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Harry Potter y El Soplo de Sirius Black — capítulo 10
Harry estaba particularmente inquieto. Los últimos días habían sido tediosos. Hermione casi no hablaba mucho porque estaba muy ocupada tratando de conseguir información sobre el soplo de su padrino. Ron estaba con él, pero en ocasiones se quedaba en silencio y parecía no estar allí. Aburrido fue en busca de Hagrid. La nieve aun estaba ahí.
-¡Hola Harry!- le saludo el guardabosque muy contento.- ¿No vienen contigo Ron y Hermione?
-No estaban algo ocupados. Hermione se la pasa en la biblioteca buscando sobre la profecía de la nueva orden y el soplo, aunque le diga que es una perdida de tiempo.- Dijo Harry despreocupado.- Y Ron… bueno es Ron, lo deje durmiendo en el sillón de la sala común.
-Oh ya veo. ¿Quieres ir a ver a Buckbeack? Esta muy entretenido buscando hurones.
Harry lo siguió por lo profundo del bosque. Era agradable pasar tiempo con Hagrid, todo podía llegar a maravillarte.
-¿Y esos que son?-Le pregunto Harry señalando debajo de un árbol.
-Doxys, la gente las confunde con las hadas, no te les acerques mucho, no traigo el antídoto.
-Ya veo.- Dijo Harry alejándose rápidamente.- Son Pequeñas.
-Si lo son,- Afirmo Hagrid sonriendo.- Cuando se las ve, significa la predicción de climas fríos, y mira, ha nevado todos estos días.
Harry sonrió y les dio una última mirada, luego continuó caminando.
-¿Cómo están tus clases Harry?
-Todavía no he tenido con Snape, así que de maravilla.
-Ese hombre siempre fue algo desagradable…
-No lo dudo.- Respondió Harry, en el momento en que logro divisar al enorme hipogrifo gris jugando con un huron muerto, el joven sonrió abiertamente.
-¡Buckbeack!- Le llamo Hagrid.- Mira quien ha venido…
El animal movió sus alas y agacho la cabeza cuando vio a Harry.
-Creo que aun no me has olvidado Buckbeack.- Dijo él mientras agachaba la cabeza también. Se acerco para acariciarlo. Se alegró al ver que el hipogrifo no lo rechazaba y le extendía el pico para que lo tocara.- ¿Cómo has estado?
-Se ha alegrado de verte.- Dijo Hagrid.- Esta mucho mejor. Cuando lo recibí tenía el pico roto y las plumas algo arruinadas. Me alegro mucho volver a verlo.
-¿Recibiste?- Exclamo Harry extrañado.- ¿Cómo? ¿Tú no lo buscaste?, ¿Nadie te lo entrego?, ¿Nadie de la Orden?
Hagrid miro a Buckbeack y su expresión fue tan delatadora como si lo hubiese dicho él mismo.
-Vino a mí por su cuenta.- Dijo sin más.- No se como lo hizo. El primer día de nieve desperté y ahí estaba, casi no podía creerlo porque la tormenta esa noche había sido muy fuerte, puedo haberse perdido, caer y morir.
-Pero Hagrid, Buckbeack era de Sirius, no tengo la menor idea de donde lo ocultaba pero si han viajado muy lejos. No podría haber encontrado el camino de vuelta sin él.-Dijo Harry aun más sorprendido.
-No lo se Harry. Es un animal, el instinto jamás lo olvidara. Conocía este lugar mucho antes de haber conocido a Sirius, creo que supo como volver por su cuenta.
Harry miro fijamente a Buckbeack que ahora se acercaba a un recipiente con agua que el gigante le había dejado.
-¿Dumbledore sabe que esta aquí?- Le pregunto el muchacho.
-Pues… la verdad no he podido hablar con él todavía.- Balbuceo Hagrid.- Pero no le molestara, estoy seguro.
Era imposible, por más inteligente que fuera, Buckbeack no seria capaz de regresar después de más de tres años sin regresar a Hogwarts, salvo que alguien le guiara… pero no, no podía ser, Sirius había caído detrás del velo a menos que…
-Hagrid, eres profesor, debes saberlo, es decir, ¿Cómo están los asuntos de Sirius?- Pregunto Harry sobresaltado.
-Bueno, no puedo informarte mucho Harry, solo se lo que Dumbledore me dijo esa noche, lo mismo que tu sabes.
-¿Estas seguro?, ¿No hay noticias?, ¿No me mientes?
-No Harry. Todo esta igual.
-¿Y el Ministerio?- Insistió el joven.
-Harry, no ha pasado nada nuevo.- Contesto Hagrid algo cansado. Luego agrego.- No te preocupes, nada malo pasara, no te harán daño.
-No le temo al Ministerio.- Exclamo Harry decidido.- Desconfío del portador del soplo.
-¿Cómo?
-Nada… Ya me voy. Nos vemos Hagrid.- Dijo el muchacho alejándose.- ¡Adiós Buckbeack!
Mientras caminaba, Harry no podía evitar pensar en su padrino. Necesitaba respuestas, necesitaba encontrarlo, pasaban demasiadas cosas y nadie le daba la razón. Al entrar al colegio no le dio mucha importancia a Draco Malfoy que intento provocarlo.
-¡Vete al diablo Malfoy!- Había gritado y sin más continuo su camino.
Draco se sintió aliviado de no ir en compañía de Crabbe y Goyle, ya que no quería que algo similar a lo de Ron se repitiera, volvió a retomar su pose sobradora esperando que nadie hubiera visto ese pequeño detalle. Miro a Harry de lejos pero su sentimiento de rechazo se esfumo pronto ya que tuvo una sensación extraña que lo llamaba a salir del castillo. Dentro del barco de Durmstrang Krum dejo de reír cuando Karkarov miro hacia la ventana. En la biblioteca, Hermione sintió un frío que recorría su cuerpo. Ron se despertó sobresaltado cuando, de repente Buckbeack levanto la cabeza en lo profundo del bosque prohibido. Harry continuo recorriendo los pasillos de Hogwarts sin siquiera darse la vuelta.
-¿Oíste?- Dijo Dumbledore en la oscuridad y solo se veía la luz de la ardiente chimenea, Snape acababa de entrar.
-"Lumus"- Dijo el profesor alzando la varita.- No quiero ser descortés pero podría encender las luces cuando organice reuniones de personal.
-La oscuridad cierra mis ojos a lo que no necesito ver y abre mis oídos a lo que necesito escuchar.
-¿Se refiere a lo de hace un momento?- Pregunto Snape fríamente.- Casi nadie ha sido capaz de sentirlo, por lo menos eso creo.
Dumbledore se puso de pie, se escucho un "click" y las luces aparecieron en toda la habitación; Snape detuvo su hechizo.
-No fue lo suficientemente poderoso…- Dijo Dumbledore.- Pero ya es imposible perder más tiempo.
-Escuche profesor Dumbledore, solo es cuestión de que usted me ordene y…- Decía Snape cuando de repente alguien entro precipitadamente.
-¡HA SIDO ÉL!- Lupin se había abalanzado sobre la puerta.- ¡ERA SIRIUS!, ¡YA HE LLAMADO A LA ORDEN! Los había citado para mañana pero dado las circunstancias.
-Has hecho bien.- Contesto Dumbledore tranquilamente.- No podemos esperar ni siquiera hasta mañana.- Miro hacia Snape que había permanecido inmóvil atento a Lupin.- Severus, encárgate de traer el espejo de Erised a mi despacho por favor.
-Claro profesor.-Sin más Snape camino a paso firme ondulando su larga tunica negra.
-¿Erised?- Pregunto Lupin extrañado.- ¿Para que quiere el espejo Dumbledore?
-Es una magia muy antigua la de Erised.- Exclamo Dumbledore acercándose a Lupin.- ¿Quiere una copa? Prefiero explicárselos a todos juntos.
-Snape ya lo sabe por lo que veo…
-Pues si, él fue el encargado de ir a buscarlo.
Lupin bebió su copa y tomo asiento, como si nada, el fuego de la chimenea se torno de color verde. Alastor Moody, Nymphadora Tonks, Arthur Weasley y Kingsley entre otros fueron los primeros en aparecer, falto muy poco para que llegaran al mismo tiempo que la profesora McGonagall y el resto del personal de profesores.
-¿Lo has sentido?- Fue lo primero que dijo la mujer dirigiéndose a Dumbledore. Este asintió.
-¿Dumbledore que sucede?, ¿Lo de Sirius es cierto?- Pregunto Tonks que traía el pelo más alocado que de costumbre. Miro disimuladamente hacía Remus, pero él no le devolvió la mirada.
-¡Por las barbas de Merlín!-Exclamo Ojoloco interrumpiendo a Tonks.
-Les ruego sean pacientes… ¿Les ofrezco algo de beber?- Dumbledore camino hacia su escritorio donde había una gran botella de brandy.
-Para mi si…- Dijo la joven como si nada con una sonrisa.- Encantada.
-¡NYMPHADORA!- Le grito Moody.
-¿QUE?- Le contesto Tonks perdiendo la paciencia.- MALDITA SEA MOODY ESTOY MUY NERVIOSA, SIRIUS ERA MI PRIMO DESPUES DE TODO ¿NO? ¡Y NO ME LLAMES NYMPHADORA! - Enfatizo y su pelo cambio de color a un rojo ardiente. Moody dijo unas palabras no muy amigables entre dientes.
Dumbledore no pudo evitar sonreír y les invito a tomar asiento. Kingsley estaba encantado con Fawkes.
-Vaya Dumbledore este fénix si que te da estilo.- Exclamo y el anciano levanto una ceja.
No falto mucho tiempo para que Snape se apareciera con el espejo de Erised a su lado. Todos, incluyendo la profesora McGonagall se asombraron. Dumbledore se puso de pie.
-Si.- Dijo quitando una gran tela púrpura de encima del espejo.- Erised es esencial en este momento.
-¿En serio es el verdadero?- Pregunto Kingsley.
-¿Por qué no habría de serlo?- Le contesto Dumbledore.
-¡Por Merlín! Yo jamás lo había visto. Es casi imposible de encontrar.
Todos miraron atentamente a Kingsley que en ese momento se acercaba al espejo con cautela.
-Justamente porque es imposible de encontrar el ministerio no lo usara en nuestra contra.- Termino Dumbledore.- ¿Qué ves ahí Kingsley?
-Ni de broma. Es vergonzoso.- Dijo él y volvió a su lugar.
McGonagall observo con detenimiento y miro fijamente a Dumbledore, le sonrío.
-¿Y puedo pedirte que nos expliques Albus?- Dijo al fin, la anciana.
Dumbledore levanto la mirada y rodeo el espejo mientras buscaba las palabras adecuadas. Snape exclamó:
-Creo que lo mejor sería decirles para que queremos el espejo.
El anciano profesor suspiro. Luego de un minuto parecía listo para hablar.
-El portador del soplo de Sirius, como se imaginaran, es perseguido por el Ministerio de magia. A todas las personas les han mostrado un rostro falso, una mentira, algo que Sirius no era.- Cuando Dumbledore dijo esto Snape bufo con disimulo.- Por lo menos para mí.- Agrego con una sonrisa.- Pero en realidad lo que importa es la profecía de la "Nueva Orden".
-¿Nueva Orden?- Exclamo Tonks.- ¿Te refieres a La Orden del Fénix?
-No, no esta vez. La verdad se le llama así porque en un futuro ellos se encargaran de ayudar a Harry y lo defenderán frente al Señor Oscuro para que él pueda detenerlo de una vez por todas.
-¿Y que tiene que ver Black?- Pregunto Moody.
-Era parte de esa Orden.- Respondió el anciano.- Pero le suplico que escuchen y después responderé sus preguntas.
Todos permanecieron en silencio ahora si atentos a Dumbledore.
-Lo que menos quiere el Ministerio es que las personas conozcan la verdad del regreso de Voldemort. (Todos se estremecieron un poco a excepción de Snape.) Esta nueva orden se formara cuando encontremos al portador del soplo, porque representara el lugar de Sirius, es decir, tendrá su esencia. Al unirse a Harry la batalla contra el Señor Oscuro volverá a escucharse y eso no le conviene al Ministerio ni al mismo Ministro. Por esta razón decidieron encerrar al portador en Azkaban tal y como lo hacían con Sirius, así la gente creerá que ha vuelto para vengarse y unir fuerzas a los mortifagos, en pocas palabras, nadie nos ayudara si el Ministerio dice lo contrario. La verdad es que la magia de este tipo es muy antigua, y solo nos será reflejada a través del espejo, pero el Ministerio no lo sabe. Una vez tengamos al indicado lo haremos escapar con sus compañeros y se preparara hasta que este listo. Esa persona es de suma importancia, sobre todo para el bienestar de Harry. Pero nadie debe enterarse de esto, ni siquiera él. ¿Han entendido?
Tanto los profesores como los miembros de la Orden entendieron el mensaje. Pero Tonks tenía una pregunta que no podía guardarse.
-Disculpe… ¿Quiénes son los otros?
-Pues lo sabremos a medida que pasen los días.- Contesto Dumbledore acomodándose los anteojos de media luna.- Pero me gustaría que la Orden se quedara aquí de ahora en adelante.
-Dumbledore no me gustaría dejar sola a Molly.- Dijo el señor Weasley muy apenado.- Ya sabes, temo por ella.
-No Arthur, no tienes que decirlo, además tengo un trabajo especial para ti.
Mientras Dumbledore hablaba con el señor Weasley Remus se acerco a Moody.
-No lo ha dicho, pero el portador del soplo será propenso a las mismas cosas que Sirius.
-Lo dirá tarde o temprano Lupin.- Moody bebió de un sorbo su copa de brandy.- Supongo que le afectaran los dementores.
Entonces ocurrió.
-Ah por cierto.- Exclamo Dumbledore.- La persona que buscamos es propenso en las mismas cosas que Sirius. Así que, estén atentos a los dementores… ya saben.- Y como si nada continuo hablando con Arthur.
-Te lo dije.- Dijo Ojoloco.- No se le escapa nada. Además solo tenemos que encontrar al tal portador ese y alejarlo del Ministerio…
-No creo que sea tan fácil.- Admitió Lupin.- Tengo una mala corazonada. Es como si supiera que todo se complicará y habrá muchos afectados.
Moody volvió a llenar su copa y la de Lupin.
-Olvídalo Remus, ¿Qué tan difícil puede ser?
McGonagall y Tonks se acercaron, la anciana exclamo:
-No te fíes mucho Moody, puede que caigas mal parado en esto. Recuerda que no se trata de una batalla como otras en donde solo te dedicas a lanzar hechizos como de costumbre. ¡Por Dios! Se trata de la vida de Harry y del increíble giro de vida que dará el nuevo integrante de la Orden.
-Si bien tengo entendido.- Dijo Tonks para que Minerva se calmara.- Tendrá los recuerdos de Sirius en su totalidad.
-Así es.- Respondió Lupin.- No es nada fácil para quien sea el portador. He escuchado que en ocasiones no saben quien son. Pero aun así, no puedo evitar sentirme feliz de saber que Sirius estará en cierto modo.
-¡Remus!- Exclamo Tonks.- ¡No digas eso! ¡Que tontería tan absurda! Solo piensas en tus amigotes.
-No Tonks… no quise decir eso…- Decía Lupin muy avergonzado.
-¿A no?, Remus por todo lo Santo… ¿Cómo te sentirías si un día despertaras sabiendo que en realidad no eres tu mismo?
-Pues yo…
-Deja de pensar en las cosas que ya pasaron y concéntrate en el presente. Lo que importa es Harry y el pobre portador del soplo de mi tonto primo, a quien no se le ocurrió mejor idea que "volver" de la muerte para meter sus narices en todas las batallas de Voldemort... por que si no, no se consideran hombres. ¡Cielos me pones de malas algunas veces!- Sin más Tonks se alejo furiosa hasta Dumbledore.
Lupin había perdido todo derecho de palabra y volvió a llenar su copa. La profesora McGonagall sonreía complacida.
-Ella es encantadora. ¿No lo cree Lupin? - Dijo con una gran sonrisa y también camino hacia Dumbledore.- Debería de tomarla en cuenta.
-Por su puesto…- Dijo Remus en susurro. Moody rió por lo bajo.
Dumbledore había finalizado con el señor Weasley y este ahora desaparecía por la chimenea. Snape comenzó echar sortilegios sobre el espejo.
-¿Qué haremos ahora Dumbledore?- Pregunto la profesora Sprout.
-Trabajaremos toda la noche. Vigilaremos todo el castillo, al sentir el aura de recién, los dementores estarán atraídos; nos dividiremos. Moody, Lupin, Kingsley y algunos de los profesores se encargaran de la guardia. Hagrid vigilara la entrada del castillo y los terrenos… ¿Tonks irías con él?
-Claro profesor, Hagrid me cae de maravilla.- Dijo ella divertida y Hagrid dibujo una gran sonrisa en el rostro.
-Minerva, Severus y yo nos quedaremos a estudiar los movimientos del Ministerio, además debemos preparar el espejo. La magia que Sirius ha usado se encuentra sellada con un secreto, Erised no actuara a menos que rompamos el sello. Aun necesito terminar un asunto importante.
-¿Qué pasará mañana?- Pregunto el profesorFlitwick.
- Por lo pronto acelerar el paso, tú quédate con nosotros, te necesito aquí.
Pero antes de que Flitwick pudiera contestarle, McGonagall llamo la atención de todos.
-¡Sybill!- Exclamo.- Dumbledore esta teniendo una visión.
La profesora Trelawney parecía escuchar a las personas que la rodeaban. Entonces comenzó a decir:
-El hombre en la cabeza del Ministerio entrara pasado mañana. Un ejercito oscuro existe en la profundidad del bosque… esperara a que lo encuentre para desatar su voracidad sobre él.- Sin más la profesora regreso como si nada y tomo asiento.- Disculpa Minerva, ¿Quieres una taza de té?
Dumbledore se lo esperaba. Pero era demasiado pronto. No, no podía rendirse. Snape tomo la decisión por si mismo.
-Dumbledore, si me das la orden, hoy mismo comenzare a usar el espejo.- Dijo en un susurro desesperado.
-No.- Dijo el anciano.- Quiero que organicemos todo esta noche y mañana todos los alumnos, sin excepción alguna se verán en el espejo. Incluido el colegio Dumstrang. No pasara de mañana. Sybill puede tener otra visión que se quede aquí.
Snape escucho atentamente las ordenes del director, las cualesle parecieron correctas, no quería las cosas a medias, eso facilitaría las cosas al ministerio.
-¿Qué quieres que haga entonces?- Dijo sin más.
-Encárgate de que los alumnos entren al gran salón en orden. No quiero llamar la atención, hazlos pasar uno por uno a la sala de trofeos, a solas se encontraran con el espejo y se descubrirán a si mismos. Cuando aparezca el indicado, sentiremos el aura de Sirius, como hoy. Una vez que lo tengamos debe huir.
-Esta bien, los alumnos es sencillo, puedo dominarlos solo con mirarlos… por lo pronto quiero avanzar con el espejo.
-Por su puesto.
McGonagall había comenzado a recorrer a Erised con su varita y ahora este irradiaba una pequeña luz.
-Hay algo en su interior.- Dijo a Dumbledore.
-Así es Minerva… En el se encuentra la solución a este problema. ¡Bien! Ya pronto será la cena.- Exclamo el director de repente.- Filch, quiero que los niños cenen en la sala común de su respectiva casa, no quiero a nadie fuera. ¿Alguien quiere cenar?
Filch corrió ha llevar a cada alumno a su casa estrictamente. Dumbledore sonrío. "Vuelve para cenar" se había escuchado.
Los demás continuaban dividiendo las áreas del colegio para poder vigilar, mientras Snape y McGonagall trabajaban en el espejo y Flitwick con Trelawney intentaban descifrar el secreto.
En la sala común de Gryffindor, Hermione se había enfrascado en sus libros.
-¡Hermione por Dios! Deja eso.- Le dijo Harry.- Olvídalo,
-Harry, siento que no va a ser nada sencillo. Siento como si me faltara algo.- contesto Hermione dejando el libro un lado, por primera vez en toda la tarde.- ¿Dónde esta Ron?
-Durmiendo, como si nada.
-¿A esta hora?- Dijo Hermione.
-Si ya lo conoces, duerme como un bebe, después de la comida el sueño es su primordial.
-Ya lo se… no es nada nuevo.- Rió Hermione.- ¿Me esperas un momento?, voy a subir mis libros a mi habitación.
-Claro.
Despues de haber llegado al final de la escalera de caracol, Hermione, se tumbo unos minutos en la cama. Abrió el diario color lila.
"No creas que no lo amas cuando es todo contrario."
-¡Por Dios!- Dijo Hermione al ver que se habían llenado dos paginas. Sonrió.- Te he pensado todo el día Ronnie…
*"Ron solo necesito que me lo digas.", "Te extraño cuando no bajas a la sala común.", "Mi corazón se acelera al recordarte."*Las frases continuaban de la misma manera. Hermione leyó todas y cada una de ellas, y no había nada, por pequeño que fuera, que no hubiera sentido en toda la tarde. "Despiértate Ronnie… es hora de la cena." Se sorprendió cuando esta apareció al final.
-Cielos… - Susurro y acaricio la cabeza de Crookshanks.- ¿No creo que este usándolo bien?, es decir, es lo que siento por Ron pero… talvez deba dejarlo para algo más especial con él. No se…-*"Hermione Weasley"*apareció esta vez sobre la hoja y Hermione se ruborizó.- Talvez este bien así. Con el tiempo aprenderé.- Sonrió feliz y bajo en busca de Harry, Crookshanks se durmió en su colchón.
Antes de poner un pie en el último escalón, Harry la esperaba, en realidad la sala estaba llena.
-Tenemos que cenar aquí.- Dijo Harry como si nada.- Órdenes de Dumbledore.
-¿Por qué?
-No tengo idea, pero la verdad me muero de hambre. Busquemos un lugar.
-¡Harry! ¡Hermione!- Ron había aparecido detrás de ellos. Sonrío abiertamente al ver a Hermione y ella volvió a ruborizarse.- Me he dormido, ¿Qué ha pasado?
-Comeremos aquí.- Contesto Hermione.
A Ron no pareció importarle mucho, en realidad, sentía que se ahorraba el camino hasta el gran salón. Se sentó junto a Hermione. Ella le sonrió cuando le alcanzó el jugo de calabaza.
-Por cierto chicos.-Comenzó Harry antes de Hermione y Ron se metieran en su mundo de amor.- Hoy he ido a ver a Hagrid y a Buckbeack.
-¿Te ha dado alguno de sus pasteles?- Pregunto Ron entre risas.
-Por suerte no. Pero me he enterado de algo muy extraño.-Dijo Harry y sus amigos lo miraron muy atentos.- Buckbeack a regresado al castillo sin guía, es decir, solo. Sin Sirius es imposible que lo lograra hace más de tres años que no volvía a Hogwarts.
-¿Qué tiene de raro?- Dijo Ron sirviéndose estofado.- Es un animal.
-Lo raro es que lo haya logrado sin Sirius y justamente cuando ocurre todo este asunto del soplo.- La última palabra Harry la dijo en susurro.
Repentinamente Hermione cayó de la higuera sorprendiendo a sus amigos.
-¿Y ahora me dices algo tan importante?- Exclamó fuertemente.
-No creí que fuera importante.- Dijo Harry sin más.
-Harry era lo que necesitaba para comprobarlo.
-¿Qué cosa?-Dijeron Harry y Ron al mismo tiempo.
-En la mañana encontré un libro, único a decir verdad para mí, en donde decía que las personas que mueren con asuntos pendientes muestran señas en la tierra, quieren decirnos algo.
-¿Y? Hermione, Sirius no es un fantasma.- Harry bebía jugo de calabaza.
-Que Buckbeack haya regresado sin ayuda no es una concidencia. Harry es prácticamente adiestrado. Ha sentido que Sirius esta en el castillo, ¿Por qué otra razón regresaría?
Harry miro atentamente, las cosas se aclaraban.
-Es como si Sirius lo llamara…-Le dijo Harry, Hermione asintió.
-Tal vez Buckbeack es quien lo llama a él…- Tanto Hermione como Harry se sorprendieron al escuchar las palabras de Ron que continuaba cenando.- Tal vez es por eso que ha regresado, sabe que encontrara a su dueño aquí.
-¿Por qué lo crees Ron?- Pregunto Hermione.
-Solo lo creo o lo supongo.-Susurro el chico y se puso de pie.- Tomare un baño.
-Nos veremos esta noche en el baño de los prefectos.- Exclamo Hermione.- Necesito que los tres hablemos de esto, es importante.
-Por supuesto…- Le dijo suavemente.- No te fallaría…
Hermione lo miro marcharse sintiendo como su corazón latía rápidamente. Harry le permitió soñar despierta con "Ronnie" y se dispuso a terminar de cenar. La noche cayó lentamente, Harry, Ron y Hermione salieron en silencio de la sala comun.