abrazando la eternidad — capítulo 4
En cuanto Bella cerró la puerta tras de sí, Jacob se tumbó en la cama con las manos bajo la cabeza, mirando al techo con el ceño fruncido en un gesto de concentración. Nessie se dejó caer a su lado, apoyando un codo en el colchón para poder apoyar la cabeza en la palma de su mano, y le lanzó una mirada confusa y escrutadora. Tras unos segundos en silencio, Jacob volvió sus penetrantes orbes color negro hacia la muchacha.
- ¿Has oído hablar de la imprimación? - preguntó suavemente.
Más confusa todavía, Renesmee asintió.
-
Emily me explicó lo que significaba. - contestó. - ¿Qué tiene eso que ver con…?
-
Todo. - interrumpió Jacob, intensificando su mirada sobre la muchacha. - Todo.
Renesmee no era una chica densa, ni mucho menos. Todo lo contrario. Era tan perspicaz que asombraba incluso a su propia familia. No tardó mucho en comprender el significado de lo que Jacob le acababa de revelar.
- Oh… - murmuró, abriendo mucho los ojos ante la escondida confesión de Jacob.
Dubitativamente, la muchacha extendió su palma hacia la mejilla de Jacob, mostrándole una imagen de sí mismo mirándola con adoración y un signo de interrogación.
Lentamente, y sin dejar de observar la reacción de la muchacha, Jacob asintió.
En silencio, Nessie se dejó caer sobre la almohada mirando pensativa al techo, sintiendo la intensa mirada de Jacob sobre su persona. Tras unos largos segundos en silencio, Jacob desvió su mirada hacia la pared, dejándose caer junto a la muchacha con un profundo suspiro.
-
No tenía que habértelo dicho. - murmuró. - No estabas preparada para saberlo.
-
No es eso. - susurró rápidamente Nessie. - Es sólo que… ahora lo entiendo todo. Todo tiene sentido.
-
¿A qué te refieres con todo? - preguntó Jacob, inseguro, volviéndose hacia la muchacha, quien todavía miraba al techo.
Nessie, sintiendo de nuevo la intensa mirada de Jacob sobre su persona y notando su inseguridad, sonrió. Ante su dulce sonrisa, Jacob se relajó considerablemente. Al menos no estaba enfadada.
- Todo. - susurró ella de nuevo.
Súbitamente, la muchacha se volvió hacia él, sonriendo y con lágrimas en los ojos.
-
Estoy muy contenta. - admitió entonces, soltando una suave y tintineante risita.
¿Sí? - se sorprendió Jacob abriendo mucho los ojos, sin poder evitar que esa pregunta saliera con un tono excesívamente esperanzado.
Nessie rió de nuevo, y se acurrucó entre los fuertes brazos de Jacob, quien la aceptó de buena gana con un suspiro de satisfacción.
- Sí. - contestó entonces, con una voz que era apenas un susurro entre los pliegues de la camisa de Jacob. - No puedo pensar en nadie para pasar el resto de mi vida que no seas tú.
Embargado por un nivel de emoción que nunca antes había sentido, Jacob no pudo más que apretar su abrazo alrededor del menudo cuerpo de la muchacha y enterrar seguidamente su cara entre los cobrizos rizos de Renesmee.
Nada más fue dicho esa noche. En medio de un cómodo silencio plagado de sentimiento y el uno en brazos del otro, se fueron dejando ir, entrando suavemente en un profundo sueño.
Así los encontraron Edward y Bella horas más tarde cuando volvieron a la pequeña casita. Profundamente dormidos, abrazados el uno al otro de una forma en la que no se sabía dónde terminaba uno y dónde el otro. Sin hacer ruido para no despertarlos, los dos vampiros cruzaron el pasillo hacia su habitación.
-
Vaya… - suspiró Bella. - La cosa vas más rápida de lo que yo esperaba. Pensé que todo esto esperaría unas semanas más, tal vez un mes...
-
Yo pensaba que me entrarían ganas de arrancarle la cabeza a ese perro… - reflexionó Edward. - Pero lo cierto es que me alegro de que sea él. De alguna forma, y aún con su intermitente inmadurez y sus sarcasmos, he aprendido a apreciarlo.
-
Jake la hará feliz. - afirmó Bella, acercándose a Edward y apretándose contra su cuerpo. - Yo también me alegro de que sea él. Confío en él, y no confiaría mi hija a nadie más.
-
Después de cómo te pusiste cuando te enteraste de que la había imprimado. - rió Edward entre dientes. - Seguro que a Seth aún le duelen los huesos que le rompiste.
Si Bella hubiera sido humana, se habría sonrojado.
Pobre Seth… - rió, avergonzada. - Pero lo cierto es que fue bueno que se pusiera por en medio. Jake ni siquiera cambió de fase para defenderse… si le hubiera hecho daño, no me lo habría perdonado nunca.
Yo no te hubiera dejado que le hicieras daño. - le aseguró Edward. - Al menos, no demasiado. - añadió con una sonrisa siniestra.
-
¡Edward! - le riñó Bella, dándole un manotazo que sonó como si alguien hubiera dejado caer una cacerola al suelo.
-
Sssh… los vas a despertar. - susurró Edward, divertido.
Creo que podríamos despertarlos de una forma más placentera... - susurró Bella, enarcando una ceja. - Y más vergonzante para Nessie. De esa forma podremos vengarnos de que nos quiera apartar a un lado tan pronto.
Edward lanzó una media sonrisa, y procedió a besar a su mujer con todo el amor que pudo reunir.
- Veamos lo que podemos hacer. - susurró cuando se separaron.
Pero ninguna actividad que pudieran haber llevado a cabo habría despertado a los dos muchachos que dormían en la habitación de al lado, pues estaban demasiado atrapados en la presencia el uno del otro como para enterarse de nada más.