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Historia 36711 — capítulo 14
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Con migo puede contar profesor Dumbledore - se aventuró a decir Sirius Black - Sabe perfectamente que mi familia opina como ese tal Lord Voldemort, y yo no estoy de acuerdo con ellos.
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Es un honor tenerte con migo Sirius - respondió Dumbledore orgulloso con una gran sonrisa.
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Conmigo también puedes contar Dumbledore - intervino James Potter y Dumbledore sonrió.
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Y con migo - dijo Remus Lupin.
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Con migo también - murmuró un joven de Hufflepuff moreno llamado Edgar Bones.
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Un momento por favor - pidió Dumbledore - Los que no deseen, que esperen en la sala contigua a mi despacho. - unos once alumnos abandonaron la Sala y Dumbledore sonrió de nuevo - Bien, ahora quiero que os presenteis.
Estuvieron un buen rato presentandose todos, y al final, Dumbledore apuntó en una lista los alumnos que al final entrarían a formar parte.
- Ya les avisaré de nuestra próxima reunión - les avisó Dumbldore - Pasad un buen fin de semana.
Los alumnos se despidieron, y se fueron cada uno a su respectiva sala común.
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¿Qué pasó? - les preguntó Sara cuando llegaron.
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Nada - contestó James y Sara le fulminó con la mirada.
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Remus - le llamó Sara cariñosamente - ¿Me acompañas a la biblioteca?
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No puedo, Clara y yo hemos quedado para dar una vuelta por los jardines - le explicó apenado.
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Ah - exclamó algo triste.
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¿Por qué no te acompaña Sirius? - le propuso Lily - James y yo también hemos hecho planes, y si vosotros dos no teneis plan… ir los dos juntos a la biblioteca.
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¡Sí! - dijo contenta Sara - ¿Te apetece Sirius? - le preguntó coqueta.
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¿Qué tienes que estudiar? - le preguntó él algo más serio.
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Encantamientos y defensa contra las artes oscuras - contestó ella de carrerilla.
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Vale, de acuerdo - aceptó él - Pero todo sea para que apruebes con buena nota - le dijo.
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Bueno, nosotros nos vamos - intervinieron Remus y Clara, y cogidos de la mano salieron por el retrato.
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Nosotros también, ¿no Sirius? - le preguntó Sara.
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Sí - contestó - ¿Salís con nosotros?
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No… nos quedaremos en nuestra habitación - le explicó James y Lily enrojeció.
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Pasároslo bien - les animó Sara y salieron por el retrato.
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¿De verdad vamos a estudiar? - preguntó Sirius confuso.
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¿Tú que crees? - le respondió ella con una sonrisa traviesa.
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No se por que pregunto si ya se la respuesta - se dijo Sirius a sí mismo - ¿Tú estudiar? Imposible. Bueno, ¿qué te apetece hacer? - le preguntó.
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Me apetece cogerte del cuello y del pelo mientras te beso locamente - respondió ella con naturalidad. Sirius, paró en seco. Lo que le había dicho le había excitado plenamente y sentía la urgencia de besarla ahí mismo, pero había mucha gente - ¿Qué pasa? - preguntó divertida.
Sirius la cogió de la mano sin responderle y la metió en la primera aula que vio. Allí, la atrajo hacia sí apasionadamente y al segundo, Sara ya tenía una mano en su cuello y otra en el pelo de Sirius mientras los dos se besaban con locura y desesperación. Desesperación por no poderse besar cuando les apeteciera y por mentirle a James, hermano de Sara y mejor amigo de Sirius.
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¿Qué te apetece hacer a ti? - preguntó Sara cuando ya se habían relajado un poco.
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Me apetece… me apetece abrazarte y no soltarte en toda la tarde - dijo después de haberlo pensado y Sara se echó a reir.
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¡Ya sé! - exclamó de pronto - ¡Sígueme! - le pidió. Le cogió de la mano y le llevó corriendo hasta delante de una pared, donde se encontraba la sala de los menesteres.
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¿Qué hacemos aquí? - le preguntó Sirius - ¿En qué quieres que se convierta la sala? - le preguntó.
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En una pista para bailar… - le contestó emocionada mientras comenzaba a caminar de un lado y hacia otro - ¡Vamos a ensayar! Se lo prometimos…
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Es una buena idea - aceptó Sirius.
De pronto, apareció la sala y se metieron dentro.
Era muy parecida a la sala donde ellos iban a practicar. Una sala cuadrada, muy espaciosa y muy amplia. Al fondo, habían unos músicos que tocaban una bachata.
Sirius le puso una mano a Sara en la cintura, y con la otra le cogió la mano, y comenzaron a moverse lentamente al compás de la música.
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Debemos volver ya, mi niña - le susurró Sirius en el oído a Sara.
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No, por favor - le pidió ella acomodándose más en su pecho.
Los dos, después de haber estado una hora practicando los bailes, se habían sentado apoyados en la pared a descansar.
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Venga Sara, levanta - le volvió a decir Sirius - ¿Acaso quieres que tu hermano nos pille? - le preguntó.
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No, tienes razón - contestó mientras se separaba del pecho de Sirius con todo su pesar.
Los dos se levantaron, y caminaron hacia la puerta.
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Te quiero, no lo olvides nunca - le recordó Sirius con una dulce sonrisa.
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Pero yo necesito saberlo, necesito que me lo digas siempre - le pidió ella.
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¿Quieres que volvamos al código de parece que hoy va a llover? - le preguntó.
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Sí - respondió ella sin dudas.
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De acuerdo mi niña, sabes que por ti hago lo que sea - le dijo. Los dos se miraron enigmáticamente, y se juntaron en un apasionado beso, un beso de despedida hasta la siguiente oportunidad que tuvieran.
14 de Enero
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¡FELIZ CUMPLEAÑOS SARA! ¡Despierta! - le llamaba Clara con una gran sonrisa mientras la zarandeaba suavemente.
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Dejame dormir un poco más - le pidió a su amiga y se dio la vuelta en la cama.
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No, no - contestó otra voz desde la puerta de la habitación - Hemos venido aquí adrede a despertarte y tú ahora te despiertas, bajas a la sala común y ves la sorpresa que hay allí - le dijo Lily.
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¿Pero que hora es? - preguntó abriendo los ojos por fin - Todo está muy oscuro.
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Son las dos de la madrugada - le explicó Clara.
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¡¿PERO VOSOTRAS ESTAIS LOCAS?! - les gritó incorporándose en la cama.
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Shhh - hizo una compañera de cuarto.
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Aver nenas, vale que ya pasaron las doce, por lo tanto, ya es 14 de Enero y es mi cumpleaños, pero no entiendo por que tienen que venir a estas horas a despertarme. Por si no se acuerdan, mañana ¡tenemos clases! Ya vere mañana por la mañana la sorpresa - les dijo Sara y volvió a la posición de dormir.
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No - sentenciaron las dos - Tú te vienes con nosotras.
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¡Puff! - protestó Sara - Está bien - dijo levantándose con mal humor de la cama y salía de la habitación para bajar a la Sala Común, donde se encontró a Sirius con la varita en una mano, y una rosa roja en la otra.
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Feliz cumpleaños mi niña - le felicitó él mientras se acercaba hacia ella.