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Historia 38379 — capítulo 23

¡Hola! Aquí traigo otro capítulo. Es un poco largo y me dediqué a pulirlo bien, todavía no se si les gustará, espero que sí. Muchas gracias por los 51 comentarios del capítulo anterior y los 318 favoritos que hay en este fic.

Contesto Reviews! Besos & Saludos                .Septiembre.


Draco Malfoy salía de aquel estúpido lugar dirigiendo la vista atrás. Se marchaba a casa, lo había decidido. Pudo propinarle alguna patada a varias botellas vacías que adornaban la calle, rabioso continuaba con su paseo de noche.

Hermione quería salir de allí, quería acompañarle, quería creerle, pero eran tantas las veces que le había mentido.

-¿Tomamos algo más?- preguntaba Aaron. Hermione negaba mirando de nuevo la puerta de salida- ¿Puedes dejarle? Es un inmaduro, pero no creo que se pierda llegando a casa.

-¿Que le hiciste?- preguntó sin saber por qué. Aaron puso cara de sorprendido, como si no tuviera nada que ver- perdona, perdoname. Creo que iré a casa.

-Te vas a buscarlo- le cortó él- te vas a seguir dándole bola a un tío que te engaña.

-¿Tu como sabes...?- se cortó al pensarlo- mi madre. Perfecto.

-Ella solo quiere protegerte- le informó cogiéndole las manos- igual que yo.

-¡También tengo derecho a decidir lo que quiero hacer!- le estaba gritando y de nuevo no sabía el por que- perdoname otra vez, no se que me pasa. Me voy a casa.

Sabía perfectamente lo que le ocurría, a su madre tendría que guardarle el bulto de su mal estar por prohibirle andar con Draco, pero a su primo no. Cogió sus cosas y se decidió a salir de allí.

-Espera voy contigo- Aaron salió detrás. Se había propuesto no dejarles solos ni un minuto.

Caminaban a prisa por la calle. Aaron debía de ir detrás de ella, no estaba de muy buen humor y no quería estropear nada. Hermione lo sabía solo con un destello de aquella farola, sabía que era él, era Draco sentado en el bordillo de aquella calle.

-¡Draco!- gritó con una sonrisa apagandola cuando corrió a su lado- Eres un cabezota, ¿Por que te fuiste así?.

-Hermione- le sonrió. Se había dado cuenta, había vuelto con él- Que bien que...- lo pudo ver aparecer al fondo de la calle andando, había vuelto con Aaron- que bien que vuelves acompañada.

Se levantó con el gesto fruncido y resopló ante la presencia de el primo de su hermanastra. Hermione lo miró furiosa tras mirar a Aaron e hizo lo correcto, los dejó atrás, empezó a caminar sola hacia adelante.

-Esperame- dijo Draco caminando detrás de ella.

-No quiero seguir escuchando como discutís- informó ella siguiendo su paso

Caminaron durante un buen rato por todo el barrio, ¿Era ella quien se había perdido? No encontraba bien la calle, tal vez por la copa, tal vez por su mal humor. Allí estaba su casa, caminó y abrió la puerta.

-Buenas noches- informó y se subió para el piso de arriba.

Draco miraba furioso a Aaron y optó por dormir en el sofá. Se pasó la noche pensando en por que la castaña no quería creerle.

Aaron pasó la noche en la habitación de los jóvenes, justo en la cama donde dormía su prima.

La noche pasaba, Draco no podía dormir y escuchó unos pasos sospechosos, se incorporó y vio a el primo en el salón.

-¿Donde vas?- sospecho.

-¿Que eres ahora? ¿Un perro guardián?- le vaciló.- solo vengo a por un poco de agua.

-Pues venga, rapidito y a la cama- Aaron pasó a la cocina y en menos de un minuto salió- no creo que duerma hoy, cuidadito.

La mañana llegó con los grisáceos ojos de el rubio todavía abiertos. Una cabellera rizada cortaba su mirada con el techo, su hermanastra estaba incorporada por el sofá mirándole desde arriba.

-¿Sigues enfadado?- preguntó sonriente.

-Sí, y mucho- guardó su sonrisa.

-Venga- le animó- esta noche bailaré contigo lo prometo.

Aaron salía de el cuarto y besó la mejilla de su prima dando los buenos días. Draco evitó mirarle esta vez.

-Esta noche formé una fiesta en casa- informó el rubio.

-¿En casa?- se extrañó esta- esta bien, pero yo me andaría con cuidado de que Severus no sepa nada. ¿Nosotros donde iremos Aaron?

-Podemos quedarnos aquí- respondió él- estaremos más tranquilos.

Hermione aceptó la propuesta, además estaría pendiente de su hermanastro. Draco sonrió en el fondo, plan completado, estarían allí vigilados. El día pasaba cada cual por su lado. Aaron le contaba historias a su prima de su mundo muggle, historias ridículas para los ojos de Draco.

La noche llegó y tocaron a la puerta. Draco ya arreglado se apresuró a abrir.

-¡Goyle!- saludó sonriente- ¿Y toda esta gente?- su amigo venía al menos con veinte personas.

-Es una fiesta, ¿recuerdas?- el mismo invitó a todos a pasar.

La noche iba en aumento y la gente más, la casa se llenaba de gente. Aquello empezaba sonar escandalosamente desde afuera. La música rebotaba en la cabeza de todo y miles de vasos se derramaban por el suelo. Allí había gente que ni siquiera Draco conocía, muggles del barrio.

Alumnos de Hogwarts llegaban también, incluso Gryffindor's al saber que era en la casa de Hermione Granger.

-¿Que haces tú aquí?- decía Draco ante la presencia de Ronald Weasley.

-Me invitaron- aclaró- ¿Donde está Skinniy? Dijo que vendría.

-Tu no vas a pasar- le informó gruñendo.- Ya tengo bastante con uno como para que me metan dos.

-Tengo cosas que aclarar con Danna y Hermione- informó el pelirrojo mientras Draco le arrastraba asta afuera.

-A tu Madriguera como los topos- le informó- ¡Vuela!.

La puerta se cerró en sus narices y Draco seguía caminando entre gritos, empujones y de más.

-¡Draco!- Hermione le llamaba- ¿Quien es toda esta gente?.

-No lo sé- informó exaltado- hablaré con Goyle.

Caminó furioso hasta su amigo y le cuestionó, el no quería algo tan pronunciado. Ahora le costaba más mantener vigilada a su hermanastra.

-¿Se puede saber a cuanta gente le has informado de esto?- le gruñía.

-Relajate- dijo poniendo una mano en su hombro- Mira te presento a Julia. Tenía muchas ganas de conocerte.

Una preciosa chica rubia y alta con sus ojos verdosos besaba sus mejillas.

-Encantada- le dijo muy simpática. Draco afirmaba sonriente- ¿Estas solo?.

-Es obvio que no- decía señalando a la gente.

-¿No te espera ninguna chica por aquí?- ella se ruborizó un poco. Draco tragó saliva y miró a Hermione que le observaba desde el otro lado del salón.

-No, claro que no- debía hacerlo, si ella no venía a él, él mismo debía irse de ella- ¿Quieres tomar algo?.

-Sí, ¿Sabes bailar?- preguntó ella poniendo sus brazos sobre su cuello y moviendo un poco su cuerpo.

-Como el que más- sus manos se posaron sobre las caderas de la muchacha.

Hermione sentía como algo le subía por el cuerpo. ¿Que era? Se negaba a que fuera lo que ella hace un tiempo intentó sacar de su hermanastro. Celos.

Se acercó hasta allí sonriente, se puso al lado de Draco y le llamó para que le dirigiera a ella la mirada. ¡Estaba embobado en aquel palo! ¡No era tan guapa!.

-¿Que quieres?- le preguntó el volviendo a los ojos de Julia.

-¿Me puedes ayudar con algo en la cocina?- mintió poniéndose de nuevo cerca.

-No Hermione- le dirigió la vista- Que te ayude Aaron.

-Draco- Julia tenía la voz dulce y mencionaba cerca de su oído su corto nombre- ¿Vamos a por algo de beber?.

-¡Oh que descuidada soy!- decía Hermione escuchando todo aquello- ¿Queréis algo de beber?- la rubia afirmaba mientras Hermione sentía aquel ardor dentro de ella- yo te lo traigo guapa.

Caminó hasta la cocina, cogió un vaso y una botella cualquiera. Lo llenó hasta arriba y se excusó con Aaron que la interrumpía. Volvía tras sus pasos por el salón. Lucía una camisa blanca corta hasta la altura del pecho y unos pantalones baqueros. Todos los jóvenes miraban a la castaña que sonreía a Julia en la lejanía.

-Aquí tienes preciosa- Hermione disimuló un tropezón haciendo que toda la copa se derramara en el pronunciado escote de aquella buscona. Su vestido blanco se volvía marrón por el Ron de la copa.-¡Oh perdona!.

-Mira como me has puesto- Julia estaba apunto de empezar a llorar- ¡Imbécil!.

Aquella muchacha no dudó en salir corriendo para buscar el baño. Hermione no podía parar de reír al verla correr cubriéndose el cuerpo. Una mano le quitaba el vaso bruscamente.

Draco se mantenía allí mirándole con odio. Hermione levantó su cabeza en plan vacilón.

-¿A que coño viene esto Hermione?- le preguntaba dejando el vaso sobre una plataforma.

-¡Me escurrí!- la mirada de Draco dejaba bien claro que no le creía. Se ruborizó y tubo que confesar- ¡Esa tipa te estaba comiendo con los ojos!

-¿¡Y que problema tienes en eso!?- le gritó.

-Pues que yo...-se paró- que tú...- volvió a hacerlo- ¡Que no es buena chica para ti!.

-¿Desde cuando sabes tu lo que me interesa?- le preguntó furioso todavía- ¡Dime Hermione! ¿No eras tu la que no querías nada de mí? ¿A que viene ahora este numerito de celos?.

-Draco- ella tocó su camisa aguantando sus lágrimas- no te vayas con ella.

-No puedes pedirme esto ahora Hermione- el cogía su mano y la deja suelta otra vez- no puede pedirme que te quiera siempre y que te espere mucho más.

Draco se marchó haciéndola a un lado. Lo vio subir en la misma dirección que aquella chica. ¿Estaba siendo egoísta? Ella no había elegido en realidad dejar atrás ese amor, era una causa de fuerza mayor, era necesario. Se hizo hueco en medio de la gente y se encerró en la cocina de nuevo con Aaron.

Draco aporreaba la puerta de el baño pidiendo permiso para pasar.

-Pasa Draco- Julia se lo concedía y él así hizo.

-Que desastre- dijo al ver el vestido de la joven- Dejame que te ayude.

Draco tomaba una toalla mojandola en agua. Volvió a su lado y empezaba a restregarla contra el vestido. La mano de Julia le paró mirándole fijamente.

-Llevas razón, no se quitará- sonrió con nerviosismo dejando la toalla a un lado.

-No importa- Julia echó el pestillo de la puerta- Siempre me lo puedo quitar.

La rubia se levantó el vestido haciéndolo desaparecer del cuerpo. Estaba totalmente en ropa interior delante de Draco, él dirigió su vista a el suelo hasta que Julia se le puso enfrente.

-Julia- intentó llamarla para advertirle. Julia decidió que era mejor lanzarse a sus labios, cuando lo hizo Draco giró su cara siendo su mejilla besada.- No puedo.

-¿No tienes ningún método?- preguntaba ella dispuesta a cuidarse.

-Escuchame- le miró a los ojos y le acercó el vestido de nuevo- no es eso, aparte tu eres muy guapa. Estas increíble.

-¿Entonces cual es el problema?- ella no entendía. La rechazaban, cosa que no solía suceder.

-Hay otra chica- le confesó. Él sabía perfectamente en quien pensaba, pese a que ella le había pedido que no lo hiciera él mismo no deseaba hacerlo.

Julia intentó titubear pero prefirió vestir su cuerpo. Arregló su cabello seguidamente y salió del baño.

Minutos más tarde Draco actuó igual para bajar allí y parar aquella fiesta. No tenía sentido, aquel tipo era quizás más astuto que él o tal vez su propia hermanastra prefería a aquel musculitos.

Hermione se encontraba allí tomando una copa apoyada en la encimera, miraba a todos los que reían en su salón desde la puerta y resoplaba ante su primo.

-¿Sigue arriba?-preguntó llevando su mano a la cabeza.

-Parece que no- le informó Aaron que lo veía bajar.

-Iré a pedirle que pare esto- no podía más, quería ir a dormir.

-Mejor le llevo esto- Aaron había preparado una última copa- hablo con él para parar la fiesta y de paso hago las paces con él ¿Que te parece primita?.

-Mejor dámela a mí, la necesito más- intentó quitarle la copa pero Aaron se la negó- ¿Que pasa?.

Aaron negó con la cabeza, besó su mejilla y salió de allí. Caminó entre la gente hasta llegar hacia Draco que estaba sentado en su sofá. Luchaba por hacer levantarse a todos los invitados.

-¿Una copa?- Aaron se la acercaba y Draco la tomó en mano- parece que perdiste de nuevo.

-Mira Aaron, tal vez conmigo puedas pero a mi padre cuando se le hincha la vena se le hincha, asique con Granger no vayas con cariñitos.

-Salud- el joven solo alzó su copa incitando a Draco a tomar también.

No habían pasado ni diez minutos cuando el joven Malfoy se tambaleaba en el sofá. No podía ni con él mismo, no dejaba de reírse con cualquier tontería de aquella fiesta. Aaron palmeó su pierna y se marchó de nuevo a la cocina.

-Primita, tu hermano parece no querer acabar- mintió.

-Pero no vive aquí solo- se mosqueó intentando salir de la cocina.

-Mejor vamos a la habitación, te relajas y más tarde los echamos nosotros. Te acompaño.

-Gracias Aaron- decía ella caminando hacia ale cuarto agarrada a su primo cariñosamente- si no hubieras venido.

Cuando entraron en la habitación de los adolescentes Aaron cerró la puerta a su paso y mientras que Hermione se sentaba cansada en su cama él se acercaba.

-Mira- cogió su mochila y cargó algunas cosas- tengo fotos de cuando eramos pequeños.

-¿Enserio?- preguntó contenta. Se las dio en la mano y ella las iba pasando- Este día fue cuando me caí en esa charca por correr tras de ti.

-Sí- rió él- y esta de aquel día que nos quedamos encerrados. Nos fotografiaron al salir.

-Aquel día lo pase realmente mal allí encerrada- sonreía ella.

Aaron miró a su prima y esta le contestó la mirada sonriente. Se sentía bien con él allí. ¡Mente sucia la de Draco Malfoy! Pensar que su primo quería algo con ella, no había nada más que verle allí ayudandole.

Lo insospechado pasó cuando tras unos segundos de vistazo tubo que alzar su mano para parar un beso no correspondido.

-Aaron- dijo asustada- ¿Que haces?.

-Perdoname- dijo recogiendo las fotos- pensé que tú, ahora que ya no somos.

-Seguimos siéndolo- informó ella- que se separaran mis padres no quita que dejes de serlo.

-Pero yo no quiero ser tu primo Hermione- le había cogido por el brazo- dejame intentarlo.

Volvió a intentar besarle una y otra vez mientras ella se quejaba por el dolor de su antebrazo. No quería, era su primo, su querido primo. Rogaba que le soltara pero Aaron parecía querer un beso.

La puerta del cuarto se abrió y Draco Malfoy estaba allí, sin saber como ni de donde sacó las fuerzas golpeó con su cabeza el estomago de Aaron haciéndolo caer a la cama.

Hermione como un acto reflejo se agarró a el cuello de Draco, este tragó saliva por el nerviosismo y puso su mano en la espalda de esta. Segundos más tarde Draco recibía un puñetazo en sus labios.

-¡No!- gritó Hermione a su primo viendo a Draco tirado en el suelo sangrando- ¡Dejale!- empujó a su primo dispuesta a recibir ella los golpes- Es más, vete de mi casa.

Hermione cogió la mochila y maleta de Aaron y la tiró a sus pies. Salió de el cuarto, apagó la música y empezó a gritar como una posesa.

Los estaba echando a todos de allí. Todos salían por la puerta menos Rhoomy que mientras ella despejaba a la gente había entrado a el cuarto.

Hermione pasó después y pudo observar como su primo estaba liándose con esa chica y Draco reía como un poseso.

-¿De que ríes imbécil?- decía ella extrañada.

-No lo se- dijo sin poder parar.

Ella le olió pero no parecía haber tomado mucho alcohol, después miró sus pupilas y andaban dilatadas.

-¿Has drogado a Draco?- le preguntó a Aaron que intentaba excusarse.- ¡Calla! Que tonta fui- llevó sus manos a la cabeza- me lo advirtió y no le hice caso. Tu me negaste esa copa para dársela a él y ponerle así- miró como Draco seguía riendo- menos mas que su cabeza loca al fin sirvió para algo- le sonrió tímidamente.

-Perdoname prima- Aaron intentaba escucharse pero Hermione no quería oírlo.

-Coge tus cosas y marchate- él joven obedeció y ella le acompañaba a la puerta junto a Rhoomy que iba agarrada de el moreno.

-Yo también voy- dijo Draco intentando levantarse.

-No- le negó ella- contigo ya veré que hago ahora.

Caminó hasta la calle y no se despidió, cuando Aaron estaba suficientemente fuera cerró sin más preámbulos. Volvió sobre sus propios pasos a el cuarto donde ella dormía, Draco seguía allí tirado en el suelo, sin dejar de reír tocaba su sangre con las manos.

-Vamos- intentaba ayudarle a levantarse. Él se apoyó en ella caminando a su lado- Vamos arriba.

Le siguió poco a poco por las escaleras todavía agarrada a su cuello, ella sentía como la sangre de el rubio salía y lo sentó en la taza del baño. Cogió un poco de algodón y un poco de agua oxigenada.

-¿Porque no me lo curas con la varita?- cuestionó él.

-Prefiero que lo haga Severus- le indicó- ahora estate quieto, mientras tanto te curaré así.

Él se quejaba por el dolor de el rozar del algodón por él, Hermione se quejaba al verlo gruñir.

-Tal vez debí avisar a Julia que te curara- dijo ella.

-Callate Granger- le ordenó- eres especialista en fastidiar los mejores momentos, además no hice nada con ella.

-¿No?- preguntó rápidamente y él negó- debiste hacerlo.

Draco la miró de reojo un poco fastidiado pero ella le sopló con cariño la herida.

-Ya esta bien, ya no sale sangre- le avisó él que empezaba a ponerse nervioso.

Hermione le ayudó hasta ir al cuarto de los adultos, allí lo tumbó en la cama y se despidió de él.

-Granger- la llamó antes de que pudiera salir- ¿Te puedes quedar conmigo?.

-No sé- dudó ella y él le miraba angustiado. Fingía estar peor de lo que se encontraba y eso le lastimaba- está bien, pero solo un rato.

Se dejó escurrir por la cama, se apartó en el borde de el lado izquierdo y allí esperaba que Draco se durmiera. La mano del joven le rozó el hombro poniéndole boca arriba.

-¿Puedes acercate a mí?- titiritaba fingido- tengo frío.

Hermione resopló y se juntó a él. Se encontraba tan bien allí agarrada a él, sintiendo aquel aroma a almendras tostadas que él desprendía. Aquello era lo que olía en él como en aquel filtro de amor. Sonreía mientras la suave mano de su hermanastro tocaba su cabello y con la otra la apretujaba más a él.

-¿Vas a contarme porque me niegas?- él estaba dispuesto a solucionar todo aquello.

-Creo que debo irme- ella no podía hablar de aquello. Estaba con Cormac, era lo mejor para ambos.

-Granger- le agarró por el antebrazo y le puso la cara muy cerca a la suya. Otra vez estaban apunto de besarse, a solas, en aquella cama- Dime que te gusta de mí, dime que me quieres.

-Me gusta cuando callas.

Draco le miró y tras oír aquello le sonrió dulcemente, prefirió no propasarse y besó su frente. Prefería mantenerla a su lado toda la noche antes que estropearlo con un beso vergonzoso.

La noche pasaba y ambos dormían entre sabanas y con los cuerpos unidos, sentían en calor del otro junto a los suspiros profundos de un buen dormir.

Él día llegaba, la luz entraba por la ventana. Un día nuevo para ellos solos, o tal vez no. La puerta del cuarto se abría, ellos despertaban por el ruido.

Alguien estaba allí, enfrente de ellos, ahogando un grito y llevándose la mano al pecho.

-¿Pero que hacéis depravados?- Severus no podía creerlo. Draco se levantaba con velocidad, ambos estaban vestidos, nada raro podía apreciarse en eso.

-¿Que está pasando aquí?- Jennifer miraba a su hija con enfado. Hermione se arreglaba el cabello y miraba de reojo a su hermanastro.

-No es lo que parece, anoche Draco se encontraba mal- informaba Hermione- Aaron montó una fiesta en casa sin consultarlo y le dio de tomar a Draco.

-Sí- Draco le sonreía, al fin y al cabo Granger había acabado usando el plan de él. Ambos estaban de acuerdo en culpar a el odioso primo.

-¿Te emborrachaste desgraciao?- Severus collejeaba a Draco que se quejaba por el dolor de su cabeza- ¿Y que te a pasado en el labio?.

-Debí golpearme con algo- mintió para no destapar el mal trago que la muchacha había pasado.

-Se nos va Jennifer- Severus empezaba a dramatizar- que este acaba debajo de un puente ahí dándole a un tetrabrick como un loco.

-¿Que estas diciendo Severus?- Draco se defendía, el no era ningún borracho.- Siempre me haces marcaje, siempre acabas poniéndome de lo que no soy.

-¿Sabes porque te hago marcaje?- le preguntó enfadado- ¿Lo sabes? Por que sois unos descuidados- ahora señalaba a los dos adolescentes- no valoráis las cosas ¡Mira, estáis a esto de coger el síndrome de diogenes!

-¿Y quien es ese?- Draco se sentía confundido. No conocía a nadie con ese nombre- ¿En que equipo de Quidditch juega?.

Las dos muchachas empezaron a reír cuando Severus volvía a golpear la cabeza de Draco por ignorancia. Siempre tenían aquel toque de humor que no podía fallar.

Se preguntaban por que habían vuelto tan pronto. Su viaje había sido encargado por Severus y como desconocía aquellos métodos había tenido un fallo, solo había contratado para dos días.

Los días pasaban al igual que las semanas, ambos adolescentes no habían pasado por más acercamientos. Hermione seguía negandolo ante todo; mantenía una relación falsa con Cormac el cual se encontraba demasiado contento por la castaña.

Draco no dejaba de visualizarlos por los pasillos y de recordarle a Hermione que él había rechazado muchas chicas por ella. Aquello le hacía daño, pero así debía de ser.

Se encontraban en el Gran Comedor durante la cena de el primer día de febrero cuando Minerva Macgonagall junto a Albus Dumbledore les informaban de un baile el catorce, día de San Valentín.

Debían escoger pareja puesto que una alumna y un alumno de cada casa abriría el baile con su respectiva.

Hermione no pudo evitar mirar a Draco de reojo un poco colorada, Draco no había evitado ningún momento el mirarla después de escuchar aquello. Seguro que Hermione no querría ir con él, pero aquella fiesta se celebraría en un mismo salón, con la misma gente. No podría huir de él todo el tiempo y con ese pensamiento volvió sonriente a su plato de comida.


El próximo capítulo constará de el baile de San Valentín. .Septiembre

de Draco.