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Historia 36711 — capítulo 8

23 de Noviembre

James iba por los pasillos buscando a Lily, y la encontró en el baño de Mirtley, llorando. Fue hasta ella y la abrazó fuertemente. Ella le miró y intentó apartarse, pero James no la dejó.

  • Perdoname Lily… - le suplicó - Lo siento.

  • ¿Qué sientes James? - le preguntó ella mirandole directamente a los ojos.

  • Siento haberte hablado así - contestó - Tú no tienes la culpa de nada.

  • ¿Entonces porque me gritaste? - le preguntó ella apartandose las lágrimas de los ojos.

  • Porque perdí los nervios al escuchar que Sirius y mi hermanita habían tenido algo - confesó James avergonzado.

  • Es que no te entiendo James - le recriminó Lily con la voz enfadada - ¿Por qué te opones a la relación de Sara y Sirius?

  • Tú no lo entiendes… - murmuró James.

  • PUES EXPLICAMELO - le gritó Lily.

  • Sirius no puede estar enamorado de Sara, siempre le han gustado las chicas con muchas curvas, mayores que él, y siempre para una noche. Yo no voy a permitir que eso lo haga con mi hermanita, no quiero que juegue con los sentimientos de ella, Sirius es un mujeriego, y siempre lo será - terminó de decir James y Lily le miró con los ojos llorosos.

  • Tú también eras un mujeriego, y yo te di una oportunidad - le recordó Lily - Pero ya veo que me equivoqué, quien es mujeriego, siempre lo será - Y dicho esto, se levantó de allí, y se fue, dejando a James muy pensativo en lo que le había dicho Lily.

Sirius y Sara salieron de la Sala Común cogidos de la mano, y se dirigían a su sitio favorito cuando Lily los sorprendió juntos en el pasillo de la Sala de los Menesteres. Lily al verles cogidos, saltó un ¡Ah! Y abrió mucho la boca. Sirius y Sara se soltaron rápidamente y se quedaron petrificados, no sabían que decir…

  • Esto no es lo que parece… - musitó Sara.

  • Se perfectamente que es lo que parece - respondió Lily - Me imaginaba que desde hace tiempo estabais juntos, se os notaba lo enamorados que estabais al miraros, o sonreiros.

  • ¿Tú… tú lo sabias? - preguntó Sirius asombrado.

  • Sí - contestó.

  • ¿Y por qué no se lo dijiste a James? - preguntó Sara.

  • Porque yo imagine que James lo sabía… pero hoy cuando hablamos de esto, se puso como un loco, me empezó a girtar y… y… - pero no puedo continuar porque empezó a llorar fuertemente. Sara fue hasta ella y le abrazó.

  • ¿Y qué Lily? - le insistió Sara a que continuara.

  • Y cortamos - finalizó Lily entre sollozos.

  • ¡Cuánto lo siento! - exclamó Sara - Se os veía muy enamorados…

  • No importa - dijo ella apartandose las lágrimas - No dejeis que James estropee vuestro amor… El amor es lo más importante en la vida, y no creo que James tenga razón, y tú Sirius, solo quieras divertirte y jugar con Sara.

  • Yo amo a Sara, ella es mi niña, es mi vida - le confesó Sirius. Sara le abrazó fuertemente y Sirius intentó besarla pero ella se apartó.

  • Aquí no Sirius, que nos pueden pillar… - le dijo con una sonrisa traviesa.

  • Por favor Lily, no le digas nada a James - le pidió Sirius.

  • Pero… ¿no vais a enfrentaros a James? - les preguntó ella.

  • No - negaron los dos a la vez.

  • Si lo hacemos acabaremos separados… - le explicó Sara - Hoy Sirius se enfrentó a James, supongo que fue después de que James y tú discutierais.

  • ¿Y qué pasó? - preguntó Lily curiosa.

  • James llegó a la Sala Común gritando, y diciendome que si era verdad que yo quería a Sara, lo negué, y me dijo que si era verdad que yo quería a Sara, me mataría - recitó Sirius - Al final, le convencí, y vi a Sara tan triste, que decidí arriesgarme a perder la amistad de James, pero a recuperar al amor de mi vida, así que le dije a James, que quizás si que estaba enamorado de Sara, y se pudo rígido, le enfrenté, y creo que casi me mata, si no llega a ser porque te vio a ti, y salió corriendo detrás.

  • James está convencido de que tú siempre serás un mujeriego y nunca cambiarás - le dijo Lily - Por eso, no quiere que estés con su hermana.

  • Me da igual, yo estaré con Sara a pesar de todo - contestó Sirius - No puedo vivir sin ella.

  • Y yo sin ti tampoco - le susurró Sara al oido.

  • Bueno parejita, os dejo, seguro que quedreis estar solos - se despidió Lily con una sonrisa - Nos vemos en la Sala Común.

  • Chao Lily - se despidió James.

  • Adios - le dijo Sara.

Los dos fueron rápidamente hasta la pared, pasaron tres veces por el mismo sitio pensando, y ante ellos, apareció una puerta. Entraron, la cerraron, y los dos se miraron con deseo y urgencia. Sirius la cogió de la cintura y empezó a besarla locamente por el cuello, ella respondió igual. Sirius la subió a una mesa que había y ella abrió las piernas donde se colocó Sirius y empezaron a besarse con una gran pasión. Al final, Sirius acabó subiendose a la mesa, y poniendose encima de Sara. Él le cogió a ella la mano, y se la besó, entonces, se dio cuenta de que llevaba el anillo.

  • Nunca te lo quitaste… - murmuró con una sonrisa.

  • Nunca me lo quitaré - le contestó Sara mientras lo volvía a atraer sobre ella y comenzaban a besarse. Entonces Sirius comenzó a desabrocharle la camisa a Sara. Una vez se la hubo quitado ella, se quitó él también la camiseta. Y Sirius se desabrochó el pantalón. Entonces, volvieron a introducir cada uno la lengua en la boca del otro, mentras Sirius le subía la falda a Sara, y ponía sus partes nobles, junto a las de ella.

  • Sirius… - murmuró Sara.

Pero Sirius no le hizo caso, y intentó bajarle las bragas a Sara.

  • Sirius… ¡espera! - exclamó Sara, y Sirius se detuvo.

  • ¿Qué pasa mi niña? - le preguntó respirando profundamente.

  • Es que… yo… no se… - murmuró Sara sin sentido.

  • No te entiendo Sara - le respondió Sirius desconcertado.

  • Que yo no se si estoy preparada - dijo agachando la cabeza porque estaba avergonzada.

  • Pero mi niña… - le dijo Sirius levantandole la cabeza y dandole un beso en la frante - No pasa nada… Yo nunca te obligaré a hacer algo que tú no quieras, ¿lo sabes verdad? - le preguntó y ella asintió - Pues no importa, ¿te apetece si buscamos a Remus y Clara y vemos una película de esas muggles con palomitas?

Sara se rió y le abrazó fuertemente.

  • Gracias - le susurró mientras se bajaba de la mesa, se ponía bien la falda, cogía la camisa, y empezaba a abrocharsela - Una buena sesión de cine, estará genial.

Sirius también se vistió, y fueron a buscar a Remus y Clara, los encontraron de camino a la Sala Común.

  • Hola - dijo un sonriente moreno a la pareja.

  • ¿Sirius? ¿Sara? - preguntó confuso Remus, ellos sonrieron y entonces Clara les abrazó dulcemente.

  • Entonces, ¿ya no te vas? - le preguntó Clara.

  • No - negó ella rotundamente - Mi sitio está aquí, en Hogwarts, con vosotros y con Sirius. - Sirius la abrazó dulcemente.

  • ¿Os apetece que vayamos a la Sala de los Menesteres a ver una película y a comer palomitas? - les preguntó Sirius y Remus al oir la palabra palomitas se le hizo la boca agua.

  • ¿Has dicho palomitas? - repitió atortolado.

  • ¡Síiiiiiiiiiiiiiiiiii! - exclamó Sirius con la misma boca mientras volvían al pasillo de la Sara de los Menesteres.

  • Merodeadores… - murmuraron Sara y Clara al verles y se rieron.

Llegaron a la Sala de los Menesteres, y se sentaron en un sofá grande, los cuatro, Sirius y Sara en una parte abrazaditos, y Remus y Clara en la otra igual que los otros dos. En frente, había una gran televisión de plasma encendida, y a los lados del sofá, una mesita pequeña, con platos de palomitas. Entonces, en al televisión, apareció la película de Titanic. Y así estuvieron el resto de la tarde, viendo la película, y comiendo palomitas. En el final, Sara y Clara lloraron, y Remus y Sirius se quedaron muy impactados. Salieron de la Sala de los Menesteres, y se fueron Clara y Sara por un lado hacia el Gran Comedor, y Sirius y Remus por otro lado al mismo sitio. Allí, los estaban esperando los demás, pero sobretodo James a Sirius.

  • Sirius, espero que me aclares lo de antes - le exigió James. Sirius se rió y a James no le hizo nada de gracia - ¿De qué te ries?

  • Cornamenta, amigo, fue una broma Jajajaj - le contestó entre risas - tenías que haberte visto la cara.

James le miró, y también se rió y los dos se abrazaron.

  • Siento haber dudado de ti Canuto - se disculpó James.

  • No pasa nada hermano - le contestó Sirius.

Y comenzaron a cenar.

25 de Noviembre

Sara se levantó la mañana del domingo a las nueve, hoy quería pasar un día agradable con Sirius. Bajó a la Sala Común, y se encontró con que no había nadie, nadie, excepto su novio, Sirius. Estaba en el sofá, y se había quedado medio dormido esperandola.

  • Buenos días mi amor - le susurró ella en el oído, y le dio un pico.

  • Que despetar más bonito… - le respondió Sirius atrayendola hacia él.

  • ¡Sirius! - exclamó Sara - Controlate…

  • Es que no puedo evitarlo - respondió con una sonrisa, le acarició la cara y le besó.

Estaban besandose en el sofá, cuando oyeron unos pasos provenientes del pasillo de los chicos. Se separaron rápidamente, y se sentaron formalmente en el sofá.

  • ¡Sara! - exclamó Marcus al verla - ¿Qué haces aún en pijama? - le preguntó - El tren sale a las 10.

  • ¿Cómo? - preguntó Sirius sin entender y miró directamente a Sara esperando una explicación.

Sara abrió mucho la boca por la sorpresa.

  • Lo siento - se disculpó con Marius - Se me olvidó por completo… - murmuró.

  • No importa, si te das prisa, aún llegamos a tiempo - le dijo Marcus con una gran sonrisa.

Sirius miraba la escena horrorizado.

  • Marcus, lo que se me olvidó no fue lo del viaje, sino, decirte, que me quedaba en Hogwarts, no voy a viajar con tigo - le dijo Sara avergonzada.

  • ¿Qué? Pero… ¿Por qué? ¿Hice algo mal? Lo siento Sara… se que estos días no estuvimos mucho juntos ni nada, pero fue porque te quería dejar tiempo para que lo pasaras con tus amigos… Lo siento es que…

  • Marcus, tú no tienes la culpa de nada - le interrumpió Sara.

  • ¿Entonces? - preguntó.

  • La culpa es mia, te lo tenía que haber dicho, no se que me paos, tenía la cabeza en cualquier parte… - se disculpó ella.

  • Ya claro… - contestó Marcus - Tenías la cabeza en Black, ¿no?

  • ¿Y si es así que? - se metió Sirius.

  • Tú no te metas Sirius, esto es cosa de él y yo - le dijo Sara.

  • Yo no te voy a dejar sola en esta - la contradijo Sirius con una gran sonrisa - Te quiero, y siempre voy a estar con tigo. - Sara le sonrió tiernamente, y le apretó la mano.

  • ¿Así que ahora la quieres? - dijo sarcásticamente Marcus - Nunca le has hecho, pero ahora que se iba a venir con migo, la quieres. ¡TÚ NO TIENES NI IDEA DE LO QUE ES QUERER A SARA!

  • EL QUE NO TIENE NI IDEA DE LO QUE ES QUERER A SARA ERES TÚ - le contestó Sirius en el mismo tono - YO QUIERO A SARA DESDE LA PRIMERA VEZ QUE LA VI, DESDE QUE NUESTRAS MIRADAS SE CRUZARON EN LA ESTACIÓN DE KING CROSS, CUANDO YO IBA A ENTRAR EN PRIMERO… TU NO SABES POR TODO LO QUE HEMOS QUE TENIDO QUE PASAR NOSOTROS, ASI QUE NO ME DIGAS QUE NO SE LO QUE ES QUERER A SARA, PORQUE SI NOSOTROS ROMPIMOS FUE POR TU CULPA.

Marcus se quedó petrificado.

  • ¿Es eso verdad Sara? - le preguntó.

  • Sí - se sinceró ella - Sirius y yo empezamos a salir este curso, pero cuando él vio que tu me besabas, lo dejamos.

  • ¿Por qué nunca me dijiste nada? - le preguntó Marcus dolido.

  • Era un secreto - le contestó Sara - Solo lo sabía Remus, y después se enteró Clara.

  • Yo siempre te di mi confianza… ¿tú porque no me diste la tuya? - le reclamó.

  • Nadie se podía enterar de esto Marcus… lo siento - le dijo Sara.

  • Bueno Sara, ya es tarde, me tengo que ir - le dijo acercandose a ella

  • Siempre que me necesites, podras contar con migo, ya lo sabes. - Marcus le dio un beso en la frente y se separó de ella - Te quiero, siempre lo haré.

  • Adios - le dijo ella - Fuiste un gran amigo y un gran apoyo para mi, y siempre lo serás.