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Grabado a fuego — capítulo 8
Capítulo VI:
El día de la boda estaba encima. Elena sonreía con placer, sosteniendo la mano de Snape, mientras Bellatrix estaba a pocos metros del asunto. narcisa ya había decorado el salón, para el suceso. La boda no era cualquier boda muggle. Era distinta. Sobretodo, cuando se casaban entre mortífagos.
Elena inspiraba feliz, sin dejar de mirarlo. Como esperaba, plantó un beso en sus labios y lo miró con una sonrisa que no podía ocultar de Bella. Snape no hizo nada en particular, sino dejarse besar. Por supuesto, la mujer quería demostrar su superioridad y parecía que Bellatrix, pasaba por un mal momento.
Pero si bien aquello representaba el final de una situación, Severus no llegaba a comprender, por qué, simplemente no se iba. Si tanto le odiaba ¿para qué iba a mirar esa boda? Creía que Bellatrix Lestrange, era masoquista.
Y sin embargo, parecía que las cosas no podían cambiar. Se iba a casar con Elena, la mujer que simplemente, conformaba sus pesadillas. Bipolar, infantil y con apariencia de Lily Evans. Estaba comenzando a creer, que caería en un vacío sin fondo, del que no podría salir jamás.
Elena caminó por el salón, mientras la boda se efectuaba. Severus no esperaba un gran acto ni tampoco, una noticia en el profeta. La miró, mientras ella desfilaba el vestido que estaba usando. Mujer tenía que ser y sobretodo, si la madrina del casamiento, era Narcisa Malfoy. Por supuesto, debía haber un testigo, que confirmara que ambos se casaban.
Se detuvo a su lado y lo miró con una sonrisa suave, Severus le correspondió el gesto, de manera falsa. No sentía empatía por el momento, solo lo acometía, por su señor tenebroso y su ley. Su mandato y poder. Lo demás no le interesaba en lo más mínimo.
Ni siquiera el sexo.
- ¡Claro que quiero casarme con él, lo amo!- Dijo, cuando le hicieron la pregunta de oro. Severus se imaginaba una respuesta similar.- ¡Deseo que él, sea mi esposo. Quiero estar con él! - Yo también acepto- Dijo, sin imaginarse, que un día diría semejantes palabras. Con una sonrisa suave, Elena lo miró y lo besó. Severus se mantuvo en silencio, mirando a los presentes, mirando lo que acababa de ocurrir con su vida.
- Esto es deprimente. Comienza a ponerme enferma- comentó Bellatrix, junto a su hermana. A Narcisa le apetecía mirar más de sus reacciones. Solía divertirse, con las preocupaciones de su hermana y por cómo luchaba por ocultárselo.