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Historia 36387 — capítulo 28

Harry se alejo unos pasos de los arbustos donde había dejado a Leila, se sentía invadido por una nueva energía, y no podía esperar para atacar a unos cuantos mortifagos, a los que fuera no le importaba de quien se tratara, solo quería que todos salieran bien de aquella batalla, aunque no fuera la ultima, solo quería poder hablar bien con Leila y pasar un tiempo con ella. Pero al parecer todos los mortifagos estaban ya muy ocupados, Colagusano sostenía una pelea con Lupin, Bellatrix y Sirius se lanzaban y esquivaban maldiciones imperdonables el uno al otro salvándose por los pelos, Ron y Hermione pelaban contra el señor Crabbe, Tonks le llevaba una gran ventaja a un mortifago encapuchado que Harry no pudo reconocer, en realidad había muchos que Harry no reconocía pero al parecer los miembros de la orden y el ED se las estaban arreglando bastante bien. Todo parecía bastante normal dentro del caos que reinaba el lugar, pero de pronto Harry vio que Ojoloco Moody no luchaba, solo se paseaba de un lugar a otro dándole vueltas a su ojo mágico con una rapidez impresionante, eso en definitiva salía de lo que se podía esperar en una lucha de esa magnitud, entonces lo noto, no era lo único que estaba mal, no veía a Voldemort por ningún lado, lo mas lógico abría sido que estuviera luchando contra Dumblendore, pero a este lo tenían acorralado unos diez mortifagos.

-¿Dónde esta Voldemort?-pregunto Harry acercándose a Moody y seguro de que era a Voldemort a quien buscaba

-Desapareció, pero no es el único…¿Dónde esta Leila?

-Esta…Oh no.-dijo Harry al entender. Corrió al lugar en donde había dejado a la chica pero esta había desaparecido. La había puesto en peligro, era su culpa que ella estuviera ahí, ella le pidió que no atravesara el maldito espejo pero no la escucho y ahora ella estaba en peligro. Harry miro desesperado a su alrededor, no tenia idea de en donde buscar, tal vez ni siquiera seguían ahí, pero si lo que Voldemort quería era atraer a Harry tenia que estar por ahí, en algún lugar al que supiera que él acudiría, pero donde no tuviera protección, donde estuviera solo.

El muchacho echo nuevamente una ojeada a su alrededor buscando algo, aunque no sabia que era, pero para su sorpresa lo encontró. Había una casa de dos pisos muy descuidada cerca de la esquina, parecía abandonada, como si nadie hubiera estado interesado nunca en restaurarla, o siquiera acercarse ya que no solo la casa estaba en ese estado sino todo su alrededor incluida la calle y las dos casas que la rodeaban. Harry comprendió de inmediato que aquella casa había pertenecido a sus padres, y que ese era el lugar donde estaba Voldemort, donde quería matarlo, donde quería terminar la maldición que hacia dieciséis años había pronunciado. Harry se acerco con decisión hasta llegar a la puerta estaba seguro de que abriría sin ayuda pero aun hace su inconsciente lo hiso llevarse la mano al bolsillo donde guardaba la llave que había encontrado en la caja que Dooby le había dado. La metió en la cerradura para comprobar su sospecha, embonaba a la perfección, había sido la llave de su casa.

Tomo aire antes de darle vuelta a la manija y saco su varita, la casa parecía desierta, pero el sabia que si Voldemort estaba ahí estaría en el piso de arriba en un cuarto que debió haberle pertenecido en algún momento. Se apresuro a subir las escaleras, había cuatro puertas arriba, pero sus vagos ,y hasta ese momento inexistentes, de suprimer año de vida lo guiaron hacia la ultima puerta.

Leila estaba en la habitación inconsciente y atada con unas cuerdas invisibles a las patas de una cuna. Harry dio un paso para acercarse a ella, pero al parecer había una clase de encantamiento burbuja rodeándola para impedirle el paso.

-Sabía que no resistirías la tentación de hacerte pasar por héroe.

Harry volteo con la varita en guardia a hacerle frente a Voldemort, sabia que el mago había conseguido su objetivo, pero no le importaba, debía salvar a Leila a cualquier precio.

-¿Recuerdas este lugar Potter? Aquí fue donde mi maldición reboto, donde te hiciste una estúpida imagen de héroe, donde les diste esperanza. Lastima que todo termine, te lo dije una vez, fue una casualidad, no tienes nada especial, y voy a demostrarlo, voy a volver. Pero obviamente necesito hacer algo antes, acabar con su héroe.

-No te tengo miedo-dijo Harry con voz serena.

-Puede ser.-acepto Voldemort esbozando un gesto que posiblemente era una sonrisa llena de malicia-pero algunos de tus amigos si, incluyéndola.-añadio señalando a Leila que había recuperado el conocimiento pero mantenía los ojos fuertemente apretados.-Es una pena, tiene talento, seria una buena adquisición en mi bando.

-No te atrevas a tocarla-amenazo Harry, aunque en el fondo sentía el alivio que siempre le causaba poder entretener a Voldemort con palabras, era como…ganar tiempo, aunque no sabía para que. Hecho una rápida mirada a la casa, el techo estaba cuarteado, casi calleándose, si lograba hacer que lo hiciera tal vez podría darle tiempo a Leila de escapar, pero apenas lo pensó esto ocurrió, el techo se vino abajo causando una gran nube de tierra, en cuanto Harry pudo ver volteo al lugar donde debía estar Leila, pero la muchacha había desaparecido, temió por ella un instante pero luego escucho la risa macabra de Voldemort acercándose, si Leila había podido escapar lo mejor era distraer a Voldemort lo suficiente para que huyera.

-¿Un hechizo demoledor, Potter?, ¿Crees que vas a detenerme con un poco de polvo?, me desilusionas. Pero si lo que quieres es jugar…!Crucio!-escucho que pronunciaba con claridad la voz de Voldemort antes de que su cuerpo fuera invadido por un dolor insoportable que lo obligo a dejarse caer de rodillas y arquearse. Voldemort rompió la maldición al poco tiempo y Harry intento pararse. Se estaba concentrando para atacar a Voldemort, no podía dejar que lo venciera con tanta facilidad de nuevo, ni podía esperar correr nuevamente con la suerte de que un sencillo encantamiento de desarme lo salvara, pero volvió a oír la voz de Voldemort.

-Imperio!- escucho que decía el tenebroso mago, pero esa maldición ya no le causaba ningún efecto-al menos parece que en eso has mejorado, Potter-admitió Voldemort con desprecio.

-Si-dijo Harry con altanería deseando de nuevo ganar tiempo hablando-logro lo que me propongo casi siempre. Por ejemplo escapar, es curioso, ¿no?, yo lo he logrado año tras año cuando mataste a mis padres, cuando intentaste robar la piedra filosofal, cuando tu recuerdo me ataco con el basilisco,cuando recuperaste tu cuerpo y hace un año…es curioso.-Harry sabia que había logrado su objetivo, un objetivo realmente tonto, ya que hacer rabiar a Voldemort no era en ningún lugar una buena idea, pero parecía la mejor opción para hacerlo seguir hablando…o apresurar su muerte.

-Se te acabo la suerte, Potter. Tengo todo lo que necesito para eliminarte. ¿tu que dices?- Harry se quedo pensando un segundo, era verdad, había sido una idea tonta, ahora estaba solo encerrado en un cuarto con el mas poderoso de los magos tenebrosos y este estaba furioso por sus insultos, iba a atacarlo y el sabia que no podría vencerlo. Cerró los ojos cuando escucho la voz del mago hablar de nuevo.

-Avada…

-¡Expelliarmus!-Harry abrió los ojos de nuevo, esa había sido la voz de Leila y había logrado que la varita de Voldemort saltara de su mano, pero el mago la recupero cuando aun estaba en el aire a solo unos centímetros de su mano. Harry estaba petrificado por el terror, había dado por hecho que la chica había huido, pero ella estaba ahí parada y acababa de atacar a Voldemort para salvarlo a él.

-Eso no fue un buena idea, niña idiota. Vas a tener que pagarlo con tu vida.-Harry no sabia que hacer, quería moverse, proteger a Leila pero el terror se lo impedía. Vio como Voldemort alzaba su varita y apuntaba a Leila con ella.

-1Crucio!- escucho antes de ver a la chica caer al suelo y soltar un grito agudo de dolor, Voldemort rompió la maldición y se acerco a ella para tomarla por la garganta estrangulándola con una sonrisa en el rostro. Harry se sintió desesperado, sabia que si actuaba de inmediato la chica moriría, eso lo hizo reaccionar y recuperar la movilidad. Tomo su varita con odio y deseos de venganza.

-¡Crucio!­-esta vez la palabras salieron de la boca de Harry y fueron dirigidas a Voldemort, el mago soltó el cuerpo inconsciente de Leila, que callo al suelo con un golpe seco, antes de hacer un gesto de dolor. La maldición había funcionado, pero era obvio que no había tenido los efectos que solía tener con el resto de los magos.

-Gran error-murmuro Voldemort segundos después-¡Avada Kevara!-una luz verde salió de la varita del mago pero fue desviada por un rayo dorado de luz, que logro que no le pagara a Harry aunque sintió un calor muy fuerte cuando el rayo paso a su lado. El chico miro buscando que había causado que la maldición se desviara y encontró a Dumblendore parado en la puerta, volvió a mirar a Voldemort, también había mirado a Dumblendore, pero le dedico una mirad aterrorizadora a Harry antes de desaparecer con un ruidoso estallido.

Dumblendore entro en la habitación y se acerco al cuerpo inmóvil de Leila para comprobar su pulso.

-Va a estar bien-aseguro aHarry mientras aparecía una camilla y colocaba a la chica en ella haciéndola flotar por los aires -¿tu estas bien?

El chico asintió con la cabeza sin dejar de mirar preocupado a la chica.