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Historia 36314 — capítulo 3
Hermione se encontraba con Alisson, remodelando la habitación. La pequeña se encargaba de guardar unas muñecas medias rotas, pero muñecas al fin.
-Oye, Hermione... ¿Podemos hablar?- preguntó tímidamente Draco, y la joven asintió-. Perdóname... Por tratar mal a Lissy, y por querer deshacerme de los niños..
-¿Qué dices?- preguntó incrédula la muchacha.
-Que los chicos se quedan. Tú puedes ser su nueva madre, ya que Pansy mu...- dijo distraído Draco, y Hermione gimió. Draco miró a Hermione, que estaba aterrada.
-¿Muerta? ¿Pansy está muerta?
-Shhhh. ¡¡¡Baja la voz!!! ¡Los niños se enterarán!- la apremió Draco.
-¡La mataste tú!- acusó Hermione, enarbolando su varita mágica.
-¡Yo no fui! ¡Fue mi madre!- confesó asustado Malfoy, y Hermione la bajó.
-¿Narcissa?
-Sí... Alisson le rompió unos jarrones con la escoba de juguete de Francis, y desde entonces, mamá los odia... Y se le fue la mano... quería matar a Lissy, pero le dio a Pansy...
-Oh, Draco... ¡Tuviste que habérmelo dicho! ¿Y los niños no saben?- dijo apenada la joven.
-Francis... Por eso lo cuido más a él: por temor a que lo diga a los otros... Y me quiten su custodia...
-¿Te importa que te saquen la custodia? ¡Deberías decirles...!
-¿Sabes? Te complaceré. Si los niños tienen deseos de morir o algo así, será tu culpa. Pero se los diré- dijo bruscamente Draco, e hizo el amago de llamarlos.
-¡No!
-¿Ves? ¿Ves? ¡Después soy yo!
-Díselos cuando crezcan, Draco... Piensa, tienen tres años- se apresuró a decir Hermione, reparando en su error.
-Está bien... Disculpa otra vez mi arrogancia... Mi... egoísmo...
-Está bien, amor... Descuida. ¡Lissy, Martha y Francis! ¡A pasear!
Los pequeños bajaron corriendo. Alisson tropezó con la alfombra de la escalera, y cayó por los escalones. Martha y Francis tropezaron con ella, chillando.
-¡Niños!
Corrieron a ellos, que gemían muertos de dolor. Alisson tenía heridas más feas. Su cara estaba ensangrentada, y su brazo... estaba quebrado. Martha era la que había zafado más: Solo se había hecho moretones. Francis gimoteaba, y se miraba el brazo lleno de sangre, de su hermana y de él.
-¡Papa, Emion!- lloraba Alisson, mirando su brazo hecho papilla.
-¡A San Mungo!
Aparecieron mediante aparición conjunta en el famoso hospital, y los internaron rapidamente.
Hermione gimoteaba en un sillón de la mansión. La mejor noticia apareció mediante una lechuza. Era Pigwidgeon.
-¡Pig!
Agarró la carta, y le dio de comer a la lechuza, que ululaba chocha de contenta...
Hermione:
¿Qué tal si nos encontramos el viernes que viene en La Madriguera? Llevaré a Sabrinne. Estará toda la familia. Angelina vendrá con George, y Harry y Ginny estarán también. No creas que te perdoné... Te sigo amando mucho, pero comprendo que estés con otro. Te quiero... Ronald.
Hermione sonrió, con los ojos humedecidos, y miró el calendario mágico de Draco: Era miércoles. Pigwidgeon gorjeaba alegremente por la habitación, y cuando entró Draco, el ave chilló. La muchacha lo protegió, y su novio miró la carta enfurruñado.
-¿Qué hace ese pajarraco aquí?
-Ron me envió una carta: Quiere que vaya el viernes a La Madriguera... ¿Te molesta si voy? Estará con Sabrinne...- explicó Hermione, y Draco la besó tiernamente.
-Me molesta, y mucho... Temo que Weasley te acapare de nuevo, y me quede solito otra vez- dijo con firmeza.
-No pasará eso, tonto- rió Hermione-. Por favor... No lo amo más, Draco... Y quiero ver a mi nenita.
-Pues sácasela para siempre- espetó Draco.
-Él tiene la tutela de Sabrinne... Y quiero verla, déjame ir... ¡Estarán Harry y Ginny!
-¡No vas y se acabó!
-¡No soy una niña para que me ordenes ir o no ir!- gritó con los ojos humedecidos Hermione, y Draco palideció.
-Solo te quiero cuidar- se explicó al borde del colapso el joven.
-Bien. ¡Cuídame, no me asfixies!