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Harry Potter y El Soplo de Sirius Black — capítulo 9

Querido diario:

Mis sentimientos ya no podrían ser más verdaderos. Ron me ha robado el corazón. Pero existe algo que es especial, algo además del amor que siento por él. Dumbledore lo sabe, y yo… necesito saberlo también.

Hermione Granger

No había pasado mucho tiempo para que Harry pensara que sus amigos estaban más enojados que nunca. Ron había entrado a la habitación y se había encerrado en el baño. Hermione no había aparecido desde la mañana.

-Ron vámonos, ya es el almuerzo.- Dijo Harry colocándose su capa nuevamente.

-Claro.-Respondió Ron desde el baño, donde todavía se escuchaba la ducha.

Harry no sabía si era correcto o no. En esos asuntos sus amigos eran bastantes vulnerables, pero sentía tanta curiosidad que simplemente no pudo evitar preguntarle:

-¿Hermione y tu se han peleado de nuevo?

-¿Qué te hace pensar eso?- Exclamo Ron mientras salía de la ducha.

-Oh no lo se… tal vez por lo del Bogart.- Harry soltó una risita.- No podías simplemente disculparte, Hermione es muy "especial" respecto a esas cosas.

-Lo hice.-Le dijo su amigo, Harry levanto la cabeza sorprendido.

-¿Qué hiciste que?

-Le dije que lo sentía.- Ron había salido del baño yahora se abrochaba los pantalones y tomaba una camisa. Harry permanecía en silencio.- ¡Vamos! Di algo.-Dijo exasperado

-¿Qué quieres que te diga?- Le respondió Harry.

-No se, que… que…

-Que es extraño.- Dijo Harry inconcientemente.

-¡No se que hacer! Yo… yo no quería que estuviéramos enojados. Y ahora, me hizo prometerle algo importante.

-Vamos Ron, ¿Qué tan difícil puede ser?

-No lo entiendes. Me hizo prometerle que siempre le diría lo que pensaba. Que le dijera la verdad.- Ron tomo asiento al lado de Harry.

-¿Y?- Dijo el muchacho mirando a Ron, luego se levanto de repente.- ¡Espera! Eso significa que pelearan más de lo normal… ¡Ron yo no pienso aguantar eso todos los días!

-No, no será así.-Dijo Ron en un suspiro.- Ella esta feliz con ese acuerdo porque también debe cumplirlo. Me preocupa otra cosa.

Harry no entendía lo que Ron hablaba, pero era conciente de que tal vez en los próximos días las peleas serían más constantes que de costumbre.

-Ron, ha hecho que le prometas una estupidez.- Exclamo arrojándose a la cama.- Solo dile las cosas que sean buenas y que no la lastimen y veras que todo estará en CALMA.- Enfatizo muy alto. Pero Ron no estaba convencido con esa estrategia.

-No se Harry…-Dijo tumbándose el también al lado de su amigo y en sus palabras demostraba tanta preocupación que Harry supo lo mucho que le importaba. Trato de ser un poco más flexible de manera que Ron no se sintiera culpable.

-Ron solo dile lo que sabes que a ella le gustaría escuchar de ti.

-Harry no puedo hacerlo. No estuviste ahí, hubo como una especie de magia entre ella y yo. Fue tan… especial.

-No puedo entenderlo.-Dijo Harry con una gran extrañes en el rostro, pero la verdad era que le provocaba mucha gracia escuchar a Ron.- ¿Podrías ser mas explicito?

-Veras, fue como si nos conectáramos, sentía que mi vida dependía de Hermione. Me dejaba llevar por completo; fue como si tuviera un monstruo dentro de mí y este se amansaba a la voz de Hermione.

-Ron... solo estas enamorado.- Sostuvo Harry.- La amas.

Pareció caer súbitamente de la higuera, Ron no quería aceptarlo abiertamente pero ya se lo había mencionado a Harry la noche pasada.

-Esas son palabras muy fuertes Harry.- Fue lo único que se atrevióa decir.

-Son palabras que dicen la verdad. Tu verdad.- Le respondió Harry.

-Mi verdad.-Susurro Ron entre suspiros.- Y al prometérselo estoy obligado a decírselo.

-Si lo ves de esa manera creo que tienes razón.- Dijo Harry mientras se levantaba con un movimiento ágil.- Pero no te machaques con eso, si no te sientes seguro de decírselo espera hasta que creas que sea el momento.

-¿Me querrá?-Le pregunto Ron.

Harry no se sentía en posición de contarle al muchacho que Hermione también lo quería y tal vez mucho más antes que él. Solo sabía que algo había cambiado a Ron, algo en Hermione le había hecho darse cuenta. Pero lo que había pasado esa mañana solo le pertenecía a ellos.

-Eso solo puede decírtelo ella.- Le respondió sin más y observo como Ron caminaba hacía la ventana.

-La necesito.-Susurro el pelirrojo y sus ojos miraron la nieve caer. Harry permaneció en silencio a ese comentario.- ¿Cómo están los asuntos de tu padrino Harry?

Harry puso rápidamente su atención a las palabras dichas por Ron.

-Pues, Dumbledore aun no ha hablado conmigo nuevamente, pero supongo que todo debe marchar igual.

-No te preocupes.-Dijo Ron con su mano sobre el vidrio de la ventana y su mirada dirigida al viento.- Todo se arreglara. Al fin y al cabo se trata de Sirius.

-Lo se, Azkaban no lo detuvo, pero Bellatrix si.- A Harry se le había agravado la voz.- Y por mi culpa.

-No Harry, solo Bellatrix es culpable. Sirius estaba orgulloso de ti. Le recordabas a James y sabía que eres un gran mago como tu papá. Estoy seguro de que lo hacías muy feliz.

Harry camino unos pasos hacia Ron, que permanecía inmóvil.

-¿Por qué me dices esto ahora?

-Pensé que te haría bien escucharlo…-Dijo Ron esta vez mirándolo.- Pero también porque eres mi mejor amigo Harry y me importas mucho.- Harry no supo que decir, Ron no era de mostrar mucho sus emociones.-¿Hermione ya lo sabe?- Le pregunto Ron.

-No aun no.- Contesto Harry.- Vamos a buscarla se lo diré en el puente, no creo que haya nadie ahí.

-Esta bien.-Dijo Ron y camino muy abrigado detrás su amigo.

-Gracias.-Exclamo Harry.- Es muy importante saber que estarás ahí conmigo.- Ron le sonrío.- ¿Sabes? Deberías hablar con Hermione más seguido, te pone de muy buen humor.-Bromeo Harry y la puerta se cerró detrás de ellos.

El sol aun no se mostraba sobre el colegio, continuaba oculto detrás de las nubes. Hermione caminaba despacio por los pasillos, donde el frío se sentía un poco más. La nieve continuaba cayendo por lo que pudo ver desde un gran ventanal. Sonrió. Ahora amaba aun más la nieve después del momento vivido con Ron esa mañana.

Recordaba cada detalle, su aroma y la calidez de estar entre sus brazos. Tan inocentemente, tan peculiar y maravilloso. Un solo deseo quedo pendiente para ella, el de poder enredar sus dedos en su pelo y acariciarlo. Ni siquiera besarlo, solo sentirlo cerca y escuchar su corazón latir dentro de su pecho.

Luego de haber regresado al castillo esa mañana, después separase de Ron para ir a su habitación encontró algo sobre su cama, y ahora los sostenía entre sus manos y lo observaba con detenimiento. No sabía para que era, pero ya lo había utilizado. Sin embargo conocía cual era el camino correcto para averiguarlo cuando se detuvo en frente de la gárgola que daba a la oficina de Dumbledore. La gran estatua se movió e instintivamente Hermione se acerco.

-Estaba esperándola Señorita Granger.- Exclamo Dumbledore desde su escritorio y le sonrió invitándola a sentarse.

-Profesor… lo siento ya es hora del almuerzo, no lo molestare.-Dijo Hermione con sutileza y atino a retirarse.

-Créame el almuerzo tardara lo suficiente para que pueda preguntarme lo que tanto desea.-Dumbledore volvió a indicarle que se sentara.

Hermione sonrío tímidamente y se acerco dejando el tan preciado objeto sobre el escritorio del director. Dumbledore lo miro fijamente.

-Profesor esto ha aparecido hoy en mi cuarto. Esperaba que usted me explicara, en realidad me gustaría una charla como la de esta mañana.- Hermione lo miro con sigilo, fuera quien fuera no podía evitar sentirse intimidada frente a Dumbledore.

-Vera señorita Granger, eso que usted ha recibido es muy especial. ¿Ya lo ha usado?

-Si señor.- Contesto ella tímidamente, temiendo de haber cometido una torpeza.

-Me lo esperaba.- Dijo Dumbledore y tomo en sus manos lo que Hermione había dejado en el escritorio.- Aparenta ser un libro, pero en realidad es la materialización de sus sentimientos.

La joven levanto su mirada rápidamente y en su rostro se asomo una gran sorpresa.

-¿Mis sentimientos?- Susurró.

-Así es. Ha buscado algo para expresar lo que siente, su magia loha creado inconcientemente. Lo deseaba demasiado.

-¿Yo lo he creado?

-Una magia maravillosa debo decir. Pero no se deje llevar por su apariencia, esto es una ventana abierta a su corazón y eso puede perjudicarla a veces.-Dumbledore le devolvió el libro.- Tiene un buen gusto, es muy bonito.

Hermione lo abrazó a su cuerpo sonriendo abiertamente. Miro a Dumbledore que también le sonreía.

-¿Por qué ha pasado?- Le pregunto al anciano.

-Usted misma puede responderse esa incógnita- Dijo Dumbledore.

-Ron…-Exclamo Hermione esperanzada.- ¿Ha sido por él?

El anciano profesor le invito unos caramelos en forma de afirmar su respuesta y camino hasta un librero. Hermione no sabía que decir. Solo se limitaba a volver a mirar ese libro de encuadernación lila y bordados dorados. Sonrió quedo con sus ojos fijos en el.

-No es solo el libro lo que la ha traído hasta aquí.- Dijo de repente Dumbledore sacando a la joven de su ensimismamiento.

-Así es, pero aun no me ha dicho específicamente como debo usarlo.

-No se preocupe, usted escribió algo en la primera hoja. Puede escribirlo o simplemente dejar que aparezca. Antes de que se de cuenta, estará lleno. El corazón de una persona es tan profundo como el océano por eso dudo que este libro le alcance.

-¿Esta diciendo que escribirá lo que siento por si mismo?- Pregunto Hermione.

-No, usted lo hará, pero sin una pluma. ¿Entiende?- Dijo Dumbledore soltando una risita.

-Si, entiendo.- Dijo ella y lo guardo con sumo cuidado en el bolsillo de la capa, ya que era lo suficientemente pequeño y discreto para caber ahí.

El anciano la observo y volvió a tomar asiento. Hermione continuaba con su mano en el bolsillo.

-Adelante…-Dijo Dumbledore.

-¿Disculpe Profesor?- Dijo ella mirándolo.

-Pregúntelo. Usted escribió que quiere saberlo.

Hermione recordó entonces, la sensación de esa mañana, como ella misma lo había descripto… "Algo además del amor que siento por él"

-¿Es cierto?, ¿Es real lo que sentí?- Pregunto Hermione con un hilo de voz.

-¿Es real lo que usted siente por el Señor Weasley, Señorita Granger?

-Es de lo único que estoy segura durante estos tiempos.- Contesto firmemente.- Yo lo amo.

Dumbledore miro fijamente a Hermione, comprendiendo que no haría mal en explicarle lo que seguiría.

-Es probable que para algunos los tiempos más difíciles sean antes de la batalla contra el Señor Tenebroso.

-¿Qué quiere decir?- Dijo ella preocupada.

-Lo que existe entre usted y Ronald se lo conoce como "Lazo Inquebrantable" , es lo opuesto al Juramento que suelen usar mortifagos recientemente. - Le explico pausadamente.- El juramento inquebrantable se realiza bajo el consentimiento de ambas personas y se paga con la muerte en el caso de romperse.

-Pero… Ron y yo no…- Intento decir Hermione.

-En esta ocasión ha sido creado por amor, sin el consentimiento de ninguno, y en lugar de torturar, genera una conexión eterna, la beneficencia de sentirse cerca cuando están lejos, de pertenecerse, de necesitarse, de saber y sentir como esta el otro y de dar la vida por el ser amado. Y eso, créame, jamás podrá romperse.

-Es decir… que él y yo…- Hermione sentía como su mente se cerraba al escuchar tantas cosas.

-Yo no puedo garantizarle que alguna vez vayan a estar juntos…- Dijo Dumbledore.- O que Ronald sea conciente de sus sentimientos. Pero existe algo muy especial entre los dos.

-Profesor… creo que no le diré a Ron ¿Le parece?- Hermione había comenzado a limpiarse unas lagrimas muy pequeñas.

-Oh por favor señorita no fue mi intención…- Se disculpo Dumbledore muy apenado.- El amor es maravilloso, como le dije esta mañana, disfrute su tiempo con Ronald.

-Lo de esta mañana usted lo sabía…- Dijo Hermione entre sollozos.

-En teoría. Como también que el joven Weasley sentiría que debía ir en esa dirección. Ese es el ejemplo del "lazo inquebrantable" más claro que puedo darle. ¡Es Maravilloso!, una magia increíble.

-Gracias profesor.- Le dijo Hermione, un poco más calmada y alegre al recordar a Ron.- Jamás pensé que usted fuera quien me dijera este tipo de cosas.

-Bien… Cálmese… un momento y baje a comer algo, le darán un mensaje importante.

Hermione comenzaba a creer firmemente en Dumbledore, le dio una última sonrisa y salio de su despacho pero antes de irse logro escuchar:

-Por favor… vuelva siempre que me necesite.

Sin otra palabra la gárgola volvió a cerrarse.

-Un lazo…- Susurraba para si misma.- Solo tuyo y mío…

Se dirigió al Gran Salón feliz de saber que Ron estaría ahí también, pero no olvidaba el mensaje de Dumbledore. Al llegar a la mesa de Gryffindor Ron le sonrió y se alegro abiertamente al verla. Hermione sentía como su corazón marcaba la distancia entre ella y él, y a medida que se acercaba su respiración se aceleraba con cada paso que daba. Harry la observo sentarse a su lado, pero los ojos de Hermione se centraron en Ron por unos escasos segundos, después comenzó a revolver su plato sin comer un bocado. Su amigo no pudo más que reír.

-Hermione tenemos que hablar, en privado, iremos al puente después de comer. Es importante.- Le dijo Harry aun mirándola divertido.

-Por supuesto.- Le respondió ella.- Entonces era esto…- Pensó y justo en ese momento Dumbledore tomaba su lugar en la mesa de profesores. Volvió a mirar a Ron, estaba tan feliz. El muchacho también se atrevió a mirarla… parecía una broma lo mucho que la había extrañado en esas cortas horas de no verla.

Dumbledore miraba muy disimuladamente desde lejos, pero dejo de hacerlo pronto. Se sintió culpable de no haberle contado la verdad en su totalidad, pero sabía que sería lo mejor, sobre todo para Hermione, porque tal vez a ella le costaría un poco más afrontarlo.

-He tenido una noche de lo más increíble.- Dijo Lupin.- No era mi intención cruzarme con una acromantula, pero bueno, esta vez agradezco haber estado trasformado.

-Puede pasar por la enfermería para que Madame Pomfrey lo revise.- Le sugirió Dumbledore.

-Esta bien, ya tomado las pociones correctas.- Lupin bebía de su copa.- ¡Gracias Quejicus!,- tosió para corregirse.- es decir… Profesor Snape.

Snape pareció no prestarle atención y sus gestos fueron como siempre inexpresivos.

-Espero que disfrutes tu velada a la luz de la luna.- Pronuncio en una voz lúgubre luego se dirigió a Dumbledore.- Potter no deja de mirarnos como si fuéramos lo más entretenido en todo el salón.

Dumbledore miro a Harry disimuladamente y bebió un gran sorbo de su copa de vino.

-No esta mirándonos a nosotros, piensa en su padrino y quiere respuestas.- Dijo en susurro.- Era de esperarse.

-Los dementores están rodeando el castillo, son muchos más que ayer. Según lo que he escuchado Potter es algo propenso a ellos… Creo que deberá olvidar las visitas a Hagrid- Dijo Snape.

-Oh, no te preocupes por él, sabe como actuar frente a ellos.

  • Yo no he usado la palabra "preocupado".- Enfatizo Snape sin dejar de mirar a Harry.- Salir de los terrenos del colegio va contra las reglas.

-Olvida las reglas Severus, en este tiempo no importan demasiado.- El anciano profesor volvió a llenar su copa pero esta vez de hidromiel.- Por cierto, necesito hablar contigo, ven a mi despacho después, es importante.

Snape termino su copa de vino y se levanto de la mesa.

-Por supuesto Profesor Dumbledore.- Sin más camino hacia Harry que conversaba con Ron y Hermione, se detuvo a mirarlo unos segundos.- Perdiendo el tiempo eh Potter, no te convendría mucho teniendo en cuenta tus últimas notas.

Harry lo miro fijamente, pero no se puso de pie.

-No creo que pase un mejor tiempo en algo que no me sirve en este momento, necesito algo que me sea útil. Con permiso.- Se levanto de un salto y camino muy erguido hacia la puerta, sus amigos lo siguieron. Snape no tubo tiempo ni de sacarle puntos a Gryffindor.

-Remus me gustaría que pasaras por mi despacho un día de estos.-Dijo Dumbledore.- La orden del fénix aun no se ha reunido, quisiera que arregláramos un encuentro, con todos, Harry incluido. El soplo de Sirius es importante para él.

-Estoy acuerdo.- Le respondió Lupin con detenimiento.- Debemos movernos antes que el Ministerio. ¿No es así?

-Debemos encontrarlo antes que el Ministerio.- Termino el anciano profesor.

Harry camino rápidamente hasta el puente. A Hermione y a Ron les costo un poco de trabajo seguirlo entre toda la espesa nieve de los jardines.

-¡Harry!- Dijo Hermione.- ¡Snape te castigara por hablarle de ese modo!

-¡No seas tonta!- Salto Ron.- ¡Estuvo espectacular!

-Si lo se, a cualquiera le gustaría gritarle a Snape, pero no veo conveniente que lo castigue.

Harry había tomado asiento a borde de las escaleras de puente de madera, y estaba muy agitado.

-¿Estas bien?- Dijo Ron.

-Si, es que… camine muy rápido. Existen algunos días en los que de verdad odio a Snape.

-Harry lo mejor es que le cuentes lo que sucede a Hermione.

El joven volteo a verlos. Hermione lo miraba fijamente y le sonrío para darle ánimos. Harry se puso de pie y se comenzó a observar el paisaje. A Ron, extrañamente, le rugio el estomago después de haber devorado todo lo que tenía en frente de él durante el almuerzo. Harry y Hermione lo miraron sorprendidos cuando él, como si nada, saco de su mochila un pastelillo de calabaza y una botella grande de jugo de naranja. Cuando ya iba en el tercer bocado exclamo avergonzado.

-Lo siento Harry… no me di cuenta… es que aun tengo algo de hambre.

-No, adelante, continua no me molesta.

Hermione dirigió su mirada hacia Harry, y este se encogió de los hombros. *"Hace unos días que esta así"*trato de susurrar lo más bajo posible, pero a Ron se le pusieron las orejas rojas. Hermione no dijo nada, no era nada de otro mundo que el pelirrojo gozara de un gran apetito.

-Es normal en Ron.- Contesto ella.- Ahora lo que me importa es lo que me ibas a decir.

Harry suspiro.

-Veras, luego de que Sirius…- Sintió como su respiración se agitaba al pronunciar el nombre de su padrino. Hermione escucho muy atentamente, su expresión podía delatar lo sorprendida que estaba. Era obvio que jamás había escuchado hablar del soplo de una persona.

-Es increíble…- Fue lo único capaz de decir.

-Si lo se.

-Pero Harry, debes estar muy contento…

-Claro, contento.- Dijo Harry en susurro.

-Oh Harry perdóname.- Exclamo Hermione muy apenada.- Lo siento, es que, no se… Nunca había escuchado nada parecido.

-Es muy extraño, pero la verdad no termina de agradarme… ¿Sirius en otro?

Hermione entendió los pensamientos de Harry, la idea de que alguien suplantara a Sirius, era doloroso incluso para ella, además Harry nunca había tenido a un familiar más cercano, recordó lo mucho que la muerte de Sirius le había pesado a su amigo y justo cuando parecía superarla llegaba esta nueva prueba. Le tomo la mano.

-Harry nadie ocupara el lugar de tu padrino, ni siquiera el portador de su soplo, quien quiera que sea, jamás podrá ser él. Ni para ti, ni para nadie. En este mundo solo existió un Sirius Black y solo tienes un padrino. Como siempre, estamos juntos en esto Harry.- Le dijo Hermione dulcemente, Harry le sonrió y apreto su mano cariñosamente.

-Gracias Hermione.

-Ahora lo importante es buscar la información necesaria para que el ministerio no lo encuentre antes que Dumbledore. ¡Debemos ayudar a la Orden!, "Soplo"…- Susurro para si tratando de recordar algún libro, hechizo u apunte donde lo hayan mencionado. Pero su mente estaba en blanco- "Soplo"… cielos, no tengo idea.- Luego tomo aire y comenzó a caminar.- Los veré luego en la sala común.

Harry la vio marcharse justo en el momento en que Ron había terminado de beber su gran botella de jugo.

-Sabes a donde va ¿Verdad?

*"A la biblioteca"*dijeron los dos muchachos al unísono.

-¿Quieres ir con Hagrid?- Pregunto Harry. Ron asintió.- Bien, porque estoy congelándome, nos dará una gran taza de té.

Hermione ya tenía una montaña de libros rodeándola, Madame Pince divagaba por los estantes. "Los Misterios de la magia moderna", "Secretos de la muerte de un mago", e incluso "Historia de la Magia" no le habían sido de gran utilidad.

-Maldita sea.- Susurro.- ¿Dónde estas soplo de Sirius Black?, ¿Cómo podemos encontrarte?- Se estiro en su silla y sin querer tiro al piso el pequeño libro lila. Se ruborizo y lo tomo cuidadosamente.- Oh, por Dios…

Ahora debajo de lo que había escrito esa mañana se encontraba la frase "Las orejas de Ron se vuelven rojas cuando se avergüenza", comprendió que lo había pensado mientras estaba en el puente de madera y por eso el libro lo había anotado. Sonrío al imaginar que el libro se llenaría diariamente. Pero no quiso perder el rumbo de lo que estaba buscando así que volvió a buscar entre los estantes. Se concentro.

-¡Hola Herrrmione!

Ella pareció regresar súbitamente a la realidad, y no dudo en sonreírle a quien la había saludado.

-¡Hola Viktor!

-Te he extrrr…- la palabra no le salía bien.- extrrrañado.

-Y yo a ti. Es lindo tenerte de nuevo en Hogwarts.

-Si perrro no hemos hablado mucho…-Dijo Krum.- Te he visto hablarrr con tu amigo el pelirrrojo todos estos días.- Agrego algo desanimado.

Hermione no podía negarlo, Krum le parecía particularmente agradable y tierno con su acento extranjero, pero no sabia como responderle.

-Este, bueno si, estoy todo el día con Ron y Harry.- Remarco el último nombre.- Es normal, somos amigos.

Viktor parecía no muy convencido incluso comenzo a leer lo primero que encontro. Hermione lo miro sorprendida.

-Viktor… ¿Sabes leer en ingles?

-No…- Respondio el joven avergonzado. Hermione rió.- ¿Te gustarrria enseñarrrme?, podemos irrr a Hogmeade…- Comenzo a decir Krum sonriendo.

-Viktor, solo somos amigos…- Contesto Hermione suavemente.

-Ya lo se, solo errra una invitacion…- Dijo Viktor tranquilamente, pero en el fondo sentía que se desplomaría en un segundo.

-Esta bien pero no por ahora, tengo que… hacer un trabajo paraHistoria de la magia.

-Oh, ya veo, ¿Sobrrre que es?

-Mmmm, es sobre la vida de Flamel.- Dijo Hermione tratando de sonar despreocupada.

-¿Flamel?, ¿Entonces porque anotaste la palabra… "Zoplo" en el perrrgamino?

-Es de una locura, una barbaridad llamada "soplo"- Hermione comenzo a recoger sus libros muy nerviosa.- Es un mal cardiaco… muy común en los muggles.

Krum la miraba extrañado, la ayudo a acomodar sus cosas.

-Debo irme.

-¿Nos verrrmos mañana?

-Por supuesto. Me encanta hablar contigo. Hasta mañana Viktor.- Le dijo con una gran sonrisa. Hermione se sintió culpable de dejarlo solo, entonces regreso.- Oye prometo que iremos a Hogmeade, pero solo como amigos. Viktor, hay un chico…- Intento decirle muy apenada.

-Se que hay un chico, Weasley. Perrro no quierrro que porrreso te separrres de mi.- Dijo él mirándola.

-No lo hare, pero quiero que lo entiendas. Por favor.

-Clarrro, lo entiendo.- Viktor le sonreía ahora.- Perrro me debes lo de Hogmeade.

-Es una promesa.- Dijo Hermione, luego se retiro de la biblioteca. Viktor no despego los ojos de ella hasta que desapareció de su vista.

-¡Viktorrr!

-¡Shh!-Exclamo Madame Pince a Karkarov, sin embargo no le presto atención.

-¿Donde has estado?

-Aquí. Charrrlaba con una amiga.

-¿La del baile de Navidad?- Le pregunto Karkarov incrédulo y comenzó a reír.- ¡Ya solo olvídate!

-No puedo… me gusta demasiado.-Dijo Krum decidido.-No puedo serrr solo su amigo.

-De acuerrrdo… sigue con tus enrrriedos amorosos, ¡No me importa!, Vámonos al barco, debemos seguir hablando, es importante que lo consigas.

-¿A Herrrmione?, no crrreo.

-¡No a esa niña!, sabes a que me refiero. Vámonos.

Viktor salio a la superficie de la realidad, y volvió a tomar su pose seria y fria.

-Si señor.- Contesto a Igor. Luego de unos momentos ambos llegaron al barco cubiertos de nieve, Igor se sirvió una copa de hidromiel y le ofreció una a Viktor. Sonrío al aceptarla.

En su despacho, Dumbledore, realizaba anotaciones.

-Profesor, los de la Orden vendrán en menos de dos horas, para no llamar la atención del ministerio.- Lupin se había asomado por la puerta.

-Por supuesto, gracias Remus.

Lupin se retiro con una sonrisa, el anciano acaricio a Fawkes porque estaba algo inquieto y le convido un poco de chocolate. Observo hacia la ventana, no tardaría en anochecer. Snape aun no se había reunido con él. Quiso dormir unos momentos, así que camino hasta el sillón delante de la gran chimenea, pensó que podría dormir, por lo menos hasta que la Orden del Fénix o Snape lo despertaran. Todo era tan importante, sin embargo se durmió profundamente y Fawkes se durmió cerca de él.

Mientras tanto Harry y Ron disfrutaban del enorme té de Hagrid. Se alegraron mucho de ver a Buckbeack nuevamente, Hermione por otro lado se mantuvo un poco alejada del hipogrifo cuando los alcanzo. Cuando iba a tomar asiento saco algunas cosas de su mochila, Ron miro disimuladamente el pequeño libro color lila, pero no le dio mucha importancia, Hermione se ruborizo y lo guardo tan pronto como lo había sacado. Hacia mucho frío pero en la cabaña de Hagrid se podía estar muy a gusto y hablar con tranquilidad sobre Sirius, aunque en algunas ocasiones Harry y Hermione se detenían para observar como Ron se animaba a probar los pasteles que el guardabosque preparaba con entusiasmo. Hermione no menciono su encuentro con Krum.