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Historia 36467 — capítulo 17
CAP 15: Hielo Y Fuego
¿Quién es mas fuerte?... El que derrite o el que quema... Que es peor: Matar lentamente o de un solo golpe. Muchos prefieren el fuego solo Porque no conocen el hielo. Pero todos tenemos derecho a cambiar de opinión... Incluso aquellos a quien todos juzgan de perfectos.
Era una maldita pesadilla. Después de acostarse y luego pelear, tener que convivir como dos prefectos cualquiera. Al menos Carolina y Arthur estarían ahí. De todas maneras la cercanía de él era algo que ya no quería experimentar. Ya se habían hecho mucho, daño... Que Merlín se apiadara de ella.
Hermione llegó al lugar donde los cuatro prefectos tomarían un excelente desayuno, se quitó la túnica dejándola a un lado. Frente al lago no había mesa, era un mantel de cuadros con los cuatro colores de las casas divididos siempre por un cuadro blanco que simbolizaba la paz entre ellas. Los recipientes de plata estaban todavía tapados. Había que reconocer que era algo bastante agradable pues no hacia calor, el agua se mecía suavemente y por su puesto, que la comida seria deliciosa. Sonrió y saco de su bolsillo el libro de "Eclipse" que su madre le había mandado. Leyó la dedicatoria y después el índice como siempre lo hacia... "Capitulo 22. Hielo y Fuego"... Que extraña paradoja, se podían destruir mutuamente y sin embargo, coexistían. Abrió ese capitulo y se quedó mirando el titulo.
-¿Hielo y Fuego Granger?
Porque. Porque. Porque él, porque el único, porque ahí, porque a ella... Solo cerró los ojos centrándose en su respiración, sintió como se sentaba a su lado con las piernas encogidas en la posición de la flor de Loto. Podía percibirlo claramente, su respiración continua y algo agitada, los suspiros que producía con cada movimiento de su cuerpo, el cansancio del mismo y algo dentro de él que no la incitaba a pelear.
-¿Y quien eres, el hielo o el fuego?
Hermione abrió los ojos, él destapaba la comida- El fuego.
-Huy, Granger quema.- dijo con una sonrisa pacifica verdaderamente irresistible.
Hubo silencio...
-TÚ eres el hielo.- dijo Hermione.
Draco dejó de ver los aperitivos y la miró- ¿A si?
-Si, eres frio, insensible, matas, lastimas... El hielo es molesto...
-Y me imagino que el fuego no.
-NO. El fuego es cálido, confortante... Útil.- Enfatizó la última palabra. ¿Entonces si él era hielo era inútil?
El Slytherin se fijo por todas partes que no viniera nadie. Junto a él había una botella de vino en un gran cáliz plateado enterrada en hielo. Tomo uno de los cubos y se acercó a ella. Hermione traía una blusa de botones de manga corta. La chica no dijo nada mientras el sonreía. Jugó con el cubo de hielo entre sus manos hasta que este empezó a derretirse, entonces lo fue pasando por la muñeca de la chica y subiéndolo a lo largo del brazo mirándola a los ojos, humedeciendo su piel. La gryffindor se erizó al contacto, él le rodeo el codo y siguió metiendo el hielo debajo de la manga a lo largo del ante brazo, hizo un circulo sobre su hombro y volvió a bajar hasta dejar la pieza ya casi inexistente sobre su palma donde empezó a derretirse.
-El hielo cura, calma. No hace más daño del que no haría el fuego.
La chica acunaba el hielo en su palma donde ya había un pequeño brote de agua que se deslizaba entre sus dedos. Draco le tomo la mano y succionó el agua que había en su palma acariciando con la punta de su lengua el centro de esta, luego subió succionando todas las perlas frías que había regado por su brazo término dándole un beso detrás del oído. Ella volvió a temblar.
-Te aseguro que si hiciera esto con un fosforo encendido no seria tan agradable.- finalizó suavemente y se aparto de ella.
La prefecta de Gryffindor tomo su túnica para limpiar la humedad, estaba temblando... Nunca había percibido el hielo de una manera tan... Estilo Draco ¿A caso no había algo en lo que él no la hiciera cambiar de opinión? Cuanto odiaba sentirse tan débil, cuando odiaba que supiera engatusarla tan bien. Cuando odiaba a Malfoy.
Nunca te amará nadie si no te das la oportunidad de que algunos te aborrezcan...
Los otros dos prefectos llegaron cada uno por su lado. Primero la "Intachable" Ana Carolina Fudge, la soberana de Ravenclaw. En apariencia la mas, seria, fuerte e inteligente de todo el colegio... En apariencia. Luego estaba Arthur Hope, prefecto de Hufflepuff, el más servicial tierno y caballeroso chico que se pudiera encontrar en el castillo, no era guapo, no era rico, pero tenía una personalidad activa, servicial y fascinante. En tercero Draco Malfoy, el príncipe de Slytherin, el chico mas guapo y distintivo que se hubiera visto "El Dios de sexo"... Sin comentarios. Y por ultimo Hermione Granger, la más lista, valiente. Una come libros reprimida sin experiencia... Ellos No eran lo mejor de Hogwarts, eran lo peor, solo que disfrazados elegantemente.
-Siento el retraso- dijo Carolina- Mala noche.
Todos rieron- Si terrible, fue espantoso un baile tan divertido ¡Y sin pareja!- grito Arthur
-A mi no me molestó eso- dijo Draco.
-Oh claro que no... Draco Malfoy, El Dios del sexo... Confiesa ¿A cuantas te llevaste a la cama anoche?- lo interrogó la Ravenclaw.
Draco rió- Pues a ti no- dijo.
-ya, ya... Niños. ¿Qué hay de comer?- dijo Arthur y empezó a destapar los platillos.
-Adoro la pasta...- comentó el rubio ante el delicioso aroma de los tallarines.
Había toda clase de frutas tropicales, vino tinto, rozado, jugo de naranja fresco. Pie, Flan de sabores, cereal, yogurt, Helado de vainilla, panes glaseados... Era un suculento desayuno con suficientes porciones para cuatro.
-¿Cómo voy a comer tallarines sin pan?- dijo Carolina.
-¡Aleluya! ¿Vamos?- propuso Arthur. El chico se levanto y le extendió una mano.
-Claro. Ya volvemos.
Draco empezó a manosear el Pie, levanto la vista al ver que la prefecta de Ravenclaw lo apuntaba con la varita.
-¡Lo tocas antes de que vuelva y te asesino!- dijo juguetonamente y se fue con Arthur.
Draco rió y se chupo la crema que había quedado en su dedo algo decepcionado ante la advertencia. Hermione lo miró con algo de picardía.
-Anda Malfoy... Come tu pie.
Lo ignoró y empezó a servir los tallarines, ella bajó la cabeza y de pronto sintió que mordisqueaba su oído.... Cuando le dijo "Come tu pie" no se refería a ella... aunque no estaba tan mal.
-¡Draco!- grito haciendo un movimiento tan brusco que le golpeo la boca al chico quien al instante se aparto de ella.
Draco abrió la boca y se tocó los dientes con el pulgar para comprobar si el golpe los había aflojado.
Aquello fue peor aún para Hermione, puesto que no pudo evitar contemplar el roce de su lengua sobre los dientes. Y la visión de esos blanquísimos dientes, increíblemente rectos, que a ella le gustaría tener mordisqueándole…
-¿Qué quieres para desayunar?- le preguntó para alejarse un poco de sus pensamientos.
La mirada de él descendió hasta el profundo escote en V. Siguiendo la dirección de sus ojos, la castaña se dio cuenta de que, desde donde él estaba sentado, podría ver todo su cuerpo. Antes de que pudiera moverse, el rubio tiró de ella, hasta sentarla sobre sus muslos y reclamó sus labios.
La chica gimió de placer bajo el asalto de su boca, mientras su lengua le hacía las cosas más escandalosas. La cabeza comenzó a girarle con la intensidad del beso y con el cálido aliento de Draco mezclándose con el suyo.
Y pensar que nunca le había gustado besar…
-Compórtate.- le sentenció... Solo que era incapaz de respirar- Draco- gimió entre sus labios mientras el chico exhalaba un aire caliente en su oreja, que la hizo estremecerse más que con el hielo. Ahora era ella quien se derretía.
Se dio la vuelta con ella en brazos y la aprisionó contra el césped. Incluso a través del uniforme, ella percibía su erección, su miembro duro y ardiente que presionaba sobre la cadera, mientras con las manos le aferraba el trasero y respiraba entrecortadamente junto a su oreja.
-Tienes que parar- consiguió decirle al fin con voz débil.
-¿Parar qué?- le preguntó- ¿Esto?- y trazó con la lengua el laberinto de su oreja. Hermione siseó de placer.
Los escalofríos se sucedían y, como si se tratase de ascuas al rojo vivo, abrasaban cada centímetro de su piel. Los pechos se hincharon aún más bajo el cuerpo de Draco
-¿O esto?- e introdujo una mano bajo su falda para tocarla donde más lo deseaba.
La prefecta se arqueó en respuesta a sus caricias y clavó los dedos en la túnica de él ante la sensación de sus manos entre las piernas.
La punta de su miembro presionaba justo sobre el centro de su feminidad. Arqueó las caderas acercándose aún más, aferrándose a sus amplios hombros. Deseaba sentirlo dentro con una desesperación tal, que desafiaba a todo entendimiento.
-Am... Creo que mejor venimos en unas dos horas...- dijo Arthur.
Carolina traía la canasta con pan y la puso en el suelo- Aunque según dicen de Draco, mejor dejamos esto para la cena.
El rubio sonrió con las mejillas sonrojadas y volvió a su plato de tallarines. Hermione se sentó temblando, con la respiración agitada. Quería ser más fuerte. Guardo completo silencio ¿Por qué a nadie parecía importarle mas que a ella?... Los demás empezaron su desayuno tranquilo mientras ella deshacía uno de los suaves panes, no levantaba ni si quiera la vista, no podía, no se atrevía. Se estaba contradiciendo... Hace horas le había dicho mocoso, precoz e inexperto y ahora temblaba de pies a cabeza por el simple hecho de tenerlo cerca. Como podía esperar a que la respetara si se comportaba así...
Después de un rato decidió animarse y fingir que nada había pasado, después de todo, era experta en eso.
-Anoche te veías hermosa Hermione -Dijo Arthur. Su comentario aligero el ambiente.
-Gracias...
-Es cierto ¿Dónde conseguiste tu vestido?, me gustaría un estilo parecido para el año nuevo -Comento carolina.
-Me lo regaló mi madre...
-Es una pena, dos chicas hermosas como nosotras, nos veíamos espectaculares y sin pareja...
-¿Qué no te liaste con "San Potter"?- preguntó Draco.
Ella hecho al aire una carcajada. Hermione la miró algo inquietada, era cierto, ella anoche se había desaparecido con Harry, tomo una pequeña dona cubierta con azúcar glas y aguardó su respuesta.
-Digamos que Potter, de Santo no tiene nada... Aunque claro, es fantástico en el cortejo... Pero a la hora, carece de imaginación.
-Que zorra eres- dijo el Slytherin sin apremio alguno.
Ella rió- A si, tú eres un santo. Seguro terminaste enredado con Parkinson o Patil... Ya que ella anda tras tus huesos desde hace meses o con cualquier otra de tus asquerosas Zorras...
El tono de ella no fue en absoluto ofensivo, en cambio había parecido gracioso pues todos rieron pero la palabra "Asquerosa Zorra" Le retumbó a Hermione en la cabeza.
-Tan solo mírate Malfoy, intentas seducir a la chica más decente del colegio- dijo Arthur- Pero no o conseguirá ¿Verdad Hermione?
La castaña se ruborizó y sonrió con algo de timidez. Mordió la dona y levanto la cabeza para ver a la serpiente que cada vez parecía estar mas cerca de ella. Antes de que Hermione pudiera responder a la pregunta de Arthur, Draco le colocó las manos en la cintura y la alzó hasta apoyarla sobre su pecho.
Se inclinó y atrapó su labio inferior con los dientes para, acto seguido, acariciarlo con la lengua. A la leona comenzó a darle vueltas todo tras el tierno abrazo. Draco profundizó el beso un momento antes de soltarla y alejarse de ella.
-Tenías azúcar- le explicó con una traviesa sonrisa.
Hermione parpadeó, sorprendida ante lo rápido que su beso había despertado su pasión, y lo refrescante que parecía al mismo tiempo.
-Podías habérmelo dicho.
-Cierto, pero de este modo fue mucho más divertido.
Carolina rió- ¡Sin comentarios!
Draco siguió comiendo tomando vino de vez en cuando. Carolina se quedo mirándolo fijamente, el chico comía con todas las normas de etiqueta, utilizando el tenedor para enredar los tallarines y luego sostenerlos para llevarlos a su boca, luego daba un sorbo a su copa y una gota morada se escapaba de la comisura de sus labios la cual era retirada con la servilleta.
-¿Cómo haces eso Draco?- Preguntó la Ravenclaw
-¿Hacer que?
-Comer perfectamente, no logro mantener mis tallarines en orden ni por medio segundo.
El rubio se levantó colocándose detrás de ella, la chica rió. Hermione clavó sus ojos en ellos. Carolina sostuvo los cubiertos torpemente, el chico puso sus manos sobre las de ella y empezó a envolver la pasta para dársela en la boca, lo hicieron tres veces antes de que ella le cediera el mando completamente y dejara que la alimentara. Le gustaba sentir el cuerpo de él a su espalda, la imagen que tenia de él y Hermione estaba fresca, daría cualquier cosa por ser esa mojigata, seguro solo se divertía con ella.
El Slytherin enrollo otra porción, solo que esta vez en lugar de dársela se la llevo a su propia boca.
-¡Oye eso es mío!- dijo Carolina riendo. Tomo su copa de vino y se la ofreció, él le dio un tímido sorbo y algo del líquido callo en su barbilla.
-¿Me limpias?- le dijo Draco acercándose a su hombro. Obviamente se refería a que con una servilleta.
La chica se aproximó a él y le lamio la barbilla antes de besarlo. Draco cerró los ojos correspondiéndole.
-Creo que yo ya estoy llena- dijo Hermione y dejo caer su tenedor.- Fue un gusto.
Arthur se levanto- El gusto fue mío Hermione.- dijo y le beso la mano.
-Adiós, Carolina y... Malfoy.
Estaba furiosa... Demasiado, el haberlo visto besarla cuando a tan solo minutos había tratado de acostarse con ella... ¿pero quien se creía? ¿Pero que demonios tenia en el cerebro?
-Yo también me voy- dijo Draco levantándose.
-¿Qué le pasa a Hermione?- preguntó Carolina.
-Creo que ayer tenía temperatura...
-Pues... A mi también me da si te tengo cerca.
El gesto del rubio era serio- Bienvenida al club. Adiós Carito.
Estaba Feliz. Sentía su furia, sentía como la sangre le llegaba hasta el rostro, mas bien estaba celosa. Eso era, Hermione Jane Granger se había puesto celosa de Carolina y solo por eso lo había hecho, solo por eso había dejado que lo besara. No se comparaba con ella, si Hermione supiera que ni Caro, ni Pansy, ni nadie le llegaba a la perfección que aguardaba dentro de su ser. La deliciosa textura de su piel. El magnifico aroma de su cabello, la forma en que respondía a sus inexpertas y tímidas caricias... Tenia que aprender, tenía que saber... Quería que se tragara sus palabras...
<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<< «19 de enero del año de 1849»
-Siento mucho lo de Harry- comento Mir
-No importa... Draco es lindo.- respondió Hermione.
-¿Y que? ¿Te gusta?
-Mucho...- Admitió- Y se que él también me quiere...
-Eso no es cierto.
-¿Qué?
La adivina dio un sorbo a su taza de café negro.
Ron y Draco habían entrado en la mina solos, después de todo ir aluzando con sus varitas el camino seria algo extraño para sus muggles acompañantes. Tenían que trazar una especie de plano con el cual se guiarían cuando sacaran el oro. Al pelirrojo le costaba trabajo pensar que en tan solo dos días terminaría de verla, a ella, su salvadora, su hechicera, su perfecta. Amaba a su esposa, pero esta mujer era...
-Es muggle...- dijo Draco
-¿Qué? -Se extrañó Ronald
-hasta acá oigo tus pensamientos comadreja.
-Lo siento... Es que... Estoy algo confundido.
-Obviamente. Te casaste con la primera mujer con la que te acostaste.
Siguieron caminando por la escabrosa caverna. Draco estaba hipnotizado con la belleza de las piezas doradas que brillaban como estrellas sobre él y a su alrededor. Si pudiera transportaría cada cosa a Inglaterra para quedarse con Todo.
-¿Y como vamos a hacer para llevarnos esto?- dijo Draco, ante su nuevo descubrimiento.
-Un bolso de hoyo negro...
-¿Y eso es?
El pecoso le mostró un maletín parecido al de un doctor- Todo lo que metas, aparecerá en mi departamento.
-Eres un genio
-Ha, ya lo se... ¿Y tú que piensas hacer con Hermione?
-No se... Darle algo de dinero y volver a Inglaterra.
-Bueno, ya tenemos todo. Ahora salgamos de aquí.
La castaña lloraba. Era cierto. Ella y Draco no eran nada como para que él admitiera algún sentimiento por ella, la deseaba y eso había sido obvio desde el mismo principio, pero jamás habían hablado de algo que fuera sentimental, no esperaba otra cosa... Mir se había retirado, no quería estar cerca cuando ella estallara, porque de seguro lo haría. Cuando ambos chicos llegaron Ron se perdió al instante en cambio Draco camino hasta donde estaba su gitana. SU, porque era suya y de nadie mas.
Intento besarla pero recibió una bofetada.
-¡Eres un cerdo!- gritó Hermione.
Draco la sostuvo de los hombros- ¡Pero que demonios te pasa!
-¿Qué piensas hacer conmigo?
-No entiendo.
Ella se abalanzo golpeándolo en el pecho.-¡No Soy nada para ti! ¡Solo me usas! ¡Lo único que querías era alguien que te entretuviera!
Al rubio le costo trabajó controlar su furia... De hecho le costaba trabajo controlar cualquiera de sus emociones cuando la tenía cerca. La tomó de los brazos para acercarla a su cuerpo y después rodeando su cintura la atrajo hacia él de una manera posesiva y se hizo dueño de sus labios. La rabia de ella le encendía el pecho, era como fuego que lo calcinaba por dentro y le llegaba hasta los huesos. ¿Cómo podía hacerle entender que le pertenecía? Que ella no tenia nada que decirle porque simplemente el era su dueño total, de su vida y de todo lo que ella era.
La soltó produciendo un sonido de succión - No somos nada, es cierto. Pero eso no quiere decir que no signifiques nada para mí, eres la primera mujer por la que he arriesgado mi vida, y la única que vale la pena.
La luna resaltaba el rojo de los labios hinchados de Hermione, a lo lejos un coyote aulló mientras se miraban fijamente con las respiraciones exaltadas, No quería dejarla. No podía hacerlo, se sentía su dueño pero la verdad era él quien le pertenecía a ella, por el simple hecho de que no existía mujer mas cautivadora que esta.
-No me convences...
-No lo estoy intentando...
La chica lo empujó lentamente y caminó a la tienda. Su movimiento de caderas lo exaltó, sintió su cuerpo endurecerse y miro a sus pantalones. Estaba completamente rígido.
-¿Y tu no puedes comportante un minuto?- reprendió a su excitado miembro.
Al otro lado de la mina, la las tinieblas parecían ser mas profundas. Todos los animales salían de sus refugios, había zorros jugueteando, salamandras, lagartijas, serpientes invisibles...
ÉL respiro profundamente, la maldad de sus rasgos era algo que cualquier humano podía percibir. Sentía la fuerza mágica que emanaba de ellos y supo que los encontraría de nuevo. El aire frio de la noche le congelo los pulmones sin provocarle dolor. Estaba sobre su caballo mirando el llano sobre el que se alzaba la imponente Luna llena.
-¿Algo nuevo Frank?- preguntó Vincent cabalgando hasta ponerse a su derecha.
No respondió pero una sonrisa descubrió sus empalmados dientes.
-Que tramas- dijo Gregory haciendo lo mismo que Vincent.
-Regalé a mi gitana... Creo que... La quiero de vuelta...
-¿Y como la vas a encontrar?- prosiguió Greg.
-Tengo, la... Ligera sospecha de que nos vamos a encontrar a nuestros amigos muy pronto...
bueno aki les dejo dos capis
perdon por no actualizar rapido pero
ya entre a la escuela y ya saben
mucha persion, poco tiempo, etc.,
pero les prometo qe actualizare mas rapido...
otra cosa pasen por mi
otro fic se llama UNA CHICA
me encantaria su opinion...
biie
...