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Historia 38176 — capítulo 5
Stephanie siguió igual de extraña y ni sus amigas ni Draco pudieron descubrir lo que tenía y mucho menos ponerla de mejor humor pues toda la mañana había estado malhumorada y sola.
-Quizá Michael sepa lo que tiene sugirió Meredid cuando ella y Gretel caminaban hacia su clase de transformaciones, cosa que en años anteriores hubieran hecho con Stephanie.
-Puede ser, pero ni siquiera creo que su hermano se haya dado cuenta de que ella anda medio rara- agregó la pelirroja al recordar que su amiga y su apuesto hermano no solían estar mucho tiempo juntos.
-Viven juntos, Michael debió de haberlo notado-dijo la güera distraída-. Draco lo noto- concluyó encogiéndose de hombros y siguió caminando junto con su amiga.
-La casa es enorme y…
-…insisto- dijo Meredid con fastidio- ¡Draco lo notó!-exclamó abriendo los ojos bastante.
-Bueno, tal vez Michael si sepa lo que tiene pero… no creo que nos diga, es su hermana, su familia…-dijo Gretel entre comprensiva y lamentándose.
-Si tan solo entendieran que lo único que queremos es ayudar a Stephanie y no molestarla, somos sus amigas, obviamente queremos ayudarla y merecemos saber que tiene- dijo la rubia como si dijera un gran discurso.
-Ella siempre ha sido extraña pero creo que ahora ya rebasó los límites.
-Hay que intentar acercarnos a ella todas las clases y seguirla, probablemente así sepamos lo que le ocurre.
Las chicas continuaron su camino en silencio hasta que llegaron al abarrotaso pasillo frente al aula, había chicos por doquier, estaban los que salían del salón de transformaciones, los que salían de salones vecinos y los que intentaban entrar.
-¡Ahí está!- dijo la pelirroja abriéndose paso entre la gente para llegar a donde se encontraba la morena.
Stephanie se encontraba recargada en la pared, a un lado de la puerta del salón. Leía entretenidamente un pesado libro y junto a ella, en el suelo reposaba su mochila. Cuando la gente pasaba procuraban pasar lo más alejado posible de ellay evitar cualquier clase de contacto.
Qué diablos les pasa, porque pasan como si yo los fuera a matarpensó la chica un tanto triste.
-Hola- dijo Gretel cuando llegó a donde Stephanie.
-…hola…-dijo la morena un poco extrañada.
-¿Qué haces?
-leyendo- dijo como si dijera algo completamente obvio y movió el libro para que la pelirroja lo viera.
-¡oh! Claro… mira, ya está entrando, vamos- agregó esta uniéndose a Meredid que ya estaba en la fila de alumnos.
Las tres se sentaron juntas pero no se hablaron en toda la clase, afortunadamente esta pasó rápido y todos se dirigieron emocionados al bosque prohibido donde tomarían su primera clase de Cuidado de Criaturas Mágicas.
-¡Dragones!- dijeron Gretel y Meredid al unísono al recordar lo que harían en la clase.
La morena, después de tanto tiempo de no hacerlo, sonrió e inclusive se rió un poco.
En trayecto parecía que todo había vuelto a la normalidad, las tres amigas bromeaban y se reían y olvidaron todo lo que había pasado en eso últimos días.
Al llegar al bosque se internaron un poco y a lo lejos escucharon voces, eso les indicó que el grupo estaba cerca. Después de seguir las voces al fin dieron con el lugar y observron que frente a sus compañeros había tres gigantescas criaturas escamadas de distintas formas y combinaciones de colores.
Gretel y Meredid intercambiaron, al igual que el resto del grupo, miradas nerviosas.
-El día de hoy no trabajaran con los dragones-dijo el profesor con voz enérgica-, hoy solo se reunirán en equipos de seis personas y entre todos harán un trabajo de cuanto saben sobre estas criaturas; de esta manera yo sabré que empezar a enseñarles.
En cuanto el profesor terminó los chicos comenzaron a juntarse, las tres amigas se unieron y buscaron en todas direcciones para ver quien se uniría a ellas.
Stehanie vio a una chica de largo cabello rubio ondulado y grandes ojos azules al otro extremo y la invitó a unírseles.
Gretel, por su parte, distinguió a un chico largo de cabello castaño oscuro, blanco con ojos miel que se veía bastante perdido así que le hizo señas para que se les uniera.
Mientras tanto Meredid localizó a un chico moreno claro, de lacio cabello negro con gafas y sin decir algo lo jaló hasta donde se encontraban los demás.
-Yo te conozco- dijo la morena dirigiéndose a la chica.
-Tomamos varias clases juntas- contestó esta con una dulce vocecita.
-Sí, pero, en otro lado.
-Soy Luna…
-¡Claro, tu padre es el editor del Quisquilloso!
-Sí y el tuyo del Profeta.
-Muchachos no vemos la próxima clase todos ya con sus trabajos, recuerden que no es necesario que investiguen, solo pongan sus conocimientos- los despidió el profesor.
-Con ustedes no hay problema porque los podemos ver en la sala común- les dijo Stephanie a los chicos ya que estos pertenecían a slytherin- mmm… pero contigo Luna… veámonos todos después de la última clase en las bancas a fuera de la biblioteca.
Todo se fueron y sin más y las tres amigas partieron alegremente a su siguiente clase.