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No sabes todo de mí Granger — capítulo 57

Hermione estaba por dormirse, pero la posición era muy incómoda para ella. Trataba de acomodarse a ella, pero no esperaba que el embarazo creciera tanto. Parecía que sería un bebé bastante grande.

  • Hermione, por dios. ¿De qué lado quieres dormir?- dijo en la punta de la cama, casi cayéndose de ella. Hermione miró a su alrededor, buscándolo en la oscuridad. Pero era ya muy tarde, se había caído de la cama y trataba de levantarse. Hermione había hecho una muralla de almohadas, para relajar su espalda. Le dolía mucho más de lo que creía. Y significaba que dolería más... Luego.
  • Lo siento, Draco. No creí que crecería tanto.
  • Pues debe ser lo que comes.- dijo poniéndose de pie.- comienza a resultar un poco incómodo. Quizá pueda ir a dormir a la habitación de Amelié.
  • ¡No, por favor no me dejes!- rezongó ella y él se preguntó cómo iban a dormir todos juntos. Hablaba del bebé también. Ella sonrió apartándose lo más que pudo y Draco volvió a la cama. Se sentó allí, mientras ella encendía la luz y lo miraba con cierta vergüenza. No quería arruinar su noche. Y las que faltaban por arruinar.
  • Bien. Tratemos de dormir. Necesitas descansar. El médico dijo que necesitabas dormir muy bien. Hermione asintió, mientras él esperaba a que se acomodara y luego, la cobijaba con mucha delicadeza. La miró y luego de que simplemente se durmió, logró dejarse caer en la cama y meditar. Iba a ser un embarazo bastante complicado. Sin contar que no sabía nada sobre ellos. Estaba atado de manos. ¿Qué iba a hacer? ¿leer libros? ¿Ir a cursos? Ninguno de esos modelos, se ajustaba a lo que él necesitaba. Además, no era ningún muggle para hacer ese tipo de cosas. Necesitaba algo más.
  • ¡Buenos días papá!- dijo Amelié. Iba pronto para la escuela, faltaba tomar su desayuno y que él la dejara allí.- ¿Cómo está mamá?
  • No preguntes. Es muy complicado compartir de esta forma. Apenas entramos en la cama. Comienza a preocuparme y... No continuó, Amelié señalaba detrás de él. Hermione estaba parada allí, escuchando lo que había dicho y parecía que se echaría a llorar. Draco negó con la cabeza.
  • No hablo de eso... de tu hijo. Es maravilloso que vayamos a tener un hijo, la verdad que lo es.- dijo, pero Hermione ya no quería escuchar excusas. Se echó a llorar muy pronto. Sintiéndose gorda y una molestia para él. Sonrió, mientras ella trataba de explicarle qué más era, pero su voz estaba ahogada en lágrimas. Negó con la cabeza y sostuvo sus manos frente a él. Le explicó que la amaba tal cuál era y que ansiaba tener al bebé. Paulatinamente; pudo calmarla. Aunque ella no dejaba de sentirse culpable por ser una carga. Y sabía que también hablaba de la marca que llevaba en su brazo. Amelié sonrió, besando la mejilla de su madre y de su padre, mientras caminaba junto a él para devolverse a la escuela. Ella se quedaría sola por unos minutos. Se quedó sentada en el sofá y miró a su alrededor. Miró los huevos y las tostadas en la mesa y luego a su vientre. No, no iba a engordar. Negó con la cabeza y se dijo que no comería nada de aquello. Así muriera de hambre. No quería engordar ni un gramo. Al regresar Draco, eso fue lo primero que encontró. El desayuno sin tocar, enfriándose y a ella sentada en el sofá. Mirándolo como si se hubiera ido por miles de años y hubiese vuelto apenas ese día, para recordar que estaba casado y con su esposa en estado.
  • ¡Draco!- dijo casi de inmediato y él comprendió que eran los cambios de humor.
  • Hermione ¿por qué no comiste? Sabes que tienes que comer. El bebé y tú tienen que comer para subsistir.
  • ¡No comeré nada que me engorde!
  • Necesitas comer de forma nutritiva o tu hijo no crecerá debidamente. Ella negó con la cabeza, pero él insistió. Tomó el plato y sacó la varita de los bolsillos de su túnica. Apuntó sobre la comida, para que estuviera a una temperatura adecuada y le acercó un tenedor.
  • Come.
  • No.
  • Come ya...
  • ¡No! Draco inspiró y se preguntó cómo iba a hacerla comer. Tuvo una idea repentina y la miró con los ojos entrecerrados. Un asunto sencillo. Siempre servía para dejarla con la boca abierta. Se inclinó cerca de su oído y comenzó a jugar con él, entre sus labios. A jugar con su cuello y los rizos de su cabello.
  • Draco... ¿qué haces?
  • Nada. Mimar a mi esposa. ¿No puedo?
  • Sí bueno... pero... ¿por qué sosteniendo un plato con huevos y tocino? Recorrió su cuello, poniendo especial atención a sus hombros y los finos huesos que sobresalían de aquel lugar. Agradecía que Hermione tuviese una pijama que le facilitara llegar hasta su pecho. Que había crecido considerablemente a causa del embarazo. No necesitó mucho juego, al poco tiempo ya estaba en una especie de trance. Siempre decía sí, cuando hacía ese tipo de cosas.
  • ¿Quieres comer, Hermione?
  • Lo que sea... Draco. Solo no te detengas. ¡Victoria! Siempre obtenía lo que quería.