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Historia 36467 — capítulo 19
Cap 17: CHIMEL
-llegas tarde Malfoy. - el tono de Hermione no denotaba ninguna emoción.
-Dijiste que me necesitabas...
La castaña lo interrumpió con su risa- Yo nunca dije "Te necesito"... Yo dije LO NECESITO, aprende a escuchar
-Bueno y que quieres. - le interrumpió, era obvio que no iba a seguir jugando.
-Hemos perdido mucho tiempo en estupideces y no nos concentramos en lo IMPORTANTE. Detener el hechizo.
Ella se puso de pie y caminó entre los estantes. Se sintió estúpido, por estar ahí cuando debería dormir, por ceder ante ella. Hermione buscaba un libro, Draco caminó encontrándose a su paso con una novela erótica como las que ella leía
-¿Qué te parece éste?— le preguntó él, con la novela romántica en la mano.
Hermione soltó una risita nerviosa al ver a la pareja que se abrazaba medio desnuda en la portada.
-¡Merlin!, me parece que no.
Él miró la portada y alzó una ceja.
-De acuerdo— dijo Hermione quitándole el libro de la mano—. Has descubierto mi más profundo secreto. Soy una adicta a las novelas románticas, pero lo último que necesitas es que te lea una apasionada escena de amor en voz alta. Muchísimas gracias, pero no.
Draco le miró fijamente los labios. - Preferiría recrear una apasionada escena de amor contigo— dijo en voz baja, acercándose a ella.
La castaña comenzó a temblar, por piedad no de nuevo. Tenía la espalda pegada a la estantería y no podía retroceder más. El Slytherin colocó un brazo sobre su cabeza y acercó su cuerpo al suyo, hasta dejarlos unidos. Entonces, bajó la cabeza y se acercó a su boca. Hermione cerró los ojos. La presencia de Draco inundaba todos sus sentidos. La rodeaba de una forma extremadamente perturbadora.
Por una vez, él mantuvo las manos quietas y se limitó a tocarla tan sólo con los labios. Daba igual. La cabeza de ella comenzó a girar de todos modos. ¿Cómo podía rechazarlo una mujer en su sano juicio? Este hombre era el paraíso.
Draco profundizó el beso, explorando su boca con la lengua. La chica sentía los latidos de su corazón mientras él se acercaba aún más y sus músculos la envolvían.
Jamás había sido tan consciente de la presencia de otro ser humano. Él la ponía al límite, le hacía experimentar sensaciones que no sabía que pudiesen existir.
Él se retiró un poco y apoyó la mejilla sobre la de ella. Su aliento caía sobre su pelo y le erizaba la piel.
-Tengo unos deseos horribles de estar dentro de ti, Hermione— murmuró—. Quiero sentir tus piernas alrededor de mi cuerpo, sentir tus pechos debajo de mí, escucharte gemir mientras te hago el amor lentamente. Quiero que tu aroma quede impreso en mi cuerpo y que tu aliento me queme la piel.
Todo su cuerpo se tensó antes de separarse de ella.
-Pero ya estoy acostumbrado a desear cosas que no puedo tener— susurró.
Ella le tocó el brazo. Draco cogió su mano, se la llevó a los labios y depositó un rastro de pequeños besos sobre los nudillos. El deseo que se reflejaba en su apuesto rostro hacía que a ella le doliera todo el cuerpo.
-Busca el libro y me comportaré.
Harry estaba más nervioso que nunca, sabia que la sala común no era precisamente lo más romántico del mundo pero lo último que ella necesitaba era una escena de completa seducción para sentirse más humillada de lo que seguro ya estaba. En cuanto apareció ante sus ojos supo que no podía haber chica más hermosa en el colegio. Ella era pura, sin mancha y en ese momento el moreno hubiera vendido su alma al diablo contar de poder llegar a su pureza que ni él mismo había podido arrancar, la necesitaba, quería purificarse con ella.
-Vine en cuanto me llamaste...
-Shh-Le extendió una mano que a ella no le quedó mas remedio que aceptar -¿Lo escuchas?
-Es el fuego...- respondió, era el único sonido- Grillos, no lo se...
-Mi respiración- Completó él.
Sus rostros estaban muy cerca, si, era su respiración que se mecía suavemente.
-¿Qué es lo que quieres?
-A ti.
-No...
-Perdóname... Ginny.
- ¡Harry no!- la pelirroja empezó a sollozar -Es que no puedo... Me usaste... Para botarme como si fuera...
-No tengo excusa... Soy un idiota. Por eso quiero intentarlo de nuevo...
-¡Y que quieres!... ... ... ¿Embarazarme... otra vez?
En ese momento el azabache tuvo unas ganas terribles de meterse en su cama a llorar. Era el más terrible de los secretos dentro de la "Hermosa y sana" relación de ellos. Hace poco Harry había retirado una cantidad importante de su cuenta con la excusa de necesitar nuevo aditamento para el Quidittch, pero no... Se lo había dado a Ginny para que abortara un hijo suyo.
Sin tener la menor duda me atrevo a decir que el origen de todos los pecados del hombre, está en la ignorancia. Pero el hombre no es malo cuando no sabe. Es malo por ignorante...
Pero no había sido fácil. Durante noches enteras no conciliaba el sueño una profunda depresión lo mantenía sudando, con pesadillas para después levantarse sobresaltado. Su aspecto había cambiado desde entonces, debajo de sus ojos siempre había ojeras y era más pálido que antes, además de que todo su dolor lo disfrazaba jugando "Al enamorado"
-Perdóname... Yo se que tu puedes...
-Yo te perdone hace mucho tiempo.
Quiso sonreír, pero no podía.- ¿Y porque?... ¿Por qué lo hiciste?... Podías tenerlo si querías, no tenias que obedecerme...
-Tú no querías un hijo, no querías atarte a mí y menos por algo así. Solo quería que fueras feliz.
-Solo te lastime... ¿Por qué...?
-Porque te amaba... Te amo.
Draco permanecía recargado en la mesa con una pose muy peculiar, sosteniéndose con los brazos y "Ofreciendo" su masculinidad. Hermione no pudo evitar notarlo, pero lo hizo a un lado haciendo que se sentara y aventando un grueso libro mientras él prendía una vela.
-¡Soy una tonta!- exclamó Hermione con emoción.
-Completamente de acuerdo- murmuró Draco.
Ella lo escuchó mirándolo con fastidio, recibiendo una sonrisa que obviamente provoco una acción de reflejo en ella pero al instante bajó la cabeza.
-No, Hermione, NO- pensó- Concéntrate Busque en libros de adivinación, pero No, resulta que la esfera no tiene nada que ver con la Adivinación
-¿Trasladores? ¿Horcruxes?- se extraño Draco.- No creo que...
La chica abrió la página exacta haciéndolo callar.
-¡Es nuestra bola!- exclamó al ver la esfera de bronce con la que ella se había quedado.
-Es algo parecido a un horcrux. Se llama Esfera de la redención: Se usa para corregir sucesos del pasado, supone cuando dos personas dejan asuntos pendientes en sus vidas, en este caso, sus reencarnaciones o descendientes directos comparten una situación alineada a la anterior lo que los hace entrar en un trance de "Compartimiento de culpa" con un hechizo complejo que los hace sentir como uno solo.- leyó Hermione.
-¿O sea... que mi... algo, de mi familia tuvo algo que ver con alguien de la tuya y no quedaron en buenos términos?- dijo Draco tratando de comprender.
-Eso creo.
-Bien y como se detiene.
-Ese era el punto...
-¿Qué pasa ahora Granger?
La castaña señaló el libro.- falta esa pagina.
-¡Genial! ¡El mundo está en mi contra!
-Alguien la arrancó recientemente porque antes de este año este libro estaba completo.
-¡¿Y quien fue el maldito?!
-¡Deja de hacer preguntas estúpidas! ¡Si lo supiera no estaría aquí contigo!
El rubio se levantó casi arrancándose el cabello, o sea que no sabía como detenerlo... En lugar de estar durmiendo ahora estaba en una oscura y hedionda biblioteca con una maldita sabelotodo. La miró, era lánguida y nada bella, ¿Por qué la seguía tanto?, escudriñando cada pagina con una devoción casi tan grande como la que profesaba por Potter. Él, él era el príncipe de Slytherin, podría tener a cualquier chica en su cama... Pero no. Estaba con ella... Tal vez eso necesitaba... Nuevas opciones.
-¿A dónde crees que vas Hurón descerebrado?
-A donde me de la gana Granger.- a divertirse por supuesto.
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«20 de enero del año de 1849»
-¡¡Draco!!- lo llamó ganándose una bofetada que le hizo una herida en la comisura del labio.
El rubio casi inconsciente no podía perderla, no iba a dejar que algo la dañara, aunque con eso tuviera que perderla para siempre. Frank Cabalgaba lo mas rápido que podía. El chico ojigris convirtió su varita en una escoba y sin pensarlo dos veces subió a ella. Hermione estaba atónita mirando lo que hacia ¿Era un... brujo o algo así?
Alcanzó rápido a Frank, rodeando el corcel para que este callera, empezaron a forcejear entre la oscuridad de la noche, Frank calló del caballo junto a Hermione. Draco aprovechó para golpearlo en la cara, pero era demasiado fuerte para sus dedos flacos y huesudos, de un golpe Longbottom lo derribo mientras sangraba de el rostro, no estaba seguro si de la nariz, la ceja, la boca o cualquier otra parte. Se puso de rodillas sobre él y lo tomó de la camisa ya completamente roja por la hemorragia.
-Vas a morir...- dijo Frank con un tono de demencia.
Draco intentó mover su varita pero con un movimiento de su pesada bota, Frank le fracturo la muñeca y la aventó lejos.
-Eres un estúpido... Morir por una asquerosa muggle.
El rubio le escupió sangre a la cara. -Prefiero morir por ella que morirme sin ella.
-Concedido...
Cerró los ojos, esperando el disparo. Frank calló inconsciente a su lado. Draco miró al frente para ver a Hermione sosteniendo una roca, ella lo había noqueado. Sonrió mirándola, ella le devolvió la traviesa sonrisa y le extendió una mano.
-¡CUIDADO!
No identificaron el grito pero era de pánico, los explosivos se habían consumido. Draco tomó el corcel negro de Frank y subieron a él. El pánico se había apoderado de todo su ser, no sabia donde estaba Ron, Mir o los amigos de Frank y al mismo tiempo se preguntaba su este estaría muerto... Con un movimiento brusco de las correas el caballo salió a toda velocidad, él se puso como si estuviera en una carrera, la chica lo abrazaba fuertemente como si no quisiera perderlo nunca... Mientras se alejaban Escucharon la explosión. La noche fue iluminada, una columna enorme de fuego se alzo detrás de ellos sellando la mina, con un sonido estridente el fuego formo una bola de energía enorme que se expandió hasta ellos aventándolos...
-¿Donde habías estado?
No respondió.
-Lo que vi... Quería que me lo explicaras...- sonrió- Nadie lo sabe. No te preocupes.
Hermione se mordió el labio. Se había olvidado por completo de que Ginny la había descubierto, además en la cena no le había dicho absolutamente nada que pudiera recordárselo. Sintió el pesar que cayó en sus hombros, la pelirroja la miraba a los ojos esperando una respuesta, pero ella no la tenia. Sabía que cualquier cosa ella le creería, solo que no sabia que. No había una explicación coherente para explicarle que se acostó con Malfoy... Porque... Porque... ¿Porque?
-Porque no subes y te tranquilizas... Así puedes pensar...
-Gracias Ginny. Pero me gustaría que habláramos.
-A mi también Hermi, pero relájate y... Después baja, yo aquí te espero.
La castaña acepto sonriente. Ginny era muy compresiva, incapaz de juzgar a nadie y menos a ella que siempre había llevado una actitud incorregible ante todos, propios y extraños.
Subió feliz a su habitación. Lo mejor era una ducha rápida y hablar con su amiga cuanto antes, tal vez la aconsejaría de que hacer con Harry. Empezó a desabotonar su blusa lo más rápido que le fue posible sin evitar arrancar algunos botones, pero que importaba, ya los cosería mañana u otro día. Entró a la ducha, quiso apresurar el baño solo que no podía apresurar las gotas de agua caliente que se deslizaban por su cuerpo transportándola a otro mundo.
Hermione se estaba quitando el jabón de los ojos. Al abrirlos, se sobresaltó cuando vio que Draco la observaba a través de la abertura de las cortinas de la ducha.
-¡Me has dado un susto de muerte!— exclamó.
- Lo siento.
Él permaneció al lado de la bañera de pie, tamaño extra grande, vestido sólo con los boxers y apoyado sobre la pared, con la misma pose que tenía en la biblioteca: los anchos hombros echados hacia atrás y los brazos relajados a ambos lados del cuerpo.
La chica se humedeció los labios al contemplar los esculturales músculos de su pecho y de su torso. Espontáneamente, su mirada descendió hasta los boxers rojos y amarillos.
Y aquella sonrisa traviesa, medio burlona, que esgrimía en esos momentos, derretiría el corazón de la más frígida de las mujeres. Ese hombre la ponía muy, muy... ¿Nerviosa?
Cayó en la cuenta de que estaba completamente desnuda delante de él.
-¿Necesitas algo?— le preguntó mientras se cubría los pechos con la manopla.
Para su consternación, él se quitó los boxers y se metió en la bañera con ella.
El cerebro de Hermione se convirtió en papilla, abrumada por la poderosa y masculina presencia de Draco. Esa increíble sonrisa hacía que el corazón se le acelerara y que comenzara a temblar.
-Sólo quería verte— dijo en voz baja y tierna—.¿Tienes idea de lo que me haces cuando te pasas las manos por los pechos desnudos?
Apreciando el tamaño de su erección, Hermione tenía una idea bastante aproximada.
-
Malfoy…
-
¿Mmm?
Olvidó lo que iba a decir cuando él acercó la cabeza hasta su cuello. Se estremeció por completo al sentir que su lengua le abrasaba la piel. Gimió por la sobrecarga sensorial que suponían las caricias de las manos de Draco, unidas a la sensación del agua caliente de la ducha. Apenas si fue consciente de que él le quitaba la manopla que aún cubría sus pechos, y se llevaba uno de ellos a la boca. Siseó de placer al sentir su lengua girar alrededor del endurecido pezón, rozándolo levemente y haciéndola arder.
La echó hacia atrás, apoyándola en el respaldo. El contraste de la fría porcelana en la espalda y del cálido cuerpo del chico por delante, mientras el agua caía sobre ellos, la excitó de un modo que jamás hubiese creído posible. Nunca antes había apreciado el enorme tamaño de la antigua bañera pero, en ese momento, no la cambiaría por nada del mundo.
-Tócame— le dijo con voz ronca, cogiéndole la mano y acercándosela hasta su hinchado miembro—. Quiero sentir tus manos sobre mí.
El slytherin se estremeció cuando ella acarició la dureza aterciopelada de su pene. Cerró los ojos mientras las sensaciones lo abrumaban. Las caricias de ella no se limitaban al plano físico, las percibía también a un nivel indefinible. Increíble. Quería más de ella. Lo quería todo de ella.
-Me encanta sentir tus manos sobre mi piel— balbució mientras ella lo tomaba entre sus manos
La deseaba tanto que le dolía todo el cuerpo. Cómo deseaba que, tan sólo una vez, ella le hiciese el amor a él.
Que le hiciese el amor con el corazón. El dolor volvió a desgarrarlo. No importaba cuántas veces tuviera relaciones sexuales, el resultado siempre era el mismo. Acabaría herido. Si no se trataba de su cuerpo, era en lo profundo de su alma.
«Lo único a lo que podemos aspirar es que alguien se case contigo por tu dinero hijo mío...»
Era verdad, y lo sabía. Hermione percibió su tensión.
-¿Te he hecho daño?— preguntó mientras alejaba la mano.
Él negó con la cabeza y le colocó las manos a ambos lados del cuello para besarla profundamente. Súbitamente el beso cambió, intensificándose, como si estuviese intentado probar algo ante los dos.
Deslizó la mano por el brazo de la gryffindor, hasta capturar la suya y enlazar los dedos. Después, movió las manos unidas y la acarició entre las piernas.
Hermione gimió mientras él la tocaba con las manos entrelazadas. Era lo más erótico que había experimentado jamás.
Temblaba de pies a cabeza mientras él aumentaba el ritmo de las caricias. Cuando introdujo los dedos de ambos en su interior, gritó de placer.
-Eso es— le murmuró al oído—. Siéntenos a los dos unidos.
Sin aliento, Hermione se agarró al hombro de Draco con la mano libre y el cuerpo en llamas. De pronto, él retiró las manos y le alzó una de las piernas para pasársela por la cintura.
Hermione le dejó hacer, hasta que se dio cuenta de sus intenciones. Estaba preparándose para penetrarla.
-Por favor no...- suplicó con la voz quebrada.
-Recuerda que siento lo que hay dentro de ti Hermione... Me deseas, tanto como yo a ti...
Sin decir otra cosa la besó profundamente y fue bajando por su cuello. LA atrapo entre el muro mientras mordía sus hombros con una pasión que le era difícil ocultar. Había intentado experimentar con Pansy hace minutos y lo único que había conseguido era arder con el recuerdo de Hermione, no quería un recuerdo, la quería a ella. ÉL se le entregaba porque era la primera, la única... Porque solo ella lo conocía y sentía lo mismo que él...
Le alzó la otra pierna y mientras le mordía el cuello entró en ella lentamente. Sintió la descarga de placer de ella que le recorrió todo el cuerpo, Hermione no pudo evitar gemir con toda su fuerza al sentirlo dentro de nuevo, el único chico que le pertenecía por completo, no había parte de el que no fuera de ella... Incluso su alma.
La chica se aferró de él y con los ojos cerrados gimoteaba a su oído exhalando un aire caliente que lo volvía loco mientras le acariciaba la espalda, el cabello, el cuello y todo lo que pudiera tocar mientras el chico la envestía con fuerza.
Las manos del chico acariciaron su espalda antes de agarrarla por el trasero y acercar más sus caderas, mientras su lengua seguía danzando en su boca. Su aroma inundaba sus sentidos. Con el cuerpo derretido, exploró los duros y firmes músculos de su espalda desnuda, mientras los largos mechones de él le rozaban las manos en una erótica caricia.
Él sintió que su cabeza daba vueltas con el cálido roce de la chica, con la sensación de sus brazos envolviéndolo mientras sus propias manos recorrían su suave y bronceada piel, un deleite para el hambriento.
Cómo le gustaban los sonidos inarticulados con los que ella provocativamente le respondía. Mmm, estaba deseando oírla gritar de placer. Ver cómo su cabeza caía hacia atrás mientras su cuerpo se convulsionaba espasmo tras espasmo envolviendo su miembro.
Entonces el agua se cortó. Casi había olvidado que después de treinta minutos de baño el agua se iba, así no desperdiciaban nada en el castillo. Sin soltarla caminó apenas hasta llevarla a la cama dejando un rastro húmedo a sus pasos, las cobijas gryffindoriana empezaron a mojarse con la danza entre sus cuerpo empapados, los cabellos de Draco goteaban sobre ella pero no podía dejarlo, no quería hacerlo. El chico empezó a trazar un camino de besos por la orilla de su cuello, sosteniendo sus hombros para besarlos posesivamente y claro, terminar con sus pechos. Probando esa rugosa piel que ya conocía sin dejar de moverse.
A Hermione todo le dio vueltas y con un espasmo llego a su primer orgasmo. Draco sonrió sin dejar su pecho.
-Quieres que me detenga...- preguntó apenas
-N... no... No, no.
Volvió a sonreír y empezó a succionar lentamente, usando su lengua...
-¡ah! ¡Oh!... ¡Draco!...
-Hermi Vine a ver porque te tardabas tan...to.
La castaña no la escuchó. Solo sintió el portazo de su recamara pero no abandonaría el paraíso para descubrir quien había sido. Ahora no le importaba...
Harry estaba feliz, acababa de entregar su ensayo final y había empezado de nuevo con Ginny con la única condición de no lastimarla y esta vez seria en serio pues después de demasiadas humillaciones ella era la única mujer en la que confiaba como pareja. Pero faltaba algo, tenia que disculparse con Carolina.
-¿Qué querías Potter?- dijo ella llegando por detrás de él.
Harry no se viró- Disculparme.
-¿Por qué?
Entonces volteó para verla...
-Po, por, porque...
-¿Volvio tu coagulo mental?
- Eres muy hermosa— susurró— Si me permites una confidencia y no me la tomas a mal, te diré que no he conocido jamás una muchacha más bella y sensual. Sé que estuve fatal, pero tenía las mejores intenciones. Me crees, ¿verdad?
Su comentario suavizó un poco sus facciones molestas. Otra vez recordé la plática con Ron: La mujer accede a las seducciones del hombre no por el deleite físico que esto le reporta sino por vanidad. A ella le gusta sentirse admirada, amada, deseada.
-¿Ya puedo irme?
-No...
El chico empezó a acercarse a ella, le metió la mano dentro de la túnica notando que solo traía un negligé rosa con el que seguro dormía. Volver a sentir su cintura entre sus brazos y comprobar la calidez que despedía su piel, lo enloquecía...
-¿Quieres otra oportunidad?
-* ¡NO! ¡Harry Potter! ¡Soy tu conciencia y te ordeno que le digas que no! ¡Pídele perdón y lárgate! ¡Te dijo precoz, te insulto te humillo! ¡RESPETATE! ¡SALVA LO POCO QUE QUEDA DE TU ORGULLO!*...- Su boca estaba seca- Si, quiero intentarlo, por favor. Acababo de terminar con Ginny y ella... Me dejó un poco traumado con la forma tan cruel como me trató...
-Shh...- Ella le rodeó el cuello acercándose provocativamente- Que mala...
-No quiero mentirte hay algo todavía más importante. Cualquier hombre, después de acostarse contigo, se sentirá con ciertos derechos sobre tu persona, te verá un poco como de su propiedad y, aun cuando ya no quieras saber nada de él, te seguirá deseando y persiguiendo.- confesó
-¿Hablas de ti?
-Sí. Por desgracia- sonrío maliciosamente- Pero ahora ya lo sabes y estás a tiempo de correr...
Lo rodeo con los brazos- Lo ultimo que quiero hacer es correr.
En cuanto ella lo besó no dudó en corresponderle, callando incluso a su propia conciencia que le estaba gritando. Pero no oía ni sentía nada que no fueran los labios de esa chica. La recargo lentamente en la pared levantándole una pierna para tocar debajo de la delgada prenda. Su ropa interior era un pequeño hilo que lo volvió loco.
-Espera, no, aquí no... Mañana ¿Si? -Le propuso la chica.
-* ¡NO! ¡Que no sabes decir No o que, estas tarado!* Donde, cuando y como tu quieras...
Hermione se ató ceñidamente la bata de baño blanca, estaba muy nerviosa. Después de secarse el cabello bajó descalza no sin antes apagar todas las luces de su habitación. Sus piernas temblaban a cada paso, estaba casi segura que la situación no seria tan fácil como hace rato.
-ya estoy lista, ahora podemos hablar.
Ginny miraba la humeante chimenea. Se levantó con los ojos húmedos.
-¿Qué pasa?
-¿Qué pasa?- repitió La pelirroja- ¿Qué pasa?... ¿Quien eres?
-Lo de Draco...
-¡Draco!... Desde cuando es "Draco"...
-¡Eso que importa Ginny!...
-¡Como que, que importa! ¡Hermione, te odia!
La castaña se enfureció. Claro, ella era bonita, con muchos chicos para escoger en todo el colegio, había tenido un romance con Harry y con otros antes que él. ¿Qué iba a saber lo que se siente ser ignorada? ¿Qué iba a saber de vivir a su sombra? Se cruzó de brazos y la miró altivamente, no iba a permitirle tratarla como la culpable.
-No lo conoces...
-¡Y tu si! ¡Solo porque te acuestas con él crees conocerlo!... ¡PERO QUE CLASE DE RAMERA ERES!
La castaña le dio una bofetada que logró voltearle el rostro. Al instante encogió su mano extrañada de lo que acababa de hacer, jamás había abofeteado a nadie que no fuera Malfoy. La pelirroja se sostuvo la mejilla y volteo a mirarla, sus ojos estaban cargados de lágrimas de furia, rabia... pero estaba sonriendo.
-Genial. En serio... ¿Ya no quieres vivir en mi sombra?... Pues quédate con Malfoy, haber si él te saca de tu miseria.
Hermione tenia razón, acostándose con él no lo conocía. Pero sentía lo que tenia dentro, su dolor, sus sueños, sus angustias. No había algo en Draco que no le perteneciera, de lo que no se hubiera adueñado. Subió a su habitación corriendo mientras las lágrimas se desbordaban de su rostro. Al llegar a su habitación se encontró con la penumbra que había dejado, la luna se filtraba a través de la ventana, Draco estaba frente a la cama abrochándose el pantalón, sin camisa, sin zapatos. El rubio volteó en cuanto escucho la puerta.
-¿Qué pasa?
-Pelee con Ginny- dijo la chica sentándose en la orilla opuesta a la que estaba Draco.
El chico también se sentó dándole la espalda.- ¿Por qué?
-Quería... Saber... Porque...
-¿Le dijiste del hechizo?
-NO. Quería saber porque...
-Porque te acuestas contigo.
La misma pregunta se había hecho él desde hace tiempo. Pero nunca se atrevió a formularla pues no estaba seguro de obtener una respuesta en la que no hubiera violencia.
-Desearía que esto no hubiera pasado nunca -Dijo y se puso de pie rondando sobre la sombra de la ventana en el suelo -¿Cuánto tiempo podremos estar así?
Draco sonrió y caminó hasta ella. Le rodeo la cintura por encima de la bata y ambos miraron a la ventana
-Te preocupas por lo que fue y por lo que será... El pasado es historia, el futuro es un misterio -La volteó para mirarla a los ojos -El HOY es un regalo... Por eso se llama presente.- finalizó y la besó.
Todo dentro de la chica se derritió. Comprobado. Ella no era fuego, era el hielo en las manos de Draco, él, era fuego completamente, tierra, serpientes... Fuego en toda su esencia. Su forma de besar le hacia puré el cerebro, le desconectaba las neuronas, siempre pensaba, calculaba, pero era imposible cuando él se empeñaba en tocarla así.
-Yo también quisiera saber... Porque lo haces- dijo el chico con un leve suspiro.
-Porque cada vez que me insultas y me humillas, me duele- levantó la mirada- Pero no me duele tanto como ser yo cada día: Hermione Granger la sabelotodo, la come libros... Al menos para ti no soy invisible porque me odias. Ya es algo.
Draco sonrió. Y le puso los dedos en la barbilla- Solo eres invisible para quien quieres serlo. - finalizó depositándole un beso en la nariz.
Tomó su camisa y sus zapatos en manos dispuestos a irse. La chica lo miró, su espalda, su cabello, era hermoso, perfecto.
-Quédate... Por, fa, vor. - Articuló.
-No puedo.
-Mañana es sábado... Quédate.
Ella corrió hasta él quitándole todo de las manos para abrazarlo de la cintura.
-Eres como una canción escrita por las manos de Dios... Una pieza que solo yo puedo tocar- dijo Draco meciéndose suavemente
-¿Estas bailando?- se extraño Hermione.
-Eso creo.
-Pero dijiste que El baile era solo la frustración vertical de un deseo horizontal...
-Granger... Eso quiere decir que estoy frustrando mi deseo horizontal...
Creo que despues de todo... Algunas veces todos, necesitamos de la ternura que aplaque nuestra necesidad de gozar y... En algunos casos, la lujuria.
Ella no dijo mas, sabia que se quedaria.