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abrazando la eternidad — capítulo 9

Jacob se hallaba sentado en el suelo en medio del bosque atándose una de sus zapatillas. Acababa de cambiar de fase, y se había vestido rápidamente, deseando llegar a su destino cuanto antes. No podía esperar para ver a Renesmee. Esos tres días sin ella habían sido un verdadero infierno. Tanto, que Leah lo había mandado de vuelta, harta de tener que compartir su ansiedad. Como sólo quedaba uno de los vampiros por rastrear, Jacob había aceptado. Había acatado la orden de Leah sin rechistar, sin un comentario sarcástico acerca de cómo la loba se atrevía a echar a su Alfa. Nada. Leah se había sorprendido. Pero no es que Jacob lo hiciera por obedecer a su hermana loba, sino que su vínculo con Nessie le había instado a aceptar la orden, a volver con su imprimada. Aunque le entraran remordimientos por haber abandonado la caza y a sus hermanos con una garrapata rondando cerca.

Levantó la vista al escuchar los pasos rápidos que venían hacia él. Unos pasos que reconocía con total claridad, que reconocería en cualquier lugar y en cualquier momento. Una sonrisa de completa felicidad se extendió por su rostro.

Fue a levantarse, pero no le dio tiempo. Una sombra se lanzó hacia él en la oscuridad, haciéndole perder el equilibrio. En un abrir y cerrar de ojos, Jacob se encontró tumbado de espaldas en el suelo, con el suave peso de la muchacha sobre él. Antes de que pudiera decir nada, los labios de Renesmee chocaron contra los suyos, noqueando todo pensamiento racional que el muchacho pudiera tener en su mente. Durante los siguientes minutos, lo único de lo que fueron conscientes ambos muchachos fue de la presencia del otro, de los fuegos artificiales que parecían haberse encendido dentro de ellos, del ardor en sus pieles allá donde se rozaban. Cuando se separaron por falta de oxígeno, sus miradas se conectaron. Sin palabras, ambos muchachos dejaron que el mundo se emborronara a su alrededor, perdidos en sus respectivas miradas, recuperando el ritmo de sus respiraciones. Lentamente, Jacob desenredó su mano de los rizos cobrizos de la muchacha para posarla de forma suave en la sedosa mejilla de Nessie. Poco a poco, el shock dejó paso al más puro y absoluto asombro, y a la más ferviente adoración por la muchacha que tenía acomodada sobre su cuerpo.

  • Wow… - pudo decir entonces el muchacho, sacando una risita tintineante de la garganta de Renesmee. - Si vas a reaccionar así cada vez que me marche, voy a tener que hacerlo más a menudo.

Ese comentario le valió un fuerte pescozón.

  • Ni se te ocurra. - le avisó Renesmee de forma fiera.

De pronto, toda la preocupación que la muchacha había acumulado esos días se tornó en enfado. Jacob vio el cambio en los ojos color chocolate de la chica, y se preparó mentalmente para la reprimenda que sabía que se acercaba. Nessie se separó de él, quedándose sentada en el suelo con los brazos cruzados.

  • ¡No vuelvas a hacer algo así! - exclamó entonces. - ¿Tienes idea de lo preocupados que hemos estado? ¿De lo preocupada que he estado yo?

  • Lo siento. - murmuró Jacob. - Nos tuvimos que alejar más de la cuenta, y esos chupasangres eran bastante más habilidosos de lo que pensábamos…

  • ¡Me da igual, Jacob Black! - exclamó de nuevo la muchacha, entrecerrando los ojos en una mirada airada. - Podrías haber mandado noticias, haber dejado a Seth con nosotros para que nos tuviera informados… ¡algo! No tienes ni idea de lo mal que lo he pasado.

  • No había razones para preocuparse. - dijo Jacob con voz calmada, intentando aplacar a la muchacha. - Ya te lo dije.

¿No había razones? ¿NO HABÍA RAZONES? - el enfado de la muchacha no hacía más que aumentar. - ¡Si hasta mi padre y mis tíos estaban preparándose para salir a buscaros!

Jacob gruñó y rodó los ojos, murmurando algo así como: "Reacción exagerada".

La ira cerró la garganta de la muchacha, y sólo pudo extender la mano y apoyarla en la mejilla del muchacho con más fuerza de la necesaria para mostrarle las imágenes de esos días y el sentimiento tan terrible de preocupación que había sentido a cada momento.

Los ojos de Jacob se suavizaron, y una mirada atormentada y arrepentida conectó con los ojos chocolate de la muchacha. Era muy doloroso para los lobos el herir a la persona con la que se habían imprimado.

  • Oh, Nessie, ¡cuánto lo siento! - murmuró con voz suave, inclinándose hacia ella para tomar las pequeñas manos de la muchacha entre las suyas. - No pensaba que te fueras a preocupar tanto. De verdad. No lo volveré a hacer, ¿vale? La próxima vez enviaré noticias, dejaré a alguien en la retaguardia o algo… ¿Me perdonas?

Los ojos de Nessie se habían ido suavizando poco a poco durante el discurso arrepentido del muchacho. Le era muy difícil enfadarse con Jacob, al menos durante mucho tiempo. Sabía que el joven quileute no había pretendido hacerle daño y que, seguramente, él había sufrido tanto o más que ella.

Sin embargo, antes de que pudiera decirle que le perdonaba, las palabras murieron en su garganta. Un efluvio desconocido llenó sus pulmones, y se le erizaron los pelos de la nuca. Antes de que pudiera reaccionar, Jacob ya estaba de pie, su cuerpo temblando de forma violenta, colocado delante de ella en una postura protectora.

  • ¿Quién es? - susurró Nessie, poniéndose de pie, sin moverse de detrás de Jacob. No quería distraerlo, y él no aceptaría que la muchacha se apartara de su protección ahora mismo.

  • La chupasangre. - gruñó él. - La hembra que todavía no habíamos podido coger.

  • ¿Has vuelto antes de terminar la caza? - preguntó Nessie, súbitamente arrepentida por haberse enfadado tanto con Jacob.

El muchacho no contestó. Escudriñaba las sombras de los árboles rápidamente, ideando el mejor plan para sacar a Nessie de allí.

  • Tengo que entrar en fase. - susurró. - Tengo que avisar a Sam. ¿Crees que Edward nos estará oyendo?

Creo que no. - susurró Nessie, súbitamente aterrorizada. Sabía que su padre no estaría intentando escucharlos, estaría dejándoles privacidad. No escucharía a menos que se acercaran mucho.

Jacob maldijo por lo bajo. El muchacho dio dos largos pasos para alejarse de Nessie, y seguidamente su cuerpo explotó para convertirse en lobo lanzando jirones de ropa por doquier. La mente de Jacob se llenó de pensamientos frenéticos.

"¡Jake!" pensaba Leah. "¡Se dirige hacia allí!"

"Está aquí" pensó Jacob simplemente.

"Estamos yendo lo más rápido posible" pensó Seth entonces.

"Bien" pensó Jacob.

"Ten cuidado, Jake" pensó Embry entonces. "Esta hembra es muy habilidosa. Más que ninguna a la que nos hayamos enfrentado antes. Debe de tener alguna cualidad, como los Cullen o esos asesinos italianos".

"No os preocupéis" gruñó Jacob. "No tengo intención de luchar, al menos hasta sacar a Nessie de aquí. Voy a intentar ponerme en contacto con Sam."

El otro Alfa contestó rápidamente, sin necesidad de que Jacob le llamara.

"Estoy yendo lo más rápido que puedo" pensaba Sam. "Leah va a llegar la primera, pero calculo que todavía estará lejos".

Jacob asintió.

"Le quedan unos diez minutos para alcanzarme" informó a Sam.

"Ten mucho cuidado con esa hembra" avisó el otro Alfa, muy seriamente.

"Lo sé" pensó Jacob simplemente. "Mierda, no sé qué hacer con Nessie"

"Mejor será que la saques rápido de ahí" sugirió Sam. "La bebedora de sangre va a mucha velocidad".

"Lo sé" volvió a contestar Jacob. "No lo he hecho aún porque sé que no va a servir de nada. Está muy cerca, y apuesto a que viene rastreándome. Voy a ver si consigo acercarme lo suficiente para que Edward me oiga, es lo mejor que puedo hacer ahora".

"Date prisa" urgió Sam.

Nessie observó al gran lobo colocado delante de ella, escudriñando la oscuridad mientras un amenazador gruñido bajo salía de su garganta. Súbitamente, el lobo volvió la cabeza hacia ella, y le hizo un gesto que la muchacha entendió al instante. Sin perder un minuto, Renesmee se encaramó a su lomo, agarrándose firmemente al cuello del gran lobo rojizo. Jacob comenzó entonces a alejarse a gran velocidad, corriendo hacia la casa principal. No estaban lejos, pero tampoco lo suficientemente cerca como para avisar a Edward de lo que estaba ocurriendo si él se había cerrado a sus voces mentales.

"Siete minutos" oyó Jacob a Leah.

"La tengo casi encima" gruñó Jacob entonces.

"No puedo ir más deprisa" se desesperó Leah, jadeando. "Aguanta, Jake".

En ese momento, un destello blanco cortó el paso de Jacob, quien tuvo que frenar de golpe. Nessie estuvo a punto de caerse del lomo, pero logró aguantar el equilibrio.

"¡No!" pensaron Leah, Embry, Quil y Seth, todos a una.

Jacob simplemente gruñó de forma amenazadora, y Nessie levantó la vista… para encontrarse con un par de ojos rojizos y malévolos escudriñándolos con curiosidad.

  • Por fin. - susurró la vampira, sacudiendo su increíble y larga melena rubia en un gesto grácil. - Por fin tengo a tiro a uno de estos estúpidos chuchos, y a solas, nada menos.

Jacob volvió a gruñir, agazapándose en el suelo, todos sus músculos en tensión. La vampira no se amilanó.

Y, por lo que veo, con comida sobre el lomo. - sonrió ella. - Aunque no huele exactamente como comida. - la vampira inspiró profundamente. - Delicioso, eso sí. Apuesto a que sabe realmente bien.

Jacob gruñó más fuerte todavía, enseñando los dientes con ferocidad. Todos los pelos de su pelaje se pusieron de punta.

Oh, ¡qué interesante! - rió la vampira. - Te preocupa más ella que tú mismo. Bien, no hay problema. Sólo tengo que ocuparme primero de ti. Y antes de que vengan tus amiguitos.

Fue el turno de Nessie de ponerse a la defensiva. Todos sus músculos se tensaron, preparándose para luchar, y un siseo amenazador se escapó de entre sus dientes. Jacob negó con la cabeza de forma imperceptible, y la muchacha intentó relajarse. Confiaba firmemente en las decisiones de Jacob, pues sabía, por lo que el resto de lobos y su familia le habían contado, que Jacob era un buen luchador. El lobo volvió la cabeza hacia ella de forma breve, conectando sus miradas un solo instante, pero la muchacha comprendió. Tenía que encontrar la forma de avisar a Edward. Tenía que acercarse hacia la casa hasta que su padre pudiera oírla mientras Jacob entretenía a la vampira. Un escalofrío de terror recorrió la columna de la muchacha, no por ella, sino por el lobo que acababa de bajarla al suelo con una suave sacudida de su lomo. Jacob lanzó un suave gruñido de apremio, y Nessie, tras una última mirada aterrorizada al lobo, echó a correr. Por detrás de ella, escuchó como la vampira comenzaba a seguirla, y como Jacob le cortaba el paso con un tremendo golpe. Los salvajes gruñidos y golpes de la pelea quebrantaron brutalmente la quietud del bosque.

"Por favor, que esté bien, que esté bien…" pensaba la muchacha para sus adentros.

Tardó un minuto en cruzar la línea a partir de la cual sabía que su padre la escucharía si sus pensamientos eran lo suficientemente fuertes.

"¡¡PAPÁ!!" pensó con apremio. "¡¡RÁPIDO!! ¡¡NECESITAMOS AYUDA!!"

Nessie repitió el mismo mantra varias veces, hasta que estuvo segura de que su padre lo había escuchado. Ni él podría evitar escuchar un pensamiento tan fuerte como ese.

En ese momento, un quejido y un aullido de dolor le llegaron desde el bosque, y fue como si le hubieran echado un jarro de agua fría por encima.

  • Jake… - murmuró.

Sin dudarlo ni un instante, echó a correr de nuevo hacia el lugar donde había dejado al lobo y a la vampira luchando entre ellos.