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Historia 36711 — capítulo 6

14 de Noviembre

Remus volvió a entrar en la habitación de Sirius corriendo sin ni siquiera llamar a la puerta.

  • ¡Corre Sirius! James viene hacia aquí - dijo Remus mientras con su varita iba reparando las cosas destrozadas - Hay que hacer como que no ha pasado nada.

  • ¡Mierda! - exclamó Sirius y empezó a hacer como Remus - ¡Reparo! ¡Reparo!

Cuando entró James por la puerta, Remus y Sirius estaban sentados en la cama de Remus hablando tranquilamente.

  • ¿Por qué te fuiste de repente Canuto? - preguntó desde la puerta.

  • Es que se me olvidó algo en la habitación, y volví a por él - mintió.

  • ¿Y por qué no regresaste? - volvió a preguntar.

  • Pues lo iba a hacer, pero como llegó Remus y me contó lo sucedido… - siguió mintiendo.

  • ¡Ah! De acuerdo. Yo me voy con Lily a la biblioteca. Nos vemos en la cena - se despidió.

  • Adios - dijeron los dos.

Sara lloraba tremendamente tumbada en su cama y Clara estaba a su lado acariciandole el pelo.

  • Sara, no llores más, ya… ya pasó todo, Remus convencerá a Sirius para que hable con tigo, tranquila cielo… - intentaba tranquilizarla Clara.

  • Es que… yo le quiero tanto… - murmuraba Sara - Me duele tanto verle así… Y no me quiere escuchar, no me deja explicarle.

  • Sara, si no quiere verte para que se lo cuentes, cuentaselo por carta. Estoy segura de que la carta si que la lee - le animó Clara.

  • Tienes razón - exclamó un poco más animada - Le escribiré una carta.

Se levantó de la cama, se acercó al escritorio que había en la habitación, y empezó a escribir la carta al amor de su vida.

  • Canuto, ¡no seas cabezota! - le volvía a decir Remus.

  • A ver Lunático, según lo que tú me has dicho, ella me quiere, no quiere a Marcus, pero se deja que le bese ¿no? - dijo Sirius con sorna.

  • Sirius, ella se quedó en blanco, cuando iba a reaccionar y apartarse de él, entramos nosotros - intentó explicar Remus.

  • Pero ella no se apartó de él al instante, que es lo que tendría que haber hecho porque… - pero Sirius calló al ver como una carta entraba por debajo de la puerta. - ¿Qué es esto? - preguntó, se levantó, y fue a por la carta. Al cogerla, vio que ponía: Sirius, leela por favor. Sara.

  • ¿De quién es? - preguntó Remus acercandose.

  • De ella - contestó y la rompió en dos trozos que cayeron al suelo.

  • ¡Sirius! ¡La has roto! - exclamó Remus.

  • Me voy a dar una vuelta - dijo y salió de la habitación.

Al salir, se encontró con Clara sentada en el sillón, y Sara, que tenía los ojos enrojecidos por haber llorado, estaba a su lado. Los dos se miraron, y Sirius le dirigió una gran mirada repleta de odio. Entonces, salió por el retraro de la Dama Gorda.

  • No la ha leido - murmuró Sara - Si no, no me habría mirado así.

  • Todo se arreglará - le dijo Clara.

Remus salió de su habitación, y fue donde estaban las chicas que más quería, su novia, y su mejor amiga.

  • ¿Leyó la carta? - preguntó Sara ansiosa.

  • Al ver que era tuya la rompió sin leerla - contestó Remus apenado.

  • Me voy a dormir - anunció Sara y se fue a su habitación.

Sirius iba solo caminando por los pasillos pensando, pensando en Sara, en todo lo que había pasado.

Yo la amo, pero me duele su traición, alomejor solo fue una equivocación, a mi también podría haberme pasado, pero no puedo perdonarla, no aún, me siento decepcionado, engañado y dolido - pensaba Sirius.

Dio media vuelta, y fue camino a su habitación. Pasó por la Sala Común, y vio a Remus y a Clara en una situación un poco comprometedora. Entró en su habitación, y buscó los trozos de carta que le había mandado Sara y él había roto. Miró donde los había tirado, pero no estaban. Seguro que Remus los tiró a la papelera - pensó. Fue hasta la papelera, pero no había nada. Siguió buscando y buscando, pero no la encontró.

  • ¿Buscas esto? - le preguntó Remus con una sonrisa y con la carta en la mano.

  • ¡Lunático! ¡La reparaste! - exclamó contento y fue hasta él y lo abrazó. - Gracias.

  • Lo hice porque sabía que pronto te arrepentirias y quedrías leerla, pero no pensé que fuera tan pronto - reconoció algo desconcertado.

  • Me conoces perfectamente - contestó él - Aún no la voy a leer, no me siento preparado, aún estoy muy dolido, no para de venirme a la cabeza la escena de Sara con el gilipollas ese besandose, y cuando piendo que quizás Sara ya no me quiere… se me remueve el estomago y me entran nauseas.

  • Sara te quiere, tanto como tú la quieres a ella - se limitó a decirle Remus - Bajemos a cenar.

  • Baja tú, a mi no me apetece - contestó Sirius.

  • Como quieras - murmuró - Pero si cambias de opinión, Clara y yo te estaremos esperando.

  • Buenas noches Remus - dijo mientras guardaba la carta debajo del almohada. Se cambió, se puso el pijama, y se acostó.

21 de Noviembre.

La semana había pasado rápidamente, pero para dos personas se había pasado muy lenta. Sara intentó una vez más hablar con Sirius, pero él no la dejó y ella ya no insistió más.

Sirius estaba en la biblioteca con Remus haciendo unos trabajos de clase.

  • Sirius, James sospecha que te pasa algo - le contó Remus.

  • ¿Por qué lo dices? - preguntó sin entenderle.

  • Te voy a contar exactamente lo que nos dijo el otro día a Clara y a mi.

*FLASH BACK

James entró a la Sala Común y se sentó al lado de Remus y Clara. Los dos le miraron, y James también les miró, pero ninguno de los dos decía nada. Parecía que James le quería contar algo, pero había algo que se lo impedía. James se levantó con el ademán de irse, pero después dio media vuelta y se volvió a sentar.

  • ¿Pasa algo James? - le preguntó Clara.

  • No, nada nada - contestó y se volvió a levantar.

  • James, te conozco, ¿qué pasa? - le preguntó Remus y se sentó y comenzó a hablar.

  • Tienes que haberte dado cuenta como me he dado yo, que a Sirius le pasa algo - dijo - Desde el incidente en la biblioteca está raro. No le apetece hablar, no le apetece comer, no le apetece salir por las noches, y lo peor, no quiere tener ninguna cita.

  • James, no es raro, solo que está madurando - le explicó Clara.

  • No - sentenció James - Le conozco, le pasa algo, y no me lo quiere contar. ¿Tú lo sabes verdad?

  • ¿Yo? Yo no se nada - contestó Remus nervioso - Además, tú eres el que siempre ha tenido más confianza con Sirius.

  • Sabes perfectamente que eso era antes - dijo apenado - Desde que le vi besandose con mi hermana las cosas cambiaron.

  • ¡Pero tú le perdonaste! - le recriminó Remus.

  • Sí que le perdone, pero las cosas nunca volvieron a ser iguales, y él y tú os hicisteis más amigos, por eso pensé que tú seguramente sabías lo que le pasaba - les exlicó.

  • Pues yo se lo mismo que tú - mintió Remus. - ¿No tienes alguna idea de lo que le puede pasar?

  • Creo que me mintió, él me juró que no sentía nada por Sara y me prometió que nunca tendría nada con ella, pero creo que no es así. - acabó por decir James.

  • ¿Estás diciendo que Sirius tiene una relación con Sara? - intervino Clara.

  • No, por supuesto que no - contestó ceñudo - Si tuvieran una relación alguno de nosotros se habría enterado. Lo que quiero decir, es que él me dioj que no sentía nada por mi hermana, y yo creo que me mintió, y que si que siente algo por ella.

  • ¿Y por qué piensas eso? - le preguntó Remus.

  • Porque está mal desde que la vio besandose con Marcus, el amigo de Sara - contestó.

  • Sirius está mal desde antes de eso - mintió Remus.

  • ¿Si? ¿Por qué? - preguntó con curiosidad.

  • Quizás Sirius no te contó nada porque pensó que sería una tontería, pero es que su madre le envió una carta diciendole algo de la desparción de su padre.

  • ¿La desaparición de su padre? Remus, su padre desapareció después de las vacaciones de pascua de nuestro primer año - exclamó contrariado James.

  • Pues creo que su madre quería reclamar una herencia o algo así, y Sirius se enfadó mucho - siguió mintiendo Remus.

  • ¡Ah! Quizás es eso, y yo empecé a imaginar cosas - reflexionó James.

  • Estoy segura de que sí - le dijo Clara

  • Bueno, pues nada. Os dejo que sigais con lo vuestro - se despidió con una sonrisa.

  • Adios - contestaron los dos con alivio. FIN DEL FLASH BACK*

  • ¿En serio te dijo eso? - preguntó Sirius alucinado una vez que Remus se lo contó todo - Nunca pensé que James empezara a sospechar mis sentimientos por Sara.

  • Yo tampoco, pero se creyó lo de carta que te envió tu madre - dijo Remus aliviado.

  • Gracias Lunático - agradeció sinceramente Sirius - Pero podías haber dicho que la carta decía otra cosa, no que hablaba de mi padre. Sabes perfectamente que mi padre murió hace años.

  • Sirius, eso no se sabe con seguridad - dijo Remus para animarlo, pero era lo más seguro que estuviera muerto.

  • Bueno, lo mejor es que sigamos con los deberes - cambió de tema Sirius.

Se pusieron a hacer los deberes, cuando escucharon dos voces conocidas cerca de ellos, las voces provenían de detrás de ellos, de una de las estanterías que había atrás. Ninguno de los dos se giró, porque si no los reconocerían, pero lo que hicieron es prestar más atención.

  • Sara ya te dicho que lo siento por lo del otro día - se escuchaba la voz de Marcus - Te e pedido perdon miles de veces, no entiendo porque no puedes perdonarme, yo nunca quise hacerte ningún mal.

  • Tú no lo entiendes - le contestaba Sara, por la voz parecía que estaba comenzando a llorar - Por culpa de ese beso, yo e perdido a lo que más quiero en mi vida.

  • ¿Cómo? - preguntó sin entender Marcus.

  • Nada, déjalo - contestó ella - De todos modos, ya no se puede hacer nada. Lo único que tengo que hacer es sacarlo de mi cabeza y de mi corazón.

  • ¿Hablas de Black verdad? - preguntó molesto el otro.

  • Sí - afirmó Sara.

  • Yo no se que le ven todas las chicas, pero en especial tú Sara, es un arrogante y un mujeriego - le dijo Marcus.

  • Él en verdad no es así - sentenció Sara.

  • ¿Tú quieres olvidarlo de verdad? - le preguntó Marcus.

  • Sí - contestó.

  • Pues si estás en el mismo colegio que él, dudo que lo consigas si le tienes que ver todos los dias.

  • ¿Qué quieres decir Marcus? - preguntó Sara sin entender.

  • Sara, yo me voy de este colegio a estudiar a uno que hay en España, vente con migo, yo te amo, dame una oportunidad, podríamos ser muy felices - le ofreció él con demasiado entusiamo en la voz percibió Sirius.

  • Yo… no se que decirte - contestó confusa - Me gustaría olvidarme de Sirius, y se que tú eres la persona perfecta para ayudarme a hacerlo, y que mejor lugar que España para irnos…

  • ¿Entonces? - preguntó impacientemente.

  • Le tengo que preguntar a mis padres que opinan, y me lo tengo que pensar bien - dijo con un tono triste en la voz.

  • ¿Tú le quieres mucho verdad? - preguntó Marcus.

  • Sí, y yo creí que él me quería de la misma manera - susurró para ella misma - Pero ya vi que no, si me quisiera me habría dejado explicarle…

  • ¿De qué hablas? - preguntó sin entender Marcus.

  • De nada, da igual Marcus, no me hagas caso - le dijo ella.

Sirius se giró, y vio como los dos estaban tan cerca hablando, y él le daba un beso en la mejilla. Entonces, Sara se giró y sus miradas se encontraron. Remus y Marcus les miraban a los dos como esperando una reacción, pero ninguno de los dos se movía, se lo decían todo con la mirada.

  • Mejor me voy, supongo que quedrás hablar con él - se despidió Marcus y salió de la bibliotca, pero Sara no le había hecho ni caso, al igual que Sirius a Remus. Los dos seguían mirandose, como si la vida dependiese de ello… Al final, Sirius se levantó de la mesa, fue hasta ella, y se puso delante de ella.

  • Me tengo que ir - le dijo ella - Tengo que mandarle una lechuza a mis padres.

  • ¿Te vas a ir a España con él? - preguntó secamente Sirius.

  • Si mis padres me dejan sí - le contestó ella desafiante. ¿Acaso le importa lo que yo haga? Pensaba.

  • ¡Ah! - exclamó él. Sirius quería decirle muchas cosas, pero no le salía nada.

  • Si no tienes nada más que decirme me voy - le dijo ella y se giró y se marchó.

Sirius fue corriendo hasta su habitación, buscó debajo de la almohada y encontró la carta. La abrió, y se dispuso a leerla.

Mi amor:

Se que no merezco tu perdon. Pero de todos modos, necesito explicarme. Cuando llegué a la biblioteca, Marcus se me declaró, y me besó. Yo se que debería haberme apartado de inmediato, pero no me aparté. ¿Por qué? Pues no lo se con seguridad, simplemente me quedé extrañada, no pensé, y cuando lo hice y me iba a separar, entrasteis vosotros, y vi la mirada de odio que me dirigías y te ibas.

Fui a tu habitación para intentar explicartelo todo, y que pudieramos solucinar las cosas, pero tu no quisiste. Entiendo que estés enfadado, pero yo lo único que puedo decirte son dos palabras: te amo.

Decirte que te amo se me queda pequeño, alguien debería inventar nuevas palabras para definir mis sentimientos de entrega, de devoción, de admiración, de necesitarte cada segundo.

Eso es lo que siento, y mucho más.

Quiero que lo sepas, no te amo en pasado, no te amo en presente, ni te amo en futuro, es un amor sin tiempo, tampoco tiene distancias, es simplemente amor puro, cargado de ilusiones, lleno de promesas que ya no se si se cumplirán.

Mi vida, te amo desde el primer momento en que te conocí y mucho más ahora, por todo lo que hemos vivido estos últimos días.

Por favor, te pido que me des una oportunidad para demostrartelo, me dan igual todos, mis padres, mi hermano, Marcus… A mí solo me importas tú.

Por ti haría lo que fuera, ojalá me pudiera fugar con tigo y nos fueramos a una isla desierta solos tú y yo…

Sirius, te amo.

Tu niña, Sara.

Cuando Sirius terminó de leer la carta, la volvió a leer. La leyó unas cuatro veces, y después, la volvió a guardar debajo de la almohada.

Buscó el mapa del merodeador, pero no lo encontró. En ese momento entró Peter.

  • Colagusano, ¿sabes dónde está el mapa? - preguntó Sirius.

  • Creo que Remus lo guardó en su mesita de noche - contestó Colagusano.

  • Bien, gracias - le dijo Sirius. Fue hasta la mesita de noche, y allí estaba. En ese momento, vio que Sara se dirigía a la torre de las lechuzas. Dejó el mapa en la cama de Remus, y salió corriendo hacia donde estaba ella.

Cuando llegó por un atajo, Sara se sorprendió mucho al verle.

  • ¿Qué haces aquí? - le preguntó ella.

  • Yo… quería hablar con tigo - contestó Sirius.

  • Un poco tarde para eso, te estuve esperando toda la semana - le dijo ella con amargura.

  • Yo me sentía muy mal, no escuchaba a nadie… - se defendió él.

  • No necesito ninguna explicación tuya, al igual que tú no quisiste escuchar ni leer la mia - contestó y se dio la vuelta siguiendo con su camino.

  • Yo si que leí tu carta - le dijo él y ella se detuvo y se volvió a girar.

  • Sirius no hace falta que me mientas, Remus me contó que la rompiste.

  • Pero Remus la arregló, y hoy la leí - le dijo mientras se acercaba a ella.

  • Eso ya me da igual, yo me voy a ir con Marcus a España y me olvidaré de ti - le contestó ella dando media vuelta y sin mirar si quiera, se alejó de él. Había alumnos que se les quedaban mirando, Sirius la estaba perdiendo, tenía que decirle algo ya.

  • SEGURO QUE ESTA NOCHE HAY TARTA DE CREMA - le gritó. Sara que no estaba haciendo caso a nada, se quedó parada al escuchar esa frase… su frase. Se giró y los dos se quedaron mirando fijamente, perdiendose cada uno en la mirada del otro, estuvieron así un buen rato mirandose, como en la biblioteca. Al final, Sirius se decidió, fue corriendo hasta ella y la abrazó. Los dos se abrazaron tiernamente. Les dio igual todo el mundo, la gente que pasaba por ese pasillo y les miraba, les dio igual todo. Solo se abrazaban sintiendo el contacto el uno del otro. Estuvieron una media hora por lo menos abrazados, pero para ellos, fueron horas, y incluso días. Con ese abrazo, se habían dicho lo que no se habían dicho en esa semana.

Y como todo lo bueno se acaba, los dos se separaron y se miraron.

  • No te vayas… - le pidió Sirius.