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Historia 36711 — capítulo 4
¿Qué harían juntos Sirius y Sara? - pensaba Clara mientras se dirigía a su Sala Común - Tendría que preguntarle a alguien. ¿Y si estaban juntos? ¡Qué fuerte! ¡Menudo notición!
Al llegar a la Sala Común, vio como que cada uno actuaba como si no hubiese pasado nada. ¡Qué raro! Pero si que se fijo en que Sara no paraba de mirar a Sirius. En ese momento entró Remus.
-
Lupin necesito hablar con tigo - dijo apresuradamente Clara nada más verlo y llevarselo a un sitio apartado - Necesito desahogarme y que resuelvas mis dudas, si puedes claro.
-
¿Qué pasa? - preguntó confuso.
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He visto a Sirius y a Sara salir juntos de la Sala de los Menesteres, y luego cada uno se iba por un lado. Y encima, ahora hacen como que no se han visto - acabó de explicarle ella. Remus estaba asustado.
¿Y si Clara le dice algo a James? Tengo que impedirlo - pensaba el licántropo.
-
¿Tú crees que estos dos están juntos? - le preguntó Clara.
-
Clara, escúchame bien - le dijo Remus mirandole atentamente - Sara está enamorada de Sirius desde que se conocieron, y Sirius de ella también - Clara abrió la boca mucho por la sorpresa.
-
¿Qué? Entonces… ¿están juntos?
-
No - negó - Ellos nos están juntos porque James no les deja, y si Sirius sale con Sara, perderá la amistad de James.
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¡Pobrecitos! - exclamó apenada - Lo deben de estar pasando fatal.
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Pues ni te lo imaginas - murmuró - No debes decirle nada de lo que has visto a nadie. Sirius se está pensando que hacer…
-
Debe ser muy duro elegir entre el amor de tu vida y tu mejor amigo - musitó.
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Ya lo creo - contestó. - Bueno, yo me voy a hablar con Sara, que seguro que lo necesita.
-
Adios Remus - se despidió con una sonrisa.
15 de Octubre
Ya había pasado todo el mes de Septiembre y las dos primeras semanas de Octubre, y sigo esperando una respuesta por parte de Sirius. Aunque lo más seguro sea que si no ha hablado con migo aún es porque ya ha decidido, y no quiere perder la amistad con su mejor amigo. Es algo normal, tienes que entenderlo Sara.
Desde hace tiempo ya que no me dirige la palabra, ni siquiera los buenos días. Y hace mucho que no me dedica una de esas sonrisas que me gustan tanto… ni una de esas miradas que me vuelven loca. Simplemente actúa como si yo no existiera.
No creo que pueda aguantar mucho así. Me duele tanto el corazón… noto como si me faltara el aire. Necesito ver una sonrisa suya, perderme en su mirada, escuchar su voz, beber de sus besos y sus caricias, sentirme querida por él…
Pero tengo que hacerme la idea de que eso ya no va a volver a pasar. Yo le dije que respetaría su decisión, y tengo que hacerlo. - todo eso estaba pensando Sara.
En ese mismo momento que no paraba de pensar en él, se lo encontró. Venía solo, y parecía que estaba buscando a alguien y al verla, se acercó con una sonrisa que a Sara le llegó al alma.
-
Hola Sara - saludó Sirius.
-
Ho-hola - tartamudeó. - ¿Busacabas a al-alguien?
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Sí - asintió - A ti.
-
¿A mi? - preguntó sorprendida.
-
Sí - contestó extrañado por esa reacción de sorpresa - Tenemos una charla pendiente, ¿o ya lo habías olvidado?
-
Por supuesto que no - contesó rápidamente y Sirius sonrió.
-
Pues vayamos a la Sala de los Menesteres a hablar. - dijo Sirius y se encaminaron hacia allí.
-
¿Y si nos pilla mi hermano? - preguntó Sara asustada.
-
Remus está con él entreteniendole - contestó.
Al llegar, la Sala estaba como la última vez que entraron. Se sentaron allí y Sara esperó a que Sirius comenzara a hablar.
-
¿Sabes lo que le regalaría yo a la persona de quién estoy enamorado? - preguntó Sirius de repente.
-
¿El que? - preguntó Sara confusa. No sabía a que venia esa pregunta.
-
Una bola del mundo - contestó.
-
¿Una bola del mundo? - preguntó extrañada.
-
Sí, para que los dos la giraramos juntos y con nuestro dedo pararla a ver donde nos perderiamos juntos.
-
¿A que viene todo esto Sirius? - preguntó Sara.
-
Viene a que ya e tomado una decisión, me a costado mucho, pero me voy a arriesgar. Te elijo a ti - le susurró. Sara sin poder contenerse empezó a llorar.
-
¿Me… me has elegido a… a mi? - preguntó incrédula.
-
Sí - contestó Sirius con una sonrisa - No puedo vivir sin ti. - Sara le echó los brazos al cuello y le abrazó.
-
Te quiero Sirius, te quiero - murmuraba mientras le daba besitos por el cuello.
-
Y yo a ti mi niña - contestó él. La separó suavemente de él, la miró, y se besaron suavemente, hasta que Sara empezó a profundizar más, pero Sirius la paró - No sabes la falta que me has hecho Sara. - Ella volvió a intentar besarle pero Sirius volvió a frenarla - Mi niña, no hay prisas. Tenemos todo el tiempo del mundo, y no quiero que lo estropeemos porque yo no me pueda controlar.
-
Pero yo quiero perder la virginidad con tigo - le dijo ella.
-
¡Sara! Ese es un tema muy delicado del que ya hablaremos más adelante
-
dijo avergonzado. Sara se empezó a reir. - Me encanta escucharte reir, me encantan tus besos, me encantas esos ojos azules… Me encantas toda tu.
-
A mi me pasa lo mismo con tigo - confesó ella. - ¿Me dejas darte un besito? - le preguntó poniendo carita de niña buena.
-
No puedo decirle que no a esa carita de angel… - contestó - Pero uno pequeñito. Quiero que nuestra relación sea diferente a todas las que tuve, ya que esta me importa.
Ella se acercó, y le besó; y como todas las otras veces, empezó siendo un beso cálido y tierno, para pasar a uno apasionado. Al final, los dos se separaron para tomar aire. Sirius la atrajo hacia así, y los dos se quedaron sentaditos y abrazados cogidos de la mano. Mientras, Sirius le acariciaba el pelo tiernamente.
-
Bueno, creo que deberiamos irnos ya - anunció después de un rato - Se nos está haciendo tarde.
-
Jooo - protestó Sara - Pero entonces ahora cuando volvamos tendremos que actuar como si nada ha pasado. No se si podré controlarme.
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El que no va a poder controlarse soy yo. - dijo Sirius enfadado - Y más con ese tal Marcus que no se despega de ti ni un segundo.
-
¿Tú, Sirius Black, el rompecorazones de Hogwarts, estás celoso? - dijo ella sin poderse aguantar la risa.
-
No estoy celoso - mintió - Pero es que él va detrás de ti, y quiere algo más que tu amistad.
-
Pero a mi la única persona que me importa eres tú - cortó ella. Sirius le dio un suave beso en los labios.
-
Ahora si que nos vamos - dijo levantandose y Sara por mucho que renegó también se tuvo que levantar.
-
¿Nos veremos pronto? - preguntó ella en la puerta antes de salir.
-
Por supuesto - contestó.
Los dos se despidieron con un beso apasionado, que por cierto, ninguno de los dos se quería separar, pero al final Sirius lo hizo.
- Yo saldré primero - le dijo - Tú hazlo después. - Y dicho esto, salió.
Sara se apoyó en la pared, pensando en todo lo que había pasado. Estaba muy feliz. Y entonces, se volvió a abrir la puerta, ella se asustó mucho, pensaba que ya los habían pillado, pero se tranquilizó al ver un moreno de ojos grises corriendo hacia ella y que empezaba a besarla por el cuello hasta subir a la boca.
-
¿Tan poco has aguantado sin mi? - preguntó riendose.
-
Sí - contestó él - Lo que pasa que se me olvidó decirte algo.
-
¿El que?
-
Que te quiero mi niña, te quiero desde la primera vez que nuestras miradas se cruzaron.
Los dos volvieron a besarse y al final se separaron y Sirius se fue, y al rato se fue Sara.
18 de Octubre
Los Merodeadores junto con Lily y Clara, estaban en la clase de Pociones compartida con Slytherin.
- Bueno, ponganse por parejas porque vamos a hacer el filtro de los muertos. - explicó el profesor Slughorn - Las instrucciones están en la pizarra, y los ingredientes en mi armario, como ya saben. Pues no tengo nada más que decir, empiecen.
Sirius y Remus se pusieron juntos, para desgracia de James, que le tocó ponerse con Colagusano porque Lily se puso con Clara.
-
¿Todo bien? - preguntó Remus con una sonrisilla.
-
Mucho mejor que bien - contestó Sirius - Me siento raro, es una sensación tan placentera, pero a la vez de miedo cuando estoy con Sara…
-
Canuto amigo, a eso se le llama amor. - musitó Remus - Estás enamorado.
-
Puede… pero lo unico que se es que ya tengo ganas de verla. Desde que hablamos a solas, apenas e podido saludarla y ya está - dijo apenado.
-
Tranquilo, el domingo podeis. - explicó Remus - James y Lily se van a dar una vuelta por el lago y van a pasar allí la tarde después de hacer los deberes, claro.
-
¡Estupendo! Pero tu vienes Lunático, te traes a Clara y ya está. No quiero dejarte solo con Colagusano.
-
¿Yo con Clara? - preguntó avergonzado.
-
¡Vamos! Si se os nota a leguas… - murmuró con una sonrisa - Está claro que os gustais.
-
No estaría yo tan seguro - dijo Remus antes de que Slugorn pasara por allí y les riñera por hablar demasiado.
Al acabar la clase, a casi nadie les había salido bien, por supuesto, a la pareja de Lily y Clara, y a otra de Slytherin. Salieron de esa clase, y se fueron camino a Transformaciones con McGonagall. De camino, Sirius fue al baño de Mirtley la Llorona, ya que no se apuntaba más, y a ese nunca entraba nadie.
-
Enseguida iré - les comunicó y fue hacia la puerta del baño - vosotros ir yendo.
-
Vale - contestó Remus - te guardaré un sitio.
-
Gracias Lunático - dijo y entró. Se metió corriendo en uno de los primeros retretes y vació la vejiga. Entonces, cuando iba a salir, escuchó que entraba alguien, una chica debía ser, porque se escuchaban los tacones al andar.
¡Qué vergüenza! - pensó Sirius - Me esperaré a que se valla…
-
Hola Mirtley - saludó una voz dulce en bajito.
-
Hola - contestó.
-
¿Alguna novedad? - volvió a preguntar esa voz en el mismo tono.
-
Sí, que un chico muy guapo está en ese retrete - dijo señalando el retrete.
-
¿Un chico? - preguntó confusa esa voz. Y Mirtley asintió. - ¡DEGENERADO SAL DE AHÍ! ¡Debería darle vergüenza! - chilló. Y entonces Sirius reconoció esa voz al oirla bien.
-
¿Sara? - preguntó abriendo la puerta.
-
¡Sirius! - exclamó asombrada y enseguida se lanzó hacia él y empezaron a besarse. - ¡Te quiero mi amor! ¡Te e echado muchísimo de menos!
-
Y yo a ti mi niña - dijo mientras le metía la mano por la falda y seguían besandose.
Y así estuvieron y no se enteraron de que los dos tenían clase.
-
¿Sirius? - le llamó James desde fuera del baño, y enseguida los dos se miraron asustados y se separaron. - ¿Estás bien?
-
Sí - contestó - Ya salgo.
-
Espera que entro - dijo James y entró. Menos mal que Sirius y Sara estaban encerrados en uno de los retretes. - ¿Qué te a pasado? Es que McGonagall me envió a buscarte porque como no regresabas…
-
No nada, solo que me empezó a doler el estómago - mintió - Pero ya estoy mejor. Esperame fuera que ahora salgo.
-
No, no, yo te espero aquí Canuto - dijo honestamente James. Sara y Sirius se miraron aterrados. Sara se echó a un lado, y Sirius abrió un poco la puerta (a Sara no se le veía) salió y volvió a cerrarla. - ¿Ya estás mejor amigo?
-
Sí, sí, gracias Cornamenta - agradeció nervioso Sirius - Vamonos ya.
-
Espera que yo de paso voy a entrar al baño - dijo James y se disponía a abrir la puerta donde estaba Sara pero Sirius se interpuso.
-
Mejor que en ese no te metas. Yo no te lo recomiendo - dijo Sirius con cara de asco - Es que como me dolía mucho el estómago pues me metí hay y lo dejé todo hecho un asco.
-
Arggg, no seas guarro Canuto - exclamó con cara de asco - Mejor me voy a otro.
James se metió en uno, y Sara salió del retrete ese, le dio un pico a Sirius y se fue corriendo sin hacer ruido. Cuando James salió, los dos se fueron a la clase de Transformaciones.
20 de Octubre (domingo)
Por la tarde, James y Lily se fueron al lago, como habían dicho. Por otra parte, Sirius estaba en la Sala de los Menesteres esperando a Sara, que hace poco le había enviado una lechuza para que se reunieran allí. Pronto, llegó Sara y los dos corrieron y se abrazaron.
-
Tenemos que tener más cuidado Sara - le recriminó Sirius - Tu hermano casi nos pilla.
-
Pero Sirius - le dijo ella - Yo necesito escuhar todos los dias un te quiero de tu boca.
-
Pues lo escucharás -contestó con una sonrisa traviesa - Yo te diré cada vez que te vea una misma frase. Y eso será como un te quiero. Por ejemplo, seguro que esta noche hay tarta de crema.
-
¿Entonces seguro que esta noche hay tarta de crema es como un codigo secreto entre nosotros? - preguntó ella y Sirius asintió. - ¿Y me lo dirás cada dia? - volvió a preguntar con carita triste.
-
Cada dia y a cada hora que te vea - contestó.
-
Vale - asintió ella y le abrazó.
Entonces la puerta se abrió, y aparecieron Remus y Clara. Sara, que no sabia que venian, se asustó y se separó rápidamente de Sirius.
-
Esto… esto no es lo que parece - dijo ella nerviosa.
-
Sara tranquila, lo sabemos todo - contestó Remus - ¿Quién si no crees que os cubre a Sirius y a ti cuando os veis? - Sara les sonrió a los dos y les abrazo.
-
Muchísimas gracias, de verdad - agradeció otra vez - De ti me lo esperaba Remus… pero de ti Clara no. Y te estaré agradecida eternamente. Lo que necesites, ya sabes que puedes contar con migo.
-
Pues ahora que lo dices - murmuró Clara - Me gustaría que nos conocieramos más y llegaramos a ser buenas amigas.
-
Eso está hecho - contestó Sara con una sonrisa.
Y así pasaron la tarde hablando, contandose cosas, jugando a juegos de mesas de chicas contra chicos (ganaron las chicas!!!) y al final acabaron Remus y Clara besandose. Cuando los dos se separaron, se sonrojaron.
-
¿Por qué hiciste eso? - le preguntó ella.
-
¿Y por qué tu me seguiste besando? - le preguntó él.
Los dos se rieron y volvieron a besarse. Así estuvieron un rato hasta que se separaron y no vieron a Sirius y a Sara.
-
Se habrán ido para poder tener un rato de intimidad - murmuró Clara.
-
Supongo que tendrás razón - contestó él.
Y se quedaron mirando y sin poder contenerse volvieron a besarse pero esta vez con más intensidad y tumbados. Remus encima de Clara.
-
Me gustas desde hace mucho tiempo - le dijo Remus.
-
Y tú a mi - dijo ella con una sonrisa pícara y volvieron a entrelazar sus lenguas y sus cuerpos.
Mientras, Sirius y Sara se habían ido al ver que Clara y Remus se habían besado. Entonces, Sirius le puso las manos en los ojos de Sara para que no pudiera ver por donde la llevaba. (pero siguen estando en la sala de los menesteres)
-
¿Dónde me llevas Sirius? - volvió a preguntar ella.
-
Ya lo verás - contestó él.
Cuando le destapó los ojos, estaban no muy lejos de donde estaban Clara y Remus, pero era un sitio totalmente diferente. Había una mesa con dos sillas y una vela en medio. Todo estaba pintado con corazones, y encime de un sillón (había dos sillones y un sofá) había un regalo envuelto.
-
¡Qué bonito está todo esto! - exclamó al ver el lugar y le dio un besito en el cuello.
-
Abre ese regalo - dijo señalando Sirius el sillón - Es para ti.
-
¡Qué ilusión! - exclamó y fue corriendo hacia el regalo. Cuando lo abrió se quedó de piedra, era una bola del mundo.
Y empezó a recordar…
********************** FLAS BACK***********************
-
¿Sabes lo que le regalaría yo a la persona de quién estoy enamorado? - preguntó Sirius de repente.
-
¿El que? - preguntó Sara confusa. No sabía a que venia esa pregunta.
-
Una bola del mundo - contestó.
-
¿Una bola del mundo? - preguntó extrañada.
-
Sí, para que los dos la giraramos juntos y con nuestro dedo pararla a ver donde nos perderiamos juntos.
-
¿A que viene todo esto Sirius? - preguntó Sara.
-
Viene a que ya e tomado una decisión, me ha costado mucho, pero me voy a arriesgar. Te elijo a ti - le susurró.
FIN DEL FLASH BACK*******
-
Esto quiere decir que estás enamorado de mí - susurró ella.
-
Eso mismo quiere decir - asintió el. - Pero mira, ahí hay otro regalo.
Sara no se habia dado cuenta, pero había otro paquete mucho más pequeño. Al quitar el papel que lo envolvía, vio que era una cajita. La abrió y había un anillo sencillo de plata.
-
¡Es precioso! - dijo mientras lo sacaba de la cajita. - ¡Me encanta Sirius!
-
Hay una inscripción dentro del anillo - explicó Siirus.
Sara enseguida lo cogió y empezó a leer lo que ponía "Te quiero" "I love you" "Je t'aime" y "Ich liebe Dich". Estaba tan ilusionada que se le escaparon algunas lágrimas de la emoción al ponerse el anillo en el dedo.
-
Para que veas que siempre estoy con tigo - le susurró él en la oreja - Eres lo más importante de mi vida.
-
Y tú en la mía. - le dijo ella. - Ven, dame tu mano - exclamó con una pícara sonrisa. Sirius se la dio y la pusieron sobre la bola del mundo
-
Ahora cerremos los ojos. - Los dos los cerraron y con un impulso giraron la bola hasta que pusieron el dedo en un sitio y abrieron los ojos - Sicilia, me encanta - dijo Sara.
-
Y a mi, pero me encantas más tú - le dijo él. Sara estaba luchando con todos sus impulsos para no hacer lo que iba hacer, pero al final lo acabó haciendo. Se ablanzó sobre Sirius y los dos cayeron al sofá; y empezó a besarle pero de verdad, como nunca le había besado. Le quitó la camiseta a él, y empezó a besarle por el cuerpo… y le desabrochó los pantalones. Ella se quitó la camiseta y la falda… Sirius se quedó mirandola y se dio cuenta de lo que estaban haciendo. Sara volvió a besarle pero Sirius ya no le seguía.
-
Sara - él la llamaba, pero ella seguía besandole por todo el cuerpo - para Sara, que vamos a hacer una locura. - Al final Sara acabó parando.
-
¿Por qué no quieres Sirius? - dijo ella con un tono de lastimada - ¿No te resulto lo suficientemente atractiva?
-
No digas tonterias Sara. ¡Pues claro que me resultas atractiva! - dijo él - Pero yo quiero que tu primera vez sea especial, y no en un arrebato de locura y pasión. Además, ahora no es el momento.
-
Bueno, vale, tienes razón - admitió ella - Vamos donde antes.
Al llegar, Remus y Clara estaban los dos sentados hablando normal, riendose, y de vez en cuando, se daban algun mimito o una caricia.
-
¿Qué tal pareja? - preguntó Sirius. Los dos se pusieron rojos.
-
Bien - contestaron a la vez. Los cuatro se miraron y se empezaron a reir.
-
Deberiamos ir regresando a la Sala Común, antes de que lleguen Lily y James - dijo Clara.
-
Sí, es verdad - asintió Sara. Antes de salir, Sara y Sirius se dieron un besito corto y los dos salieron tristemente, porque Alomejor ya no podian volver a estar a solas hasta el proximo fin de semana.