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Historia 38379 — capítulo 21
¡Hola! Aquí traigo uno más para que no se me acumulen muchas facturas de psicólogos y de más. Espero que les guste y lo disfruten. Perdonen si todo se complica, no me odien.
Gracías por más de 700 comentarios, 295 favoritos y los 54 reviews del capítulo anterior.
No les entretengo más. Contesto Reviews! Besos & Saludos de -Septiembre de Draco-
Jennifer no podía creer lo que sus ojos se empeñaban en mostrarle ¿Como estuvo tan ciega de no ver que su hija sufría por aquello? ¿Como no se dio cuenta que cada uno de los ataques de los adolescentes llevaban un beso detrás?, la duda le entraba al no saber desde hace cuanto tiempo, tal vez ella hundió la relación de su hija casándose con el padrastro de su pareja. ¡Ella había jurado odiar a el muchacho tantas veces!
Hermione se separaba de su hermanastro con el miedo en el cuerpo, limpiaba sus labios como si eso solucionara algo y miraba a su madre con lastima.
Draco miraba de reojo a Hermione esperando que alguien dijera algo. Todo era tan confuso en aquella habitación.
-¿Que a pasado?- Severus atravesaba la puerta y miraba extrañado ante tanto libro suelto y la cara de su esposa.
-¿Que que pasa?- reaccionó Jennifer mirando a ambos jóvenes- ¿Tu has visto como tienen el cuarto? ¡No recogen nada!.
Hermione empezaba a sonreír tímidamente a su madre mientras que Draco buscaba la mano de su hermanastra. Rozó sus dedos con sutileza y ella le miró negando con la cabeza.
-¿No lo querías?- le susurro mientras Severus le ayudaba a coger los libros.
-Calla- le rogó con temblores por todos lados- te matará.
Jennifer los escuchaba decirse algo y se levantó del suelo.
-Hermione- le llamó buscando su atención. Tenía el semblante serio- vete a mi cuarto, quiero hablar contigo- Hermione afirmó y se disponía a salir de la habitación- y tu Draco acuéstate ¡Ya!.
-¿Tan pronto?- rechistó ceñudo.
-¿¡No me has oído!?- Draco afirmó y se subió a la cama de arriba.
-Jennifer- Severus tomaba su antebrazo- ¿Estas bien? Te noto un poco nerviosa.
-Estoy bien- le sonrió mirando a Draco- estoy estupendamente.
Jennifer salió de la habitación tras besar la mejilla de su esposo. Severus se giró sobre sí mismo para mirar a Draco que le había dado la espalda para ocupar una posición fetal en la cama.
-¿Que hiciste?- le preguntón con su voz arrastrada.
-Nada- se adelantó a decir sin mirarle- ya la oíste, todo esta bien.
-¿Que me ocultas Draco?- le preguntaba mientras el rubio negaba con la cabeza- Sí, me ocultas, me estas ocultando.
-¿Puedes dejarme?- le miró furioso- Severus, tu no eres mi padre. Deja de intentar serlo y metete en tus asuntos.
Severus se quedó exhausto ante tal comentario. Durante todo este tiempo solo había querido ser lo más parecido a un padre para él, ayudarle y comprenderle. Se marchó sin insistir. Dejandole allí.
Hermione daba vueltas por la habitación de su madre mientras esta le miraba. Esperaba que su propia hija le contara que estaba sucediendo pero parecía querer evitarlo.
-¿Tienes idea de que hubiera pasado si en vez de ser yo hubiera entrado Severus?- aquella pregunta hería a la castaña.- Hija, hay algo que debes de saber.
-¿Que es?- preguntó ella secándose las lágrimas.
-Severus sufre de el corazón- Hermione le miró con los ojos abiertos- Por supuesto que no mataría a Draco, de hecho nunca le haría daño. Lo quiere como un hijo- Hermione volvía a sollozar ¿Como habían llegado a ese extremo?- Pero seguro que no le sentaría bien esa noticia.
-¿Por eso no dijiste nada?- le preguntó a su madre.
-Y porque soy tu madre.-Hermione se sentaba junto a su madre- Mereces poder darme una explicación.
Hermione abrazó a su madre con fuerza dejando derramar todas las lágrimas acumuladas. No quería que le pasara nada a Severus y agradecía que fuera ella quien entró en la habitación.
-Eso nunca debió ocurrir- le decía abrazada a ella- nunca debí enamorarme de ese imbécil. Perdoname mamá, yo nunca más podría volver con él.
-Hija- le despegaba y cogía sus mejillas- si no quieres nada con él deberías hablarle no besarle.
-Sí, eso haré- afirmó- aclararé con él que no quiero nada suyo, que todo está acabado.
Jennifer besaba su frente y le dejaba salir. Hermione caía muerta en llanto apoyada en la pared. Lo quería todo con Draco, quería besarle y ser besada. No quería acabar nada ahora que Draco había empezado a quererlo todo.
Cuando sus lágrimas cesaron volvió a su cuarto. Draco se giró para mirarla y se levantó de la cama.
-¿Que a pasado?- preguntó el rubio.
-Nada-mintió- solo aclaré las cosas con mi madre.
-¿Que pillada no?- sonrió- pero deberá acostumbrarse.
Draco se acercaba despacio y toda la piel de Hermione se puso puntiaguda al sentir el tacto de Malfoy tan cerca otra vez de ella. ''Severus sufre del corazón'' recordó.
-Nadie va a acostumbrarse- su mano se posó sobre el pecho de Draco, tanto que llegó a sentir el palpitar de su nerviosismo- ese beso no debió ser dado.
-Hermione- miraba extrañado- Tú también lo querías, me correspondiste.
-¡Fue un error!- le gritó ahogada- Ya no te quiero Draco.
Su mirada se desvió a el suelo. Pensando en que mentía pero que así debía de ser. Todo se había vuelto negro para ellos y tal como estaban las cosas no podía continuar lo suyo.
-Mirame a los ojos- le pidió y ella negaba- mirame y dime que no me quieres.
-No te quiero Draco, no lo hagas más difícil- mustia mirando sus labios, todavía le esquivaba la mirada.
-No puedes hacerlo- le aclaró él- no puedes negarmelo.- reía intentando besarle.
-¡No te quiero Draco Malfoy!- esta vez si le miraba a los ojos tras el empujón que le había propinado.
Draco afirmó con su cabeza y se separó totalmente. Cogió su única sábana y salió del cuarto. Se dejó caer en el sofá para pasar allí la noche. Los días del fin de semana pasaron tan ásperos entre los adolescentes.
-Llegareis tarde a coger el tren- informaba Jennifer.
-¡Ya voy mama!- gritaba Hermione con un libro en la mano- esta semana nos examinamos y estoy hasta arriba.
-Draco- Severus miraba a el rubio que se había pasado los días de arriba para abajo- ¿Tu que pasa? ¿Te has abonado a el suspenso?.
-Tranquilo Severus- Jennifer pretendía que no se alterara. Ahora Hermione entendía el por que- seguro que Hermione le hecha una mano.
Hermione miraba a su madre negando con la cabeza. ¿Como podía hacerle eso? Después de obligarle a dejar todo de lado se lo ponía en los morros.
-Una mano a el cuello es lo que Granger puede echarme- Draco se levantaba del sofá cogiendo sus libros.
-Deja de comportate como un infantil- le reprochó Hermione- Puedo ayudarte en lo que necesites.
Draco salió de la casa esperando que Severus hiciera lo mismo. Mas tarde salía con su hermanastra y volvían a Hogwarts.
Todos los alumnos estudiaban a más no poder, hasta los pasillos estaban llenos de hojas. Se acercaban las semana de vacaciones por navidad y estaban al borde de examinarse.
Hermione se encontraba con Ginny sentada en un banco revisando Transformaciones. Le había contando todo lo sucedido. Draco se encontraba tres bancos a la izquierda riendo y abrazando a Pansy que jugueteaba.
-Miralo como si nada, de juguerga con los amigos y pasando de todo- dejaba caer sus apuntes sobre las rodillas- Yo debo ser tonta. Pero no puedo seguir así, esto es un martirio. Creo que ya se lo que voy hacer.
-Yo también lo estaba pensando- Ginny sonreía y le cogía el antebrazo para cuchichear- tal vez podáis tener acercamientos furtivos, sin que lo sepa tu madre. ¡Tiene que dar un morbo!
-¿Pero que dices Ginny?- se separaba de ella mirándole extrañada y señalando su cabeza- a ti no te funciona bien. ¡Que no, que yo paso de humillarme más!
-Entonces, ¿Vas a volver a jugársela?- Ginny frotaba sus manos pensando una nueva trampa.
-No, tampoco es eso. Lo que voy hacer es salir con Cormac y que sepa de una vez que debe verme como una hermana.
Hermione ya había hablado con Cormac. Falsamente le había confesado estar enamorada de él, para la felicidad del muchacho ya había puesto en las manos de la casrtaña un colgante como regalo. Tras unos besos mal recibidos dentro de ella se dirigió a la biblioteca. Más tarde su pareja iría a buscarla.
Draco parecía haber buscado un hueco para centrarse en sus estudios. Nerviosa se acercó hasta allí hasta ponerse tras de él.
-¿Se puede?- pedía permiso para sentarse.
-No hace falta que lo preguntes, Granger-
-Puede, pero yo quiero preguntar- insistió con tono serio- ¿Se puede o no se puede?.
-Si claro, siéntate.
-Vengo a proporcionarte ayuda si lo necesitas.
-Pues ahora que lo dices- Decía el cogiendo una hoja- ¿Me puedes decir que palabras debería aprenderme para la explicación de esta transformación?.
-Claro- decía Hermione incorporándose a la hoja- Todo este párrafo y quizás mejor si incorporas esto del final.
-Gracias- dijo el sonriendo. Ambos estaban cerca del papel, con sus ojos y labios en paralelo- Una sola pregunta más- Hermione afirmaba preparada para darle la última ayuda- ¿Quieres volver conmigo?.
No pudo reaccionar a contestar porque Draco ya le estaba besando los labios de nuevo. Muchos estudiantes les miraban boquiabiertos.
-Lo siento- se separó bruscamente- ¡Joder Draco, que yo no quiero nada contigo!
Una presencia se dejaba ver por la puerta de la biblioteca, era Cormac. Draco miró estupefacto a su hermanastra que caminaba hacia allí.
Ella miraba a su hermanastro como lastimándose, ambos se hacían daño y lo sabían. Draco no lograba entender porque después de todo lo que había cambiado no era capaz de plantarle cara a las cosas para estar juntos. Hermione no entendía por que su cabeza no dejaba de decirle *''Sí, quiero. Sí''*pero Severus estaba enfermo, Severus jamás lo entendería.
El tiempo les había jugado una mala pasada. Debieron actuar a el principio, cuando todo estaba reciente, cuando quizás había tenido más solución.
Draco negaba su cabeza sin dejar de perderse en esos ojos caramelos que parecían querer llorar. Hermione manteniendole la vista caminaba hacia Cormac y besaba sus labios.
Salía agarrando la mano de aquel ''amor de paja'' con una falsa sonrisa. Falsos sentimientos, falsos acontecimientos. Ahora solo ella podía cuidar a Severus desde su sufrimiento.
Se cruzó con él por el pasillo. Severus le miraba sonriente de verla cogida de un gran estudiante.
-Parece que los buenos siempre se juntan ¿No?- sonreía contento por ello.
-Sí- admitía ella concomida por dentro- ¿Que tal estás, Severus?.
-Perfectamente. Esta semana que viene, la de vacaciones ,tu madre y yo nos iremos de luna de...-
-Miel- le aclaró ella de nuevo riendo.
-Miel- le devolvió la sonrisa- Tu madre me a informado que tu primo Aaron se quedará en casa también.
-¿Mi primo Aaron?- llevaba sus manos a sus labios. Su primo preferido le haría pasar las vacaciones totalmente feliz.
-El mismo. Tu madre me pidió permiso y se lo concedí pensando en ti. Te hará bien.
Hermione saltó de la alegría y besó la mejilla de su padrastro. Este sonrió y por un momento vio a Jennifer en ella, ¿Como había tardado tanto tiempo en ver esa dulce niña que se empeñaba en ver como una insufrible sabelotodo?.
-Pero escuchame- Hermione afirmaba- El desgenerado de tu hermano, Draco. El desgenerado que tienes por hermano también se queda allí, a si que ten cuidado hija. Echale un ojo.
-Y dos si te vas a quedar tranquilo-
Severus le sonreía mientras se despedía. Hermione caminaba con Cormac sin dejar de pensar en que habría podido estar con su hermanastro solo en casa, pero Aaron les visitaba. Aaron llegaría a aquella casa dentro de pocos días.
Ahora quedaba evitar las miradas desilusionadas de Draco Malfoy por los pasillos y aprobar todos sus exámenes.