← No sabes todo de mí Granger · de
No sabes todo de mí Granger — capítulo 54
Draco se había despertado a media noche, cuando el cuerpo de su esposa, se acomodaba junto al suyo. Ella sonrió, cuando supo que había regresado a casa. Se acomodó de forma mañosa, sobre él y continuó durmiendo. Draco se preguntó si comenzaba a enfrentar cambios de humor, antes de tiempo.
Bien, nunca había estado con una mujer embarazada. Ya vería de qué cambios, estaban hablando. Muy pronto amanecería de nuevo.
Pues y ocurrió. Al amanecer, Hermione se despertaba sintiéndose terrible. Tenía náuseas y sentía que su tensión bajaba gradualmente. Estaba pálida y Draco, nunca creyó ver, semejante cosa.
-
¿Le escribirías a Amelié, Draco? Tenemos que contarle.
-
Lo haré en un momento.
Le escribió, comentándole acerca de las novedades. De que su madre, valiendo la redundancia, sería madre por segunda vez. Supuso, que su hija no tadaría en escribirle. Esperaba que no hiciera un escándalo bochornoso.
Bueno, ya era extraño, con decir que ella era una Malfoy. Amelié Malfoy Granger. Seguramente sorprendía a todo el que lo escuchaba y los conocía.
Nunca creyeron que se llevarían bien. o al menos, como para casarse y tener hijos. Al poco tiempo, llegó la carta de su hija. El doble de larga de lo normal y llena de felicidad. Estaba ansiosa por ver a su madre, una vez más.
-
Draco...¿Podrías ayudarme?
-
¿Qué necesitas?
-
Quiero comer...Pero tengo problemas con las náuseas. ¿Me prepararías algo?
Genial, ahora era el cocinero oficial de Hermione. Pronto caería más bajo. Terminaría siendo su mesero o algo particular. Bueno, ella estaba embarazada, tenía que entenderlo. ¿Debía? No llevaba ni dos meses.
-
¿O sí? Hermione...¿Cuántos meses de embarazo tienes?
-
No lo sé. Tendría que ir a San Mungo y...
-
¿Cómo no te has dado cuenta antes?
-
Draco, ni sé cuántos meses son. ¿Por qué reaccionas así?
-
Bueno, por que hemos estado teniendo sexo. O haciendo el amor. ¿No pudo ser peligroso?
-
Sí, lo sé. Ya luego, sabré cuántos meses tengo.
Hermione sonrió, cuando Draco la miraba con curiosidad. ¿Qué podía saber él, de todo ese asunto? Ella rió, al mirarlo con la vista fija sobre su vientre, concentrado, meditando. ¡Por dios! Era un asunto muy común.
-
Vamos Draco...No es tan difícil. Simplemente tienes que acompañarme en el proceso. Lo demás, lo hago yo.
-
¿Qué proceso?
-
Nunca viste biología, cierto...Pura magia, es lo que sabes. No me sorprende mucho, que estés ignorando el tema.
-
¡No me llames de esa forma!
-
Mira, los bebés crecen y crecen. Necesito caminar, controles, una buena alimentación, tomar líquidos y reposar. Luego, como por arte de magia, tendremos al bebé. Bueno, por arte de mi magia.
Draco quiso opinar, pero realmente no tenía idea del asunto. Con una sonrisa, ella acarició su rostro y simplemente colocó una de sus manos, sobre su vientre.
- Mira, aquí crece nuestro pequeño o pequeña. Le damos amor y lo demás es fácil.
No dijo nada, miró lo que Hermione señalaba y suspiró. Con Amelié era sencillo. Ya ella había crecido y no tenía que hacer tanto por ella. Pero ahora que tendrían un hijo nuevo, todo se complicaba.
¿Qué podía hacer, si no entendía mucho del tema?
-
Tú eres el padre y serás la figura responsable de nosotros tres. Hablo de Amelié también, claro está.
-
Siempre he sido la figura responsable de esta relación.
-
Claro. Habló el señor seriedad.
-
Sí y hablaste tú... La Sra.
-
¿Qué? ¿Qué, Draco?
-
Estudiosa...
Hermione rió, mientras Draco meditaba el calificativo. Se acercó a él y depositó un beso en sus labios. Antes de continuar, sintió un mareo terrible y se llevó una mano a la cabeza. A su parecer, Draco actuó exageradamente, pero así lo amaba. Un poco amargado y sorpresivo, pero así lo amaba. La sostuvo con cuidado y muy pronto, le ayudó a sentarse en una silla de la cocina.
Sonrió ante lo cuidadoso que podía llegar a ser. Bueno, estaba hablando de Draco Malfoy, la persona más hostil que había conocido. O una de ellas. Draco la miró una vez más, verificando que el asunto estuviese bajo control.
-
Deberías investigar cuántos meses tienes.
-
Sus deseos, son órdenes- dijo ella, levantándose con mucho cuidado- aunque creo que no te haría daño, el acompañarme.
¿Debería? ¿Podría? ¿Qué debía hacer en ese tipo de cosas? Estaba completamente perdido en aquel tema de concebir bebés.
Solo sabía lo que ocurría antes.
-
Sí, no me mires así. Deberías venir y conocer más de tus hijos.
-
¿Son dos?
-
No. Hablaba de Amelié y de tu nuevo hijo. Quizá aprendas un par de cosas que te hacen falta.
-
Te burlas de mí.
-
Siempre lo hago. Ahora. ¿Podrías venir?
Hermione rió una vez más, cuando Draco la miró de mala gana y pudo creer que eso lució atractivo. Bien, sus hormonas jugaban en su contra. No dijo nada más y caminó hacia la habitación, para ubicar eso que necesitaba. Otra vez, un examen para verificar su estado.
Bueno, el anterior no se lo había realizado. El anterior, solo estaba en prisión, encerrada. Sin poderse comunicar y sin saber sobre la vida de su hija. Solamente la tuvo.
Lo demás vino anexado. En ese aspecto, se sintió como Draco. Sin idea de nada en absoluto. Aunque esa vez, tenía la facilidad de poderlo disfrutar como se debía. Lo demás que viniese anexo, lo superarían.
Y hablaba de Voldemort y su comitiva.
-
Ya me verás vomitando, si es que me provoca- dijo y Draco arqueó una ceja.
-
¿Perdona?
-
A veces me dan náuseas o deseos de comer mucho. Así que, tendrás que saberme detener. Saberme consentir.
-
¿No puedes devolverte a tu estado normal?
-
Ya quisieras. ¿No es cierto?
-
Amelié me ayudará con ese detalle- le dijo y Hermione asintió en silencio. Lo bueno de que su hija fuese una joven.
-
Seguramente. Y también a cambiar pañales.
Eso tenía que pensarlo. Por supuesto, su hija no iba a estar la mitad del tiempo. Tenía que pensar en cómo solucionar su problema. Su problema que lloraría y gatearía por todas partes. Pero claro, no se quejaba de su hijo. Al contrario, estaba bien. Bueno, ya tenía una familia. Ya tenía todo eso que una vez buscó.
Y era Hermione, pero estaba bien.