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Diario de un vampiro — capítulo 13

Día 13 Batalla la sombra

Día 13: Batalla la sombra Las sombras en mi cabeza, dolorosas como ninguna otra cosa. Incertidumbres, luchas y desgracias, que se asoman en mi cabeza. Siento miedo de perderte, de daño hacerte por estas sombras juguetonas. Mi cuerpo es tu cuerpo. Con el, te protegeré de todo mal que nos aqueje. Que sobre nosotros, respire y quiera dormir. No sufras mi amor, que en las sombras, estará tu defensor.¿Le había dicho, que le parecía hermosa? Con otro suspirar profundo, trataba de recordar más. Sin embargo, no podía lograr nada coherente. Con su dolor en el hombro, caminó hasta su despacho y continuó con sus obligaciones.

Mientras trabajaba, su marca tenebrosa ardía como nunca. Se levantó y se preguntó, ¿qué quería su señor? bien, no importaba. Aunque le atacaran, no podrían herirlo. Era un vampiro. Bueno un poco de sangre, pero no lo matarían. Era, inmortal.

Desapareció muy pronto, en las afueras de Hogwarts. Mientras estaba en la reunión mortífaga. Hermione seguía ensimismada en su diario. Era una coincidencia, que el profesor Snape y el diario fueran casi lo mismo.

  • ¿Qué haces, Hermione?- preguntó Ginny y ella, le mostró el diario- ¿Aún en eso?

  • Sí, estoy por el día 13 y siempre, se ponen interesantes- confesó y Ginny, esbozó una sonrisa. Se sentó, para escucharla leer.

*Estaba sentado como usualmente solía hacerlo. En mi despacho. Me había quedado dormido y juro, que recordé todo el suceso. El señor tenebroso, me exponía al peligro. Así fue, como terminé mordido por un vampiro. Dormía en un hogar que no me pertenecía, en una misión que no me pertenecía. Una diosa, una mujer de la noche, emergió en mi cama y sobre mi cuello clavó sus colmillos. Caí en su red, fue hipnotizante. Fue una sensación extraña. La conocí en "Las tres escobas" y sólo, la seguí. Sus rojizos ojos, intensos como el fuego recién encendido, me atrajeron. No hicimos el amor, yo no me dejé seducir. Pero sí, me dejé morder por la inmortalidad.*Severus, miraba a su alrededor. Sus compañeros adeptos, tan ilusos, creyendo que él pronto moriría. Con una sonrisa a medias, esbozaba un plan de acción y todos aquellos que lo creían traidor, seguro maldecían a sus espaldas.

Cada uno, con un olor a sangre particular, provocativo en cierto modo. Permaneció en silencio, mientras su señor, sopesaba las posibilidades. Daba igual si funcionaba o no. Él, no podía morir por sus fracasos.

Hermione, continuó leyendo el diario junto a Ginny. Había logrado captar a la jovencita, como si el diario tuviese, ojos rojizos he intensos también. Con un suspiro, ella pasaba a la siguiente página, de ese día trece.

*Pero, es por ti que doy batalla a la sombra. Por que, tu cuerpo es sólo luz y la sombra, sólo lo herirá. Le quitará su valor. Te miro y te miro y por ti deliro. ¡Oh por dios, sé mía pronto! ¡Te deseo tanto! Pero, tengo la inmortalidad, para esperarte. ¡No te tardes mucho, por favor!*Había regresado, exhausto. Hermione, casualmente cruzaba ese pasillo. Tantas apariciones, tan poca sangre bebida. Ni los sacrificios realizados por el señor tenebroso le saciaban. Aquellas sangres sólo eran apetecibles al no conocerlas. Beberlas, le hacían tanto daño. Se sostuvo un costado y se dio con una pared, en ese mismo instante. Estaba muy débil y, tratar de controlarse era imposible.

  • ¡Profesor Snape! ¡No otra vez!- chistó ella y Severus, enfocó su vista en la hermosa gacela que cruzaba su selva- resista...yo... ¡traré sangre de algún animal!