Diario de un vampiro — capítulo 10
Día 10 Atado *Día 10: Atado No puedo evitarlo, estoy atado a ti de las peores formas. Pero no puedo correr a tus brazos, no debo hacerlo. No debo olfatear tu sangre o seré tu mártir, tu sufrimiento. Suspiro y trato de no pensarte. De entender que mía no serás, por todo aquello que me representa. Por todo aquello que para ti, no soy.*Intentaba no ir por ella, no enloquecer por no tenerla entre sus brazos. Deseaba que sus colmillos, rejuvenecidos por el sabor de su sangre, no fueran tras ella. Era una criatura de la noche y ella, no iba a amarlo por eso.
La había dejado ir ese día. Ella estaba atemorizada y temía que él, cumpliera su deseo más íntimo. Una vez que ella le gustara, intentaría conquistarle por instinto. En realidad, estaba enamorado de ella, la amaba. Haría cualquier cosa por amarla sin ataduras, sin sus colmillos que le hirieran. Pero no podía, estaba atado a su naturaleza.
Había decidido amarrarse a sí mismo, a su cama. Dos largas cintas, ataban sus manos a aquellos doseles. No iría por ella, así su cabeza sólo se la imaginara desnuda en su cama, siendo suya de la forma más dulce. Estaba atado a su cama y no la buscaría por más que lo deseara. Ella merecía ser feliz, sin él. Allí permaneció y permanecería. Sus colmillos ya brotaban cuando el hambre se hacía incesante. No la buscaría.
- La amo, no la heriré.