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Historia 38201 — capítulo 2
Desperté gracias a un descomunal ronquido de Peter. Estaba a punto de lanzarle una almohada cuando se me ocurrió ver la hora en mi velador. Eran las 11 de la mañana de un día sábado cualquiera. El día se veía hermoso a través de la ventana, como perfecto para salir. Recordé que cerrarían el gran salón en menos de media hora, así que en cierta forma le agradecí a Colagusano que me despertara. James y el seguían durmiendo como bebés. Remus tenía planeado volver de <> entre ese día y el Domingo. El estómago me gruñó, por lo que me vestí lo más rápido que pude y bajé a desayunar sin despertar a ninguno de los dos.
"Otro día, otra conquista", pensé mientras entraba al gran salón. Llevaba cuatro días sin salir con alguna chica, ya era hora de buscar alguna víctima. Comí todo lo que se me dio la gana y luego evalué detenidamente a las pocas chicas que se encontraban ahí.
Adela Swann, de Hufflepuff era una buena opción, y no estaba nada mal. Pero cambié de opinión al ver a Lorena Greengrass, su mejor amiga y mi ex-novia (una de varias) junto a ella mirándome con odio. "Quizá la próxima semana".
"¿Qué tal Lily Evans?"
"No. No, no y un millón de veces NO." Punto uno: James me mata. Punto dos: Evans me mata. Punto tres: Evans me resucita y me vuelve a matar. No, gracias, yo paso.
"¿Y las gemelas Torres?...¿Por qué no?" Me levanté de la mesa de Gryffindor, e iba caminando hacia ellas cuando decidí cambiar de planes. Casi al final de la misma mesa había una chica en la que no me había fijado antes. Su melena castaña ocultaba su cara, y estaba inclinada sobre un pequeño block de dibujo apoyado sobre su plato. Estaba sola. "Bueno, niña del block, hoy es tu día"
Me acerqué con paso resuelto hasta su lugar, y con el rabillo del ojo vi que Lorena se paraba de un salto y se iba llorando hacia afuera, seguida de cerca por Adela. No la culpaba, a veces yo causaba esa reacción. La chica del block no parecía darse cuenta de que ese sería el mejor día -o semana, dependiendo de como fuera- de su vida, es más, no había notado que estaba ahí. Vi por detrás de su hombro lo que dibujaba con tanto esmero, o el suficiente como para no notar mi presencia. Era algo así como un caballo, pero alado, huesudo y de aspecto terrorífico. "Muy lindo". Me aclaré la garganta.
-
Humm... lindo... ¿Caballo? -Primer paso: ser agradable.
-
Es un Thestral -Me respondió. Su voz era suave y soñadora. No se volteó a verme, si no que siguió con su dibujo.
-
¿No son un mito? -Seguramente esa chica estaba chiflada. Todo el mundo sabe que los thestrals no existen.
-
No todos los pueden ver -Contestó, al parecer un poco molesta.
Con que se hacía la difícil, ¿Eh? eso es un juego de dos. Si el paso uno no funciona, se usa el dos: fingir que pierdes el interés.
-
No es mi intención molestar...
-
Bien. No lo hagas.
¿Perdona? Bromeaba, ¿cierto? ¿Qué se había creido? "Piensa, Canuto, piensa. Si no funciona el paso uno ni el dos..." "Se usa el paso tres, tarado" Paso tres: ser <>
- Creo que debemos empezar de nuevo. Soy Sirius Black -hice énfasis en mi nombre para que la rarita esa supiera con quien trataba- ¿Y tu como te llamas?
Hubo una ligera pausa.
- María.
No dijo nada más y siguió con lo suyo. Vaya lunática. Esperé un poco a ver si decía algo más, pero no hubo caso. Seguía dibujando su Thes... esa cosa. Tomé aire.
- Y bien María ¿Te gustaría dar un paseo conmigo? -pregunté con el tono más seductor que pude, cosa que haría que algunas se desmayaran.
María levantó la cabeza de su block y me miró por primera vez en toda nuestra <> Tenía un aire enfermizo, pecas en toda su cara, de forma ovalada y sus ojos marrones tenían una expresión soñadora. Esbozó una preciosa sonrisa en cuanto nos vimos a los ojos. Seguro. Ya la había conquistado.
- No, gracias.
Tardé un buen rato en entender lo que había dicho. Me había rechazado. A mi. A MI. María tomó sus cosas, se paró y se alejó dando saltitos. Hice como si no hubiera pasado nada y disimuladamente salí hacia los jardines. Cornamenta, Colagusano y Lunático -este último con arañazos en todas partes, ojeras y con aspecto cansado- se acercaron a mi.
-
Parece, Canuto, que Florence Grey ha estropeado tu historial de triunfos amorosos -Me dijo Remus con una sonrisa de oreja a oreja.
-
¿Florence quien? -pregunté.
-
La chica a la que no le afectan tus dotes de casanova. Florence... la rarita -Aclaró James- la que acabas de conocer.
-
Se llama María.
-
No, se Llama Florence Grey y es mi vecina.
-
¿Tu vecina?
Me quedé mirando el lago. A lo lejos, bordeándolo se encontraba ella, María, o Florence, o comosellamara. ¿Cual era su problema? Debería sentirse honrada de que siquiera le pidiera la hora. ¿Qué se creía? ¿Quién era ella como para rechazarme A MI? Nadie pisoteaba el orgullo de Sirius Orion Black. Esa chica caería a mis pies costara lo que costara. Aunque fuera lo último que hiciese en la vida... o eso esperaba.
- No te sientas mal, Canuto. Ella no vale como chica en tu historial. Ella es rara. Tómalo como un reto...
Un reto. Precisamente eso iba a ser. Un reto.