que quiero. Es sólo que…
Nessie se removió incómoda ante las miradas confusas de Jacob y su madre.
Desde que nací… siempre has estado conmigo. - explicó entonces la muchacha. - No recuerdo un tiempo en el que no hayas estado aquí. Todos los días… ¿Por qué, Jake? No es que no quiera que estés conmigo. - explicó entonces. - Al contrario. No quiero que te vayas nunca. Pero no puedo dejar de preguntarme la razón…
Bella tomó aire súbitamente. Ahí estaba. La pregunta. La pregunta que lo cambiaría todo.
Profundamente aliviado y algo más tranquilo, Jacob volvió a sentarse en la cama, dándose inmediata cuenta de la magnitud de lo que Nessie le estaba preguntando, y de lo que probablemente cambiarían las cosas a partir de esa noche. De nuevo, el muchacho volvió a cruzar una mirada con su mejor amiga. Bella, con expresión triste, asintió levemente y se levantó, decidiendo dejar algo de privacidad a ambos muchachos.
- Voy a la casa principal. - susurró. - Si me necesitáis, sólo tenéis que llamar por teléfono.
Jacob le lanzó una sonrisa agradecida, y Bella se acercó y le dio un abrazo cariñoso, que Jacob le devolvió con fuerza. Nessie observó el intercambio con una expresión confundida, preguntándose por qué la pregunta que había hecho había arrancado reacciones tan incomprensibles en Jacob y Bella.
- Confío en ti, Jake. - susurró entonces Bella, arrancando un asentimiento solemne del muchacho.
Y seguidamente, la joven vampira salió de la habitación, sintiéndose triste y sola porque estaba a punto de, en cierto sentido, perder a su hija en beneficio de un tercero, pero contenta a la vez de que la persona en cuestión fuera Jacob Black. No había nadie más a excepción de los Cullen de quienes Bella se fiara lo suficiente como para entregarle a su hija. Sólo Jake.
Su mejor amigo.