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Grabado a fuego — capítulo 6
Capítulo V:
Lucius no volvió a hablar, ya que ambas mujeres, su esposa y Elena, regresaban al salón. Elena se acercó a su futuro marido y con una sonrisa suave, sostuvo su rostro. Seveurs, sostuvo su cuerpo sin entender y la contempló. Ella tomó de su mano, la copa de vino y le obligó a sostenerla con firmeza. Delicadamente, colocó un beso en sus labios. Bellatrix, apenas miraba y las aletas de su nariz, vibraban con violencia.
Elena suspiraba, hablándole a Snape, sobre la casa que tendrían y la luna de miel. Severus apenas escuchaba, estaba ocupado en mirar a Bellatrix, cuya expresión, no podía ser más obvia. Narcisa sonreía, al escuchar los planes de Elena. La imagen viviente de Lily Evans Potter.
Si bien, Elena había decidido una vez, cambiar el color de su cabello, siempre fue rojizo como el fuego. Severus no encontraba algo mucho peor, que recordar a Lily en el cuerpo de otra mujer. Elena lo sabía y siempre se lo recordaba. Ella, era su nueva Lily. Una forma de martirizarlo.
Severus miró a su esposa, que entablaba una animada conversación con Narcisa. Mientras charlaban, decidió levantarse y contemplar la casa. Bellatrix, hizo lo mismo en cuanto le vió levantarse.
Estando en el salón contiguo, Bellatrix se detuvo tras él y las llamas de la chimenea, mostraron lo enfadada que estaba con la situación. Severus sabía que estaba allí, ya que podía verla por el vidrio de la ventana. Fingió, que no había nada allí.
Bella, caminó hacia él y le contempló con fijeza. Severus, fingió beber de la copa y contemplar las frías calles inglesas, de esa noche.
- ¿Qué es lo que pretender?- preguntó con un tono de voz cargado de rabia.- ¿Pretendes que esté celosa? -¿Celosa? Estás celosa por que lo deseas- Le confesó y Bellatrix le miró con el entrecejo fruncido y una mueca de odio. Con su garra metálica, sostuvo la quijada de Snape.
- ¿Crees que puedes jugar conmigo? ¿Qué Elena es mucho mejor que yo? ¿Que ella, te hace el amor, mucho mejor que yo...?
Severus no dijo nada y esbozó una sonrisa sarcástica. La uña de Bellatrix, se deslizaba lentamente. Podía cortar su carne, así que trató de parecer tranquilo.
- Elena, es especial a su modo- Dijo, sosteniendo la mano de Bellatrix- es mucho más afable que tú.
- ¿Afable? ¡Afable! Es tan inofensiva como un gatito... ¿Qué diversión te propone eso? ¿Qué seguridad te da eso?
Severus le miró con una sonrisa y ella, iracunda, intentó soltarse. El hombre era más fuerte que ella y en realidad, no se iba a poder librar de su agarre tan fuerte.
- Elena es mucho mejor que tú, en mucha de las cosas que se propone. Eso te enfada, eso te incita a reaccionar de esta froma - ¡Suéltame imbécil! ¡Acuéstate mil veces con ella si eso deseas! - ¿Te enfada eso...? - No te interesa...- le indicó ella con un suspiro- ¡Suéltame o te mataré, lo juro!