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Historia 36711 — capítulo 2
Sirius Black, un atractivo chico que ya tenía dieciséis años, iba en el autobús noctámbulo camino a la mansión Potter, en el valle del Godric. Acababa de irse de su casa para siempre.
Al poco rato, ya había llegado. Bajó con su baúl, y se acercó a la majestuosa mansión Potter: grande, de dos pisos y un ático y de color blanca con un precioso jardín en la entrada.
Llamó a la puerta, y le abrió su mejor amigo, James Potter.
-
¡Canuto! - James se abalanzó sobre él, y los dos se abrazaron. James no había cambiado mucho, seguía igual de guapo y con ese pelo desordenado.
-
Cornamenta, me alegro mucho de volver a verte - le dijo este, y los dos se separaron - ¿En serio que no molestaré en tu casa?
-
Por supuesto que no. - contestó James riendose - Si se podría decir que mis padres casi te quieren más que a mí. - Sirius se rio. - Bueno, pasemos.
Entraron a la casa y allí estaban los padres de James, Frederick, y Adela.
-
¡Oh Sirius! - Adela fue hasta él y le abrazó cariñosamente, como siempre que lo hacía y Sirius se lo agradeció - ¿Cómo estás cielo? ¿Qué hizo tu madre esta vez?
-
Me dijo que si no cambiaba y me unía a Voldemort, tendría que echarme de casa - relató - pero yo no le di tiempo, le dije que me iba yo solo. Y bueno, le mandé una lechuza a James, preguntándole si me podía quedar aquí unos días, y me dijo que sí.
-
¿Qué? ¿Cómo que unos días? ¡Para nada! - Adela estaba un poco enfadada.
-
Bueno, pues si molesto me voy - dijó Sirius un poco dolido por el rechazo.
-
Sirius - Frederick se adelantó y le puso una mano en el hombro - A lo que mi mujer se refiere es que no tienes porque quedarte unos días, pudiendote quedar a vivir. - Sirius se quedó atónito y James sonrió.
-
Pero… yo no quiero ser una molestia - dijo avergonzado.
-
Tú no molestas cielo - dijo cariñosamente la madre de James.
-
Muchísimas gracias - agradeció emocionado. Sirius sentía a esa familia más suya que la que tenía. Prácticamente se había criado con ellos, bueno, desde que conoció a James.
-
Voy a escribirle a Remus para que venga él también a pasar aquí el final de las vacaciones, y de paso, acomodo tu habitación. - dijo James
-
Si quieres ves a dar una vuelta por la piscina, hace un día espléndido.
-
Vale - contestó mientras James subía por las escaleras.
-
Nosotros nos vamos - anunció Frederick - Ya sabes, cosas de trabajo.
-
¡Ah! Una cosa tesoro, si ves a Sara dile que hoy acabe de una vez por todas los deberes y que no se acueste muy tarde.
-
Por supuesto - dijo Sirius y empezó a pensar en Sara.
Ella, siempre iba detrás de Sirius, y él, intentaba esquivarla. En estos últimos años, los Merodeadores se habían hecho muy mujeriegos, exceptuando a Peter. Sirius siempre salía con chicas, para intentar olvidar a Sara, aunque no lo conseguía. Todo Hogwarts sabía que Sara estaba enamorada de Sirius, incluso James, pero él no se preocupaba en absoluto porque pensaba que Sirius no tenía el mínimo interés en ella, pero en realidad James estaba muy equivocado, Sirius estaba enamorado de ella, y Remus lo sabía.
****************** FLASH BACK*******************
Era el segundo año de los Merodeadores en Hogwarts, los cuatro estaban sentados juntos en la mesa de Gryffindor. No estaban prestando atención a la selección de las casas hasta que Sirius levantó la cabeza de repente y miró a McGongall.
-
Potter, Sara - llamaba McGonagall. Sara se giró para que su hermano le diera ánimos, y se encontró con que Sirius la miraba. Él le sonrió para darle ánimos, y ella más segura, subió con decisión y se sentó en el taburete.
-
¡James mira! ¡Tu hermana! - exclamó Sirius dandole un codazo a James. Los cuatro Merodeadores se giraron para ver a donde la enviaban.
-
¡Gryffindor! - exclamó el sombrero, y ella fue corriendo hasta la mesa de Gryffindor y se tiró encima de Sirius para darle un gran abrazo.
-
¡Sara por favor! - le dijo James apartandola de Sirius, que sonreía tontamente, pero James no se dio cuenta.
-
¿Qué? - preguntó ella indignada.
-
Pues que te controles un poco - le contestó enfadado - Y enhorabuena - la felicitó dandole un abrazo y sonriendo.
-
Gracias Sirius - le dijo ella con una gran sonrisa seductora. James la miró indignado.
-
¿Por qué? - preguntó el aludido confuso.
-
Porque me diste fuerzas y ánimos con esa sonrisa - le contestó ella y se sentó al lado de Remus.
Cuando terminó el banquete y llegaron a la Sala Común, los alumnos se fueron pronto a dormir. Sara y James, hablaban tranquilamente en unas mesas. Peter, se había ido a dormir, y Remus y Sirius estaban sentados en un sofá.
-
Sirius tienes que controlar tus acciones un poco - le recriminó Remus.
-
¿Por? - preguntó con indiferencia.
-
Porque James se va a dar cuenta de que estás enamorado de su hermana si sigues así - contestó el licántropo.
-
Remus, yo no estoy enamorado de Sara, la veo como una hermana - se dijo más para sí que a Remus.
-
Sí ya, por eso la miras como un tonto, y te preocupas tanto por ella - le dijo - Y le sonries tontamente.
-
Entre Sara y yo no va a pasar nada - exclamó Sirius - James no lo permitiría.
-
Lo se - asintió Remus - Y por eso espero que tomes la decisión correcta.
******************* FIN DEL FLASH BACK********************
Por supuesto, Sirius había decidido olvidarse de Sara. Llegó a la piscina cuando alguien le tapó los ojos.
-
¿Quién soy? - preguntó una voz muy dulce.
-
Mmmm, ¿Sara? - contestó él con una sonrisa. Ella le quitó las manos y él se giró. Se quedó embobado.
Sara estaba preciosa, había cambiado muschísimo en esos tres meses de verano. Tanto en la cara, como en el cuerpo, estaba mucho mejor formada (le había crecido el pecho, tenía mejor culo…). En cuanto a la cara, tenía el pelo más rubio, y los rizos, le llegaban hasta más de la mitad de la espalda. Sus ojos, grandes y azul claro, se veían preciosos.
Llevaba puesta una mini falda blanca, que le hacía unas piernas de infarto, y arriba llevaba la parte de arriba del bikini.
-
Bueno, ¿no me vas a dar dos besos? - le preguntó ella con una sonrisa traviesa, pero él, aún seguía mirandola - Pues si no me los das tú, te los doy yo. - Ella se acercó a él, y le dio los dos besos, muy cerca de sus labios.
-
Has cambiado mucho este verano - le dijo Sirius.
-
¿Eso es lo primero que se te ocurre decirme? - le dijo ella con cara de ofendida, pero en realidad, se estaba riendo. - Podrías a verme dicho: Sara, que guapa que estás. Eso suena mucho mejor. - Sirius sonrio, esta chica no cambiaba nunca.
-
Bueno pues te lo digo, Sara estás preciosa - la chica se sonrojó, y Sirius se rio.
-
¿Así que por fin este año te me vas a declarar? - le preguntó ella muy coqueta.
-
Sara, no empieces - le contestó él intentando aparentar seriedad.
-
Si yo no fuera la hermana de tu mejor amigo… ¿las cosas serían diferentes? - le preguntó ella mirandole directamente a los ojos. Sirius también la miraba a ella.
-
Puede ser, pero las cosas no son diferentes Sara. - Ella le miró tristemente. Él nunca reconocería que la quería.
-
¿Nos bañamos? - preguntó ella por cambiar de tema.
-
Mejor esperamos a tu hermano - contestó Sirius.
-
Ya estoy aquí - anunció James - Y te he traido tu bañador.
-
¿A qué esperamos? - dijo Sara con una sonrisa de pilla, y se quitó la falda, cosa que puso a Sirius de los nervios.
Pasaron una mañana agradable en la piscina hasta que un elfo domestico les llamó para que se cambiaran y fueran a comer.
James y Sirius se cambiaron en su habitación. James se quitó el bañador, se puso unos calzoncillos, un pantalón pirata y una camiseta. Sirius igual que James, pero sin la camiseta, porque tenía calor.
Bajaron y se sentaron en la mesa. Sara aún no había llegado. El elfo les sirvió la comida y en ese momento entró Sara al comedor. Llevaba un vestido verde muy sencillo de verano con escote de palabra de honor bastante corto. Sirius se quedó alucinado.
Después de comer un delicioso pollo asado que James y Sirius repitieron dos veces, James les contó a Sirius y a su hermana que ahora se iría por que había quedado con una chica para divertirse un rato.
-
Pero, ¿tú no me dijiste que ibas a cambiar por Lily Evans? - le reprochó su hermana.
-
¿Qué? ¿En serio dijo eso? - preguntó muy alterado Sirius. - No me digas que ya no te va lo de mujeriego, no me digas que me abandonas - Sirius hizo como si lloraba, pero James empezó a reirse. Aunque a Sara no le hizo ninguna gracia el comentario de Sirius.
-
Sirius, yo siempre seré mujeriego. ¿O acaso lo dudabas? - Sirius y él se rieron y Sara les miró con decepción. - Bueno, me voy.
Se despidió de ellos dos y se fue a su cita con la misteriosa chica.
En la casa solo quedaban ellos dos, bueno, y la elfina.
-
¿Quieres que te ayude a hacer los deberes? - le preguntó Sirius - Tu madre me ha dicho que los tienes que terminar hoy. - Ella se acercó a él seductoramente.
-
Sirius, estamos solos en mi casa - le susurró al oído - ¿De verdad que quieres que nos pongamos a hacer los deberes?
-
Sí - contestó nerviosamente Sirius.
-
Pues podríamos pasarnoslo muy bien de otras maneras - le conestó ella poniendole las manos en el cuello. Sirius se puso muy nervioso. Esa chica le hacía enloquecer.
-
Mejor hacemos primero los deberes - Él le apartó las manos del cuello
-
y después si aún quieres hacemos otra cosa. - le sugirió.
-
Yo ni loca voy a hacer los deberes. - contestó Sara. Ella odiaba hacer los deberes - Mis padres me lo han estado diciendo todo el verano y no los e hecho. ¿Por qué me iba a poner hacerlos ahora?
-
Pues porque si no los entregas, te pondran muy mala nota. - le respondió Sirius.
-
A mi eso me da igual, luego lo recupero - contestó la chica como si nada, y tenía razón, ella sacaba excelentes notas, pero era muy vaga.
-
¿Qué te parece si te propongo un trato? - le propuso Sirius mirandola a esos ojos azules que le hipnotizaban.
-
Depende del tipo de trato que sea - le contestó ella sonriendo.
-
A ver, hacemos los deberes, y después yo te prometo que hacemos lo que tu quieras. - Sirius pensó que Sara aceptaría.
-
Emmm, me parece bien - dijo ella demadiado sonriente, pensó Sirius - ¿Después harás lo que yo te pida? ¿Seguro?
-
Hombre, mientras que no me pidas que me suicide o que me corte un brazo… - le contestó Sirius riendose.
-
Jajajaj, por supuesto que no. - le prometió.
-
Entonces de acuerdo - los dos se dieron la mano, y sintieron como un chispazo. - Empecemos a hacer los deberes.
Estuvieron dos horas y media con los deberes de Transformaciones, Defensa contra las Artes Oscuras, Encantamientos, Historia de la Magia…
Una vez acabaron todo, los dos se fueron al sofá a descansar. Estaban hechos polvo.
-
Bueno, ¿y qué quieres que hagamos? - le preguntó Sirius.
-
Quiero que me beses - le contestó ella muy segura.
-
¿Cómo? - Sirius no se lo podía creer.
-
Pues eso, quiero que me des un beso - Sara empezó a juntarse hacia él y él se iba alejando, hasta que llegó al final del sofá y no se pudo alejar más.
-
No voy a besarte Sara - le dijo él intentando no mirarla, porque si no acabaría haciendolo.
-
Dijiste que harías lo que yo te pidiese - le reprochó ella - Encima que eres un cobarde también eres un mentiroso.
-
Está bien, pero solo un beso - le dijo él mirandola - ¿Entendido? - Ella asintió, y se empezó a poner nerviosa. ¡Sirius la iba a besar!
Sirius empezó a acercar su cara a la de ella y le cogió la cara dulcemente con sus manos. Estaban tan cerca, que los dos sentían el aliento el uno del otro, hasta que Sirius no lo resistió más, y depositó sus labios en los de Sara. Él se iba a separar rápidamente pero ella le puso sus manos en el cuello, y empezó a entreabrir y mover los labios. Él no se separó, e hizo lo mismo, y le metió suavemente la lengua. Los dos se estaban besando con ternura, que dio paso a la pasión. Sirius empezó a meter sus manos por debajo del vestido de ella. Ella tiró de él, y los dos quedaron tumbados en el sofá, Sirius arriba de ella.
Los dos estaban dejandose llevar pos sus sentimientos, pero escucharon como se abría la puerta. Los dos se separaron rápidamente, y se miraron. Se notaba que los dos querían más, querían volver a repetirlo.
Sirius se levantó del sofá.
- Dile a tu hermano que estoy en el baño - él se iba a desparecer pero ella le paró y le cogió de la mano. Él la miró, le dio un suave beso en la mano y se desapareció.
Ese día no lo olvidaría nunca. James llegó al comedor, le dio un beso a su hermana en la mejilla y se sentó a su lado.
-
¿Dónde está Sirius? - le preguntó James muy sonriente. Había venido demasiado sonriente de su cita.
-
Pues creo que se fue al baño - le contestó Sara intentando hacer como si no le importara.
-
¡Ah! Ok - le dijo James.
En ese momento apareció Sirius.
-
Yee, amigo. - Sirius se acercó a donde estaban ellos dos - ¿Qué tal te fue la cita?
-
Pues… - James empezó a recordar su cita.
FLASH BACK
James llegó al bar donde había quedado, y se fijó que en una mesa estaba su chica.
Él se acercó por atrás, le apartó ese pelo rojo como el fuego y le dio un suave beso en el cuello. Él notó como ella se estremcía.
-
¡Estas preciosa! - dijo mirandola de arriba abajo. No había cambiado mucho, seguía teniendo el pelo largo y rojo, y esos ojos verdes… que a James le encantaban tanto.
-
Tú también mi cosita - Ella le llamaba así a él cariñosamente.
Llevaban saliendo juntos desde principios del verano, pero era un secreto, James no quería que sus amigos, pero en especial Sirius, se enterara. Ella respetaba su decisión, porque tampoco quería que se enterase su amiga Clara, que odiaba a todos los merodeadores.
-
James, ¿cómo haremos para vernos en el colegio? - le preguntó ella trsietemente. - Quizás llegó el momento de decirle la verdad a nuestros amigos.
-
No se Lily… Yo se que a Remus y a Peter no le imprtará, pero a Sirius no le hará nada de gracia - le contestó James.
-
¿Y tu te crees que a Clara sí? - contraatacó ella. Los dos se miraron unos minutos y después empezaron a reirse.
Se terminaron de tomar la cerveza de mantequilla, y estuvieron un buen rato paseando por las calles de Londres.
James le compró un ramo de rosas a Lily y a ella le encantó.
Después se sentaron en un banco de un parque, y estuvieron besandose, acariciandose, susurrándose palabras de amor… Hasta que Lily se tuvo que ir, y James decidió volver a casa.
FIN DEL FLASH BACK***
-
Fue… estupenda - terminó por decir James.
-
Genial - le contestó Sirius, aunque él seguía pensando en lo que le había pasado antes con Sara, se había dejado llevar.
-
¿Qué te pasa Canuto? - James sabía que le pasaba algo a su amigo - Te veo ausente.
-
Nada… la culpa la tiene tu hermanita - Sara se puso blanca - Es que me tire toda la tarde con ella haciendo deberes. - Sara suspiró aliviada.
-
¿Qué? ¡Imposible! - dijo James riendose - ¿Mi querídisima hermana haciendo deberes? - Sara le miró enfadada - ¡Qué es broma tonta! - él le dio un abrazo. - Bueno, me subo a darme una ducha y me acostaré. Estoy hecho polvo.
-
¿Pero no vas a bajar a cenar? - le preguntó su hermana preocupada.
-
No Sara, no tengo hambre, cenen ustedes, - les dijo - y no se acuesten muy tarde. Hasta mañana.
-
A este le pasa algo - murmuró cuando James ya se había ido. Sara se le empezó a acercar con las intenciones de besarle. - Para Sara, lo que paso antes, no tenía que haber pasado.
-
¿Por qué dices eso? - le preguntó dolida.
-
Porque es la verdad, eres la hermana de mi mejor… - No pudo acabar porque Sara le estaba besando, y él intento apartarla pero no pudo, así que se dejó llevar por sus emociones y empezaron a besarse locamente. Estaban tan concentrados en los suyo, que no escucharon como James bajaba.
-
He cambiado de… - Se paró en seco, no podía ser. Sirius y su hermana besándose. - ¿QUÉ HACEN? - Los dos se separaron y a Sara se le empezaron a subir los colores…
-
James, la culpa es mía, yo le bese… - empezó a decir Sara
-
SÚBETE A TU HABITACIÓN - le ordenó James hecho una furia
-
No - le contestó ella.
-
Cornamenta, de verdad lo siento - empezó a decir Sirius.
-
¿Cómo pudiste Sirius? Eras mi hermano. - James estaba muy cabreado y decepcionado.
-
Perdóname, no volverá a pasar. Te lo prometo - le suplicó Sirius.
-
Vete de mi casa, no puedo confiar en dejarte con mi hermana a solas - A James esto le dolía mucho pero tenía que hacerlo.
-
Está bien, lo comprendo. - Sirius se levantó - Recogeré mis cosas y me iré. Pero por favor, perdóname hermano.
-
Vete Sirius - le dijo James.
-
James, por favor, cuando quieras hablar llamame mandame una lechuza.
-
Adios Sirius.
-
¡NO! - gritó Sara - Toda la culpa es mía, no te enfades con él James, él no quería besarme, lo que pasa que yo empecé a provocarle y le besé, y como todo hombre, pues cayó. Tú eso deberías entenderlo. A ti te habrá pasado varias veces.
-
Sí pero no con mi hermana - le dijo él furioso.
-
Pero es que yo no soy la hermana de Sirius, simplemente somos amigos, ¿no lo puedes entender? - le contestó ella furiosa, había perdido los nervios.
-
¿Me estais diciendo que fue solo un simple beso? - preuntó él.
-
Sí - contestó Sirius.
-
¿Y para ti Sara? - preguntó James.
-
Para mi no, para mi fue lo mejor que me ha pasado en toda mi vida, estoy enamorada de Sirius desde que le conocí, y hay que ser tonto para no darse cuenta de eso - dijo ella mirando a su hermano.
-
En eso tiene razón - intervino Clara.
-
¿Mamá? ¿Cuándo llegaste? - volvió a preguntar James.
-
Ahora mismo, vine para recoger unos documentos y os escuché. - contestó.
-
¿Tú sabías que yo estaba enamorada de Sirius? - le preguntó Sara.
-
Como no lo iba a saber… - contestó su madre sonriendo - Era evidente. Siempre preguntando por él, siempre hablando de él, siempre pendiente de él… Era de esperar.
-
¡No era de esperar! Y tú le tenias que haber dicho algo mamá - le recriminó James.
-
Hijo, no tiene nada de malo enamorarse, al contrario, es lo mejor y lo más bonito del mundo - le contestó su madre sonriendo.
-
Bueno yo me voy - Sirius subió a la habitación, recogió todas sus cosas y volvió a bajar y se dio cuenta de que seguían discutiendo.
-
Sirius cielo, no hace falta que te vayas - le dijo Clara. - ¿Verdad James?
-
Verdad - contestó James - A mi no me importa mientras no tenga nada con Sara.
-
No tendré nada con Sara - prometió Sirius, y Sara empezó a llorar y se fue corriendo a su habitación. Adela, les miró con desaprobación.
-
Yo ya me voy - dijo ella y se desapareció.
Los días siguientes pasaron, Remus llegó a la casa, y James empezó a salir casi todos los días con esa chica que nadie sabia quien era.
Y así pasaron los días, y sin darse cuenta, ya estaban en el tren que les llevaba a Hogwarts.