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Historia 36711 — capítulo 12
20 de Diciembre
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Clara no, mejor vuelve con tus padres, se enfadarán… - le dijo Remus intentando aparentar indiferencia y acercandose más a Sara.
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Me da completamente igual si se enfadan - reconoció ella intentando acercarse pero Remus se alejaba.
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Bueno Canuto, vamonos ya - pidió Remus empezando a ponerse nervioso y se dirigió hacia la moto donde estaba Sirius ya sentado.
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Remus, ¿por qué no hablas con Clara mientras Sirius y yo damos una vuelta? - le preguntó Sara con una sonrisa.
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No gracias, creo que dentro de su casa quedó todo bastante claro - respondió enfatizando las palabras bastante claro.
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Remus ¡por Merlín! No seas tan orgulloso amor… - le dijo Clara con los ojos apunto d llorar - Yo te quiero y lo sabes.
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No quiero provocar una pelea entre tu familia y tú, lo mejor es que aceptes casarte con Lockhart, un chico de alto nivel social y de una importante familia - le contestó Remus secamente y se subió a la moto justo detrás de Sara.
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No quiero casarme con un chico de alto nivel social… solo quiero casarme con la persona más importante en mi vida, con la persona que conocí el amor, la persona por la que me levanto cada mañana con una sonrisa… y ese eres tú Remus - le respondió Clara llorando y perdiendo los nervios - ERES TÚ - y se dio media vuelta dispuesta a volver a su casa, pero Remus bajó de la moto, corrió hasta ella, la giró de repente, puso una mano en su cadera y otra en su cuello y sin dejarle ni un minuto para respirar, cortó la distancia con un apasionado beso introduciendo su lengua en la boca de Clara. Estuvieron besandose hasta que Clara no lo resistió más y se apartó. Remus abrió los ojos y vio que le caían dos suaves lágrimas por los ojos.
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¿Por qué lloras? - le peguntó secandole con una dulce caricia las lágrimas.
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Lloro de felicidad - le respondió mientras lo abrazaba y apoyaba la cabeza en su hombro.
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Joder Clara, si es que no puedo estar sin ti, te amo - le confesó Remus.
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Y yo a ti - le respondió ella sellando su amor con un dulce beso.
24 de Diciembre
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James, Sara, arreglaros porque pronto llegarán - dijo su madre entrando en el salón, pero ninguno les contestó porque los dos estaban muy pensativos, estaban en las nubes.
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¡JAMES! ¡SARA! - les llamó y los dos dieron un respingo en el sofá y se levantaron - Teneis que arreglaros ya, pronto estarán aquí.
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De acuerdo - contestaron los dos a su pesar.
Sara se metió en su habitación, y James en la suya.
Una hora y media después llamaron al timbre y Adela y Frederick Potter, fueron hasta la puerta a abrir a las visitas.
En la puerta estaban esperando Charlie y Reneé Lupin, Remus, Clara y Sirius.
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¡Bienvenidos! - les invitó a pasar dentro de la casa Frederick. Todos se saludaron con dos besos y decidieron pasar al salón. Donde ya estaba todo preparado y decorado con adornos navideños.
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Estás preciosa Clara - le dijo sonriente Adela Potter.
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Gracias Adela - contestó amablemente. Se había puesto un vestido de manga corta, escotado en forma de v, por debajo de las rodillas de color rojo y traía unos zapatos negros, que hacían conjunto con los pendientes, el collar y la chaqueta que había traído. El pelo castaño, lo llevaba suelto y se lo había rizado.
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Sirius cariño, ¿qué tal te han tratado Charlie y Reneé? - le Adela inspeccionandole con la mírada y Sirius se rió.
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Estupendamente - contestó sonriendo.
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¿Cómo te pensabas que le ibamos a tratar? - le preguntó Reneé haciendose la ofendida.
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Pues un porquito peor que nosotros - le contestó Frederick en broma.
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¿Dónde está Sara? - preguntó Sirius y se dio cuenta de su error al preguntar por ella - ¿Y James? - añadió.
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Se están tardando demasiado… - murmuró Adela un poco molesta - Si es que se tenían que haber comenzado a arreglar antes… Cariño, ves a ver cuanto les falta.
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¿Yo? ¿Por qué yo? - preguntó y su mujer le miró con esos ojitos… - Está bien, no me puedo resistir a esa mirada - Se levantó, le dio un beso a su mujer, y subió por las escaleras.
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Ya sabemos de quien sacó James esa miradita - le susurró Clara a Remus en el oído y los dos se rieron.
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Reneé. ¿y qué tal todo con Clara? - le preguntó Adela suavemente para que no los oyeran.
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De maravilla, es una chica muy cariñosa, aunque se nota que viene de una familia con bastante dinero, está acostumbrada a muchos lujos, que nosotros no nos podemos permitir - contestó Reneé - Pero lo está llevando bien, a pesar de haber discutido con sus padres, intenta estar siepre sonriente, no quiere que nadie la vea mal.
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Parece una chica estupenda - agregó Adela.
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Lo es - confirmó Reneé.
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¿Ya estais cotilleando? - preguntó Charlie interesado y las dos mujeres se rieron - Si es que pareceis unas adolescentes hablando de vuestros primeros novios.
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Hola - saludó James entrando acompañado de su padre y todos fueron a saludarlo.
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Clara - le llamó James - ¿Sabes si Lily consiguió convencer a sus padres de que la dejarán venir? - preguntó impaciente.
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Me dijo que si que vendría… pero más tarde - respondió.
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De acuerdo - aceptó James.
Entonces, por la puerta entró Sara que iba realmente hermosa, con su vestido negro palabra de honor muy ajustado en el pecho, pero que caía luego bastante ancho hasta las rodillas. Llevaba un lazo rojo en la cintura, que hacía juego con sus zapatos rojos. El pelo, lo llevaba recogido en un moño, con algunos mechones sueltos.
Cuando Sara y Clara se miraron, vieron que iban muy parecidas, pero cambiando los colores; Clara de rojo y negro, y Sara de negro y rojo y comenzaron las dos a reirse.
Sara comenzó a saludar a todos, y dejó por último a Sirius, que era el que más lejos estaba. Se acercó lentamente mirandole a los ojos, no podría resistirlo, no podría aguantar estar con él en la misma habitación sin poder tocarle, sin poder abrazarlo, sin poder besarlo…
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Hola Sirius - saludó sonriendole y le dio dos besos.
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¿Qué tal todo Sara? - le preguntó Sirius.
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Bien - respondió tristemente - Aunque podría estar mejor… - dijo mirandole a los ojos y Sirius le sonrió.
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¿Te apetece bailar? - le preguntó Sirius en un repentino ataque de locura.
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¿Qué? - preguntó sin entender.
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¿Qué si aceptas bailar con migo? - le volvió a preguntar tranquilamente y Sara le miró como intentando descifrar sus inteciones, pero no entendía nada.
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Vamos Sara, no creo que porque bailemos signifique nada - le dijo en voz baja.
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Está bien - contestó ella.
Entonces, Sirius la cogió de la mano y la llevó al centro del salón. La música llevaba rato sonando, y eran canciones lentas. Los dos, se pusieron a bailar tranquilamente a pesar del asombro de algunos, y de las sonrisas de otros.
Sara se encontraba muy feliz, a pesar de que su hermano casi la mataba con la mírada, apoyó su cabeza en el hombro de Sirius, y se dejó llevar por la música. Enseguida, se les unieron Remus y Clara.
James no podía creer lo que sus ojos veían, Sirius había invitado a su hermana a bailar, intentó a cercarse a ellos para que pararan de bailar pero su madre le paró.
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Ni se te ocurra montar un numerito hoy - le advirtió su madre.
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¿Pero no ves que están bailando? - preguntó molesto.
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James hijo, si que lo veo, y exactamente es como tu dices, solo están bailando… No tiene nada de malo, si Sara estuviera bailando con Remus seguro que no te pondrías así. Sirius y ella son amigos, se conocen desde pequeños, es normal que bailen juntos.
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De acuerdo mamá, por esta vez no haré ninguna tontería - prometió porque se había dado cuenta de que su madre tenía razón.
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Me alegro - le dijo dandole un beso en la frente - Ahora niño, ¿a qué esperas a sacarme a bailar? - le preguntó su madre molesta y James se rio.
Estuvieron bailando un buen rato, y después, pasaron a cenar. La cena estuvo muy buena, ya que la había preparado Adela. A continuación de la cena estuvieron hablando, y cuando llegó las 12, todos se dieron los regalos. A Clara le impactó mucho, que los padres de su novio le regalaran a ella, y se sintió querida y aceptada. Sirius recibió doble regalo, a parte de sus amigos, los padres de James y los de Remus también le regalaron, ya que sus padres no le regalaban. Y así todos estaban felices, y brindaron. Al rato, Remus y Clara salieron del salón para tener un poco de intimidad, y Sirius, aprovechando la ocasión, le hizo una seña a Sara para que saliera disimuladamente. Subieron las escaleras, y se metieron en el cuarto de ella. Nada más entrar, Sara saltó a los brazos de Sirius y comenzaron a besarse como si la vida les dependiera de ello. Al final, Sirius la separó, y la abrazó con ternura.
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Te amo mi niña - le dijo aspirando el aroma de su pelo.
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Y yo a ti - le susurró ella volviendo a besarlo.
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Sara, tengo que darte el regalo de Navidad - le dijo Sirius con una sonrisa.
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Pero si abajo ya me lo diste - dijo ella confusa.
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Ese solo era un regalo para que la gente viera que todo va normal, pero el verdadero regalo está en mi bolsillo - respondió y Sara enseguida metió la mano en el bolsillo. Notó algo, como una cadena, y la sacó. Al verla se quedó de piedra, era una bonita cadena de plata con un corazón. - Abrelo - le animó Sirius y Sara con las manos temblorosas lo abrió y sonrió, dentro, en una parte del corazón, ponía te amo, y en la otra, había una foto de Sirius donde le sonreía.
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Es precioso Sirius - le dijo ella abrazandolo.
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Más precioso estará en tu cuello - le dijo mientras la besaba por el cuello.
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Hoy no, si no se darían cuenta - le respondió ella tristemente - Espera, yo también tengo algo para ti - Fue hasta su armario, y lo abrió, entonces, sacó un pequeño diario y se lo dio a Sirius - Espero que te guste, no es tan precioso como el tuyo, pero me ha costado mucho tiempo hacerlo - Sirius, con mucha curiosidad lo abrió y comenzó a leer.
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Sara, no puede ser… ¿esto es tu diario? - preguntó asombrado.
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No, es nuestra historia de amor - le respondió ella - Solo habla de nosotros, de todo lo que hemos pasado, y de todo lo que siento por ti. También hay algunos dibujos de tus ojos, tu sonrisa, tu cara entera… - dijo un poco avergonzada - Quiero que sepas, que eres lo más importante que hay en mi vida, y que si no te tengo con migo, yo me moriría.
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Sara… me encanta tu regalo, y me encanta, porque no se como lo haces, pero cuando escribes, lo haces maravillosamente… Transmites tus sentimientos al papel de una forma increíble… dices cada frase… es todo precioso - Sirius seguía pasando las paginas y leyendo por encima hasta que se encontró con un dibujo hecho por ella y sonrió. Era él, tumbado bajo de un arbol. - ¿Este soy yo? Que guapo me veo - murmuró en broma, y Sara le dio un golpecito en el hombro riendose.
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Ya te lo he dicho, pero te lo vuelvo a decir Sirius, te amo - le dijo ella y Sirius la levantó y comenzó a besarala con pasión mientras andaba hacia la cama. Al llegar, la recostó, y los dos, tumbados en la cama, comenzaron a besarse con pasión, sin preocuparse de lo que podría pasar si los pillaban.
James ya llevaba rato buscando a su hermana y no la encontraba por ninguna parte. Subió las escaleras y se dirigió la habitación de su hermana, ya que presentía que algo estaba pasando. Puso la mano en el picaporte, y se dispuso a entrar.