Amantes y retorcidos — capítulo 2
Ella estaba mirando a su marido en una butaca baja. Sonriente, ella caminaba hacia él con lentitud. Esperaba ella, que la estuviera esperando, tanto como ella lo esperó a él. Rodolphus Lestrange; apenas se atrevió a levantar la cabeza.
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Estabas allí verdad.
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¿Estaba dónde mi amor?- preguntaba ella con cierta diversión inferida.
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En casa de Snape.
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¿Por qué dices eso?- preguntaba, con sus manos alrededor de sus hombros- ¿Por qué yo iba a estar con Snape?
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Hueles diferente- resumió él, con violencia. Bellatrix en cambio rió con sorna.
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¿De dónde crees que vengo? ¿No vengo de Azkaban? Aunque si lo deseas, pudiéramos bañarnos juntos y.
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Estabas allí, con Snape; ya lo conosco. Infeliz.
Bellatrix sonreía, pero Rodolphus no estaba para escucharla. Justamente entendía, que él nunca la extrañó; no tanto como ella. Estaba a la defensiva, cuando debía en ese instante; estar junto a ella. Hacerle el amor, que no pudo; en tantos años.
Él no la esperaba a ella, pero ella esperaba a Severus Snape. Extraño. Rodolphus seguía allí, con la vista fija. Ya la conocía lo suficiente, siempre que le sucedía algo; ella acudía a Snape antes de verlo a él. ¿Por qué iba a ser diferente?
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¿Estás celoso de Snape mi amor?- preguntó con una sonrisa suave, pero el había apartado sus manos de él.
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Ya sé que es tu amante, ya no puedes engañarme.
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¿Mi amante?- refirió ella con cuidado- ¿Por que iba a ser mi amante?
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Conosco cuando me mientes Bellatrix, siempre hueles a él cuando regresas. Ya identifiqué su aroma.
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Eres muy paranoíco Rodolphus.
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Ya conosco a esa rata de alcantarilla, que vive en Hogwarths- le espetó, soltándose de un abrazo que ella quisiera darle.
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¿Desconfías de mí?
Bellatrix le observaba con los ojos entrecerrados; mientras Rodolphus abandonaba la habitación. Nuevamente, ella regresaba con ese aroma; que no era el suyo. Y lo creía tan tonto.
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Por supuesto.
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¿Cómo te atreves?- rugió, ofendida con la varita en alto. Rodolphus siquiera se alarmaba ante tu reacción.
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No puedes tenernos a ambos o sí, ¿Eso te hiere? ¿Que yo ya no quiera ser parte de tus juegos?
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Severus, ¡No es mi amante!
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Lo es, lo sabes perfectamente.
Lo último que Bellatrix recordaba, era que había abandonado aquel hogar; con una marca en sus manos. Marca que le dejara a Rodolphus antes de irse. Ya sabía, que no debió desperdiciar a Snape y debía ir tras él.
Un vaso que se quebraba y una quejido ensordecedor. Bellatrix había arremetido contra Rodolphus, cuando él se atreviere a llamarla cualquiera. Ella estaba herida, pero no precísamente por el calificativo. Ahora, quedaba su amante Severus. Cuyo aroma, le fascinaba.
Sólo eso, cuando Rodolphus la decepcionaba; había que regresar a los brazos de quien siempre la reconfortaba.
Regresó a su hogar, era el único quien la comprendía y le esperaba de vez en cuando. Ella lo sabía, y ahora necesitaba de él.
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Y regresaste- dijo con una sonrisa- pobre Bella, tu esposo nunca te dio el amor que necesitabas.
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No, pero supongo que me lo darás tú.
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Podríamos hacer un intento, aunque no suelo enredarme con escorias.
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Está bien así- decía ella frente al fuego; mientras su vestido comenzaba a caer con lentitud.
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Será un honor tenerte en casa.
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Eso pensé.
Severus suspiró, dirigiéndose hacia una habitación. Ella observaba todo con mucha cautela.
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¿No me llevas a tu habitación principal?- dijo ella mirándole con cierta dulzura
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Aún no creo que esté listo para dormir acompañado, querida Bella.
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¿Y me dejarás durmiendo sola? ¿A mí, que mi esposo me ha dejado desamparada?
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Estarás bien- reía él, con malicia- sólo quédate aquí dentro.
Severus miraba a su alrededor en su habitación. Nunca había nadie más que él dentro; y sin embargo muchas veces; la epifanía de Lily le visitaba. Ella era la única poseedora de sus sábanas y sueños. Aún así, Bella quería insistir.
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Déjame quedarme Severus- musitaba, con su vestido aún por la mitad de su cuerpo.
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¿No ves, que estoy descansando ahora?
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Tú me quieres allí, eso lo sé; y no sabes mentirme.
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No seas ridícula.
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¿Con quién compartes esta habitación que no es conmigo? ¿Quizás?
Ella brincó en la cama, quitándole un trozo de papel que estuviera reposando sobre la mesilla de noche. Una carta de Sirius, y de Lily Evans Potter.
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¡Oh mi amor! ¡Yo no lo sabía! ¡Amas a Sirius Black!
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No seas estúpida.
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Entonces- se cubrió la boca con las manos- Oh, ¡Es Lily! Dime como es que ella te besaba, y tal vez; yo pudiera hacer un intento.
La separó de sí, y ella se quedó en el suelo; riéndose divertida. Snape sin embargo, no hizo más que mirarla de reojo. Jamás podría aspirar a obtener el amor, que él le tenía a Lily Evans. Siquiera llegar a parecérsele.
- Severus, ¿No es hora ya, de olvidar esos amores platónicos del pasado?