Diario de un vampiro — capítulo 22
Corazón
Día 22: Corazón
Nuestros corazones están unidos, pero aún así eso no lo hace mejor que yo. Sin gracia, deprimente y un remedo de mi cuerpo y estructura. Ella solo podría amarme a mí, desearme a mí. Como la cal, como el susurro suave de la brisa en la mañana, así es ella. Ella solo tiene una sombra, ella solo tiene un par de pies y un corazón. Los corazones eligen a quién pertenecer, y las sangres también. Ella es mía, yo soy suyo. Nuestras sangres son inocuas, son solubles entre sí mismas. La sangre de él, hiede y lastima.
No sabía qué significaban esas visiones particulares, pero necesitaba más información y sabía, dónde encontrarla. Por instinto. Hermione, estaba en un aula junto a su mejor amiga, Ginny. Hermione, miraba el diario con una expresión de concentración. Ya sabía, a quién le pertenecía, pero no sabía qué significaban cada una de las letras y qué significaban, cada uno de los grabados en su interior. Con un suspiro, Ginny, escuchaba su último relato.
Me escabullí, cuando pude pensar. Sentía mi cuerpo helado, cuando algo suave y húmedo me acarició enteramente. Sentí un hálito frío sobre mi nuca y fue entonces, cuando observé la luz del sol ante mis ojos. Me quemaba, como si un témpano de hielo me partiera el alma en dos. Aunque, no sabía si la tenía. Pero, era tan frío, tan cruel el sentimiento de la oscuridad en mi mente. Corrí a ocultarme, cuando sentí miedo. Miedo de mí mismo y de lo que habían creado. No sabía nada de mí y una gruesa piel me cubría. Mis túnicas ya no existían, mis ojos estaban cambiados y mi piel, mi piel era otra cosa. gemí de dolor y pedí clemencia. Pero no, ellos me mordieron. Quienes fueran esos seres, hicieron de mí lo que desearon. Solo, estaba en los bosques de Hogwarts.
Sucesivamente, sentí calambres y mareos repentinos. Luego de observar a una jovencita, caerse estrepitosamente y a su sangre, entendí qué era lo que necesitaba y por qué me sentía muerto en vida. Luego, sucedió lo peor. Fue entonces, cuando mi cuerpo la identificó, cuando mis ojos brillaron ante el dulce aroma de una carne, que no podía probar ni en sueños. Mi mente se paralizó y mis sentidos se perdieron. Ella estaba allí, ella estaba destinada para...¿Cazarme? ¿Era por eso, que yo solo sentía miedo y una profunda atracción a lo desconocido? Pero, ¿Qué es ella para mí? Es mi diosa, es mi cuerpo separado. Es mi sangre, dándole vida a otra entidad. Muero por poseerla, por hacerla mía y jamñas liberarla. Por hacer mi eternidad a su lado y sentirme vivo nuevamente. Pero para eso, muchos obstáculos debo traspasar.
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Hermione eso es poético, pero ciertamente, me pone algo nerviosa. ¿Quién es ese ser y por qué, quedó abandonado en los terrenos de Hogwarts?
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No lo sé- mintió ella- pero quiero averiguarlo- dijo, con real interés. Ginny, le miró como si hablara con un paciente salido directamente de San Mungo.
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¿Te volviste loca? ¿Sabes qué tan viejo, es ese diario?
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Los vampiros, son inmortales...
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No inventes necedades- le criticó la pelirroja con un gesto de repulsión- ¡No vas a averiguar nada de eso! ¡Puede ser una trampa, un peligro inminente! ¿Recuerdas, lo que me sucedió a mí?
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Sí, lo recuerdo. Pero esto, esto es diferente. ¿Y si ese vampiro sigue aquí?
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Gracias por animarme a no estar, más paranoica de por sí- le criticó nuevamente, su mejor amiga- si antes creía, que Hogwarts era de cuidado...
Hermione suspiró y decidió ir al despacho de su profesor, o de su protector. Como se llamara ahora. con una sonrisa, ella llamaba lentamente y alguien le abría. Su profesor.
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Ah, Granger...- dijo, con una curiosa voz que ella, escuchó como apagada y distante. Parecía, hasta otro acento.
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Sí, Severus. ¿Puedo pasar?
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¿Pasar? Oh claro...pasa- dijo, con un gesto extraño, como si quisiera sonreír. Hermione, decidió ignorarle y continuó caminando hacia el despacho. Snape actuaba raro, la mayoría de las veces. Quizá seguía herido...
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¡Juro que no sé nada, maldita sea!- chilló Rodolphus con un movimiento negativo de su cabeza.
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¿Quién mandó a convertirme? ¿El señor tenebroso?
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El señor tenebroso no negocia con el clan vampírico. El señor tenebroso solo tiene pactos con Fenrir Greyback. Sabes la guerra que existe entre los licántropos y los vampiros...
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Alguien le indicó a Kariel, que me convirtiera- susurró Snape- y será mejor, que no le digas a nadie de esto o juro que yo voy a matarte sin piedad.
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¿De qué te ocultas Snape? Todos ya saben, lo retraído y asocial que eres. No habrá ningún cambio significativo...
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Más vale que sea así- criticó el hombre y sus colmillos brillaron- no me importará comer sangre inmunda...
Hermione, sonriente, le mostraba el diario en la página, que había marcado. Snape la miraba con mucha calma y entrecerraba la vista. Bien, había escrito un diario. Sí, allí estaba. Mientras Hermione leía, se detuvo detrás de ella y con una sonrisa, contorneó sus hombros con un dedo. Enroscó uno de ellos en su cabello y suavemente, deslizó su boca por su cuello. Hermione, suspiró y se mostró confundida ante sus reacciones curiosas. El hombre, no le prestó atención. Sus manos, estaban entretenidas en descender por su anatomía.
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Sí, eres prácticamente perfecta... Pura...
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¿Severus? ¿De qué hablas...?
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Esto, me será tan útil para llegar al trono. Nadie, tendrá una sangre tan inmaculada, tan brillante y dulce...
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¿Severus?