Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Los Signos del Zodíaco... ¿Enamorados? · de

Los Signos del Zodíaco... ¿Enamorados? — capítulo 26

Solo tengo el valor de matarte porque así podremos estar juntos por toda la eternidad, sea donde sea y sea cuando sea, quiero estar siempre contigo -Afirmó Hidén entregándole el puñal de plata a Anabelle, ella lo tomó y entre lagrimas apuntaba a su pecho, estando tan dubitativa no podría hacerlo nunca, Hidén tomo su mano entre las suyas y la ayudó a clavar el puñal en su corazón, no parecía doloroso, ni gritó ni lloró, trataba de mantenerse sentado para así poder cumplir con su promesa y atravesar también su corazón-

Gracias Hiden, sé que nos veremos pronto -Afirmó ella con su último aliento, su pecho ya estaba atravesado, recostó su cabeza en las piernas de Hidén para que le acariciaba el cabello, la sangre salía a lentamente de sus corazones y el puñal las mezclaba a las dos en una unión perfecta- Justo como la primera vez -Suspiró ella antes de que los dos abandonasen ese cuerpo mortal-

Ya se ha tardado demasiado ¿No crees Sagitario? -Preguntó Libra impaciente al ver todas las atenciones que le prestaba Louis al peli rojo-

¿Te parece? No es nada fácil lo que le pedimos -Afirmó él bebiendo un sorbo del purpúreo cóctel que le había preparado Louis-

¿Qué le piden? -Preguntó Louis amablemente-

Que se venga a nuestra ciudad -Contestó Sagitario después de un corto período de silencio-

¿Y qué pasará con la cafetería? Sabía que ustedes se irían, pero… ¿Ella también? Todos me abandonan -Dijo Louis tristemente bajando la mirada-

Tranquilo Louis, ella no te olvidará, nosotros tampoco, no es como si te estamos abandonando, es que no podemos estar aquí por demasiado tiempo -Afirmó Sagitario despeinando un poco el cabello de Louis, como si realmente eso fuese a animarlo de alguna manera-

¿Los veré de nuevo alguna vez? -Preguntó Louis tratando de sonreír-

Seguro que sí, cuando descubras quién eres -Afirmó el peli rojo como si la presencia de Louis ocultaba algo más de lo que mostraba, él sonrío y se fue a la caja registradora a cobrarle a un par de clientes que estaban allí-

Pensé que no ibas a darte cuenta de eso -Dijo Libra sorprendida por el descubrimiento de Sagitario-

Me lo dijo Nuif anoche antes de que tú llegaras -Afirmó él despreocupadamente mientras seguía tomando su cóctel-

¡Qué poca percepción tienes! -Exclamo ella al darse cuenta de cómo lo había descubierto- Será mejor que vayamos a la casa de Anabelle, no vaya a ser que decida escaparse sin darnos ninguna explicación, seguro el director nos mataría -Comentó ella soltando una risita graciosa-

Estoy de acuerdo, bueno, tú sabes dónde es su casa, vayamos -Dijo Sagitario levantándose de su silla, Libra se levantó rápidamente y lo guió hasta su casa que no estaba demasiado lejos, la puerta estaba abierta así que decidieron pasar-

¿Anabelle? ¿Hidén? -Preguntó Libra al darse cuenta del silencio que inundaba el lugar, revisaron en la cocina y el salón pero no los encontraron hasta que Sagitario decidió asomarse en la habitación principal-

Libra, creo que debes venir aquí -Afirmó Sagitario sorprendido sentándose en la cama de la habitación-

¿Por qué hay tanta sangre en el piso? -Preguntó ella asomándose por la puerta-

Acércate, también hay un puñal de plata ensangrentado y una carta -Dijo Sagitario, Libra abismada después de ver tanta sangre fue y se sentó a su lado, él ya empezaba a desdoblar el papel de la carta que decía en tinta negra con una hermosa y delicada letra "Si están leyendo esto es porque finalmente se han decidido a venir, fui incapaz de aceptar su propuesta, lamento los males que les causé y los que probablemente les causaré cuando el consejo se entere de lo que ocurrió. Lo siento. Chicos, lo único que puedo decirles es que se los agradezco mucho, me hicieron ver qué es lo más importante para mí y por eso he tomado esta decisión, quizás les parezco un poco tonta, pero ¿A quién voy a seguir sino a mi corazón? Sagitario, Libra, los amo. Díganle a Louis que cuento con él para mantener la cafetería, ahora es de él, el testamento está en la gaveta de la mesa de noche. Anabelle"-

Se suicidaron -Dijo Libra empezando a llorar al instante. Sagitario la abrazó por los hombros para tratar de calmarla un poco-

Pero no entiendo por qué sus cuerpos no tienen rastros de energía vital, normalmente dura al menos tres días dentro del cuerpo antes de desaparecer completamente para ir a donde le corresponda -Comentó el peli rojo confundido al detallar un poco los cuerpos que si bien ya no tenían vida en conjunto hacían una escena digna de ser pintada-

Eso no es posible debes estar viendo mal -Afirmó Libra volteando hacia los cuerpos para observarlos detalladamente- Es verdad, no tienen nada ¿Qué habrá pasado? Nunca había oído nada así -Afirmó ella poniéndose de pie para salir de la habitación, Sagitario la siguió hacia el salón-

Ya no tenemos nada que hacer aquí, hemos fallado -Comentó Sagitario sentándose en el sofá individual de color ámbar oscuro-

Hay que regresar al colegio a recibir nuestro castigo -Dijo Libra sentándose en el sofá para tres personas-

Cálmate un poco mientras esperas aquí, iré a despedirme de Louis y a contarle lo que pasó ya que ahora la cafetería es de él -Afirmó Sagitario poniéndose de pie para salir del lugar pero Libra lo detuvo jalándolo por la mano- ¿Qué ocurre? -Preguntó volteando hacia ella-

No, nada -Contestó ella soltándole la mano y dándole la espalda-

¿Segur...? -Preguntaba Sagitario cuando ella se volteó rápidamente y se dispuso a besarlo con lágrimas inundando sus ojos de color ambar, él contestó amablemente abrazándola a nivel de la cintura-

Lo siento, estoy un poco conmocionada -Afirmó ella sin poner oposición a los brazos que la sostenían-

Lamento no haber dado yo el primer paso -Refutó él a lo que ella contestó con una dulce sonrisa, después él la besó de nuevo y se dirigió a la cafetería para despedirse de Louis-

Louis vamos un momento a la habitación de empleados aprovechando que no hay casi gente -Dijo Sagitario entrando primero a la habitación, Louis se cercioró de que todos los clientes estaban conformes y luego entró a la habitación-

¿Qué ocurre? ¿Y Anabelle? -Preguntó Louis al notar la cara de preocupación que trataba de ocultar Sagitario, él le entregó la carta que ella había dejado y el testamento que acreditaba a Louis como dueño del recinto. Cuando terminó de leer la carta seguía sorprendido, aun así, no lloró- Gracias por avisármelo Sagitario -Dijo Louis guardando los documentos en su mochila-

¿Vas a estar bien? -Preguntó Sagitario preocupado-

Sí, no pasa nada -Afirmó él cerrando la cremallera de su mochila y estrujándose los ojos-

Hoy me voy Louis, venía también a despedirme -Dijo el peli rojo acercándose a él, pronto las lagrimas empezaron a salir de sus ojos-

No puedo creer que haya muerto, no puedo soportar todas estas cosas juntas -Afirmó entre lágrimas y sollozos-

Tranquilo Louis -Dijo Sagitario abrazándolo- Todo va a estar bien, puedes superarlo -Afirmó acariciándole el cabello mientras que él se aferraba a su pecho para que no lo viera llorar, estuvieron así un rato hasta que el rubio se calmó y regresó un poco a la normalidad-

Gracias Sagitario, gracias por prestarme tu hombro para llorar -Dijo Louis amablemente dándole unas palmaditas en el hombro-

No hay de qué Louis -Afirmó tocándole la cabeza como si fuese un cachorro-

¡Hey, me despeinas! -Exclamó Louis riendo- Toma, para que no me olvides -Dijo entregándole un pequeño llavero hecho a mano, era una especie de muñequito simpático pero no lo suficientemente colorido como para parecer de mujer-

Gracias, te aseguro que lo guardaré bien -Afirmó guardando el llavero en un bolsillo y sonriendo- Hasta luego Louis -Dijo empezando a caminar hacia la puerta-

¡Espera! -Exclamó Louis haciendo que Sagitario volteará y se acercara a él para mirarlo con detenimiento- Me preguntaba si… -Decía tartamudeando envuelto en una crisálida de nervios con la dulzura de la inocencia aflorando en su ser- Si me besarías -Concluyó al encontrar las fuerzas para decirlo. Sagitario solo le sonrío al notar sus nervios y su rubor-

Libra va a molestarse -Afirmó el peli rojo guiñándole el ojo dulcemente y entregándole a Louis lo que pedía: Un beso, él se quedó estupefacto y Sagitario se marchó lentamente, al salir de la estupefacción y una vez que su corazón se había calmado regresó a sus labores en el café como si nada hubiese pasado, probablemente no vería de nuevo a esas personas, probablemente…-

Así que fueron ustedes los que desobedecieron las órdenes del creador -Dijo una grave voz que no se sabía de dónde provenía, Hidén y Anabelle permanecían inmóviles, sabía que eran ellos por sus ojos, pero ya no tenían sus cuerpos, todo era muy brillante alrededor de ellos, seguro están representando su forma celestial, su alma. Ambos estaban un poco temerosos de esa voz, estaban en el cielo, seguro temían del infierno que probablemente los esperada-

He sido yo -Contestó Anabelle dando un paso adelante, más bien, levitando hacia adelante, una silla dorada, elegante en demasía, empezó a aparecer en frente de ellos, dos arcángeles la custodiaban, uno de cada lado, a la derecha Gabriel y a la izquierda Miguel, los recuerdo bien a los dos-

Yo también -Dijo Hidén acercándose a ella y tomándole la mano, en ese momento empezó a materializarse un hombre imponente, se veía poderoso pero amoroso a la vez, es indescriptible la sensación de placidez que produce el estar frente a Él-

Bienvenido Padre -Dijeron Gabriel y Miguel al unísono haciendo una reverencia, luego volvieron a su posición inicial sin dejar de sostener sus armas-

Le pedimos perdón -Dijeron ahora Hiden y Anabelle con total sincronía arrodillándose en el piso, bueno, en las nubes-

No hay nada que perdonar, admiro vuestro amor -Contestó el Pare Creador- Levántense -Pidió amablemente, ellos se levantaron lentamente como corderos obedientes, ese también es su padre-

Recibiremos el castigo que nos asigne Padre -Dijo Anabelle sin apartar sus ojos de los suyos-

Estaría mal si os dejo pasar desapercibidos hijos míos, aun tenéis cosas que aprender, así que reencarnaréis de nuevo, no seréis poseedores de un padre mortal, vuestro único padre seré yo, nacerán en la fuente con María, vuestra amada Madre. No podréis recordar nada de lo que habéis vivido en esta vida sino hasta que alcancéis la madurez, deberéis crecer sin ser influenciados por lo que ya habéis vivido. Id y amaros -Argumentó dulcemente aquel hermoso ser, Anabelle y Hidén estaban impresionados y agradecidos, las lágrimas empezaban a brotar de sus brillantes ojos, Miguel y Gabriel estaban también complacidos aunque permanecían inmutables-

Gracias Padre -Dijo finalmente Anabelle mientras que sus almas se desvanecían de aquel hermoso lugar, su Padre y los Arcángeles permanecían con una sonrisa-

Han llegado dos más, Padre está feliz -Dijo María que se encontraba sentada plácidamente en la orilla de la fuente de la vida eterna, sobre ella aparecieron dos bebés, uno niño y una niña, sin duda hermosos, María los acogería y los cuidaría como sus propios hijos. Este era también un lugar hermoso, las nubes lo decoraban de tal manera que siempre parecían estar en el atardecer, todo era dorado, el agua de la fuente era sublime, cristalina, no parecía agua, era como un extraño elixir lleno de vida y pureza, ella era también hermosa, celestial- Así que sois Hidén y Anabelle, os cuidaré con todo mi ser, que así sea -Dijo sacando del agua aquellos cuerpos que habían olvidado todo para así llevarlos adecuadamente a la madurez, no eran los únicos que estaban allí, dos ángeles ayudaban a María, además otros niños, no sé cuántos se encontraban también en ese pintoresco y casi surrealista lugar-

Bien, estoy de regreso Libra, ya podemos partir -Dijo Sagitario entrando en el departamento que solía ser de Anabelle-

Hace un momento me lo anunciaron, se llevaron sus cuerpos, ahora ellos están bien -Dijo Libra poniéndose de pie y levantando las mochilas con la ropa y las pertenencias que habían traído-

¿De verdad? Por eso no tenían ya energía vital, me alegro por ellos. ¿Ese es nuestro equipaje? -Preguntó ayudándola a cargar las mochilas-

Sí, yo también estoy muy feliz y sí, son nuestras maletas, ya no hay nada que hacer aquí -Dijo sonriendo y tomándolo de la mano- Vámonos -Ordenó al tiempo que desaparecían envueltos en una espiral purpúrea de energía y no en un taxi directo al cielo como habían hecho Tauro y sus secuaces en una ocasión anterior-

Sean bienvenidos jóvenes, hicieron un buen trabajo -Dijo el director que los recibía en la entrada del colegio-