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Historia 36711 — capítulo 3

1 de Septiembre

Los cuatro merodeadores junto con Sara, entraron en un vagón vacío. Remus y Sara se sentaron en una parte, y James, Sirius y Peter, en la otra.

  • ¿Entonces serán muy difíciles los TIMOS? - le preguntaba Sara a Remus.

  • Si estudias lo suficiente no - le contestó este con una sonrisa.

  • Detesto estudiar - dijo ella en voz alta - Pero seguro que los aprobaré.

  • Lo se - contestó Remus - Y además, sabes que cuentas con mi ayuda.

  • Gracias - le agradeció con una sincera sonrisa.

Mientras Sara y Remus hablaban de los TIMOS, los otros tres Merodeadores hablaban de su deporte favorito: el Quidditch.

  • Entonces, este año tengo que encontrar a una cazadora y un golpeador - les contaba James a los otros dos.

  • ¿Los que estabamos en el equipo el año pasado seguiremos estando? - preguntó Sirius, pero sin mucho interés, ya que estaba escuchando de lo que hablaban Remus y Sara.

  • Por supuesto Canuto - contestó James dandole una palmada en la espalda. Miró el reloj y se levantó dispuesto a irse.

  • ¿Dónde vas? - preguntó Sara mirando a su hermano.

  • Pues… a dar una vuelta - dijo lo primero que se le ocurrió - Y además, no tengo porque darte explicaciones.

  • Pues vale, yo tampoco te las daré a ti - dijo ella con desdén.

  • Eso ya lo veremos - dijo su hermano antes de irse.

Después de una hora, James seguía sin aparecer. Y los demás hablaban tranquilamente, aunque Sirius y Sara no paraban de mirarse.

En ese momento, entró una chica morena con ojos castaños, bastante guapa. Era Clara, la amiga de Lily.

  • Hola - les saludó - ¿Habéis visto a Lily? Es que me dijo que se iba a dar una vuelta y ya a pasado una hora y no ha vuelto. - Sirius, Remus y Sara, se miraron y sonrieron.

  • A nosotros nos pasa lo mismo con James - contestó Remus - Desde hace una hora no aparece, y también dijo que iba a darse una vuelta.

  • ¿No estareis insinuando que esos dos están juntos no? - exclamó asustada.

  • Pues eso mismo queremos decir - contestó Sara.

  • Podría ser una coincidencia - argumentó Clara.

  • No creo - musitó Sirius - ¿Por qué no entras y hablamos? James ha estado muy raro estas vacaciones. - Clara entró y sentó al lado de Sara, que era con la única que se podría decir que se llevaba muy bien.

  • Pues ahora que lo dices, Lily también ha estado muy rara, quedaba con un chico que no me quería decir quien era.

  • Pues igual que James - añadió Remus.

  • ¿Alguien me acompaña a buscarlos? - preguntó Clara mirando a Remus.

  • Claro - contestó - Colagusano, vente con nosotros - pero como este no se movía, Remus lo empujó hasta que salió del compartimento.

Sara y Sirius se quedaron solos y en silencio.

  • Bueno - interrumpió Sara el silencio que había entre los dos - Con James todo bien, ¿no?

  • Sí, por suerte me perdonó lo que hice - contestó.

  • No tenía porque perdonarte nada. - dijo ella enfadada - Eso era algo entre tú y yo, no tenía que haberse metido.

  • Sara, es tu hermano, es normal que se meta en tu vida. Él te quiere mucho, y por eso te protege tanto, entiendelo. - contestó.

  • Pero él debería aceptar que yo estoy enamorada de ti - musitó ella con los ojos llorosos - Te quiero.

  • Sara, no llores - él se levantó y se sentó a su lado - No puedo verte llorar - musitó mientras la abrazaba. Ella le miró, y se acercó con intenciones de besarle, pero él se negó. - No, Sara, esto no puede ser.

  • Se levantó y se sentó en su asiento.

Al rato llegaron los demás.

  • Estaban juntos - dijo Remus al llegar y sentarse al lado de Sara.

  • Es verdad - murmuró Clara y se sentó esta vez al lado de Remus - ¡Qué asco!

  • ¿Asco por qué? - preguntó Peter que no se enteraba de nada y se sentó al lado de Sirius.

  • ¿Por qué va ser? Porque mi amiga se estaba besando con un Merodeador, especificando con Potter.

Lily y James entraron y se sentaron al lado de Peter.

  • Sí, estamos saliendo - terminó por decir Lily, ya que todos les miraban.

  • ¿Desde cuándo? - preguntó su amiga hecha una furia.

  • Desde finales del curso pasado - contestó James. Y Clara se crispó más.

  • ¿Por qué no nos lo dijisteis? - preguntó Sirius.

  • Porque pensamos que os sentaría mal - dijo Lily - Y ya veo que no me equivocaba - esto lo dijo mirando a su amiga.

  • Bueno, pues ya no tienen porque esconderse - dijo esta vez Sara.

  • Eso es lo único bueno - murmuraron los dos.

A las tres horas ya habían llegado a Hogwarts, habían comido, Dumbledore había dado el discurso de todos los años, y habían subido a la Sala Común.

Allí Sara se encontró con un amigo de su curso. Era un chico rubio, con los ojos oscuros y era alto y delgado. Se llamaba Marcus.

  • ¡Sarita! - dijo al verla y la abrazo - ¡Por Merlín, estás preciosa! - Ella se sonrojo un poco pero se rio.

  • Marcus, ¿qué tal tu verano? - preguntó.

  • Pues muy bien, fui de viaje a Venecia. ¡Qué bonito que es! - y empezó a contarle todo lo que había hecho.

Ellos estaban muy animados hablando, y no se percataban de que unos ojos grises y otros marrones no les quitaban el ojo de encima.

  • Sirius, disimula - le susurró Remus en voz muy bajita para que James no se enterara - Parece que te la quieres comer con la mirada. - Sirius enseguida apartó la mirada.

  • Gracias - agradeció.

  • Para eso estamos los amigos - contestó.

Estuvieron un rato hablando todos, pero poco a poco la gente se fue a dormir.

  • Me voy a dormir - exclamó Sara poco después de que su amigo se hubiera ido - Buenas noches a todos - dijo y se levantó dispuesta a irse, pero lo pensó mejor, y fue a darle un beso a su hermano. - Buenas noches hermanito.

  • Que descanses Sarita - le dijo él con una sonrisa.

  • Remus - dijo dandole otro beso. Y al lado estaba Sirius.

  • Buenas noches Sirius - se acercó y le dio un beso muy cerca de la comisura del labio, pero nadie pareció darse cuenta. Sirius si que lo notó. Volvió a sentir esa sensación que sintió en casa de James cuando se besó con Sara. No lo quería admitir, pero si que estaba enamorado. Tendría que buscarse alguna chica para pasar el rato que la ayudara a pensar menos en Sara.

7 de Septiembre.

La primera semana pasó sin ninguna novedad. Todo el colegio sabía ya de la relación de James y Lily, ellos estaban muy felices, pero el sector femenino no. Así que, eso era peor para Sirius y Remus, ya que las chicas que iban detrás de James, ahora iban detrás de uno de los dos.

Sirius intentaba evitar a toda costa a Sara, y mientras se fijaba en las demás chicas, para ver con cual se quedaba por algunos dias.

Remus llevaba unos días un poco raro, pero nadie sabía lo que le pasaba, y si alguien lo sabía, esa era Sara.

Colagusano, ese iba a su rollo, no se enteraba de nada de lo que pasaba. Él solo iba detrás de sus "amiguitos" y hacía lo que ellos hacían.

Ya les comenzaban a mandar deberes, y todos estaban bastante ocupados.

Sirius iba camino a la biblioteca solo, cuando una rubia de su edad, con unas curvas que estaban bastante bien se le acercó.

  • Hola Sirius - le susurró con una voz muy seductora.

  • Hola preciosa - le siguió el juego él - ¿Cómo te llamas?

  • Rosalie - dijo ella. - Si quieres podemos irnos a un lugar más privado, ya sabes - esta chica iba directa al grano.

  • Me encantaria - dijo él. Y la cogió por el cuello y comenzó a besarla, la chica le siguió, y empezaron a besarse a lo salvaje. Pero alguien se tropezó con ellos.

  • ¡Uys! Perdonen, cuanto lo siento - dijo una voz que Sirius reconocería en cualquier parte. Los dos chicos se giraro, y ahí estaba Sara con Remus. Cuando le vió, Sara salió corriendo sin poder contenerse. Remus se quedó mirandole con una gran decepción.

  • Sirius, eres patético - le dijo Remus antes de irse - ¡SARA! ¡Esperame! - le gritaba.

  • Bueno, ¿seguimos con lo nuestro? - preguntó la chica.

  • Sí - contestó, y los dos se fueron a un baño que estaba cerca.

Cuando Sirius terminó con la chica, se fue a las cocinas y comió algo. Después, fue camino a la Sala Común, no había casi nadie, ya que era muy tarde. Pero estaba la persona que más deseaba ver: su Sara. Estaba en una mesa haciendo deberes.

  • Hola, ¿qué estudias? - dijo cuando se acercó, pero ella no le contestó y él miró el libro. Era transformaciones. - Transformaciones - dijo él en voz alta.

  • Sí -contestó ella con una voz no muy agradable - Mientras tú te dedicas a tirarte a la rubia esa, yo me dedico a estudiar. - Sirius se quedó un poco impresionado por las palabras de Sara.

  • Yo no me e tirado a esa rubia - contestó, pero Sara le fulminó con la mirada. - De verdad, solo fueron unos cuantos besos.

  • Claro, unos cuantos besos, ¿cómo con migo no? - preguntó enfadada.

  • No - contestó seriamente Sirius - No es lo mismo.

  • ¿Ah no? ¿Y por qué? - volvió a preguntar.

  • Simplemente no es lo mismo con ella que con tigo porque por ella no siento nada - terminó de decir. Sara abrió mucho los ojos y Sirius se fue camino a su cuarto porque sentía que había hablado demasiado.

  • ¡Sirius! - le llamó ella. Él se volvió a acercar. - ¿Eso quiere decir que te importo? - preguntó ella. Él asintió.

  • Me importas y mucho - le dijo él.

  • Pues salgamos - contestó ella.

  • Sara, tu hermano no nos dejaría estar juntos. Solo podríamos estarlo cuando fueras mayor de edad.

  • Tampoco me queda tanto para los diecisiete - murmuró ella.

  • Sara, te queda un año, cuatro meses y siete dias - dijo él como si nada. (El cumpleaños de Sara es el 14 de Enero) Ella le miró con admiración por saber cuanto tiempo le faltaba y sonrió.

  • Pídeme que te espere todo este tiempo. ¡Pídemelo! - exclamó ella. Él le hizo un gesto con la cabeza para que viera que no podían seguir hablando, que acababan de entrar por el retrato, James y Lily cogidos de la mano.

  • Buenas noches Sara - dijo él con unn tono muy casual - Mañana si eso te sigo explicando transformaciones - dijo guiñándole un ojo.

  • Eso espero - contestó ella con una sonrisa.

  • Buenas noches Lily, James - dijo, y se fue a su habitación.

Se tumbó a la cama así vestido, y empezó a pensar. Se la estaba jugando, se estaba arriesgando demasiado. Él la quería, la necesitaba, pero si la elegía a ella, perdería a James. ¿Por qué James no podía aceptarlo? - pensó con resignación. Ese era el maldito problema.

Aunque, también estaba la posibilidad de tener a los dos. Si James no se enteraba de que él se veía con Sara a escondidas... Era algo muy arriesgado, pero valía la pena intentarlo, ya no aguantaba más sin Sara.

Cogió el mapa del Merodeador, y miró a ver si aún estaba en la Sala Común, o se había ido a su cuarto. Estaba ya en su cuarto. En la Sala Común solo quedaban James y Lily, muy cerquita por cierto, y parece que estaban en un sofá. Sirius sonrió, ese mapa les había librado de muchos castigos. Empezó a recordar cuando lo hicieron.

*********************** FLASH BACK********************

Los Merodeadores en 2º año. Están en la Sala de los Menesteres.

  • Canuto, Cornamenta, Colagusano, veníd aquí - les llamaba Remus - Lo he conseguido, ¡¡lo tengo!! - Y entonces sacó un pergamino.

  • ¿Seguro que funcionará? - murmuró Colagusano.

  • ¡QUE SÍ! - contestaron los otros tres a la vez.

  • Bien, el hechizo ya está sobre el pergamino. Ahora nosotros tenemos que decir lo que queremos que salga - explicó Remus.

  • ¡Genial! Podríamos empezar con nuestros nombres. Algo así: Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta proveedores de artículos para magos traviesos están orgullosos de presentar EL MAPA DEL MERODEADOR - terminó de decir James.

  • ¡Me encanta! - murmuró Peter.

  • Sí, está muy bien, pero le falta algo. - contestó Remus.

  • Podríamos poner lo que a dicho James pero con señores jeje - dijo.

  • Sí, eso nos hace más importantes - dedujo James.

  • Pues a la de tres, hay que decirlo los cuatro a la vez con la varita apuntando el pergamino - dijo Remus.

  • ¡Espera! - intervino Sirius - ¿Te has enterado de lo que hay que decir Peter? - preguntó riendose.

  • Sí - contestó avergonzado.

  • A la de tres, una, dos y… tres.

  • Los señores Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta proveedores de artículos para magos traviesos están orgullosos de presentar EL MAPA DEL MERODEADOR - dijeron a la vez. Entonces, con letras rojas y brillantes, eso apareció en el mapa.

  • ¡Genial! - exclamaron todos.

  • Ahora tendremos que dedicarle tiempo, para grabar los pasadizos, los terrenos, etc. - dijo Sirius.

  • Sí - contestó Remus.

  • Desde luego este es nuestro mejor invento - musitó James - Con este mapa cuando esté acabado, y con mi capa invisible… nadie nos podrá atrapar.

Todos asintieron y empezaron a trabajar con el mapa.

********************* FIN DEL FLASH BACK ***********************

Sirius sonrió de nuevo al recordar los viejos tiempos. Había tomado ya su decisión. Era muy difícil, y sabía que le iba doler mucho si perdía a esa persona, pero ya estaba tomada. Mañana hablaría con Sara.

9 De Septiembre.

Tengo que hablar con Sara, tengo que hablar con Sara - no paraba de pensar Sirius mientras salían de la clase de Historia de la Magia.

Ayer intentó hablar con ella, pero no pudo. Necesitaba hablar con ella a solas, y Colagusano no se despegó de él.

  • Lunático - le llamó - Necesito que me hagas un favor.

  • Canuto, sabes que aún estoy enfadado con tigo por lo que hiciste - le recriminó. - Sara no se merece sufrir.

  • Lo se, ya hable con ella y lo aclaramos todo - le contó.

  • ¿De verdad? Por eso está más contenta - exclamó con una sonrisa. - Cuentamelo todo - pidió.

Sirius le contó la conversación que tuvieron, y mientras se lo iba contando Remus iba sonriendo cada vez más.

  • Así que por fin se lo has reconocido, que ella te importa de verdad - dedujo Remus.

  • Sí - confirmó - Pero tengo que hablar con ella, porque no terminamos de hablar ya que llegaron Lily y James.

  • Sirius peinsalo - dijo de repente Remus.

  • ¿Qué piense el qué? - preguntó como si no le entendiera.

  • No dejes escapar a Sara, no vas a encontrar una chica como ella - contestó.

  • Lo se, y eso es lo que más rabia me da - exclamó furioso. - Vale, está bien, me lo voy a pensar. - Remus sonrió - Estaré un tiempo recapacitando, y cuando tome una decisión se lo haré saber a Sara.

  • Pero ahora habla con ella y dile lo que vas a hacer, que te vas a alejar de ella porque necesitas pensar - le aconsejó Remus.

  • Lo haré, dile que dentro de una hora en la Sala de los Menesteres - dijo Sirius antes de irse.

  • De acuerdo - le gritó Remus, y se fue a buscar a Sara.

Sirius llegó a la puerta de los Menesteres con un poco de retraso.

  • Soy tonto, seguro que Sara ya se habrá ido - pensó. Pero al llegar la vio allí esperandole. Los dos se miraron y se sonrieron.

  • Entremos - dijo él. Los dos pasaron tres veces por la pared pensando que querían un sitio para hablar solos y tranquilos y al final se abrió la puerta.

  • ¿Qué pasa Sirius? Te noto preocupado - le preguntó ella mientras se sentaba en un sofá que había en la sala.

  • Sara, yo e estado pensando en lo que hablamos - terminó de decir.

  • Y yo, no paro de pensar en lo que me dijiste - dijo contenta.

  • Lo dicho, dicho está - murmuró - Pero yo intenté tomar una decisión. Tú ya sabes que me importas, pero James también me importa. Así que necesito tiempo para pensar lo que quiero. Me voy a alejar lo más posible de ti Sara. Lo siento, no se si lo entenderás, pero es lo que tengo que hacer.

  • Sirius, te entiendo - ella le miraba a los ojos mientras hablaba - Se que es una situación muy difícil por la que estás pasando, y intentaré respetar y aceptar la decisión que tomes.

  • Gracias Sara - dijo él con un suspiero.

  • Además, ya se la decisión que vas a tomar - susurró apenada - Se que vas a elegir a James, total un amigo como él seguro que no encuentras. En cambio, tu puedes tener a la chica que quieras, y ella te dará todo lo que tú le pidas y hasta más.

  • Sara, mi niña - le dijo cariñosamente - NADIE, escúchame bien, NADIE me puede dar lo que tú me das.

Sara le miró y le abrazó. Él al principio se quedó un poco cortado, pero después la abrazó muy fuerte, como si no quisiera apartarse de ella, o como si pudieran quitarsela en cualquier momento.

  • Bueno, es la hora de irnos - dijo separandose de ella, muy a su pesar - Pronto te diré algo.

  • Está bien, aunque seguro que haces lo que yo te dicho - volvió a decir.

  • No lo se Sara, no lo se - murmuró.

Los dos se fueron cada uno por un lado, como si no hubieran estado juntos, pero había alguien, que si que los había visto.