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Historia 38379 — capítulo 24

¡Hola! Aquí les traigo el capítulo de San Valentin. Aviso que ocurrirán cosas insospechadas. Puse el link de los vestidos para quien quiera imaginarlo mejor. Me divertí mucho escribiendolo y quizás sea el más largo de todos. Seguro que aquí tienen la dosis de todo lo que querían leer. Espero que les guste y que haya dado la talla.

Muchas Gracias por todos los comentarios, lecturas y de más.

Besos & Saludos             -Septiembre deDraco-


El comedor no dejaba de comentar aquello, algunos ya se apresuraban a buscar pareja. Ginny golpeaba el brazo de Hermione cuando se percató de una Danna corriendo por el comedor.

-Atenta- le avisó. Hermione giró su vista y vio como esta se acercaba a Ronald- Calla, haber si nos enteramos.

-Hola Ronald- Danna se sentaba cerca de el pelirrojo que comía como un muerto de hambre- ¿Tienes pareja?.

-No- negó masticando un trozo de pan.

-¿Quisieras ir conmigo?- agarró su antebrazo y el muchacho le miró- Skinniy me dijo que iría con un chico de Ravenclaw, acaba de pedírselo en la mesa.

-¿Enserio?- tragó y le miró sospechoso. Danna afirmaba sonriente- está bien Danna, me alegrará ir contigo.

-Será divertido- Danna besó su mejilla y se marchó dejandole de nuevo en su plato.

Ginny reía con Hermione, estaba segura de que Skinniy no tenía ningún plan, hasta ahora claro, fastidiar a Danna. La pelirroja aseguraba que habría una buena fiesta el día catorce. Ella no tenía que preguntar puesto que siempre salía con Harry en aquellos actos, pero dudaba con quien iría su amiga.

-Con Cormac- aseguró sonriendole a el muchacho que estaba en el fondo de la mesa.

Le dirigió la vista a Draco como un acto reflejo, al parecer el rubio no le quitaba la mirada porque siempre pillaba las suyas. Hermione frunció un poco el ceño, Draco le burló haciendo como si le mandara un beso, la castaña negó con la cabeza volviendo a su plato con una sonrisa. Levantó un poco la vista y seguía allí sonriendole todavía.

-Está insoportable- le informó a Ginny sin volver a mirarle.

-Te encanta hasta insoportable- Hermione le dio un pequeño manotazo enfadada- ¡No tengo la culpa de que te sigas poniendo colorada! ¿Por que no vas al baile con él?.

-Imposible- avisó a Ginny de que se fijara, Pansy Parkinson ya lo había echo y su hermanastro aceptaba- ¿Quieres que me cargue a Severus en San Valentín?.

-Ya no tendríamos pociones- rió Ginny.

-No bromes con eso-

La cena había acabado y todos se dirigían a sus dormitorios, Hermione caminaba por los pasillos con Ginny, ambas hablaban de la reacción de Skinniy al ver a Ronald de mano de Danna.

-Tengo unas ganas de bailar- informaba Hermione a su amiga dando una vuelta sobre ella misma sonriente.

-¿Enserio?- alguien le tomaba la mano derecha y le hacía devolverse en la misma vuelta.

-Draco- se soltó repentinamente- ¿No deberías estar practicando con Pansy?.

-Me prometiste un baile- Hermione lo miraba extrañada ¿Cuando ella había dicho eso?- después de que te advirtiera de Aaron, por la mañana en el sofá, no te hagas la tonta.

-¡Dejame!- le había sacado una risa y empujaba a su ''hermanastro''. Este sonrió y aceptó dejandole allí después de un beso en la mejilla seguido de un ''Malas noches, Granger''.

-Está adorable- Ginny comentó cuando el rubio desaparecía entre sombras.

Hermione resopló, lo sabía perfectamente, para ella estaba más que eso. Caminaba sin ánimos hasta el cuarto de las chicas y se dejó caer en la cama. Pensaba una y otra vez que no podía bailar en aquel salón con su ''hermanastro'' ni siquiera después de deberle un baile. ¡Era ilógico! Era una demostración de una rara relación entre ellos, un paso para matar a Severus de un disgusto.

Con la misma ropa sus parpados cansados caían llevándola a un profundo sueño. Se encogía por el frío de febrero y tocó sin querer su lado vacío de la cama, todavía recordaba aquella noche.

Ginny le despertaba para no llegar tarde a clase de Transformaciones. Hermione arreglaba su cabello ante el espejo, pero nada podía hacer con sus ojeras.

Todos caminaban después de desayunar a sus aulas pidiendo citas y buscando pareja, San Valentín se acercaba y parecía estar mal visto estar solo.

-Hola cariño- Cormac la abordaba con u beso en la mejilla- ¿Tienes el traje preparado para bailar conmigo? Se que te escogerán como a la chica Gryffindor.

-No lo creo- le sonrió- pero tendré todo preparado para bailar contigo.

Entraban a clase y tomaban sus asientos. Draco siempre intentaba tropezar con Hermione para lanzarle una de esas sonrisas que sabía que aún negandolo a ella le gustaba.

-Se acerca San Valentín- Minerva había comenzado y todos gritaron en tono alegre. Deseaban esa fiesta- ¡Silencio! Ya tengo los nombres de los alumnos principales de mi casa.

-¡La zanahoria Weasley!-gritaron los Slytherin para dejar colorado a Ronald.

-Muy gracioso Señorito Malfoy- Hermione le miró para ahogar una risa- Sabe que el profesor Snape a pensando en ti ¿Verdad?- Draco negaba pero le daba igual, imitó como si bailara con la nada haciendo reír de nuevo a los Slytherin.

-Profesora, deje de perder el tiempo con mi hermano- le lanzó una mirada y Draco no rechistó, para nueva sorpresa de todos- Díganos, ¿quien es la elegida?, ¿Tal vez Ginny?.

-No- negó la profesora- usted Señorita Granger. Espero que tenga un buen vestido y una pareja.

Hermione se había quedado petrificada, todos los Gryffindor aplaudían y le felicitaban, pudo observar como Draco aplaudía ante tal noticia con una Pansy rabiosa detrás.

-Como chico, será el señor Potter, con eso quiero decir que usted Señorita Weasley también busque un buen vestido.

Ginny saltó de su silla y fue directamente a los labios de Harry, Minerva le llamó la atención y esta volvió a su sitio.

La clase acababa y todos salían comentando la noticia, algunas chicas se sentían celosas por no poder lucirse en primer momento, otros comentaban que lo preferían así y otros murmuraban que Hermione Granger era la ideal.

Hermione había preferido pasar a la biblioteca a evadirse un poco de todo, caminaba por los pasillos rodeada de libros. Acariciaba el lomo de algunos de ellos con la yema de sus dedos, no podía leer ni una letra, tenía su mente totalmente ocupada.

Miró a ambos lados y no vio a nadie. Con un leve sonrisa volvió a darse una vuelta sobre sí misma, le encantaba bailar y nadie había sido comunicado de ello. Continuaba bailando sola cuando escuchó unos aplausos flojos.

-Si bailas a sí con Cormac me pondrás celoso-

-¡Malfoy!- ella paró y se ruborizó- ¿Que haces aquí?.

-Digamos que sé donde encontrarte- le sonrió.

-Pues no me busques- le ordenó señalandole con el dedo.

-Eso no es posible- se acercaba a ella mientras Hermione estiraba su mano; miedo le daba- ¡Tranquila!- se sonreía picaramente- solo quiero darte un abrazo para felicitarte por ser la elegida, no muerdo, todavía.- Hermione negaba con la cabeza- Como hermanastro, desde el cariño.

-Tu cariño me lo conozco yo- le recriminó ella.

-¿Sí? ¿Y te gusta?- Hermione fruncía el ceño volviendo de nuevo a ponerse nerviosa, no le gustaban aquellas situaciones, ¿no sabía que para ella se le hacían difícil?- ¡Vale, vale, esta bien! Te dejo...-paró- ¿Un abrazo? Solo eso.

Hermione volvió a mirar para ambos, Draco le advirtió que nadie le vería abrazándose con él y mucho menos Cormac sería informado. Hermione se fastidió, y aceptó el darle aquel abrazo. Aunque le gustara no se sentía totalmente bien con aquello, Draco le apretujaba con sus ojos cerrados y acariciaba su espalda.

-Ya vale- ella se separó y dejandole allí plantado caminó hacia fuera.

Una vez en la puerta de la biblioteca corrió hasta desaparecer, no quería volver a hacerlo, no quería volver a abrazarse a él como si nada.

Las horas pasaban, los días también, la actitud que Draco tenía hacia Hermione no cambiaba. Había sido informado que era el elegido de Slytherin, Pansy Parkinson no lo sería esta vez puesto que acompañaba a el chico principal. Draco no dejaba de insistirle a Hermione en que debía ser ella la que bailara con él, ella siempre había defendido en que lo bueno era participar y hacer amigos de otras casas. ''Que mejor ejemplo de amistad entre rivales'' una y otra vez usaba aquella frase pero no daba resultado.

San Valentín había llegado, todos los alumnos estaban en el gran comedor desayunando. Aquel día muchas ayunaban para caber en los vestidos y otras como Danna y Skinniy se fumigaban con la mirada.

-Skinniy ya se a enterado de que Danna le quitó la pareja- le informaba Ginny a su amiga.

Cientos de lechuzas sobrevolaban el comedor con regalos, algunos alumnos habían encargado sus cosas para que la recibieran sus enamorados. Ginny había recibido la de Harry con un precioso marco de fotografía con una foto de ellos en movimiento. Skinniy también tenía un regalo, había recibido una bolsa de dulces con una nota que decía:

''Por todos los momentos dulces'' Ronald Weasley.

También había llegado otra para Danna, con el mismo nombre en la tarjeta, segundos más tarde caía una rosa para cada una con otro pequeño papel que decía: ''Porque ambas son dulces''.

Parecía que sus miradas habían cogido otro color, estaban demasiado tiempo discutiendo pese a ser muy buenas amigas.

Para sorpresa de Hermione algo caía enfrente de ella, supuso que sería de Cormac.

Una gran caja de bombones con una rosa agarrada a el lazo. Por detrás de la caja pegada llevaba una nota. Ginny le obligó a leerla delante de ella.

''Puedes comerlos tranquila, no llevan Amortentia. Sé que conmigo no lo necesitas. Tu ''hermanastro'' que te odia.''

No lo podía creer, se había atrevido a mandarle una caja de bombones con una rosa, ¿en que cabeza cabía? Y encima le miraba desde aquella mesa con aquella mágica sonrisa. Una mano en su hombro le cortó su encuentro de miradas con Draco.

-Cariño- Cormac estaba allí delante- yo preferí hacértelo en persona delante de todo el salón.

Todos miraban a la pareja y aplaudían ante aquel comentario. Draco ponía sus ojos en blanco y esperaba tranquilo.

-Cierra los ojos- Hermione obedeció y sintió como retiraban su melena de el cuello, más tarde colgaban algo y besaban sus labios- espero que te guste.

Una hermosa gargantilla colgaba de ella, era la perfecta para lucirla por la noche según Cormac.

La noche llegaba a Hogwarts y las alumnas habían desaparecido. Ellos estaban mucho antes preparados, pero ellas podían pegarse horas.

-Que no te se olvide la gargantilla Hermione- Ginny avisaba a su amiga de ello ya que vio el colgante tirado en la colcha de la cama.

-Creo que me ayudaste a escoger el peor vestido Ginny-

-No seas tontas- rió- vas a estar espectacular.

Ginny se miraba en el espejo. Lucía un hermoso vestido azul de fina tela hasta los pies. Tenía un estilo a lo antiguo griego y lo hacía llamativo con su cabello. ( http://i25.tinypic.com/2iiucg1.jpg )

-Yo salgo ya Hermione- golpeaba a la puerta- ¿Te queda mucho? Harry me espera.

-Ve tú, pero si ves a Cormac dile que voy enseguida.

Ginny obedeció y salió preciosa ante los ojos de todos. Tomó la mano de Harry y caminó hasta el Gran Comedor. Ya había mucha gente y seguían pasando.

-Weasley- alguien llamaba a Ginny, esta se giró y observó a Draco- ¿Y Granger?.

-Todavía no a salido, por cierto ¿Viste a Cormac?.

-No, ¿Porque? ¿No fue a por ella?- se preocupó.

-No, tranquilo vaquero. Hermione vendrá muy bien acompañada- Draco la miró ceñudo- solo que debía avisarle de que la esperara un poco más, quizás ya se encontraron.

Danna pasaba a el salón tomando la mano de un Ronald arreglado. Ella mostraba un vestido gris plateado en palabra de honor hasta los pies ( http://i30.tinypic.com/5w075t.jpg ) sonreía ante todo el mundo por su pareja. Skinniy no dudó en aparecer acto seguido con un vestido azul precioso agarrado por la espalda formando una ''X'' ( http://i26.tinypic.com/2reis8h.jpg ) , iba acompañada por Rhoomy que también había elegido un vestido perfecto para la ocasión, color morado y de largo hasta los pies ( http://i32.tinypic.com/4tt3jq.jpg ). Skinniy buscaba como una loca a Ronald, lo localizaría, no podía seguir jugando con ambas, una o otra.

Pasaba el tiempo y la mayoría ya habían llegado, empezaría el baile de un momento a otro. Pansy Parkinson parecía haberse quedado pegada a el cuello de Draco Malfoy, dejaba que luciera su corto vestido rojo dándole intensidad a su cabello moreno; tenía un gran lazo en el pecho y no llegaba apenas a las rodillas, al parecer era la más llamativa. ( http://i31.tinypic.com/jacsvq.jpg )

Las puertas del salón parecían abrirse una vez más para otra persona, esta vez sola. Hermione Granger estaba allí y todos eran testigos, todos los que adoraban a Pansy Parkinson tomaron puestos en primera fila ¿Donde guardaba todo aquello esa ratona de librería? Ginny no dejaba de sonreír y Draco intentaba mantener su boca cerrada. Severus se levantó para observarla mejor y pudo comprobar que era una autentica Granger.

Hermione lucía su cabello rizado y suelto; su cuello iba cargado con aquella hermosa gargantilla y el vestido era en palabra de honor, tenía reflejos dorados y plateados que resaltaban con sus ojos caramelos, era ceñido a su cintura y largo hasta los pies. Tenía varias telas debajo que iban clareando sus piernas y zapatos color oro. Su pierna izquierda estaba descubierta desde la cintura por una raja perfecta. ( http://i27.tinypic.com/ipvygk.jpg )

-Es una diosa- Crabbe comentaba ante tal cuerpo. Recibió una colleja de Draco Malfoy que le miraba fastidiado- tu hermana está espectacular.

-¡Que no es mi hermana joder!- le aclaró.

-Sea lo que sea, lo importante es la genética que tiene esa familia- se refería a las Granger ya que había visto fotos de Jennifer en la fiesta celebrada en casa- impresionante.

Hermione ante la mirada de todos se acercó a Ginny y le agarró el antebrazo.

-¿Donde está Cormac?- se extrañaba mirando a todo el mundo-Esto empieza en unos minutos.

-Ni rastro de él-

Cormac no aparecía, Hermione estaba sentada en una silla cerca de la pista de baile. Ya todos los elegidos cogían a su pareja y para ella no había nadie.

-Granger- Draco le abordaba- es ahora o nunca- estiraba su mano.

-Vete- le ordenó- Pansy te espera.

Pansy Parkinson cogía el antebrazo de el rubio cuando les llamaban para ir al centro. Draco ya estaba agarrado a la cintura de la morena.

El baile empezaba, la música también. Hermione levantó su cuerpo entre la desilusión y pretendía marcharse de el baile.

Una mano le paró por el brazo, la arrastraron hasta la pista de baile y tomaron su mano y cadera. Severus Snape estaba allí en medio con ella. Todos miraban sorprendidos, todos sabían que Hermione había sido abandonada por Cormac.

-Pero Severus- titubeó- esto no va a salir bien.

Severus le sonrió y le hizo girar sobre si misma. Bailaba realmente bien aquel hombre. Hermione movía su cintura delante de él, acariciaba su mejilla y disfrutaba como nunca del baile.

Draco se separó de Pansy para aplaudir y sonreír. Acabaron siendo el centro de atención de la música principal. ''Padre e hija'' aun sin serlo era una clara muestra de aprecio.

La música cesaba, Hermione andaba rodeando a Severus mientras tocaba su hombro, se separaba de él, tomaba su mano y el profesor la traía hacia él acabando en un cambré.

-Muchas gracias- le susurró sonriendo.

-De nada hija-

Todos le aplaudían y ellos se sonreían. Severus no la había abandonado ante las risas de todos.

El baile común comenzaba, ya todos podían salir a la pista. Danna cogía la mano de Ronald cuando Skinniy se puso en medio.

-Tú- la llamó Skinniy- has mentido a Ron para que se fuera contigo.

-Tu no se lo habías pedido todavía- le informó- ¿que culpa tengo yo de que me lo aceptara?.

-¿Tu se lo aceptaste?- preguntó Skinniy a Ron que afirmaba.-¿Y porque? ¡Ronald Weasley habla!.

-Sí- insistió Danna- ¿Con quien vas a bailar?.

-Con las dos- dijo y ambas se miraron extrañadas- Ambas me gustan, ninguna más que la otra y odio que se peleen.

-Pues tendrás que decirte- le aseguró Skinniy.

-¿Y si esta noche la pasamos los tres juntos?- preguntó Ronald un poco ruborizado- sin peleas, como amigos.

Ambas se sonrieron y tomaron un brazo de Ronald, el pelirrojo ahora no tenía una pareja si no dos. Tenía compañía suficiente para toda la noche.

Hermione se encontraba sentada de nuevo con Ginny y Harry. Tomaba un copa sin dejar de mirar a todos lados.

-¿Que le habrá pasado?- preguntaba por Cormac- espero que haya sido algo importante, porque si no es así no tiene excusa para haberme dejado tirada.

-¿Crees que Malfoy le habrá echo algo para probar que bailes con él?- Ginny había dado en el clavo, ¿Como no había caído en eso?. Lo buscó con la mirada pero no lo encontraba.

Draco Malfoy salía de uno de los baños de los chicos, había salido de el gran comedor.

-Que bien, un poco de soledad- decía una voz femenina. Draco miró y observó a una Pansy sonriente.

-Te equivocaste de baño Pansy- aclaró colocando su camisa.

-No lo creo- caminó hacia él y se agarró a su cuello. Empezó a morderle el lóbulo de la oreja.

-Pansy, para- le obligaba intentando apartarla.

Ella lo acorraló en un rincón, besaba su cuello e intentaba subir a sus labios. Él se negaba, movía la cabeza en dirección contraria a la que le venían los besos.

-Estate quieto Draco, deja de moverte- le insistía probando una vez más.

-Me estas haciendo una violencia Pansy- Draco se restregaba por la pared dándose la vuelta poniendo su cara contra la pared. Pansy le mentía mano por dentro de la camisa y eso le hizo volver a la misma posición.

-Piensa que vas a disfrutar y dejar de pensar en esa sangre sucia.

-¡Ni la nombres con tus sucios labios!- esta vez si se había enfadado, había apartado a Pansy de un golpe y esta empezaba a hacer pucheros- y no llores porque no me vas a convencer. Mirate Parkinson, arrastrándote.

Draco la miró con desprecio y salió de allí dando un portazo, él no quería otra chica, eso estaba claro en su mente. Volvió a el salón y cuando tomó una copa en la mano vio a su ''hermanastra'' acercándose.

-¡Draco!- le gritó.

-Genial- sonrió- ¿Vienes a concederme el baile?.

Recibió un guantazo en toda la cara repentino, se tocó su mejilla y miró extrañado a Hermione, ¿Que pasaba ahora? Si hacía menos de un minuto que le había defendido y guardado la cara en el baño.

-Dejate de bailes- le gruñó- ¿Que has echo con Cormac?

-¿Yo? ¿De que hablas?- se extrañaba, el no había echo nada- No le e visto en todo el día.

-¿Como quieres que te crea? Son demasiadas mentiras para creerte-

-¡Tienes que creerme! No lo e visto.

Severus había llegado hasta allí para calmar el ambiente, estaba cerca de ellos cuando Draco observó a Cormac, pese a lo que estaba viendo lo tenía que decir.

-Mira- señaló- allí lo tienes.

Severus también miró a al vez que Hermione. Cormac entraba a el Gran Comedor besándose con Lavender Brown. Hermione se llevó las manos a la boca tapandosela y Severus collejeó a su hijastro.

-Pero que yo no e hecho nada- se quejó Draco.

-Ya se que no has echo nada- le aseguró- pero no voy a ir a darle al otro, como no soy su padre ¿Comprendes?.

Hermione negaba con la cabeza entre lágrimas, apartaba a todo el mundo entre llantos y salia a gran velocidad de el Gran Comedor, ella nunca hablaba directamente cuando le pasaban estas cosas. Prefería irse sola.

-¡Granger!- Draco gritó entre la gente intentando alcanzarla.

Corría tras ella por el Gran Comedor y también por fuera, le rogaba que parara pero no lo conseguía.

-¿De verdad te vas a poner así por Cormac?- se extrañó- Nunca le quisiste.

-¡No me pongo así por Cormac!- le gritó- me pongo así porque no os cansáis en hacerme daño. No podéis querer solo a una mujer.

-Yo solo te quiero a ti- le aseguró.

-¿Tanto te costaba decir entonces aquel día la verdad?- sus lágrimas seguían saliendo y continuó su camino.

Abrió una puerta que observó entreabierta y se metió por allí pretendiendo escapar de Draco. El rubio hizo la misma acción solo que al pasar se chocó con ella. La puerta se cerró con un ruido espantoso.

-¿Que a sido eso?- preguntó ella- ¿Donde estamos?.

-Lumus- Draco usó su varita para descubrir que estaban en el trastero de Flich, miles de trastos confiscados por el conserje se encontraban con ellos

-Genial- Hermione estiraba de la puerta que no se podía abrir- está cerrada.

-Dejame- Draco lanzó varios hechizos para abrir aquella puerta pero parecía tener una protección para que ningún alumno pudiera acceder a sus objetos.

Hermione resopló y se sentó en una silla. Draco se apoyó en la pared y no dejaba de mirarle la pierna, ella se percató y se tapó. El rubio dirigió su vista a el techo para pensar en como salir de allí.

Una música lenta comenzaba a oírse, estaban cerca de el Gran Comedor. La mano de Draco Malfoy se posaba estirada ante los ojos de Hermione.

-¿Me lo concedes ahora?- le preguntó sonriente- se que no hay mucho espacio pero me lo prometiste.

Hermione tomó su mano con una leve sonrisa ¿Que había de malo bailar juntos? Draco pegó su cuerpo a el suyo. Posó sus manos en sus caderas mientras ella rodeaba su cuello con los brazos. Ambos se mantenían allí bailando lento, sin mirarse y sin mediar palabra.

-¿Que piensas Draco?- Hermione sentía la curiosidad, el nunca andaba tan callado.

-Solo una palabra que decir- sonrió sin que le viera-y dando gracias por el motivo que tengo para estar aquí así.- Draco había empezado a mover su melena a un lado para besar su cuello justo debajo de su oreja.- Te quiero y no como una hermana- ella se mantenía allí agarrada sin decir nada- ¿No me vas a decir nada?.

-Para ser una declaración has escogido el sitio más feo de todo Hogwarts.

Ambos se miraban, nerviosos y clavándose los ojos. Hermione terminó aquella intensa mirada al cerrar los suyos y besar tiernamente los labios carnosos de su ''hermanastro''.

Draco le dirigió la mirada con los ojos bien abiertos, ella le miraba asustada ¿No le había gustado? ¿Acaso fue muy lanzada?.

-Lo siento- se disculpó.

Draco hundió su mano por sus rizos y tras una risa pilla mordió su labios inferior. Besaba sus labios con la gran intensidad que había acumulado durante todos estos meses. Jugando lengua con lengua la pegó con la pared.

Allí tocaba su brazo con la mano que tenía libre. Ella mantenía una de las suyas en aquella pálida mejilla que necesitaban caricias; no cortaría aquel beso por nada del mundo, que se derrumbara el mundo allí afuera pero que les quedara aquello.

Draco tocaba su clavícula hasta llegar a el cuello, desabrochó la gargantilla que Cormac le había regalo y volvió a mirar a Hermione. Esta la agarró y repentinamente la soltó con brusquedad entre todos los objetos, agarraba el cuello de el rubio de nuevo guiándole a sus labios.

Draco la subió por la pared hasta hacerla agarrarse con sus piernas a sus caderas. Allí podía disfrutar de aquellas piernas. Hermione con sus ojos cerrados metía sus manos por la camisa de el rubio.

El joven Malfoy la trajo hacia él pudiendo agarrar la cremallera de aquel vestido y deslizándola hasta abajo.

Escurrieron sus cuerpos sin dejar de besarse hasta el suelo y el mismo Draco desabrochó sus camisa haciendo que se perdiera entre los objetos.

Hermione tocaba su melena rubia y temblaba ante el nerviosismo, su ''hermanastro'' le quitaba el vestido con los ojos cerrados y dulcemente.

La tumbaba en el suelo y sin querer ella se golpeó la cabeza con algún utensilio inútil, se quejó y rascó su cabeza.

-¿Te hiciste daño?- le cuestionó el riéndose dulcemente.

-Un poco- se quejó.

-¿Donde?- le preguntó, ella señaló su cabeza y el rubio la besó en ella.

-Y aquí- ella señalaba su frente y Draco con una sonrisa le besaba también en ella- y también aquí- señaló su nariz y fue besada- y un poco por aquí.

Draco obedeció y estaba de nuevo en sus labios. Continuaba recorriendo el cuerpo de Granger, aquel cuerpo escondido innecesariamente, aquel cuerpo de ninfa por el que rezaba para que fuera suyo.

Ambos se encontraban plenamente desnudos y aquella habitación solo dejaba reflejado un color grisáceo de ojos alegres con un color caramelo nervioso.

Cuanta herida había habido entre ellos, que belleza saber que un quedaba mucho amor.

-Draco- le mencionó titubeando- yo nunca...-

-¡Shh!- rogó un silencio dulce posando su dedo en su labios- tu eliges el final.

Cerró los ojos e incitó a Draco a ponerse sobre ella. Sentía un poco dolorosa como su ''hermanastro'' se fundía en ella, poco a poco. Apretó sus dientes e hincó sus uñas en la espalda de este.

-Aprieta fuerte y sienteme Granger- le rogaba entre alguna respiración acentuada.

-Me duele- le informó cuando un cosquilleo recorría su vientre.

-Será un momento- le aseguró- no pienses en ello.

Cambió su mente a un estado más relajado y Draco lo sintió, ella besaba su cuello aprovechando para oler aquel aroma tan característico que él tenía. Ya estaba totalmente dentro y sus movimientos eran continuos pero lentos.

Podía oír el gran palpitar de el corazón joven de la castaña, tenía la respiración acelerada y algunos gemidos iban acompañados de bocados en el cuello más grandes.

Draco empezaba a sudar y a sentir que le llegaba el momento. Tocaba sus rizos con fuerza agarrando el muslo levantado de ella.

Un gran gemido de ambos determinaba el fin. El cuerpo ardiente de Draco Malfoy caía encima de el suyo y era abrazado con fuerza.

Besaba el cuello de Hermione intentando recobrar su respiración normal.

Ella había acabado disfrutando y se demostraba en su sonrisa junto a el marcaje que había dejado en el cuello de el rubio.

-Gracias- susurró ella.

-¿Por que?- le cuestionó sonriente.

-Por llevarme a el cielo con un par de objetos clavados en la espalda y un almacén mugriento.

-No ha estado mal para ser tu primera vez- le vaciló volviendo a ser aquel Malfoy sinvergüenza.

-¿Mi primera vez?- le miró extrañada, Draco abrió los ojos de par en par ¿Acaso había habido más?- es broma tonto.

Draco mordió su cuello por el ''enfado'' y se acomodó cerca de sus cabellos.

-Esa puerta no se abrirá hasta mañana- le aseguró- descansemos.

Draco vistió sus piernas con los pantalones y la camisa blanca la tomó Hermione para cubrir su cuerpo. De nuevo sus cuerpos entrelazado dormían plácidamente juntos. Mucho más plácidamente.

La mañana parecía llegar, aquel desván oscuro no lo permitía averiguar, pero sí el tintineo de la puerta. Los ojos de Hermione se abrieron de golpe y zarandeaba a Draco.

-Hay alguien fuera- le gruñó- nos van a pillar.

-Atasqué la puerta- dijo levantándose- nos dará tiempo a vestirnos.

La manivela se movía con brusquedad para abrirse y ambos correteaban a lo loco buscando las cosas que habían soltando entre los escombros, entre ellas la ropa.