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Historia 36314 — capítulo 2

Hermione lloraba en su antigua casa. No había un solo mueble, y aún apretaba en su mano la nota de Ron, y el chupete de Sabrinne, que su ex marido le había dejado.

-¿Puedo pasar?- preguntó una voz amable. La joven se volteó, era Draco. Lucía una túnica de gala asombrosa, pero Hermione ni se fijó en eso. Seguía llorando, y evitó a los ojos grises.

-Vete, Malfoy- balbuceó entre llantos Hermione. Draco se le acercó, y la ayudó a levantarse. La abrazó, y ella no lo rechazó, necesitaba algún consuelo. Ella lloró unos cuantos minutos, y Draco, la llevó a un sillón para que se calmara.

-¿Qué sucede?

-Ron me dejó, se mudó y se llevó a Sabrinne- dijo con una voz ahogada la chica. Malfoy sonrió en modo de tristeza, y Hermione miró lo que antes era una hermosa casa, llena de vida.

-Bueno... Eso ya es pasado, Hermione... Deberías dejarlo ya- dijo dulcemente Draco, y Hermione apoyó su cabeza en su abdomen.

-Nunca pensé que esto pasaría, Draco... ¡Y ahora perdí a mi hija!- sollozó.

-Ya... Ya, Hermione- Draco le besó el cabello, y ella lo abrazó. Quedaron abrazados media hora, mientras la chica seguía desahogándose en sollozos. Nunca podría ver a Sabrinne... Nunca.

-¿Qué querías?- dijo, algo recompuesta, la joven.

-Decirte que te mudaras a mi casa- soltó Draco, besando profundamente a Hermione, que dejó de llorar-. Y que... ¿Podemos ser novios?

-¡Ya lo somos! ¡Desde que Ron me dejó!- gimoteó sonriendo Hermione, y se levantó. Juntó su ropa, la guardó en un baúl, y se fue con Draco, dejando su vieja casa atrás.

Cuando llegaron a "La Morada Malfoy", Hermione casi se desmaya. Era una gran mansión, con unos jardines hermosos. No podía dejar de pensar en Ron, y en su pequeñita. Entraron el la mansión, y unos niños pequeños salieron corriendo.

-¡Papa! ¡Papa!- exclamaron los pequeños, y al ver a Hermione, se ruborizaron.

-Adentro- ordenó con voz severa el joven, y los niños, asustados, entraron. Hermione miró a Draco, pero éste miraba a sus pequeños, que, llorosos, entraban.

-¿Por qué los trataste así?- inquirió severa la joven.  Draco se encogió de hombros, y entraron. Los niños, muertos de miedo, estaban cerca de la estufa, que emanaba un cálido fuego.

-Se van a su cuarto ahora. Gina, que no salgan de su cuarto- ordenó Draco, y la empleada asintió. Llevó a los pequeños al piso de arriba, y Hermione se sentó en un sillón.

Se oían los gemidos de los chiquitos, pero Draco los ignoró. Hermione se acomodó, insegura, mientras escuchaba los llantos de Martha, Alisson y Francis.

-¿Draco? ¿Qué edad tienen los niños?

-Tres años- masculló el joven.

-¿Cuando te casaste con Pansy la embarazaste?- preguntó escandalizada Hermione.

-En la noche de bodas- confirmó Draco.

-¿Puedo ir a verlos?

-De ninguna manera. Y en unos días se irán con mi madre... No los quiero más en la casa- negó el mucacho, mientras la besaba tiernamente.

-¿Se irán? ¡Draco!- reprochó la joven, levantándose, furiosa-. ¡Son tus hijos!

-No los quiero. Pansy los odiaba... Es por eso que terminamos... Ella no quería niños, pero ocurrió... Y murieron dos. Eran cinco, pero dos murieron por inanición... Ella no los cuidaba. Cuando murieron yo estaba en el Ministerio, fue hace unos días... Entonces fue el colmo. Me dejó con esas ratas inmundas- explicó Malfoy. Hermione no daba crédito a sus oídos, Draco odiaba a sus propios hijos.

-Draco... ¿Te escuchas?

-Claro que sí. Mira... ¿Tú lidiarías con tres bestias asquerosas?

-¡Son niños!

-Papa... ¡Engo hambe!- gimoteó Alisson.

-No habrá cena, Alisson- la cortó su padre, y la abofeteó.

-¡Basta!- exclamó Hermione, y fue a defender a la niña, que lloraba. Alisson se aferró a la pierna de Hermione, que le secaba las lágrimas con su varita. Draco las miró furioso, y se fue a su despacho-. ¿Estás bien?

-N... no... ¡Papa sembe noz pega!- lloró la niña.

-¿Les pega?

-¡¡Ziii!! ¡Una vez me dio una padada en la panza!- gimoteó la niña.

-Hablaré con tu papi, y le diré que no se los lleve de aquí- prometió Hermione, acompañando a Alisson a su dormitorio. Era extremadamente pequeño, solo contaba con una cuna media por romperse, y un roperito de una puerta. Las paredes estaban arruinadas por la humedad, y al piso le faltaban varias baldosas-. ¿Aquí duermes?

-Zi.

-¿Los cuartos de tus hermanos también son así?

-El de Fancis no, puez papá lo iede más a él gue a Mata y a mi... El de Fancis es muto maz gande que el nuesto- explicó la niñita, y Hermione la acostó, y fue a inspeccionar los otros dormitorios.

El de Martha estaba mucho peor, pues la cuna estaba toda humeda, y casi destruida.

Frunció los labios cuando llegó al cuarto del niño. Francis dormía en su cama grande, que estaba en perfectas condiciones. Las paredes estaban excelentemente pintadas, y el piso estaba perfecto. Hermione fue al despacho de su amado, y entró sin golpear.

-¡Por qué demonios le diste esos cuartos horrendos a Alisson y a Martha, Draco! ¿Por qué haces esa diferencia con Francis?- estalló la joven.

-¿Qué dices?- preguntó desconcertado Malfoy, parándose de golpe y enfrentándola.

-¡¡¡Los cuartos de tus hijas!!! ¡¡Son horribles!!

-Ah, eso... Bueno, prefiero a Francis y ya, Hermione... Es más, creo que Francis se quedará y mandaré a Lissy y a Martha con mamá- dijo Draco, besándola. Pero Hermione lo detuvo-. ¿Me vas a hacer problema por unos estúpidos niños?

-¡Son tus hijos, Draco! ¿Así los tratas?

-¡Fuera de aquí, pedazo de squibs, fuera!- bramó Draco, espantando a los pequeños, que espiaban. Ellos se sobresaltaron, y se fueron al cuarto de Francis, muy asustados y llorando.

-¡Si los tratas así, juro que me iré!- chilló Hermione, sacando su varita mágica.

-¿Harías eso?

-¡Sí!- dijo desafiante la joven, y salió del despacho-. ¡Lo haría ahora mismo, y me llevaría a Lissy y a Martha, para que disfrutes cuidando a Francis! Draco, ¿sabes lo que le falta a tus hijos? ¡Una madre!

Draco palideció. Si ella supiera que Pansy estaba muerta...

-¿Una madre, Hermione?

-¡Sí! ¿Hace cuanto se marchó Pansy?

Draco pensó que lo mejor sería decir cuanto hacía que estaba muerta, no decía ninguna mentira.

-Dos años.

-¡Dos años! ¡Draco...!