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Historia 36711 — capítulo 9
7 de Diciembre, viernes.
Ya habían pasado tres semanas desde que Marcus se había marchado a España, y continuamente le mandaba lechuzas. La relación de Sirius y Sara no había cambiado en nada, solo que se veían menos, ya que James ya no salía con Lily, y estaba todo el día con sus amigos, entre los que se encontraba Lily, que se había hecho gran amiga de Sara.
Solo se solían ver un ratito por las noches, cuando no quedaba nadie en la Sala Común, y estaban todos durmiendo. Allí es cuado los dos se decían cuanto se querían y se daban mimitos.
Esa noche, Sirius estaba esperando que bajara Sara, y entonces, la vio. Venía con un camisón negro de seda, que le hacía un cuerpo precioso.
-
Hola mi amor - le dijo ella yendo hacia él corriendo y besandole con ternura. Cuando se separaron, Sirius le sonrió.
-
Mi niña… estás preciosa - le susurró, y Sirius comenzó a besarle por el cuello. - Te quiero, te quiero, te quiero…
-
Y yo a ti Sirius - le dijo ella mientras le acariciaba la cara - Te amo, y me da rabia no poder decirtelo cada día.
-
Sí podemos - le corrigió él con una sonrisa.
-
¿Pero si ya no podemos decir nuestro código secreto? - le recordó ella.
-
No podemos decir ese código secreto - le rectificó Sirius - Pero podemos inventarnos algo nuevo, algo de lo que James no sospeche, como por ejemplo, parece que va a llover.
-
¿Me lo dirás cada día? - le preguntó ella mirandole a los ojos.
-
Cada día, y a cada hora - le contestó él y los dos volvieron a besarse. Estuvieron un rato así, y después, cada uno volvió a su habitación a dormir.
18 de Diciembre, sábado
El sábado por la mañana, bajaron todos juntos a desayunar, y después del gran desayuno que se comieron los Merodeadores, salieron del colegio, y se fueron al lago, a charlar sobre las Navidades.
-
Bueno Canuto, ¿al final donde vas a pasar las vacaciones? - le preguntó James un poco triste y ausente. Siempre estaba así desde que terminó con Lily.
-
Me voy a casa de Lunático - le contestó Sirius - Es que no quiero molestar en tu casa, ya tuvimos bastantes problemas en verano.
-
Bueno, eso estaba olvidado por mi parte Canuto - le respondió James con una vaga sonrisa - Pero supongo que será lo mejor para Sara.
-
¿Para mi? ¿Por qué? - preguntó enfada, y Sirius la miró como diciendole que se calmara.
-
Para que no te hagas falsas ilusiones con Sirius - le recordó James de mal humor - A Sirius le gustan otro tipo de chicas, tú no eres de su estilo.
Sara se levantó con lágrimas en los ojos de la rabia que sentía y miró a su hermano con todo el odio que sentía.
-
Por lo menos, a mi no me ha dejado nadie y no me amargo como tú - le dijo antes de irse.
-
James, eres despreciable - le dijo Lily.
-
Lily yo… - intentó excusarse.
-
Sirius, ve detrás de ella - le ordenó Clara - Anímala, por favor.
-
No - sentenció James olvidandose por completo de Lily.
-
¿Pero no ves que Sara lo está pasando fatal por tu culpa? - le preguntó Clara de mal humor - ¿Qué tiene de malo que Sirius vaya y le diga que no siente nada por ella pero que es una gran amiga? ¿O que es una chica muy linda y cualquiera se fijaría en ella?
-
No quiero que se haga ilusiones - recordó James.
-
Es que no se va a hacer ilusiones solo porque le diga eso - intervino Remus.
-
Está bien, voy a ir. Sara es mi amiga, y no quiere que esté mal por mi culpa - aclaró Sirius levantandose y yendo hacia donde se había ido Sara.
La encontró sentada en la sombra de un arbol y con la mirada y los ojos muy tristes. Parecía que estaba pensando en algo, cuando se giró al ver a Sirius, y le sonrió sinceramente.
-
Hola - saludó ella.
-
¿Cómo estás mi niña? - le preguntó él, y se sentó a su lado, muy cerquita de él.
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Mal - repondió ella mientras apoyaba su cabeza en el hombro de Sirius.
-
¿Es por lo que te dijo James? - le preguntó Sirius, que le acariciaba el pelo.
-
Sí - afirmó - James tiene razón, a ti no te gustan las chicas como yo, no se porque te fijaste en mi Sirius.
-
¡Sara! ¿Cómo dices eso? - exclamó asustado y ella levantó la cabeza del hombro de él - Tú me encantas mi niña, yo no se porque me fijé en ti, pero el caso es que cuando te miro a los ojos, me quedo hipnotizado, y cuando me sonries, se me cae la baba - Sara le sonrió enormemente, y los dos se abrazaron.
-
Te quiero - le dijo Sara.
-
Y yo a ti - le contestó él. Se separaron, y miraron a ambas partes para ver si había alguien. Al darse cuenta de que nadie les miraba, los dos se besaron furtivamente, pero pronto se separaron. - Es mejor que regresemos, si no, tu hermano comenzará a sospechar mal de nosotros - le advirtió Sirius con una sonrisa.
-
De acuerdo - le contestó ella, y los dos se levantaron, y volvieron donde estaban los demás. Allí, había una gran tensión, Remus y Clara, por su parte, hablaban tranquilamente, pero Lily y James no paraban de gritarse y de discutir.
-
ERES UN IDIOTA - le gritaba Lily.
-
Y TÚ UNA INSUFRIBLE SABELOTODO - le contestó él perdiendo los nervios. Lily se quedó mirandole dolida, y comenzó a llorar. - Lily, perdoname… lo dije sin pensar - le dijo acercandose hacia ella y intentando tocarla.
-
Alejate de mi POTTER - le gritó mientras se secaba las lágrimas - Y ni se te ocurra tocarme. Me voy Clara, no aguanto más aquí - y se levantó.
-
Voy con tigo - agregó Clara con una sonrisa bastante tranquilizante.
-
Gracias - agradeció Lily.
-
Yo también me voy con vosotras - se escuchó la voz dulce de Sara.
-
¿Ya estás mejor? - le preguntó Clara yendo hacia ella y abrazandola.
-
Sí - le contestó Clara y en voz baja añadió - Luego te cuento - Y le guiñó un ojo.
-
Adios amor - se despidió Clara de Remus dandole un beso en la boca. Entonces, Sara se acercó a Sirius para despedirse también de él, pero paró en seco al recordar que James estaba delante. Entonces, se inventó algo.
-
Gracias por tus palabras Sirius - le dijo Sara con una sonrisa.
-
No hay de que - respondió el aludido.
-
¿Qué le dijiste a mi hermana? - preguntó James con los morros fruncidos y esperando una respuesta.
-
Nada importante… que es una chica preciosa, y que dentro de poco seguro que encuentra a su principe azul - contestó Sirius intentando aparentar indiferencia.
-
¿Volvemos al colegio? Empieza a hacer frío - comentó Remus.
-
Nosotras ya nos íbamos amor, ¿venís? - les preguntó Clara.
-
Sí, porque parece que va a llover - contestó Sirius y miró a Sara, le sonreía y le miraba con tanto amor… En ese mismo momento le entraron unas increíbles ganas de abrazarla, pero no podía, y se intentó controlar.
-
Estoy totalmente de acuerdo - le contestó Sara.
19 de Diciembre, domingo.
Hoy los alumnos que querían, abandonaban Hogwarts para irse a su casa, aunque no todos se iban a sus casas, Sirius, iría a la de Remus.
Sara, Clara y Lily, se metieron en un compartimento, y los cuatro merodeadores, se metieron en el de al lado. En realidad, se iban a poner todos juntos, pero Lily y James no podían estar juntos sin pelearse, y además, los dos lo pasaban mal, asi que, dedicidieron ponerse las chicas en uno, y los chicos en otro.
-
Lily, ¿por qué no vuelves con James? - le preguntó Clara.
-
Porque es un ser despreciable y un… - pero paró porque Sara estaba delante.
-
Por mi no te preocupes - le animó Sara - Se que es un ser despreciable y un imbecil que nunca va a aceptar mi relación con Sirius. - dijo abatida.
-
Pues si, y además es un creido, un maleducado y un, un… un idiota - terminó de descargarse Lily llorando - Un idiota al que amo, y con el que volver.
-
Pues vuelve - le insistieron Clara y Sara.
-
No es tan fácil amigas… - murmuró Lily, y no volvieron a hablar durante el trayecto hasta Londres.
Cuando bajaron del tren, allí estaban algunos padres esperando a sus hijos, y los merodeadores y las chicas, divisaron a Adela, la madre de James esperandoles con una gran sonrisa.
-
¡¡¡¡Mamá!!!! - los dos hermanos Potter, fueron corriendo a abrazar a su madre.
-
Mis niños… - murmuró mientras les daba muchos besos a los dos - ¡Cuánto os e echado de menos! - y los volvió a abrazar. En ese momento, se acercaron los demás, para despedirse de sus amigos, y saludar a Adela.
-
Hola Adela - le saludó Sirius con una sonrisa.
-
¡Sirius! - le llamó - ¡Ven aquí que te abrace! - Y Sirius fue hasta ella, y volvió a sentir el cariño de siempre al abrazarla.
-
¿Estás bien, no? Te veo más delgado… pero estás mucho más guapo - empezó a decirle Adela preocpupada.
-
Estoy muy bien - dijo separandose de ella.
-
Adela - la llamó Remus.
-
Hola cariño - le saludó abrazandolo también - ¡Que guapos que estais todos!
-
Te quiero presentar a Clara - le dijo Remus - Es mi novia - especificó.
Clara se acercó tímidamente con una sonrisa y le dio dos besos.
-
A ver si os pasais un dia de estos por casa - les dijo a los dos - ¿Por qué estas navidades las pasas en tu casa Remus? ¿O te vienes con nosotros y con Sirius?
-
Adela - interrumpió Sirius - Yo no me quedo con vosotros, me voy a casa de Remus.
-
¿QUÉ? - preguntó alarmada - ¿Por qué? ¿Habeis disctudo James y tú?
-
No mamá - contestó James - Es por lo de Sara - dijo, y Sara le echó una mirada de odi, y Adela le miró sin creerselo.
-
¿Por lo de Sara? - repitió - ¡Que tonterias dices! - exclamó indignada - Además, yo contaba con la presencia de Sirius en casa, ya que los dos estais inscritos en unas academias, cada uno en una.
-
¿CÓMO? - preguntaron James y Sara a la vez mirando horrorizados a su madre.
-
Sí - afirmó ella - Teneis que aprender a convivir con mugglues, y a ti James, te inscribí a una academia donde se aprende Karati.
.- Karate - la corrigió Lily sin pensar y todos la miraron - ¿Qué?
-
¿Tú eres? - le preguntó Adela.
-
Lily Evans - se presentó.
-
¡Ah! - exclamó Adela con una sonrisa - Un placer conocerte querida.
-
Bueno, como decía, James tú irás a Karate, y tú Sara irás a ballet, ¿se dice a si no?
-
Sí - le contestó Lily.
-
Yo no se lo que es ballet - protestó Sara.
-
Es un baile - le explicó Lily.
-
Pero como os decía, yo contaba con Sirius, porque la academia de James está cerca de nuestra casa, pero la de Sara no. Entonces, habíamos pensado Frederick, y yo, en que la podías llevar en tu moto, Sirius - le explicó Adela.
-
Bueno, yo aunque esté en casa de Remus, puedo llevarla a la academia - se ofreció Sirius.
-
Gracias cariño - le agradeció Adela - Pues está a las afueras de Londresm en un pueblecito llamado Brentwood.
-
¿Brentwood? - preguntó soprendida Clara - Yo vivo allí.
-
¡Que bien! Pues nos veremos muy a menudo - dijo Sara contenta.
-
Y yo también vivo cerca de allí, ya lo sabeis - intervino Remus - Yo vivo en Hutton, que está muy cerca.
-
Pues entonces estupendo - exclamó Adela - Bueno, despediros, que nos tenemos que ir.
Sirius abrazó a James, y luego se dirigió hacia Sara, que le esperaba ansiosa. Los dos se fundieron en un gran abrazo, que decía mucho. Entonces, se separaron, y se despidieron de los demás. Ya se alejaban, cuando Sara escuchó la voz de Sirius.
-
Parece que hoy va a llover - le dijo este con una sonrisa, y Sara volvió a sonreirle.
-
Adios - les gritó Adela a lo lejos.
Lily, Peter y Clara se marcharon, y Remus y Sirius cogieron el autobús Noctámbulo para ir a casa del tio Alphard Black, donde Sirius guardaba su moto, y algunos ahorros.
Cuando llegaron, ya era la hora de comer, y su tio, un hombre de unos cuarenta y algo de años y soltero, les recibió alegremente, y les invitó a comer.
Una vez terminaron de comer, de despidieron, prometiendo venir mas a menudo a verle, cogieron la moto de Sirius, y fueron hacia la casa de Remus.
Mañana les esperaba un gran día, Sirius iría a recoger a Sara, acompañado de Remus, y luego, lo más seguro es que fueran a comer a casa de Clara.
- Estas Navidades, no estarán del todo mal - murmuró Sirius mientras disfrutaba de la brisa en la moto.