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Los Signos del Zodíaco... ¿Enamorados? — capítulo 30
¡Papá papá! Ellos quieren tener un hijo como yo -Exclamó Colin sonriente al salir del baño y encontrarse con su padre en el salón, una sirvienta de rubios cabellos y arrugas prematuras, seguramente a causa del trabajo, había servido ya en la mesa de café del salón chocolate caliente y una impresionante variedad de galletitas típicas de la hora del té inglesa-
¡Colin eso era un secreto! -Exclamó Aries sonrojada mientras su estómago aclamaba el chocolate caliente y las galletitas-
Lo siento -Contestó el niño cabizbajo sentándose al lado de su padre en el sofá-
No se preocupen que yo nose lo diré a nadie -Afirmó Stewart acariciando el cabello aun mojado de Colin dedicándole una sonrisa a sus invitados- Por favor tomen asiento y disfruten del chocolate antes de que se enfríe -Continuó Stewart aun sonriendo, en cuanto Aries y Tauro se sentaron Colin corrió a sentarse en medio de ellos-
Colin no vayas a estorbarles -Indicó Stewart tras sorber delicadamente su té-
No se preocupe señor Stewart, no es molestia -Afirmó Tauro tomando una taza ya servida de chocolate caliente-
¿Tú no vas a tomar, Colin? -Preguntó Aries antes de tomar una taza-
Sí, claro que sí, nunca me lo pierdo -Afirmó el pequeño tomando la taza más pequeña y unas cuantas galletitas-
Les agradezco mucho que lo hayan traído, no debí haberle quitado su mayordomo personal, es un niño bastante extrovertido -Comentó su padre mirándolo de reojo a lo que él pareció no sentirse aludido, esa es la ventaja más maravillosa de la niñez: La inocencia-
Cuide muy bien de él señor Stewart, es un niño maravilloso, estoy segura de que en el futuro lo sorprenderá mucho, pero para bien -Comentó Aries jovialmente sin quitarle los ojos de encima, como si le recordase a alguien-
Nunca lo he dudado, solo lo vigilaré un poco más porque esta vez lo encontraron ustedes que son unas buenas personas, pero si se va de nuevo quién sabe quién lo encontrará -Divagó el señor Stewart imaginando probablemente el peor de los escenarios-
Ya está dejando de llover -Comentó Tauro mirando a través de la ventana para cambiar de tema-
Es verdad, pronto nos marcharemos -Indicó Aries devolviendo su taza ya vacía a la mesa de cristal-
¡No! ¡No se vayan! Me voy a aburrir sin ustedes -Exclamó Colin hundiéndose profundamente en el sofá como para indicar que ya estaba aburrido solo con la idea de que se marcharían-
Si es por mi pueden quedarse, hay mucho espacio libre, pero Colin tienes que dejar que hagan sus cosas, deben estar muy ocupados ¿Verdad? -Preguntó dándose cuenta de la ansiedad en los ojos de Tauro al escuchar la sugerencia de quedarse-
Sí, estaremos en la ciudad solo unos días y luego nos marcharemos -Afirmó Tauro un poco menos tenso- Pero gracias por la invitación -Comentó sonriendo-
Bien, nos vamos ya, no te preocupes Colin que antes de irnos vendremos a visitarte ¿De acuerdo? -Dijo Aries dándole un beso en la frente al pequeño, luego se despidieron del padre y se fueron, las calles estaban sumamente limpias y el pasto de un verde resplandeciente, algunos rayos de sol todavía iluminaban maravillosamente todo el panorama-
¡Los esperaré! -Dijo Colin a su padre una vez que se habían ido-
Ojalá Colin fuese mi hijo, no me atrevería a dejarlo nunca -Dijo Aries un rato después de que empezaron a caminar hacia el hotel-
A mí me gustaría que fuese nuestro -Comentó Tauro en voz baja-
¿Qué fuese qué? -Preguntó ella que no había alcanzado a oír la última palabra-
No nada, qué bonitos atardeceres hay aquí en la tierra ¿verdad? -Dijo él evadiendo por completo el asunto, ella no parecía escucharle- ¿Qué ocurre Aries? -Preguntó mirando hacia la dirección que ella veía-
Esperemos aquí un momento, creo que es él -Afirmó ella mirando con detenimiento a un hombre de edad madura muy avejentado con la barba, el cabello y las uñas de un largo inusual, desgarbado completamente, como si fuese un mendigo-
¿Él quién? ¿Me estoy perdiendo de algo? -Preguntó más o menos preocupado mientras se quedaba como pajarito en grama: "viendo para todos lados"-
Baja la voz Tauro, deja de ser tan evidente que sospechará de nosotros, seguramente tiene una tienda o algo así donde puede exhibir a ese ser que capturó, solo tenemos que seguirlo, pero óyeme bien -Dijo ella mirándolo directamente a los ojos como si fuese a regañarlo- sigilosamente ¿De acuerdo? Nada de indiscreciones, ya te conozco, no hagas como el día en el que fuimos al parque de diversiones y empezaste a actuar raro con Cáncer -Ordenó en una voz baja pero con carácter, Tauro tragó saliva con dificultad como si fuesen a cortarle la cabeza si daba un tonto paso en falso-
Sí, de acuerdo -Contestó él muy bajo, ella le hizo una seña y empezaron a seguir a aquel hombre que, según ellos, era el que había mostrado la esfera en su misión, al principio parecía un poco desorientado, como si estuviese ebrio, luego, para completar la incompresible situación se metió a un bar y no salió hasta pasadas las dos de la madrugada-
No va a salir nunca -Dijo Tauro aburrido mientras movía con el pie una piedrecilla de un lado a otro-
Tenemos que esperar, si nos íbamos no lo hubiésemos encontrado de nuevo, estoy segura -Afirmó ella recostándose del hombro de Tauro- La luna está muy bonita hoy ¿Verdad? Debe ser también por la lluvia.
Tienes razón, lo está -Afirmó él pasando su brazo por encima de los hombros de Aries- No fue tan mala idea esperar en este parque, al menos estamos sentados y también… -Detuvo en seco la frase para soltar un sonoro suspiro-
¿También qué? -Preguntó ella girándose para mirarlo a los ojos-
Y también estoy contigo y eso está bien, me gusta que sea así aunque a veces soy muy tonto como cuando estoy con Cáncer -Dijo sonriendo mientras ella quitaba su brazo de sus hombros y sujetaba su mano entre las suyas-
A mí también me gusta. Me gusta estar contigo siempre -Dijo soltando una risilla inocente sin apartar sus ojos de los de Tauro, que ahora empezaba a sonrojarse, como si fuese la primera vez que alguien le decía palabras dulces de amor al oído-
¿Es eso verdad? -Alcanzó a preguntar en medio de las rápidas pulsaciones y la entrecortada respiración que le atacaba siempre que estaba en una situación como esa-
¿Por qué mentiría? -Dijo ella dulcemente al tiempo que Tauro se acercaba lentamente, como con miedo, para besarla una vez más- ¡Va saliendo! -Exclamó antes de que con su romántica lentitud Tauro pudiese besarla-
¡En marcha! -Dijo él incorporándose de su ensoñación, ágilmente se pusieron de pie y empezaron a seguir a aquel hombre misterioso, en ese punto ya no importaba cuán sigilosos podían ser, podía venir la policía y ese hombre no se enteraría de nada, su nivel de alcohol era sumamente elevado, si antes caminaba de forma despistada ahora ni siquiera parecía que caminaba, se arrastraba o algo por el estilo-
A los humanos les gusta mucho eso del alcohol, no entiendo qué es lo que tiene de bueno arrastrarse para llegar a tu casa, seguro que siente que está caminando en un prado de flores y que son las seis de la tarde, es una locura total -Comentó notablemente molesto mientras seguía al hombre que no llegó a percatarse en ningún momento de que lo estaban siguiendo, ni siquiera cuando al llegar a su casa se giró por el sonido de la bocina de un coche, dejando a sus perseguidores al descubierto, los notó-
Su casa es un antro de mala muerte, estoy segura de que ni siquiera tiene muebles donde sentarse allí dentro -Afirmó Aries viendo lo destartalada que estaba su casa, le faltaban unas cuantas tejas y las ventanas apenas cerraban bien, seguro que en invierno la pasaba muy mal, la pintura ya había abandonado la mayor parte de las paredes, como si nunca hubiese estado allí-
¿Crees que deberíamos entrar? -Preguntó Tauro titubeante una vez que se apagaron las luces de la casa-
Creo que lo mejor será que por hoy nos vayamos al hotel, ya sabemos en donde vive, no se mudará de un día para otro, debemos ir a descansar -Sugirió ella agotada tras un largo y agitado día-
Tienes razón -Dijo Tomándola de la mano para dirigirse al hotel, caminaron sin decir una palabra iluminados por la luna, las estrellas, los faros de alguno que otro coche y, cómo no, las luces de los postes de la calle- Tú me debes algo ¿No? -Preguntó Tauro mirándola a los ojos frente al umbral del hotel-
Si estoy en deuda entonces deberías cobrarme -Afirmó ella sonriendo, esta vez no lo dudó y se apresuró a besarla "sin pausas pero sin prisas"-
Subamos antes de que amanezca, vamos -Dijo él después de cobrar aquello que le debían-
Bienvenidos chicos -Dijo Stela asomada en su pecera al verlos llegar-
¡Stela! Deberías estar descansando -Afirmó Aries bostezando como un gato que acaba de levantarse-
¿Aun no ha regresado Eirh? -Preguntó Tauro al ver que no estaba con Stela-
No, aun no -Contestó ella bajando la mirada-
Pero ya hemos encontrado al hombre que salió a buscar ¿Puedo avisarle de alguna manera que regrese ya? Tú eres como él Stela ¿No te puedes comunicar con Aries a través del pensamiento o algo así? -Preguntó tratando de buscar alternativas para traer a su mascota de regreso-
Podría, pero soy muy débil, nunca he podido comunicarme con ningún amo a través del pensamiento, él seguramente que si puede porque es muy poderoso y podrá escucharte, deberías intentar invocarlo, eso seguramente lo hará aparecer -Afirmó ella introduciéndose de nuevo al agua para humedecer todo su cuerpo-
¿Y cómo hago eso? -Preguntó Tauro desconcertado, nunca antes había invocado a su mascota o a cualquier otro ser, o al menos no que él recordase-
Concéntrate en él y pídele que esté aquí, solo eso debería bastar -Afirmó Stela, tras escucharla Tauro cerró los ojos y se concentró en Eirh deseando que apareciera, después de unos instantes, probablemente menos de un minuto, finalmente apareció-
¿¡Dónde está el fuego!? -Preguntó alarmado una vez que apareció dentro de la habitación-
Tranquilo, tranquilo, no hay ningún fuego, es solo que pensé que si te decía que estaba en peligro vendrías más rápido -Dijo Tauro un poco risueño, Eirh se calmó y se sentó en una de las camas para tomar aire-
No vuelvas a hacerlo -Le indicó amargamente- Vendré aunque no estés en peligro, solo tienes que pedirlo -Afirmó Eirh un poco más calmado, en cuanto cayó en la cuenta de que había regresado observó la pecera fugazmente como para asegurarse de que Stela siguiese allí donde la había dejado, ella sonrió al darse cuenta pero no dijo nada-
Está bien, ya hemos encontrado al sujeto, por eso no hacía falta que siguieses buscando y te pedí que vinieras, gracias por tu trabajo -Dijo finalmente Tauro tumbándose en la cama-
No fue nada, lo mejor será que todos descansemos, veo que ustedes también están agotados -Comentó Eirh al ver que Aries apenas podía mantener los ojos abiertos-
Si, descansemos -Después de decir eso se lanzó a su cama, Eirh se convirtió en pez para entrar en la pecera juntocon Stela y Tauro se acomodó en la otra cama, cuando estás tan cansado no dudas en entregarte a los brazos de Morfeo-
Nota: Ha pasado casi un mes desde la útlima actualización, lo siento, es lo mejor que puedo hacer, espero que no se aburran con esperas tan prolongadas, muchísimas gracias por leer, espero que les guste lo suficiente como para seguir haciéndolo, besos.