← Los Signos del Zodíaco... ¿Enamorados? · de
Los Signos del Zodíaco... ¿Enamorados? — capítulo 29
¡Virgo!¿Eres tú? -Preguntó la peli naranja quitándose de encima el grueso edredón que le cobijaba del frío y se estrujaba los ojos tratando de aclarar su visión difuminada a causa del sueño-
Si, tranquila, soy yo -Dijo en susurros la de cabello rizado entrando sigilosamente en la habitación para evitar que su compañera espabilara por completo-
De acuerdo -Contestó tendiéndose de nuevo bajo su edredón para empezar a roncar en un santiamén, sonaba, de hecho, como si estuviese constipada. Virgo no tardó en acomodarse de nuevo en su habitación, la mañana estaba radiante y no pretendía quedarse allí encerrada así que tan pronto terminó de desempacar abandonó la habitación en búsqueda de quién sabe qué o de quién sabe quién. Cuatro de ellos estaban ya en el colegio, los demás seguían tratando de cumplir sus misiones en el suelo del atrincherado planeta tierra-
Oye Tauro ¿Cómo vamos a encontrar a ese señor? Es una mala persona ¿No crees? -Preguntaba ansiosamente Aries mientras que sus grises ojos revoloteaban alrededor de un grupo de niños que jugaban en el parque contiguo al hotel en el que se hospedaban-
Supongo que podemos fiarnos de Eirh, estaba conmigo cuando nos asignaron la misión así que recuerda a la perfección la cara de aquel hombre -Afirmó Tauro dirigiendo ahora su mirada a un pequeño recipiente de vidrio que se encontraba sobre una pequeña mesita de noche- ¿Verdad Eirh? -Preguntó ahora a su mascota que había adoptado la forma de un pez para hacerle compañía a Stela, la sirena de Aries que aun no era capaz de cambiar su forma física-
Es cierto -Contestó Eirh adoptando ahora la forma de un hombre que se daba un cierto aire al cuerpo físico de Tauro, al verlo Aries se sonrojó, pese a ello no dejó de observar detalladamente de arriba a abajo todas y cada una de las líneas que delimitaban su bien formada figura, al darse cuenta de ello Tauro se puso de pie bruscamente y se dirigió a donde se encontraba Eirh-
Por amor al creador ¿Cómo apareces sin ninguna vestidura? Haz el favor y ponte esto -Dijo entregándole una camisa arrugada que sacó del armario y unos pantalones que levantó del suelo, probablemente ya sucios-
La desnudes es algo natural -Afirmó mientras se esforzaba por no mojar demasiado la ropa que le acababan de entregar, Aries se apresuró al baño, cogió un paño y se dispuso a secarle el cabello, la espalda y los brazos, viendo lo que se aproximaba Tauro tomó el paño y continuó él secando la parte que faltaba. Stela miraba con admiración la situación a través del cristal de su pecera-
No puedes andar apareciendo de esa manera cada vez que se te antoje -Apeló Tauro un poco molesto, finalmente terminó de secar a su mascota y se dispuso a vestirse-
¿Por qué adoptaste esa forma justo en este momento? -Preguntó Aries que se sentó a su lado en la cama para relajarse un poco-
Porque necesitan mi ayuda ¿No? Tengo que ubicar a ese individuo para que puedan cumplir su misión -Afirmó Eirh lentamente mientras trataba de acomodarse el cabello-
Eso es verdad pero podrías no haberlo hecho frente a Aries -Reprochó Tauro dirigiendo su mirada hacia el ventanal que daba al parque lleno de niños para evitar cruzarse con alguno de los pares de ojos que le acosaban-
Ahora lo sé para la próxima vez, no te preocupes, amo -Afirmó Eirh poniéndose de pie para salir de la habitación-
¿Ya te vas? Parece que va a llover un poco -Afirmó Aries acercándose de nuevo al ventanal, las madres empezaban a llamar a sus niños para irse a casa, la lluvia no era bienvenida-
Sí, será rápido -Afirmó Eirh tomando el pomo de la puerta-
Por favor regresa pronto Eirh -Dijo Tauro finalmente como aprobación de la partida de su mascota-
Eso haré -Afirmó dirigiendo su mirada primero a su amo y luego al pequeño recipiente de vidrio-
Cuídate Eirh -Dijo Stela al ver que Eirh le miraba, él le dedicó una cálida sonrisa y tras ponerse una chaqueta y un par de zapatos salió de la habitación-
Te gustan mucho los niños humanos ¿Verdad?-Comentó Tauro una vez que estuvo al lado de Aries-
Me gustan todos los niños, me gustan porque son inocentes, de la misma manera en que lo es Eirh con respecto a la desnudes -Comentó Aries dudando un poco de si esas eran las palabras correctas-
¿Me estás cambiando por mi mascota? -Preguntó Tauro desconcertado sin quitarle los ojos de encima, ella solo seguía mirando a los niños que quedaban en el parque a través de la ventana-
No te imagines cosas -Afirmó ella sonriendo- Te quiero a ti -Dijo tomándole la mano para que no dudase de sus palabras, él la sujetó con fuerza como si en cualquier momento fuese a desaparecer. Stela los veía alucinante, ¿Alucinante por quién?-
A mí también me gustan los niños -Afirmó él después de unos instantes de silencio, la lluvia empezaba a caer lenta pero segura, solo había un niño en el parque, al parecer, indispuesto a marcharse, tampoco quedaba ninguna madre en el lugar, quizás estaba solo-
Pobre pequeño, debe hacer frio afuera ¿Y si vamos por él? -Preguntó ella deseando desde lo más profundo de su corazón abrazar a aquel niño solitario como si fuese producto de su propio vientre-
No sé si estará bien -Divagó Tauro para al final encontrarse empapado en la entrada del hotel-
¿Dónde está tu madre pequeño? -Preguntó Aries agachada frente a él, unos penetrantes ojos oscuros se clavaron en los grises de ella para luego romper en llanto- ¿Qué ocurre? -Preguntó nuevamente ella acercando aquel pequeño cuerpo al suyo para cobijarlo en un cálido abrazo-
Yo no tengo mamá -Afirmó el chiquillo entre sollozos mientras rodeaba con toda la fuerza que tenía el cuello de Aries-
Todos tenemos mamá -Afirmó ella acariciándole el cabello que le llegaba hasta los hombros, en ese punto era difícil discernir si era un niño o una niña pero tras observar detenidamente la cara, la voz y la ausencia de perforaciones era seguro que era un varón- Que a veces no esté no significa que no tengamos mamá -Argumentó finalmente Aries, Tauro miraba estupefacto el cálido abrazo que le daba a aquel niño desconocido, supo en ese momento que los hijos de Aries serían felices, muy felices y que si él llegase a ser el padre de aquellos niños sería el hombre más feliz del universo entero-
¿De verdad? -Preguntó el chiquillo soltando el cuello de Aries para mirarla a la cara con un haz de ilusión en aquellos tristes ojos-
Si, de verdad -Contestó ella sonriendo y acariciándole la coronilla-
¡Te quiero mamá! -Gritó el niño con todas sus fuerzas deseando que en algún lugar, en donde quiera que fuese, ella lo escuchase-
¿Cómo te llamas? -Preguntó Tauro secándole las lágrimas al chiquillo con un delicado pañuelo blanco que estaba más mojado que seco, pero de algo servía-
Me llamo Colin -Dijo sonriente el pequeño, empapado, pero ya sin lágrimas en los ojos-
Bien Colin ¿Sabes dónde está tu casa? -Preguntó Aries sin ponerse aun de pie-
Si, puedo llegar caminando -Afirmó el pequeño aun risueño-
Con esta lluvia será mejor que de acompañemos, venga, arriba -Dijo Tauro alzándolo para llevarlo sobre sus hombros, el pequeño Colin gritó de emoción al estar sobre sus hombros-
Tú mandas Colin, dinos por dónde ir -Dijo Aries tomando disimuladamente la mano de Tauro-
Tenemos que seguir recto por esta avenida -Afirmó el chiquillo sujetándose con fuerza de la frente de Tauro para no caerse- Yo les aviso cuándo hay que cruzar -Concluyó Colin y rápidamente se pusieron en marcha, la lluvia se hacía cada vez más fuerte, pese a ello siguieron caminando como si no pasara nada, disfrutando de ese dulce placer de bañarse con el agua pura y sublime de la lluvia-
Es aquí -Afirmó Colin señalando una casa más o menos grande de un suave color azul, tras atravesar el jardín principal se encontraron con una puerta de un blanco inmaculado, tras analizarla unos instantes se percataron del timbre que se encontraba a su derecha y rápidamente llamaron-
¡Marchando! -Gritó una voz masculina desde el interior que pronto se dirigió a abrir la puerta-
Hola, Colin nos dijo que vive aquí -Dijo Aries cortésmente una vez que la puerta estuvo abierta, un hombre joven de no más de cuarenta y cinco años con los mismos ojos profundos de Colin fue el que atendió a su llamado-
Pero si pensaba que estaba en su habitación -Exclamó llevándose las manos a la cabeza a modo de sorpresa o de desesperación, seguramente pasaron por su mente millones de imágenes de lo que pudo haberle pasado a su hijo- Entren por favor -Dijo abriendo totalmente la puerta dejando al descubierto los lujos de su hogar, todo parecía estar hecho a la medida, como una casa de muñecas pero a escala gigante, frágil y delicado, con Colin rondando por ahí seguramente se habían roto unas cuantas figurillas de cristal o alguna de esas maravillosas lámparas parecidas a las del barroco-
Tiene una casa muy bonita señor -Dijo Aries permaneciendo sobre la alfombra persa de la entrada para no mojar el suelo, Tauro también entró y se quedó al lado de Aries deseando que sus movimientos no fuesen tan torpes como para romper alguna de aquellas maravillosas decoraciones del salón-
No se queden allí, pasen -Dijo amablemente el padre de Colin como si los hubiese conocido desde hacía mucho tiempo-
Pero vamos a mojar todo -Dijo Aries un poco preocupada-
No se preocupen, síganme -Dijo haciendo un gesto con la mano, ellos obedecieron y caminaron sigilosamente detrás de su anfitrión, después de atravesar el salón y un corto pasillo llegaron al salón de baño, tenía tamaño suficiente como para albergar a unas veinte personas dispuestas cómodamente en aquel inmenso espacio- Aquí están las toallas y la ropa limpia -Indicó abriendo las puertas de una estantería de cristal con bordes de algo dorado, quizás oro-
Muchas gracias señor -Dijo Tauro bajando a Colin de sus hombros-
Nada de señor, me llamo Stewart -Dijo sonriendo y cerrando la puerta a sus espaldas para que se cambiaran-
No puedes mirar mientras Colin y yo nos cambiamos -Dijo nerviosa Aries mientras sacaba un par de toallas de la estantería-
De acuerdo -Dijo Tauro volteando hacia la pared obedeciendo sus órdenes-
Bien Colin, tienes que quitarte la ropa porque si no te vas a enfermar -Dijo Aries quitándose la camisa y los pantalones que llevaba, Colin hizo lo mismo que ella y se quedó sin ropa encima- Ven, voy a secarte -Dijo ella tomando una toalla y se dedicó a secarlo cariñosamente-
¿Por qué tu pecho es así? -Preguntó Colin mirándola con sus penetrantes ojos-
Eso es porque soy mujer -Afirmó Aries sonriéndole-
¿Entonces el de mamá también es así? -Preguntó el chiquillo dulcemente-
Si, también es así -Contestó ella soltando una risita simpática-
¿Y tú y él quieren tener un hijo como yo? -Preguntó Colin sonriendo mientras volteaba hacia donde estaba Tauro-
A mí me encantaría tener un hijo como tú, Colin -Afirmó Aries tratando de no sonar demasiado comprometedora para con Tauro-
Si -Dijo Tauro dificultosamente sin quitar los ojos de la pared, después de inhalar aire con fuerza continuó- Queremos tener un hijo como tú -Afirmó finalmente dándole a entender a Aries sus verdaderos y más profundos sentimientos, luego volteó para encontrarse con el cuerpo desnudo de Aries acompañado de la expresión de estupefacción que adornaba su cara-
No puedes mirarla -Dijo Colin corriendo hacia él para que voltease de nuevo a la pared-
Lo siento, lo siento -Dijo Tauro sonrojado mirando de nuevo la pared que no debió haber dejado de mirar en ningún momento-
Ven Colin, aun no he terminado de vestirte -Dijo Aries sonrojada tratando de obviar la situación, una vez que ella y Colin estuvieron vestidos salieron del baño dejando a Tauro solo con su vergüenza y sus impulsos-