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Historia 36467 — capítulo 5
**Cap 04:**Miedo
mi mente confusa
dando vueltas sobre si...
tras un velo se oculta
recordando un porvenir
como latidos llegan a mis oídos
el sonido de un triste cantar
melancólicos acordes perdidos...
que nunca podre olvidar...
<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<< «2 de enero del año de 1849»
Ron y Draco miraban la el atardecer, el sol acariciaba el mar pintando el cielo color anaranjado produciendo un arrullante susurro que era acompasado de la sonora maquina en marcha del barco. El olor de agua salada era intenso pero ambos lo disfrutaban. El pelirrojo estaba recargado en la barandilla del barco, le molestaba que Draco estuviera tan tranquilo mientras que él se atormentaba con su futuro, sus planes, lo que dejaba, lo que encontraría... Solo deseaba que todo terminara bien... Aunque estando con Draco eso era demasiado pedir.
El rubio miró a su amigo y le sonrió- ¿Y que piensas hacer con mi hermana? -dijo Ron.
-Dime tú que vas a hacer con Lunita...- respondió Draco.
-Mi esposa se llama Selene y odia que le digan luna- dijo Ron volteándose.
Draco rió- Eres un imbécil, solo a ti se te ocurre casarte ¡Y con esa rara!
Ron también rió, aunque no le gustaba que llamaran rara a su esposa definitivamente era una verdad irremediable- Es fascinante Draco... Cada día con ella es un mundo completamente nuevo...
-hay pero que... cursi. Con respecto a tu hermana, no la amo...
-Ella tampoco.
-¿Cómo?
-No me digas que creíste que Ginebra se enamoraría de ti...- dijo el pelirrojo y se encogió de hombros- Le prohibí que te viera o te hablara y como toda niña malcriada solo quería contradecirme.
-Me alegro tanto- dijo el ojigris con un suspiro de alivio- Lo bueno es que a donde vamos hay chicas muy lindas...
-Asquerosas muggles- reparó Ron- Aunque supongo que también habrá brujas o algo con lo que puedas acostarte...
Draco dejó escapar una sonora carcajada- ¿Puedas? ¡Podamos querrás decir!
-no, no... A mi no me metas porque yo estoy C A S A D O- enfatizó el pelirrojo mostrándole su argolla de matrimonio de oro.
En la torre de adivinación reinaba el desastre. Las mesas estaban con las patas arriba e incluso algunas partidas por la mitad, los velos de las cortinas y tapetes estaban rasgados, había una ventana rota y los vidrios de la misma cubrían la superficie de madera de pino. Draco Malfoy estaba en el escritorio del centro simplemente mirando sin mover ni un dedo aunque sabia que debía limpiar no le interesaba, no había prisa. Tomo una pedazo de taza rota que estaba en el escritorio y la aventó tan fuerte que quedó encajada en la puerta.
-Estarás feliz Granger- dijo Draco.
Hermione no supo como se había enterado de que ella estaba allí, pero no le importó. Salió de atrás de la puerta abriéndola lentamente, tomó el pedazo de vidrio que él había lanzado e intentó retirarlo sin éxito, sorprendiéndose de la fuerza del rubio. Fuerza que tal vez pudiera utilizar para dañarla, aunque se protegía con la idea de jamás haberlo visto golpear a una mujer...
-Algún día me tocaba a mi verte limpiar- dijo ella cruzando los brazos y avanzando hacia él con un aire de superioridad.
Draco sonrió -¿Y me estas viendo limpiar?... Porque yo no estoy limpiando. - respondió sabiendo que la había molestado.
-Pues limpia ahora- Ordenó Hermione.
El rubio volvió a sonreír y se puso de pie, la castaña se intimidó ante su altura que pasaba por mucho la de ella. Intentó no demostrar temor levantando su rostro para mirarlo de frente- Que te quede claro algo Sangre Sucia Inmunda: nadie me ordena...
La gryffindor no soportó que el la llamara "Sangre sucia" una vez mas, su rostro se hizo duro e intento darle una bofetada con todas sus fuerzas. El chico frenó la agresión tomándola de la muñeca y aproximándola a su cuerpo dejando sus pies levitando levemente, la arrastro hasta la ventana rota por donde el cielo empezó a cubrirse de nubes grisces en un remolino de fría oscuridad y la tomó fuertemente del cabello, dejó la mitad de su cuerpo expuesto al vacio rodeando con un brazo su cintura y acercando su rostro al de ella restirando mas sus risos castaños, su risa tétrica de satisfacción le helaba la sangre pero no permitiría que él lo notara... Nunca, que Draco Malfoy no supiera que ella tenia miedo.
-Si supieras cuanto te aborrezco Granger- dijo Draco con un tono tan irónico, que parecía casi gracioso.
Paradójicamente, ella sonrió- Supongo tanto como yo a ti...
-Puedo degollarte aquí mismo... En este instante tengo tu vida en mis manos, como una insignificante larva a la que puedo aplastar...- intentó intimidarla la serpiente.
La gryffindor siguió sonriendo, aunque sus labios estuvieran temblando -Hazlo Malfoy.- lo retó pensando en que podría matarla.
Siempre ha sido odiada la superioridad, y mas por los superiores...
Draco sintió su sangre hervir, en el fondo había esperado que ella tuviera miedo, en el fondo solo quería asustarla ¿Pero porque no podía?, se sintió humillado, la volteó tomándola de los hombros de una manera tan fuerte que Hermione sentía el dolos hasta lo huesos, sus narices se rozaban confundiendo sus respiraciones en una sola, él tragó saliva y ella levantó mas su rostro
-Eres un asqueroso cobarde- dijo la leona y le escupió en la cara para después salir corriendo.
Al llegar a la puerta estaba cerrada ¡Pero como si ella no la había cerrado!, todo su cuerpo empezó a temblar al ver como se acercaba a ella como un león al asecho aventando todo lo que encontraba a su paso. La castaña sacó su varita y le apunto haciendo que sonriera tétricamente, de pronto las ventanas se sellaron con una cortina de hierro al igual que la puerta, todo quedó oscuro y una esfera brilló en el centro de la torre...
<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<< «6 de enero del año de 1849»
Ron y Draco arribaron en el muelle del nuevo estado de Florida, una zona cálida y al mismo tiempo tropical que parecía un verdadero paraíso. Aunque el pelirrojo seguía cuestionándose... Draco llevaba ropa al menos eso era algo, pero él no traía nada mas que su bata de doctor un par de plumas sin tinta y cincuenta dólares.
Abordaron un tren que se supone los llevaría al punto cumbre donde se encontraba el oro. No era muy lujoso pero era gratuito y muy practico. Tomaron asiento frente a una ventana, sus asientos tenían una mesa en medio y estaban el uno frente al otro. Ver por la ventana era algo fascinante, el paisaje cambiaba radicalmente de montes verdes en los que podía ver osos y áridos cañones donde los caballos salvajes corrían. Se sorprendió de que existieran criaturas sin domar, pues en Inglaterra, los caballos salvajes eran cosa del pasado desde la edad media, con razón lo llamaban "Wild West" (salvaje Oeste), se fijo curiosamente en como Draco miraba lo mismo que él pero parecía en realidad no ver nada, aun así el rubio sonreía con extrañeza para desconocida...
-Nunca te había visto tan feliz -Dijo Ron mirando por la ventana.
Draco lo miró- pase lo que pase, ¿Vamos a seguir siendo amigos verdad Ron?
-¿Pasa algo?- preguntó el pelirrojo
El chico negó con la cabeza- No pasa nada...
-¡No pasa nada Granger!- gritó Draco exasperado al escuchar los gritos agudos de Hermione.
La castaña lo miró distinguiendo a penas su silueta en la oscuridad mirando inexpresivamente la esfera que resplandecía en color azul en el centro de la torre. El Slytherin pareció reconocer aquella pieza aunque nunca en su vida hubiese mirado algo que le fuera similar. Se aproximó al objeto y extendió una mano...
-¡NO!- grito Hermione horrorizada
Draco se volteo para mirarla- ¡No me digas que hacer!...
-«Silencio...»- retumbó una dulce voz con un eco igualmente familiar que parecía emanar de dicha pieza - «El pasado... No se repite... Pero trastorna el presente, enmendando tu antiguo error podrás seguir»
Después de un sonoro grito agudo como de sirena la esfera dejo de resplandecer y Hermione la agarro entre sus manos, tenia el idioma de las runas por todas partes además de emblemas que le eran completamente extraños. Ella se fijó en las letras mas grandes que le daban una vuelta completa y parecían brillar.
-¿Qué es eso?- preguntó Draco acercándose a ella para mirar la esfera con curiosidad.
-"Si me descifras eres libre"...- leyó la castaña.
Al instante el terror se apoderó de ella, la última vez que había leído esa frase fue cuando Snape la había encadenado a Neville. Ella conocía el hechizo, sabia que nadie en el colegio lo dominaba y esta vez, aunque no hubiera cadena... estaba atada a él.
<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<< «9 de enero del año de 1849»
El techo le fue desconocido en cuanto abrió los ojos, había una calidez que le era desconocido. La cama estaba en el centro de la habitación, todo olía a madera silvestre, como si los muebles no hubieran sido barnizados antes o no tuvieran un hechizo que les dejara un olor constante a pino... Había algo diferente. Miro por la ventana que estaba a su izquierda fijándose en un par de colinas sobre las cuales estaba la puesta de sol...
-Sol- pensó.
Esa era la diferencia. De donde él venia ver una puesta de sol era mas raro que esperar al cometa Halley, la carencia de frio era lo que le resultaba desconcertante y la forma tan rural de los muebles e incluso la misma estructura de la habitación, no había metal por ninguna parte. Tomo asiento con dificultad sobre la cama, se quejó al sentir una punzada en su hombro derecho que estaba vendado y tenia una mancha de sangre. No traía camisa y su mente empezó a confundirse.
-¿Pero que pasa?- se pregunto.
-¡Hasta que despiertas!- gritó Ron entrando a la habitación y emparejando la puerta.
Draco miro al pelirrojo que vestía con extrañeza; traía puestos unos vaqueros, camisa a cuadros de color rojo, botas negras y un ridículo sombrero redondo que aplastaba su cabello.
-¿Qué pasa? ¿Por qué te vistes así? ¿Cómo llegué aquí? ¿Por qué me duele todo?...
-hey, hey, hey... ¡Tranquilo! Una pregunta a la vez- dijo Ron y tomo asiento a un lado de él -No pasa nada, me visto así porque aquí así visten los muggles ¡Soy todo un Cowboy!... Y te sientes mal porque eres un idiota.
La mente del rubio no se aclaro en lo mas mínimo -¿Puedes decirme como llegamos aquí?
-hay Draco -suspiro Ronald- En cuanto bajamos del tren buscamos unos caballos, se supone que tenias que acercarte lentamente y el corcel te dejaría montarlo, pero un muggle extraño no tuvo problemas... Tu te burlaste gritaste que si él podía tu también y luego te acercaste diciendo algo como... "Hey tu asquerosa bestia deforme..." El caballo se "molesto" y te golpeo con las patas en el hombro. Luego te desmallaste.
-Soy un idiota- dijo el rubio virando su rostro.
-Creo que eso ya lo habíamos aclarado... -dijo el pelirrojo y sonrió ante el gesto falso de indignación de su amigo.
Una chica extraña de corto cabello negro entró a la habitación como un gato escurridizo. Traía una bandeja de plata en manos sobre la cual cargaba un recipiente con compresas frías y una jarra de peltre llena de agua. Draco creyó volverse loco al conocer a la mujer mas hermosa que hubiese visto en su vida, no traía maquillaje y aun así le pareció un perfecto ángel con sus ojos de un azul tan oscuro que parecían casi negros, traía un vestido extraño que ocultaba las formas de su cuerpo pero aun así distinguió que era bien proporcionado. Si Ginebra era como fuego esta mujer parecía el hielo.
Ella dejo el recipiente con las compresas en un buró y vertió en él un poco de agua. Sumergió las compresas y miró que el rubio la observaba cuidadosamente, entonces le sonrió con un aire tan angelical que Draco se sintió excitado al momento.
-¿Se siente mejor?- preguntó ella. Por Merlín, su voz era hermosa.
-¡lo bueno es que despertó!- gritó Ron riendo.
Sin menor vergüenza la chica lo descubrió y empezó a quitarle el vendaje ensangrentado, había una costura sobre su hombro que seguramente dejaría una cicatriz, le puso una compresa sobre la herida haciendo que se estremeciera.
-Lo siento- se disculpo ella.
-¿Tu suturaste?- pregunto Draco a su amigo, pero este negó con la cabeza -¿Entonces como...?
-Yo lo hice- dijo la chica- Espero que no le moleste.
Él no le respondió ni fue capaz de decirle nada más. Había algo en ella que le era hipnotizante, sin mas se quedó en un rotundo silencio mientras ella terminaba con su trabajo sorprendentemente sin lastimarlo ni un poco, era extraño, nunca había visto a nadie actuar tan hábilmente sin varita.
-*¡Mi varita! *- pensó espantado. Se aproximo al oído del pelirrojo- Ron has visto mí...
-Por cierto su varita sufrió un pequeño daño, pero mi padre la esta reparando...
El chico se quedó con la boca abierta- Que no eres una...
Ron rió -Hay Draco.- dijo meneando la cabeza.
Ella hizo lo mismo y también sonrió- No soy muggle- dijo y clavo sus ojos en los de él- ¿Tan simplona me veo?- preguntó flotando a centímetros de sus labios -Mi nombre es Pansy Orchid Parkinson.
Fue entonces cuando un hombre vestido de la misma manera de Ron entro en la habitación, tenia bigote corto y café al igual que si cabello, sus ojos eran iguales a los de su hija pero era mas pálido que ella. El pelirrojo se levantó para estrechar la mano del hombre.
-Muchas gracias por todo señor Parkinson.- dijo Ronald
-No tienes nada que agradecer hijo. Llámame Peter.- dijo él y se sentó en una silla mecedora que estaba en un lado de la puerta- Es extraño encontrar a dos jóvenes magos por aquí, aunque después de descubrir las minar hay de todo.
Pansy le ofreció una camisa de color azul cielo a Draco y él se levanto tomándola con agradecimiento mientras el señor Parkinson encendía su pipa meciéndose armoniosamente.
-Y cual es tu nombre hijo- dijo Peter dirigiéndose a Draco.
-Draco Ethan Malfoy, señor- respondió.
-Un placer Ethan... Y si no es mucha indiscreción ¿Dónde piensan pasar la noche?... Pueden quedarse en la granja, a mi no me molesta.
-A mi tampoco- dijo Pansy -Seria un placer atenderlos.
-Gracias por el ofrecimiento Peter pero iremos al pueblo- dijo Ron.
Peter se levanto y caminó hasta él -Como gusten solo tengan mucho cuidado y recuerden que si un muggle descubre que lo que son deben transfórmalo en piedra...
Espero y les guste, mañana subire otro capi
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biie
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