Amor por accidente. — capítulo 10
Se acercaba la navidad y con eso las vacaciones por causa de esto. Con Draco habíamos decidido quedarnos en Howgarts, para aprovechar el tiempo juntos. Al saber esto Ron decidió irse a La Madriguera y Harry como siempre, se quedaría en Howgarts.
Por esos días Draco recibía más lechuzas de lo normal y supuse que eran de su padre. Un día antes de que comenzaran las vacaciones, Draco me citó a hablar con el. Yo llegué a su encuentro feliz, quise abrazarlo pero el me rechazó.
-¿Qué te ocurre?-pregunté, jamás me había tratado así.
-Hermione yo…-se tropezaba con sus palabras.
-¿Qué?-pregunté con ansiedad.
-Yo no quiero estar mas contigo, me iré a casa a pasar las vacaciones. De verdad esto fue entretenido mientras duró… pero yo llego hasta aquí-su expresión era fría-después de todo Granger eres una estúpida sangre sucia-remató, aunque no me miraba a la cara. Dio media vuelta y se fue.
-¡Mentira, tu haces esto por tu padre, yo se que me quieres! Draco escúchame, por favor quedate…-yo gritaba y lloraba al mismo tiempo. Draco jamás volteó, entró al castillo sin mirarme. Estaba destrozada me quede ahí estática, hasta que todo se me vino encima y caí de rodillas al suelo. Creo que estuve horas así. Estaba muy oscuro cuando volví al castillo, a esa hora todos los que irían a pasar las festividades en su casa, ya se habían ido. Subí hasta la sala común por inercia. Cuando entré no miré a nadie, solo quería estar en mi habitación, ya que todas mis compañeras se marcharían a sus hogares.
-¡Hermione!-era Harry. No le hice caso y subí las escaleras rápidamente y entre a mi habitación. Sin importarle nada Harry igual entró.
-¿Hermione que ocurre?-preguntó preocupado.
No pude decirle nada, corrí a sus brazos para luego llorar en su hombro. Harry me acariciaba el pelo y soportaba mi llanto sin preguntar nada.
Debí dormirme así, porque a la mañana siguiente amanecí en mi cama con Harry durmiendo a los pies de esta. Lo miré con ternura. Nunca había dimensionado lo mucho que quería a mi amigo, aquel chico valiente, el único que se había enfrentado a aquel que no debe ser nombrado, y que sin embargo estaba alli… indefenso, soñando quizás que cosas y durmiendo profundamente.
-Harry-le susurré moviéndolo ligeramente.
-Mmm…-se quejó sin abrir los ojos.
-Despierta dormilón-le dije.
-¿Eh? ¡Hermione!-se levantó dándose cuenta de dónde se encontraba-perdón yo… debí quedarme dormido aquí.
-No te preocupes-le dije con una sonrisa-ahora me daré una ducha para que luego desayunemos.
-Que bueno que sonrías-dijo dulcemente-yo iré a ducharme también, nos vemos en la sala común.
Fue una mañana agradable, que a ratos me hizo olvidar lo que estaba pasando. En la tarde estábamos junto a la chimenea con Harry y decidí contarle todo lo acontecido.
-¡Estúpido Malfoy! Creo que está presionado por su padre, seguro lo amenazó con hacerte algo o quizás de verdad-hizo una pausa-estaba jugando contigo, pero no lo creo. Sea como sea deberás ser fuerte, Draco escogió el peor camino dejándote.
Lo extrañaba demasiado. No me resignaba a perderlo así, yo sabía que su padre estaba en medio de esto. Por las noches lloraba sola en mi habitación. La presencia de Harry me hacía muy bien, creo que sin su apoyo hubiese terminado matándome.
La noche de navidad estábamos jugando ajedrez mágico en mi habitación y comiendo algunos dulces que habíamos traído de Honeydukes. Ya pasada la medianoche Harry decidió irse a dormir. Ese era el momento crítico, sabía que cuando Harry desapareciera por la puerta yo explotaría en llanto.
-¡Harry!-le dije cuando se disponía a salir-por favor quédate-le supliqué.
-¿Estás segura?-me preguntó.
Afirmé con la cabeza. En ese momento lo observé bien, Harry en los últimos años se había transformado en un chico guapísimo. Sus ojos verdes y su pelo negro le daban en ese momento un aire especial. Nuestros cuerpos, tal polos opuestos, se encontraron en la mitad de la habitación, en un abrazo cálido y un tierno beso en los labios que duró largo rato.
-Acompáñame hasta que me duerma-le dije. El solo se limitó a mirarme y acariciarme el rostro con gran ternura.
Así pasaron los días. Mi relación con Harry era la de más que amigos. Se acercaba el fin de las vacaciones y con esto el regreso a la normalidad, el regreso de Ron, de Draco y de aclarar mis sentimientos. Estaba en una terrible confusión.