← Mírame a los ojos · de
Mírame a los ojos — capítulo 35
- Entonces, vamos, que un grupo de desconocidos tienen que cambiar su opinión en cuanto a mí.
- Entre la cena y el anillo de compromiso, seguro que cambian de opinión - me miró la mano y sonrió.
- No pienso quitármelo nunca más. Y salimos de la habitación para presentarles a mi amistades, mi prometido. Las chicas, lo primero que hicieron fue comérselo con la mirada y creo que desnudarlo mentalmente también, después me guiñaron el ojo (ambas, para ser más patético). En cuanto a mi vecino, lo miró con envidia y a mí me dio la risa floja.
-¿Se puede saber de qué te ríes? - preguntó Daniel también con cara de medio burla.
-
jajajajajaja, no lo puedo evitar - dije intentando respirar hondo -. Lo siento, lo siento, pero es que vosotras queréis violarlo y Mario puede que tenga un colapso de envidia. Jajaajajajajajajajajaja.
-
Ya que ella no puede hablar, - siguió Daniel disculpándome, aunque la verdad en el tono que lo dijo, más bien parecía que se reía de mí. Mis amigos no sabían que hacer - me presento yo solo. Me llamo Daniel de Armas y soy novio de Ana desde sus 16, pero por una serie de problemas de "comunicación" - casi pude escucharlo pensar: mi esposa me ocultó que alejó de mí al amor de mi vida - nuestros caminos se separaron hace unos años, pero como no podía ser de otra manera, se volvieron a unir porque... porque no podía ser de otra manera. Ya no podíamos estar ni un momento más uno lejos del otro. - Hubiera jurado que se ponía colorado - Bien, ahora que ya has parado de reírte - no me había dado cuenta - ¿me dices como se llaman? - Entonces los miré y tenían una cara de flipados que no podían con ella.
-
Sí, sí, porque no parecen por la labor de hablar. La rara, es mi compañera de piso - ella misma se decía rara, sobretodo porque lo parecía - y estos dos son Mario y Cristina, vecinos nuestros y pareja próxima al matrimonio. - de repente se me ocurrió algo.
Pero mi compi de piso, habló por fin.
- Ana, nunca te había visto así de... no sé como explicarlo, pero pareces distinta, pareces como tu madre contaba que eras antes. Y nunca me imaginé que fueras sosa por lo que te pasara con este tan tremendamente guapo y fuerte hombretón. - Le sonreí y mi idea pensé que estaría mejor en otro escenario. - Además, después de la fiesta que habéis montado ahí dentro... - paredes de papel, lo olvidé - ¡¿cómo no voy a querer violarlo?!
Por primera vez, me reí con ganas de una broma de las de mi compi.
-
Eh, yo no te tengo envidia. Encantado de conocerte - le tendió la mano y Mario recuperó su común tranquilidad.
-
Yo no te quiero violar, de verdad. Cristina, encantada.
-
Igualmente -, les contestó a los dos.
-
Bueno, vámonos, que tengo ganas de fiesta. - dije resuelta.
Pensábamos ir a un restaurante MUY caro (pagaba Daniel, obviamente es el único que puede permitírselo de nuestro grupo) pero para eso te exigen ir de etiqueta y de etiqueta... ¡no puedes montar en moto! Al final, vamos al McDonal's.
Entre montones de patatas, grasa de las hamburguesas, refrescos que dan gases, postres que no sabes ni qué son etc, etc emprendí mi idea.
-
¿Sabéis como nos conocimos? - Daniel me dio una pequeña patadita.
-
Viéndote tan loca como estás ahora mismo y como sospecho que eras en realidad... me espero cualquier cosa - dijo Sintia.
-
Pues pon atención, que lo vas a flipar.
-
¡Ana! - el pobre ya no pudo aguantar más el miedo que mis planes le provocan.
-
¡Ay, déjame que lo cuente! - si pongo ojitos, cae. - ¡Porfi!
-
Vale. - como premio, se ganó un beso en la mejilla. - Estás desbocada - añadió tan bajito que sólo yo lo escuché.
Habían estado hablando mucho y les habíamos contado que nos íbamos a casar en un futuro, y cosas de esas típicas que hay que responder al cuestionario que hacen los amigos sobre novios, pero ahora me iban a escuchar... y yo iba a disfrutar con la cara que se les iba a quedar cuando se enteraran de toda la historia. ¡Y eso que no pensaba decir lo de que es vampiro!
-
Bueno, pues yo empecé a salir con su hermano, Alejandro, porque estábamos en la misma clase y más o menos, los dos éramos igual de peleones, cabezotas y orgullosos. Eso sí, yo era lo más rebelde que hayais conocido (lo que conocéis de mí es solo una sombra) - añadí con felicidad -. Me pasaba los días peleándome con todo el instituto, sobretodo con el Mister Justiciero, uno de mis profesores, el que me hacía la vida más imposible. - Por el rabillo del ojo, lo vi sonreír tímidamente.
-
Gamberrilla... - me dijo Cristina.
-
Bastante, la verdad - añadió Daniel con sorna.
-
Total, que yo estaba saliendo con su hermano y llevábamos ya unos meses y yo todavía no conocía a su familia. Poco a poco me enteré de que él vivía en un loft del centro hipermegafashion. A medida que más me peleaba con el Mister Justiciero, más detalles iba conociendo sobre Alex. Al final un día, mientras estábamos en su piso en pleno magreo, llegaron el Mister Justiciero y su esposa Ysabel.
-
¿Y qué pinta allí tu profesor con su mujer? - ¡Qué cortito que es Mario!
-
Pues pintar, pintó mucho, porque Daniel era el Mister Justiciero y lo que pasó fue que conocí a mi cuñado, a la vez que me enteré que era el profesor que más me odiaba. - Miraron acusatoriamente a Daniel.
-
Cuñado, profesor y casado... eres mi ídola, tía - Sintia siempre tan... tan ella.
-
Las peleas entre nosotros eran frecuente, pero cada vez se hicieron más fuertes hasta que un día que nos dejaron a solas su mujer y mi novio. Ese día fue una pelea monumental, ¿te acuerdas?
-
Sí, y la volvería a repetir mil veces. - Ronroneó dándome un besito muuuy tierno.
-
Vale, no más detalles de la pelea, por favor. - ¡Ay Sintia!
-
Ok. Nos veíamos a escondidas y todo era un secreto. Hasta que hace tres años, su esposa se enteró, me chantajeó con ciertas cosas que no puedo contaros y me vi obligada a separarme de él.
-
Un desamor no duele tanto como para el estar sin estar que has tenido desde que te conocemos y la hiperactividad que nos estás demostrando - Cristina va a ser mejor psicóloga que yo. Seguro.
-
No fue como perder un amor... fue mucho más.
Unos días después...
Vamos a coger un avión para recoger a cierta persona que Daniel no quiere decirme quién es y después iremos de vuelta a Laubos a enfrentarnos con... Ysabel.
Solo actualizaré cuando se den las condiciones perfectas: tiempo + creatividad. Lo siento.
Muchas gracias por todos los comentarios, sois lo mejor del mundo entero, de verdad.