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Historia 38176 — capítulo 4
Durante todo el día Stephanie estuvo apartada de sus amigas, el dolor del antebrazo larnseguí molestando pero intentaba pensar en otra cosa y no dejarse invadir.
-¡Draco!- gritó Gretel entre la multitud de personas que entraban al gran salón para la cena.
El rubio, que ya se encontraba sentado, giró su cabeza y encontró a Gretel y Meredid haciéndole señas para que las acompañara; este se levantó de mala gana y las siguió.
-¿Qué quieren?
-Ven- los tres chicos se sentaron lo más apartado que pudieron de los demás slytherins.
Draco miró a las chicas, no sabía porque las había seguido, ese no era él, él solo aceptaba que Stephanie lo llamara de esa manera o inclusive que se lo llevara jalando, pero nadie más tenía esos privilegios así que decidió comportarse lornmás frió y desinteresado con Gretel y Meredid.
-Yo se que tu sabes- dijo la pelirroja agresivamente.
-¿Me hablas a mí?- preguntó el chico arrogantemente.
Gretel suspiró desesperada y miró fijamente al chico- ¡Yo estoy completamente segura de que S tiene algo y tú sabes que es!- dijo la chica abriendo los ojos más de lo normal.
Al escuchar el nombre de su mejor amiga el Draco se interesó y estaba completamente de acuerdo con Gretel, algo tenía…pero… ¿Qué?
-Pues te equivocas Gretel porque no sé nada, ha estado rara desde las vacaciones pero…- a la mente del chico llegó una imagen de sus vacaciones, ahora se daba cuenta de que era un egoísta con la persona que más lo había ayudado siempre:
Stephanie salió de su casa, tenía la cabeza agachada y el cabello le cubría la cara, caminaba torpemente entre la hierba…
-Al fin sales- dijo Draco en cuanto vio a la chica, al mismo tiempo notó algo raro en ella.
-Mhum-contestó esta sin detenerse.
-¿Dónde estabas, no te encontré por ningún lado?-preguntó Michael ante la llegada de su hermana.
La muchacha no dijo nada, siguió caminando y se sentó en una piedra cercana.
Los dos muchachos intercambiaron miradas y se encogieron de hombros, siguieron hablando entre ellos dejando a Stephanie sentada. Después de un rato Michael entró a la casa y el rubio y la morena se quedaron solos entre los frondosos árboles, él no sabía qué hacer hasta que escucho que la chica sollozaba.
-¿Stephanie, estás bien?- dijo el chico poniendo una mano en el hombro de esta.
-Sí, no es nada- dijo la niña indiferente. Él soltó su hombro y se fue sin decir más…
Desde ese momento se dio cuenta de que Stephanie actuaba extraño y no fue capaz de averiguar lo que lo ocurría.
-¡Si no sabes, estoy segura de que eres la única persona a la que ella le dirá lornque le pasa!- dijo la pelirroja sacándolo de sus pensamientos. En cierta forma tenía razón, Stephanie confiaba mucho en él y seguro que le iba a decir lo que le pasaba si este mostraba un poco más de interés.
Los tres cenaron juntos y de ahí se fueron a la sala común… a fin de cuentas no era tan malo estar con Gretel y Meredid.
-¡Stephanie!-dijo Meredid sacudiendo su mano para que la morena los viera.
-Hola, lamento no haber estado en la cena pero preferí apurarme y hacer tarea.
-No has estado con nosotros en todo el día y no hay tanta tarea como para que te vengas toda desesperada a hacerla- dijo Gretel ofendida.
Riddle rodó los ojos y sonrió.
-¿Tu qué haces aquí?- le preguntó a Draco.
-Me jalaron- dijo el muchacho aparentando fastidio.
-Es difícil hacer eso ¡Felicidades!- le dijo Stephanie a sus amigas, que sonrieron.
-¿Oye puedo hablar contigo?- dijo Draco mirando a Stephanie.
-Mmm…eso creo- dijo la chica levantándose de su asiento.
Los dos se fueron a un sillón cercano a la chimenea que además estaba bastante solo, ya que la mayoría de las personas estaban en las mesas.
-¿Qué pasa?- quiso saber la niña.
-Tienes algo-dijo el chico.
-¿Por qué dices?
-Desde las vacaciones has estado muy rara, lloras mucho y estas más callada de lo normal, además estas siempre enojada y… te comportas extraño, como que intentas evadir a la gente.
-Evadir…nunca había escuchado que dijeras esa palabra.
-No cambies el tema.
-Quizá alguna vez…
-¡Stephanie!- la cortó el muchacho.
-Perdón…yo…no es que este rara, simplemente estoy distraída, pero nada de qué preocuparse te lo aseguro, todo está bien, sigo siendo la misma.
-Mmm…- el rubio la miro incrédulo y le dedico una sonrisa, ella soltó un suspiro, sentía tantas cosas, sabía que había cambiado y no sabía por qué y quería contarle todo pero sentía tanta vergüenza de tan solo pensarlo…era raro estar en aquel sillón, ellos dos solos, con tanta gente a su alrededor pero se sentía como si estuvieran solos. La chica le devolví la sonrisa y lo abrazó, eso fue aún más extraño pero igualmente la hizo sentirse un poco mejor.
Se separaron y volvieron con Gretel y Meredid, una hora después Stephanie anunció que se iba a dormir y sus dos amigas fingieron no tener aún mucho sueño y ganas de continuar con sus deberes así que se quedaron.
-¿Qué te dijo?- preguntaron la rubia y la pelirroja al unísono.
-Dice que no tiene nada, dice que solo está un poco distraída pero que de ahí en fuera no hay nada de qué preocuparse.
-¿Le crees?
-No pero por la forma en la que lo dijo podría apostar que está a punto de explotar y pronto dirá todo lo que le pasa.
-¿Enserio?
-Oigan conozco a Stephanie perfectamente, puedo asegurarles que pronto va a decirlo y si no lo dice podría…- el chico se calló inmediatamente como si hubiera dicho algo indebido.
-¿Podría qué?
-Nada, olvídalo.
-¡Draco!
-Bueno, hace como dos años encontramos en su casa un libro con montones de hechizos, uno de los hechizos era para leer mentes, decidimos aprenderlo y… bueno creímos que era una buena de comunicarnos sin que nadie se enterara… es bastante útil, pero a veces te enteras de cosas que no quieres o ellos se enteran de cosas que no quieres.
-¿Ellos quien?
-Michael y Stephanie.
-¿Los tres saben leer la mente del otro?
-Si…pero…
-Pudiste haber hecho eso hace mucho y apenas nos dices- dijo Gretel histéricamente.
-Oigan, si S no dice nada esta semana, les juro que me meto en sus pensamientos, pero hay que darle un poco de tiempo.
-Eres desesperante- dijo la pelirroja levantándose y dejando la mesa.
Meredid se encogió de hombros, se despidió de Draco con la mano y también se dirigió al dormitorio.