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Historia 38379 — capítulo 22

¡Hola de nuevo! Ando actualizando seguido por causas desconocidas. No que vá, por que se lo merecen. Espero que les guste el capítulo y no se aburran del fic. Denme un capítulo más para que empiezen las cosas mejores.

Muchas Gracias por hacerme llegar a tener más de 300 favoritos y todos los comentarios que dejais día a día.     ¡Contesto Reviews!

Muchos Besos & Saludos     de   .Septiembre.


Todas las clases de la institución estaban repletas de estudiantes que mareaban sus cabezas pensantes y ponían sus manos a escribir.

Hermione no dejaba de mirar de reojo a su hermanastro que se extrañaba cada vez que la veía haciéndolo. ¿Draco estaba rellenando todos sus exámenes? Normalmente era uno de los primeros en acabar, sobretodo en Transformaciones.

Un día después todos los alumnos esperaban en el gran comedor para que les entregaran sus calificaciones. Minerva se mantenía al lado de Severus y los demás jefes de las otras casas.

-Ginny Weasley- llamaba Mcgonagall. La pelirroja se acercó y tomó el boletín- muy bien querida.

-Bien- le felicitaba Hermione dándole un abrazo.

-Ronald Weasley- el pelirrojo se acercaba tan colorado como su cabello- Debes mejorar alguna asignatura.

-¿¡Pociones!?-gritó y calló al ver la mirada de Severus Snape.

Hermione remedió su risa al ver como su padrastro le guiñaba un ojo.

-Hermione Granger- le llamaban a ella. Se acercaba entre respiraciones cortantes, nerviosa y veloz se puso enfrente sus calificaciones- Insuperable.

Ella saltaba de felicidad, había sacado las mejores notas de Gryffindor, le alegraba que las malas condiciones que había pasado no le habían echo empeorar.

-Draco Malfoy- Severus le llamaba con una mano en la frente. No había querido ver sus calificaciones. El rubio se acercó en plan vacilón.

-¡Sí!- afirmó agitando su puño al ver las calificaciones. Severus se las quitó rápidamente.

-Por Merlín, ¿Has aprobado Transformaciones?, que digo Transformaciones, ¿has aprobado todo?- el rubio afirmaba mientras saltaba con sus amigos y vacilaba.- Minerva..

-No me equivoqué Severus, es justo.

Severus le devolvió la vista a su hijastro que parecía estar enfrente de su hermanastra vacilandole.

-Bueno Granger- su brazo se apoyaba en el hombro de esta- luego te puedo dar algunas clases particulares.

-Anda y que no te a venido a ti bien que vivamos juntos- le decía ella poniendo sus ojos en blanco y sonriente. Le alegraban las calificaciones de Draco.

-Algo positivo tenía que tener- besó su mejilla y se puso totalmente colorada. No se esperaba aquella reacción delante de todo el salón que les miraba.

Horas después volvían a casa. Metían sus maletas en el cuarto tras recibir un caluroso abrazo de Jennifer. Un beso en la mejilla a Severus y los adolescentes ya podían quejarse ¿Ellos sí y los demás no?

-Pronto debo ir a por Aaron- informaba Jennifer y Hermione aplaudía- termina de coger tus cosas Severus.

-¿Aaron? ¿Quien es ese?-preguntaba Draco al ver tan contenta a la castaña.

-Mi primo- le aclaró- ¿Recuerdas a el moreno de ojos azules?.

-¿El musculitos?- preguntó con tono de desprecio- no pretendo quedarme aquí solo con Granger y su primo- informó a Severus.

-En ese caso- Severus pensaba- avisaré a el hotel para que hagan sitio para otros dos.

Severus subió a el cuarto sin darle tiempo a rechistar a sus hijastros. Hermione le miraba furiosa, no pretendía irse con ellos de viaje, se quedaría aquí con su primo. Draco tampoco quería irse con los adultos, pretendía quedarse con ella a solas, cosa que Hermione no quería escuchar. Pusieron de acuerdo sus opiniones y subieron a hablar con Severus.

Este se asusto al verlos detrás de la puerta. Un grito hizo a Hermione preocuparse por él que tenía su mano puesta en el pecho.

-¿No sabéis entrar de otra forma?-preguntó respirando-¿Que queréis?.

-Que..-titubeó Draco- Hermione quiere decirte algo.

Hermione tenía los ojos bien abiertos cuando su hermanastro la postraba enfrente de Severus. Que morro tenía, la metía en eso y tenía que salir ella sola.

-Creemos, ¡Todos!-acentuó mirando a Draco- que es mejor no ir a ese viaje.

-Bien, me gusta que lo digáis- sonreía- Queréis que vayamos a otro lado ¿No?.

-No Severus, no es eso- se incorporó Draco desde atrás.

-Explicámelo porque no me entero- le gruñó a su hijastro.

-Lo que estás diciendo esta bien- Draco imitaba los gestos de su padrastro- muy bien, pero mejor nosotros nos quedamos en casa.

-¿Quedaros en casa quien? ¿Vosotros? ¡Seréis desagradecidos, mordiendo la mano que os da de comer!- Jennifer se había incorporado a la habitación para coger su bolso y marcharse. Permaneció allí para escuchar.

-Ya somos mayores Severus- decía claro Draco- solo os falta limpiarnos el...-

-¿Que te vamos a limpiar a ti?- le había cortado el comentario con una colleja.

-Nosotros queremos un poco de libertad- dijo Hermione cogiendo a Draco por el brazo y alejarle para que no recibiera más collejas.

-¿Pero que libertad queréis?- dijo llevando sus manos a la cabeza- Si a vosotros cuando se os da un poco de libertad la desaprovecháis, hacéis mal la libertad. ¡Jennifer, no puedo con ellos, se me revelan!

-Cariño, un poco de razón tienen- sonreía Jennifer a los adolescentes- además es nuestro viaje.

-¿Ves?- preguntó Draco en todo vacilón.

-¿Que veo?-preguntó burlando a el rubio- ¡No veo nada! Pero vale, bien, os quedáis, pero nada de fiestas, discusiones ni tratar mal al invitado ¿entendido Draco?.

-Oído cocina- dijo el rubio saliendo del cuarto.

Jennifer se despedía de su hija que quería ir también a la estación a por Aaron. Le pidió que se quedara allí preparándole un sitio para dormir y guardar sus cosas. Draco por su parte estaba en la mesa del salón viendo como su hermanastra regruñía por ir a por ese tipo, hablaba con Severus en voz baja e intentaba convencerle de algo.

-Adiós mama- decía Hermione cerrando la puerta.

-Hermione hija, por curiosidad. Sin malas intenciones ni nada- Severus quería cuestionarle y aquello le asustaba- ¿Donde dormirá Aaron?.

-Pues había pensando en que como es mi primo, dormir arriba en vuestro cuarto, para que se sienta acompañado- sonreía ella.

-¿Juntos?- preguntó mientras recibía patadas leves de Draco por debajo de la mesa- Estate quieto- regruñó rápido para volver a Hermione.

-¡Granger quiere convertir la casa en un picadero!-decía Draco riendo y recibiendo una colleja de Severus.

-No seas mal pensado, es su primo- afirmó.

-Mira papa- usaba ese nombres cuando quería hacerle la pelota- ¿Has oído el refrán? ¿Como era? ¡Ah sí! Cuanto más primo más me arrimo.

-¡Mira que eres guarro!- le gruñó Hermione cruzada de brazos.

-Ahí tu hermano tiene razón- al final lo había convencido. Ahora se preocupaba por ella como hija. No quería que cualquiera se aprovechara de Hermione- Pirmo esta bien. Primo, pero no arrimo. Arrimo no.

-Deberíais ser padre e hijo en verdad- los miró ceñuda a los dos- igual de mal pensados.

Al rato el tintineo de las llaves se oía. La puerta se abría para darle paso a Aaron.

Hermione se lanzó a abrazarle, lo tenía estrujado al igual que él a ella.

-Cada vez estás más grande- le decía ella sonriente.

-Tu tampoco estás nada mal prima- le decía el mirándole.

-Vamos- ella cogía su mano- te enseñaré la casa y te ayudaré a colocar tus cosas.

Draco le daba codazos a su padrastro mientras este le obligaba a estarse quieto. Con su mirada le hacía entender que estaba viendo todo lo sucedido y que él tampoco se fiaba de ese muchacho. Debía irse, Jennifer ya estaba con las maletas preparadas.

Hablaron con los muchachos y le pidieron a Aaron que tuviera cuidado de ellos por ser mayor de edad. Severus le pidió a Draco un momento a solas y él aceptó gustoso.

Ambos hablaban mientras veían a Aaron juguetear con la muchacha tocándole el labios porque andaba ''machada''.

-Ya entiendo- decía Draco- que no haya arrimamiento ¿no?.

-Por lo que más quieras- le decía Severus- aunque tengas que usar magia.

-Tranquilo- miraba a el primo de Hermione- les vigilaré.

-Nunca pensé que diría esto pero- Severus puso su mano sobre el hombro del joven- confío en ti Draco.

La puerta se cerraba y ya estaban solos. Draco como un acto reflejo se dejó caer en el sofá poniendo los pies sobre la mesa. No dejaba de mirar a los primos que cuchicheaban y reían.

-Esta noche podemos salir de fiesta- decía Aaron- bueno, si Draco no quiere venir podemos ir tu y yo.

-¿Como que no quiero?- se apresuró a decir- yo estaré allí el primero.

Ambos se cruzaron una mirada amenazante. El tiempo pasaba, la noche llegaba.

Hermione salía del cuarto preciosa, esta vez había optado por unos pantalones baqueros de talle bajo adornados por un grueso cinturón blanco, unas botas y como top un palabra de honor negro acompañado de su cabello suelto. Había adornado sus ojos con rimel y sus labios no necesitaban retoque.

Draco por su parte había colocado su pelo de la manera que volvía loca a Hermione, caído hacia sus grisáceos ojos. Lucía esa camisa negra que resaltaba su piel y aquellos pantalones ceñidos a su cuerpo. Todo un perfecto hombre.

Aaron vestía parecido pero con más musculatura. Se decidían a salir.

Aaron los llevó a un espacioso club en donde mucha gente bebía, fumaba y bailaba.

Draco lo miraba todo estupefacto, preciosas chicas habían allí que le miraban sin cesar pero el no podía quitarle la vista a Hermione que charlaba con su primo.

-¿Queréis una copa?-preguntó Aaron.

-Algo flojo para mí- pidió Hermione.

-¿Tu que campeón?- seguía mirando amenazante a Draco- ¿Tomas algo?

-Pospuesto, lo mismo que tú.

Había una clara riña entre las miradas de los jóvenes. Draco no se fiaba de Aaron y viceversa. No se daban buena espina.

-Primita, ¿Bailas?- preguntó simpático.

-Después- aclaraba ella- dime, ¿Porque has venido a mi humilde morada del terror?.

-Mis padres se marcharon de viaje, como me quedaba solo y por allí no tengo mucha familia e decidido hacerle una visita a mi prima favorita.

-¡Que grande eres!- decía Hermione abrazándole de nuevo- me alegra mucho tenerte aquí. Voy al baño y te concedo un baile.

Hermione se alejaba mientras los muchachos se miraban bebiendo. Draco le sonreía sarcásticamente al igual que Aaron a él.

-¿Y que pasa? ¿No tienes amigos?- le cuestionó Draco- digo, como no aprovechas la oportunidad de estar allí solo.

-Mira vamos a aclarar las cosas- se levantó y se puso enfrente de él. Draco tomó la misma actitud- he podido notar que no te caigo muy bien, pero resulta que tú a mi tampoco.

-¿Con que intenciones has venido?- le preguntó sin más preámbulos.

-¿Intenciones?- rió-Sinceramente estar con ella, ahora no me toca nada y es una buena chica-Draco le miró demasiado furioso. Lo sabía, sabía que aquel tipo tenía raras intenciones.- ¿Estas celoso Draquito?- le empujó del hombro y esto cabreó a el rubio.- ¡Que es tu hermana!.

-Hermanastra- le aclaró señalandole con el dedo- y cuidadito con lo que pretendes, deberías saber que a mi padre tampoco le agrada tu presencia.

-Vaya, que familia mas acogedora- bromeaba Aaron sarcástico- ¿Que piensas hacerme? Te gano dos años de edad y en musculatura no hablemos.

-Le informaré a Hermione- vaciló- no creo que ella quiera nada contigo.

-¿Crees que te creerá a ti o a su primo de toda la vida?- bebía otro trago de su copa sonriente.

Hermione volvía por el fondo contenta cogida de la mano de alguien. Aaron la vio y aprovechó para darle el último toque a la conversación.

-Te voy a decir una cosa, de tu casa y del lado de mi prima no me voy a ir ni con agua caliente.

-Eso ya lo veremos machote- palmeó su espalda.

-Ya estoy aquí- interrumpió con una sonrisa Hermione- Les presento a Rhommy, una amiga mía.

La muchacha se apresuró a besar las mejillas de Draco y de Aaron.

-Yo soy Aaron- le aclaró sonriente.

-A ti ya te conozco Draco- le aseguró Rhommy mientras el rubio afirmaba y bebía.

Draco se levantó de su silla. Miró un poco enfadado a Hermione sin esta saber por qué y se marchó con una presencia conocida que había en aquel local. Goyle se encontraba con Selena de nuevo.

-Draco- su amigo le estrechaba la mano- ¿Quien es el tipo que esta con Hermione?.

-Su primo el musculitos. Que infierno de tío- le aseguró mirándoles desde allí.

Hermione se acercaba hasta la pista de baile con su primo. Este la llevaba de la mano y le sonreía tocándole el cabello.

-Pues para ser su primo está muy cariñoso- le aseguró Goyle.

-Ya lo sé- afirmó- me da la sensación de que ha venido a otra cosa.

-¿Lo han dejado a tu cargo?- preguntaba Goyle mientras Draco afirmaba- pues liarsela, monta noche tras noche una fiesta en tu casa y cuando tu padre vuelva le culpas a él. A Severus ya lo tienes ganado.

-Pero Granger después me la liaría a mí- supuso.

-Pero habrás conseguido que no tengan tiempo para hacer nada-

Draco lo meditaba mientras miraba a la pista de baile. Hermione se contoneaba genial, como una ninfa bailaba para sus ojos. Tal vez lo veía todo bonito de ella.

Aaron tomaba su delgada figura como si no tuviera dueño, cosa que tenía, y era Draco Malfoy. El rubio soltó la copa sobre una mesa y caminó furioso hasta allí.

-Cambio de parejas- informó y tomó la mano de Hermione pegándola a su cuerpo.

-Draco- dijo ella mirándole nerviosa, estaban cuerpo con cuerpo.

No le dejó replicar, ya había empezado a moverla cerca de él mientras miraba a Aaron. El primo de Hermione podía atravesarle con la mirada ¿Como se atrevía a quitarle a su chica? Draco la alejaba de él entre la gente.

-No deberías apegarte demasiado a Aaron- decía dándole una vuelta.

-Estas paranoico- dijo respondiendole al baile.

-Paranoico, celoso, enamorado, llamalo ''X''- seguía moviendola al son de la música.

-Es mi primo-le aseguró- no quiere nada conmigo.

-Yo no estaría tan seguro- dijo tomando su cintura- me confesó que ha venido hasta aquí por ti.

-Eso no tiene sentido- ella empezaba a pararse al son de la música- ¡No seas mentiroso Draco!

-No miento- le dijo acercándola a sus labios- confía en mi.

-Es tarde para eso- aunque tenía aquellos labios tan cerca, aquellos labios que eran los únicos que deseaba besar se separó de ellos.

Lo dejaba solo en la pista, volvía con Aaron que bailaba con Rhommy.

-¿Que pasa prima?- le preguntó abrazándole. En el fondo pudo ver a Draco cabreado y le lanzó una sonrisa de victoria.

Un mal pie fue el fallo de aquella fiesta, Draco topó con un tipo tirandole su copa. El joven Malfoy que con poco había cogido un buen punto de grados empujó a aquel tipo desahogando su rabia.

-¿De que vas mocoso?- le preguntó cogiéndole por la camisa.

-¡Eh!- una voz pasaba por la pista- dejale, esta conmigo- Aaron le defendía ante aquel mayor.

-Vigila mejor a tus críos- le indicó aquel tipo de ancha espalda.

Draco se quedó observando a Aaron al que empujó segundos más tardes. Hermione no entendía que mosca le había picado.

-¡Vuelve aquí Draco!- le ordenó ella al verlo irse.

-No necesito que nadie me cuide y mucho menos que tu me creas- le reprochó- ahora te quedas aquí sola y te darás cuenta.

Dicho esto informó a Goyle a la salida que mañana tenían una fiesta. Una fiesta en casa de Severus.

Montaría una gran fiesta, suciedad y destrozos. Después culparía a el mayor. Si Hermione se cabreaba con él después le importaba un bledo. Más había pedido con ella ya.