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Mírame a los ojos — capítulo 34
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Sí, ella - dije.
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No puede ser... no puede ser... ella me quiere... no querría verme sufrir... no, ella es buena - Lo que me hacía falta es que encima no me crea.
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Te juro que es cierto.
No me esperaba esto. Desde que ocurrió todo no he cesado de pensar que se pondría a gritar, romper cosas o algo así, pero lo que de verdad no esperaba es que se pusiera a llorar. Puede que de sus ojos no salgan lágrimas, pero llora. Parece una situación invertida, siempre ha sido él el fuerte, el que ha tenido que cuidarme en los momentos de tristeza y ahora soy yo quien lo abraza. No entiendo por qué se pone así si lo que quiere esa bruja es matarlo por ser feliz con su pareja, o sea, conmigo.
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Después de compartir casi 1000 años, ¿por qué me hace esto? ¿Por qué no se alegra de que por fin he encontrado a la mujer que más feliz me hace con sólo verla?
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Shh, tranquilo - Puedo creerme mayor, pero sigo pensando como una enana porque no lo había visto desde ese punto, ahora comprendo el porqué de su reacción- Comprende que sin ti, ella se queda sóla y además, aunque no como yo, pero también te quiere mucho. - YO, defendiéndola, A ELLA. Impresionante.
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Pero eso no es explicación. Durante tres años apenas me he alimentado, no he salido de casa, no he ido a trabajar, no he hablado con ella, ¿por qué preferiría verme así que cuando estábamos juntos? ¡Si hasta Alejandro ha tratado de llevarme a la cabaña para animarme!
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Un momento, ¿Alejandro lo sabe? - Con esto no conté.
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En cuanto te fuistes y vio cómo me quedé, lo dio por supuesto. Es un chico listo. - Parece que Alex no se merece el mal puesto que ha estado ocupando en mi memoria. - Es el único que ha intentado ayudarme. - ¡Oh! - Pero lo que no entiendo es cómo ha sido capaz de separarnos. - ¡Otra vez con lo mismo! - Igual que tampoco comprendo por qué no me lo contastes. - ¡Si al final se enfadará conmigo y no con Ysabel!
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No tenía opción. No podría perderte.
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"Te quiero lejos pero vivo" - dijo recitando palabras que horas antes le he dicho.
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Exacto. Y ahora no sé qué quieres que pase.
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Lo que quiero que pase es lo mismo que quería esta mañana: estar contigo. Pero antes hemos de reparar todo el mal que creamos con nuestra cobardía.
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Vale... ¿Estás ya más tranquilo? - Darle la razón como a los tontos porque sigo siendo tan cobarde con 22 años como con 17, es patético. Quizás sea verdad aquello que me dijo Catalina cuando vino a pedirme explicaciones por dejar a Daniel y que tanto me dolió "Este mundo no es para niñitas inmaduras y cobardes como tú. Vivimos demasiados tiempo como para permitirnos el lujo de engañar, mentir o hacer sufrir a alguien que apreciamos... pero a ti eso te da igual, ¿no?" Después de aquello, no he vuelto a verla.
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Sí, o eso creo.- Daniel y triste no son palabras que deban ir juntas, así es que...
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Venga, vamos a arreglarnos y nos vamos a comer por ahí con Avril y mis vecinos. Puede que Avril llene el plato de babas cada vez que te mire, pero es la única pega. - dije tirándole del brazo para intentar levantarlo.
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Ana, te recuerdo que no como lo mismo que tú. - Sí, se le está pasando, confirmado, ya tiene cara de guasón otra vez.
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No se me ha olvidado pero es la única forma que se me ocurre para que dentro de unos años no te recuerden como un tío tan salido que no pudo ni presentarse adecuadamente ante los amigos de su novia porque le urgían demasiado "ciertos asuntos anatómicos".
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"Asuntos anatómicos", qué forma tan elegante de decir f...
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¡No seas guarro! - recriminé.
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Jajajajajajajaja. ¡Ah! No me pegues con el cojín - Vale, yo también me estoy riendo, pero no lo voy a reconocer.
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Cuando se te pase el ataque de risa, dúchate, vístete adecuadamente y péinate.
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El rimel me lo pones tú luego que yo tengo mal pulso - Con ese movimiento de ojos al estilo Betibu ya no puedo aguantarme más la risa.
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Jajajajajajajajajaja. - Ya casi ni me acordaba de estos momentos a mandíbula batiente.
Es curioso como en un día he vuelto a ser yo. Creía que el tiempo me había robado las ganas de vivir pero no había sido el tiempo... sino Ysabel. A esta bruja le he ido cogiendo odio casi desde el principio pero ahora, más que odio, lo que siento por ella es rencor por haberme hecho creer que no podía estar con Daniel, porque ¿cómo podría ella matarlo? Él es mucho más fuerte, en una pelea seguro que perdía la tipa esta, pero si había hecho esa promesa de matarlo si se hacercaba a mí... de alguna manera tendría pensado hacerlo. Pero no, sigo igual. Durante todo este tiempo he pensado que Ysabel podría y no hacerlo. Podría hacer lo mismo que hicieron los enemigos de Melisa para conseguir que Catalina matara a su propia hermana, es decir, juntar a un montón de vampiros que supuestamente fueran a atacarme a mí que soy la única de todo este juego que no puede defenderse (por eso quise esperar a "reaparecer") y que Daniel tuviera que defenderme aunque en realidad fueran a por él. Esta es la única forma que se me ocurre de como podrían acabar con él, pero una posibilidad entre un millón me es más que suficiente para no arrepentirme de hacer lo que hice hace tres años. Además, después de esta teoría, comprendo por qué Catalina se siente culpable de la muerte de su hermana. Si Alex hubiera sido más inteligente y no hubiera intentado destruir a los que él pensó sus creadores, no se habría ganado tantos enemigos. Esa gentuza lo persiguió durante años y años hasta que comprobó que era el momento en el que más felices estaban los dos juntos y decidió vengarse: esperaron a que Melisa y Catalina estuvieran solas en la casa que por aquella tenían, llamaron a Catalina desde el bosque, ella, tan curiosa como ha sido siempre, siguió las voces sin decirle nada a su hermana. Antes de darse cuenta, una orda de vampiros la perseguía y a ella no se le ocurrió otra cosa más que pedirle ayuda a su hermana. Cuando estuvieron frente a ella, dos sujetaron a Catalina y el resto, mataron a Melisa. Cuando llegó Alex se encontró los restos de su mujer en el fuego y a su cuñada tirada en el suelo llorando sin lágrimas. Desde entonces, Catalina se culpa por la muerte de su hermana aunque en realidad, fue sólo el cebo, y Alex nunca la perdonará. Yo no quiero ser el cebo y que un montón de vampiros destruyan lo que más amo en el mundo. Me niego.
- Espera Daniel, antes de salir y que te presente a los demás, quiero hablar algo contigo - ya estábamos arreglados y listos para presentarnos formalmente. Menos mal que se había traído una mochila con ropa por si acaso yo lo aceptaba de nuevo - Estoy preocupada porque no sé qué podría pasar cuando Ysabel se entere de que estás aquí.
- Nada, soy más fuerte que ella y su poder no me afecta porque no puedo dormir.
- Llevo mucho tiempo pensando y sí que hay maneras de que mueras sin que ella te toque. Es algo que tú también sabes y mejor que yo incluso, a sí que dime cómo vamos a solucionar esto.
- Mientras te duchabas, he hablado con Alejandro. La ha encerrado en el castillo en un lugar del que no podrá salir. Cuando volvamos, hablaremos con ella.
- ¿Pero seguro que desde ahí no puede hacerte nada?
- Seguro, segurísimo. ¿Tranquila?
- Sí, más o menos. - Mentira.
- Entonces, vamos, que un grupo de desconocidos tienen que cambiar su opinión en cuanto a mí.
- Entre la cena y el anillo de compromiso, seguro que cambian de opinión - me miró la mano y sonrió.
- No pienso quitármelo nunca más. Y salimos de la habitación para presentarles a mi amistades, mi prometido. Bueno, pues un capítulo más. Ya no quedan muchos. Ya os he contado la historia de Catalina y su hermana. También quiero aprovechar para pediros disculpas por no contestar los comentarios pero no he tenido tiempo y contestar tantos ahora es mucho, así que os los agradezco desde aquí. Son geniales y me encantan. (Espero que dejeis muchos en este que sí que contestaré) byeeeee