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Tu nombre es Hermione — capítulo 27

Hermione miraba a Snape, mientras la enfermera lo asistía. ¿Por qué estaba herido? ¿Por qué sangraba así? Comenzaba a ponerse nerviosa, cuando Severus abrió sus ojos. La miró y entonces comprendió, que le debía una explicación.

  • ¡Severus!- suspiró la muchacha, con felicidad. Su alma regresó hasta su cuerpo y ella pudo respirar otra vez- Severus, ¡Qué bueno que ya estás bien! Tenía tanto miedo de perderte.

Snape no dijo nada y la joven se inclinó, para depositar un beso sobre sus labios. Por supuesto, nadie estaba allí, que pudiera verlos.

  • Deberías irte a tu sala común...Hermione. Es muy tarde y...

  • Shh...No hables. Estaré bien y me quedaré a cuidarte, a tu lado.

  • Dudo que a la enfermera le guste verte aquí- insistió Snape, pero ella no escuchó. Tomó su mano y la unificó a la suya. La apretó gentilmente, mientras estaba sentada allí.

  • Severus. ¿Qué te ocurrió?

  • Nada.

  • Claro y cuando ocurre "nada", sangras.

Hermione lo miraba de forma acusadora y él, simplemente no entendía cómo demonios iba a explicarle el asunto. Claro que ocurría algo, pero no podía simplemente sentarse y explicarle ese algo. Inspiró y trató de fomentar una excusa. Ninguna cosa lógica, cruzó su mente. Con una sonrisa, Hermione simplemente lo miraba. Insistía en que comentara el por qué de sus heridas. Estaba nerviosa. Preocupada por él.

  • Hermione, hay algo que debes saber y que...Por favor, escucha antes de que me contestes.

Ella lo miró. ¿Tan grave parecía ser? Asintió en silencio y lo miró, mientras Snape inspiraba y sus heridas, le ardían.

  • Esto ocurrió por una razón, no tan sencilla- comentó y ella volvió a asentir en silencio- esto ocurrió por un hombre.

Bien, eso ya no le gustaba, ya no le parecía. Quiso hablarle, pero Snape arqueó las cejas y ella recordó lo que le había prometido. Escucharía, antes de contestarle. Severus ladeó la cabeza hacia un rincón oscuro y continuó su charla.

  • Es un hombre, que desea gobernar el mundo mágico. Que desea imponer sus leyes y sus teorías.

  • ¡Oh no! Entonces, te resististe y te hirieron.

  • No, no me resistí. Al contrario- dijo con una voz grave y Hermione, dudó de lo que seguía en esa confesión. ¿Qué estaba por decirle?

  • Hermione, no soy un hombre digno de admirar. no soy un hombre bueno y tengo mis defectos.

  • Severus, todos los tenemos.

  • No me refiero a esos defectos clásicos. Estoy hablando de...

Hermione, se había inclinado para besarlo. Sonrió, acariciándole el cabello y Snape sintió, que decirle la verdad iba a ser más complicado de lo que parecía. Por supuesto, Severus Snape entendía que una vez dicha, no había vuelta atrás.

  • Existen los mortífagos y los aurores. A los mortífagos, no les importa cazar y matar, con tal de hacer cumplir la ley de este hombre poderoso. Los aurores, trabajan para Albus Dumbledore y su función, es evitar que eso pase.

  • ¿Y qué tiene que ver esto con...?

  • Se identifican con una marca. Una serpiente y una calavera. En el cielo, suelen dibujarla cuando habrá un ataque.

  • Bien, pero...

  • La única razón por la que yo no suelo dormir sin camisa, aparte de creencias personales, es por que...

  • Severus ¿Qué eres tú?

  • Mortífago- dijo con voz suave y Hermione, no le creyó. Ella negó con la cabeza y sonrió levemente, pero Snape insistió.

Lentamente, estiró su brazo izquierdo y con la fuerza que consiguió extraer de suu cuerpo. Comenzó a arremangarse la camisa hasta el codo. Hermione, miró la marca tenebrosa, grabada en su piel. Siempre había creído que era un tatuaje.

Las veces que la había mirado.

  • La marca tenebrosa.

  • Entonces...

Antes de que pudiera contestarle, Hermione se había levantado del banquillo en el que había estado sentada y había salido huyendo del lugar. Bueno, tenía que saberlo de una u otra forma. Mientras bajaba las escaleras de la enfermería, chocó con alguien.

Draco Malfoy.

  • ¿Hermione? ¿Qué es lo que te pasa?- dijo, mirándole las lágrimas en su rostro.

  • ¡Severus! Severus Snape es un asesino- dijo y Draco, frunció el ceño- tiene en su brazo, esa cosa. ¡Él me lo dijo!

Intuyó, hablaba de su marca tenebrosa. Ladeó la cabeza y lo único que se le ocurrió, fue abrazarla. Ella insistía en comentárselo a Dumbledore.

  • Él ya lo sabe- dijo Draco- pero no se lo digas a nadie.

  • ¡Pero está dentro de la escuela!

  • Nadie debe saberlo- dijo él con calma- nadie...

Estaba nerviosa, mientras que Snape se llamaba imbécil. ¿Por qué había dicho semejante cosa? Hubiese mentido. Bueno, eso no le hubiera servido.

Otra cosa, quizá le hubiese revelado la verdad. Y sin embargo, sentía que estaba perdiendo algo que no podía recuperar o que no sabía como recuperar. Tendrían que hablar una vez más. Aunque dudaba que ella quisiera escucharle.

Comenzaba a preocuparse por el asunto y Hermione, no sabía qué hacer. Severus no podía ser un asesino. Ella lo amaba.

¿Por qué le contaba todo a la ligereza? Eso necesitaba más explicación. Necesitaba saber más y no sabía a quién acudir.