Diario de un vampiro — capítulo 5
Día 5 Por besarte *Día 5: Por besarte Por besarte, yo podría morir. Por besarte, mis labios podrían no alimentarse jamás de nada, ni de nadie. Por besarte, yo me quedaría a tu lado, aunque a ti te encante jugar con el sol. Te miro y por besarte, soy capaz de cualquier cosa. Por besarte, soy capaz de mi cuerpo ofrecerte y de mi, hacer tu juguete.*No sabía, cuanto podría soportarlo. Miraba en su despacho, las horas que pasaban. Estaba hambriento, pero no debía alimentarse de nadie en aquella enorme escuela. Sus sentidos, olían la sangre y le traían el delicado aroma. Sin embargo, sólo su mente traía algo divino, epifánico. A ella.
Con una sonrisa suave, recordaba lo que había hecho y miraba a la puerta, con mucha necesidad. Si ella, la cruzaba, su mundo volvería a estabilizarse. La había citado por una tontería, pero necesitaba verla.
Muy pronto, Hermione, cruzaba el pasillo y llamaba a su puerta, con lentitud. Severus, caminaba hacia la misma y se decidía por abrirle la puerta. Ella, le miraba con cierta confusión e intentaba entender el motivo del llamamiento.
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Granger, necesito preguntarle algo sobre un ensayo.
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Sí, señor- respondía ella con un suspiro- ¿Qué sucede?
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Escribió, que raíces de asfódelo, sólo se encuentra en terrenos muy húmedos- dijo, no tenía nada que criticarle- Pero hay una variante de la planta.
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¿Ah sí? Yo no leí eso...
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Sí, se puede encontrar en...- dijo y se detuvo para cerrar los ojos. Los colmillos se presionaban contra sus labios.
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¿Señor?- dijo ella que seguñia frente a la puerta. Severus, la introducía en el despacho, sosteniéndola por un brazo y cerraba la puerta con violencia- Señor, ¿Qué le pasa?
No continuaba hablando. Severus estaba inclinado, sobre ella y estaba besándola con deseos. No podía soportarlo, no podía esperarlo más. Hermione, trató de safarce, pero era inútil. El hombre, era más fuerte. Ella, estaba recibiendo un beso de su profesor de pociones. Un beso que lucía desesperado.